[Aventura T3 - Presente Absoluto] - Rebelión en la mina: Fiebre del oro
#11
Tras echar un vistazo a los alrededores para asegurase de que nadie vigilaba la zona exterior y ver que nadie les había seguido ni visto, Ariel dio un salto para cruzar al otro lado del muro. Aterrizó al lado de sus compañeros desequilibrándose por el perfil del terreno y cayendo al suelo de bruces. Mientras Garnet y Sasha se reían de la situación, él primero sin tanto disimulo como la joven semioni, Sage la ayudaba a incorporarse. 

Ariel pudo ver que el solitario carro que avanzaba en dirección a la pareja de edificios era conducido por una sola persona. La sorpresa para el grupo fue lo fácil que había sido entrar allí y que nadie estuviera vigilando la zona. Sasha sacó de su bolsillo unas gafas de sol refacheras y se las puso antes de lanzarse por la pendiente que los separaba de su objetivo. Se deslizó con la pierna derecha por delante, como si estuviera haciendo snowboard, arrastrando tras de si un cúmulo de piedras y rocas que la siguieron hasta el lugar donde se detuvo, a unos veinticinco metros del edificio más grande. El pequeño derrumbe que había provocado emitió bastante ruido reforzado por el eco que sonó un segundo después, sin olvidar la polvareda que dejó tras de si. Si no habías pasado mucho tiempo en el lugar ese sonido podría haberse confundido con otros similares provocados por las explosiones que se daban en el cráter de extracción. Sasha apoyó su kanabo en el hombro derecho preparándose para cualquier posible enfrentamiento. Por el momento no vio nada relevante, solo escuchó como si alguien tirara de la cadena de un retrete, pero muy de fondo. También pudo ver más claramente el carro que se acercaba hacia su posición, lo conducía un chico. Debería llegar a los edificios en unos siete minutos a la velocidad a la que iba. 

Contenido Oculto
 

Los demás seguían bajo la sombra del muro, contemplando la mina desde arriba, sin ver nada más relevante que lo que habían visto hasta entonces. Todo parecía demasiado tranquilo. 


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Para. Respira. Ordena. Apuesta.

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#12
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Sasha, después de burlarse de Garnet, recordándole el momento en el que se estampó con el muro, respondió que ni ella ni Gronn llegaron hasta aquí, añadiendo que fueran a por todas a ¿reventar a unos cerdos de la capital? - A veces se me va la olla y se me olvida que tiene 15 años puejeje - Pensaba Garnet mientras se rascaba la mejilla y observaba como la adolescente fruncía el ceño.- ¡Por mi está bomba!, a eso habíamos venido...- Miró tanto a Ariel como a Sage.- ¿Es o no es?

La semioni se ajustó su sombrero, se puso una gafas bien remolonas que dejaron a Garnet flipando y se fue adelantando, deslizándose a través de la cuesta, arrastrando consigo unas piedras y roca. Si no fuera por el sonido que se producía en la propia mina, el músico estaba seguro de que ya los habrían descubierto, aunque tampoco es que le importara demasiado.- Troncos, ¡vamos que nos vamos! - Dijo el pelirrojo a la gyojin y al mink, indicándoles con su diestra que les siguiera, antes de deslizarse por la cuesta, de la misma forma que hizo la semioni.- Pues aquí estamos, ¿es o no es?- Dijo Garnet al descender de la cuesta y llegar donde estaba Sasha. A algo más de 20 metros estaba uno de los dos edificios que habían visto arriba.- Estamos al lado pero no parece qu-- Hablaba mirando a su alrededor hasta que oteo una silueta grande en la lejanía, dirigiéndose hacia al posible almacén. Se trataba de un carro y aunque no podía verlo con exactitud, Garnet sabía que en él debía haber alguien. Dado que Sasha no conocía esa parte del lugar, necesitaban a alguien que les guiara por las instalaciones... Y que mejor persona para hacerlo que un propio trabajador de la mina.

El músico, mientras se transformaba lentamente en su forma híbrida de tigre, comenzaba a relucir una pícara sonrisa, llena de puntiagudos dientes. Señaló con el índice de su siniestra hacia dónde estaba el carro.- Voy a ir p'allá, puede que encuentre a un pavo que nos quiera ayudar en este embrollo de lugar, ¡id tirándole si queréis!- Garnet comenzó a correr entonces hacia el este, alejándose del edificio y rodeando, primero, desde la lejanía al carro hasta quitarse del campo de visión del mismo. Una vez que Garnet se había asegurado de que, el que estaba tomando las riendas del vehículo no pudiera verle, se dirigió, a la máxima velocidad que podía hacia él. El músico aún seguía fascinado con las capacidades físicas que le confería su fruta en todos los sentidos. Conforme más y más se acercaba, mejor distinguía al carro, el cuál estaba siendo tirado por un animal, conducido por un chico. El pelirrojo no sabía si el muchacho se habría percatado de su presencia pero, estando a 10 metros del mismo, mediante un salto longitudinal, fue directo a asaltar el vehículo y al chaval, impactando en este último y, procurando hacerle el menor daño posible. Fue a taparle, lo más rápido posible, la boca con su mano derecha mientras que con la izquierda, hacía el gesto típico de mandar a callar. Garnet pensó en la posibilidad de que pudiera tratarse de uno de los muchos trabajadores explotados, así que intentó jugar con esa baza.- Shhh, no te voy a hacer daño... Mi peña y el menda venimos a partir varios cuellos de explotadores - Entonces pensó en algo que podría decir Gronn para este tipo de situaciones... Desde luego que a él se le daba mejor tratar con este tipo de situaciones y llegar al corazón de las personas.-Ya sabes, arriba la clase obrera y esas cosas, ¿es o no es, camarada?.- El tigre antropomórfico esperaba que el chico no opusiera resistencia y accediera de buena gana a ayudarles.

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INFO BÉLICA


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#13
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Tomé con fuerza la peluda mano, o tal vez pata, del mink, poniéndome en pie y sacudiéndome el polvo que había acabado en mi ropa, justo a tiempo para acabar de ver la polvareda de Sasha y la despedida de Garnet, me adelanté al ornitorrinco y seguí al músico en su descenso, buscando ganarle en esa especie de carrera improvisada y a traición, pero no sirvió, el pelirrojo alcanzó a la rubia antes que yo. De hecho vi como hablaba con Sasha mientras descendía, transformándose y echando a correr justo cuando llegué a ponerme junto a cría. — ¿Y este a dónde va? ¿Conoce al chico del carro? — aún fuera de mi elemento mi vista de depredadora era muy aguda, y alcancé a ver que el carrito era conducido por un joven que avanzaba hacia el edificio completamente ajeno a la amenaza tigrada que se cernía sobre él.

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#14
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Otra vez era el último. Siguiendo a Sasha, Garnet y Ariel se deslizaron hacia la parte baja de la pendiente donde nos encontrábamos. Po el polvo que dejaba la pelirroja gyojin tras de si, apenas pude verlo, pero juraría que el músico se había transformado en tigre. Otro usuario de nueces de belcebú. Estaba fascinado. Me senté en el suelo y me dejé caer hacia adelante, dando volteretas como una bola hasta llegar abajo, donde me levanté de un brinco. El skypean rayado se había alejado hacia una silueta lejana. Un carro posiblemente. - Garnet es un..... tigre?- Pregunté a los demás miembros con los ojos abiertos como platos y con estrellas en lugar de pupilas. Intentaba ocultar mi admiración inútilmente. Cuando se me pasó, me acerqué al agua de lo que más adelante se convertía en un asqueroso rio y metí la mano. En cuanto esta se sumergió en aquel líquido lejano de ser agua, desaparecieron. me levanté asqueado y volví con el grupo.
- No creo que se pueda hacer mucho con esto. Estos regatos ya son insalvables. Esos malditos empresarios no tienen respeto por nada. Deberían ser castigados por Susslir.- Mi expresión era seria. Estaba realmente enfadado con la gente que había ordenado aquella aberración. Me quedé con los demás, con el pico alzado y mirando hacia la dirección donde se encontraba Garnet. Había demasiadas cosas que quería preguntarles tanto a él como a Murray.

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#15
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Sasha se sintió orgullosa de todo el desastre que había ocasionando mientras descendía y se sorprendió de no llamar la atención, Garnet no tardó en alcanzarla diciendo que iba a buscar a alguien que los quisiera ayudar a infiltrarse. La semioni se fijó como se transformaba en tigre y se iba a por un hombre que había en un carro, no pudo evitar pensar en el pobre hombre que se encontraría con alguien medio skypiean medio tigre pero no era su problema. Por lo que la joven se giró para ver como iban los nuevos novatos cuando Ariel llegó a su lado justo cuando el músico se había ido, preguntando la pelirroja lo que iba a hacer el skypiean. — No conoce al del carro pero va a intentar que nos ayude. — la rubia se llevó el kanabo al hombro derecho sujetándolo con ambas manos. — Y si no quiere supongo que lo dejará ko. — añadió encogiéndose de hombros como si fuera lo más normal del mundo.
 
La semioni se fijó como Sage bajaba en forma de bolita para una vez abajo dar un salto, le pareció gracioso ver como cada uno tenía su estilo de bajada pero enseguida se dio la vuelta recordando que estaban en territorio enemigo. Escuchó como el mink ornitorrinco preguntaba con estrellas en los ojos si Garnet era un tigre. — Sí, pero nosotros decimos que es un gato. — aprovechó que no estaba el pelirrojo presente para que se burlaran de él, si querían, en un futuro. Pero no pudo evitar sentir pena cuando Sage se acercó hasta el río diciendo que era insalvable por culpa de aquellos seres. — No te preocupes viejo, les haremos pagar. — dijo con una sonrisa confiada para darle ánimos al mink ornitorrinco.
 
Sasha miró el edificio que tenía delante de ella a unos veinticinco metros del edificio más grande, había escuchado algo y si iban a entrar debería estar segura que estarían bien. — Cuando he bajado he escuchado como si alguien tirara de la cadena del baño, voy a asegurarme que está despejado. — informó a ambos para que estuvieran al tanto de lo que pasaba. — Garnet ha dicho que nos podemos adelantar, así que nos podemos asomar a ver si hay alguien al final del camino mientras lo esperamos. — una vez lo dijo se adelantó hasta la esquina del edificio - dejándolo a su derecha y mirando por la izquierda - justo por donde iba el camino, asomando ligeramente la cabeza con cuidado para que solo viera con el ojo izquierdo lo que pasaba, y así, no la vieran de encontrarse alguien ahí.
 
 

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#16
Tanto Garnet como Ariel se lanzaron hacia abajo creando otro pequeño desprendimiento con su levantamiento de polvo pertinente. Sage lo hizo de una manera más discreta y adorable sin crear ninguna señal que apuntara que la mina estaba siendo invadida por intrusos. 

Tras llegar todos abajo, dos acciones más bien previsibles y otras dos más sorpresivas, debido a las personalidades de cada uno. Las dos primeras ejecutadas por el músico y la médico. Garnet Se había lanzado a por el carromato que se acercaba hacia ellos (bueno al edificio, pero ellos estaban por allí), flanqueándolo para evitar ser visto por su conductor. La jugada le había salido bien pues debido a su agilidad y estrategia había logrado subirse al carro pillando por sorpresa al muchacho que lo conducía. Casi tiró del vehículo al joven con su acometida, haciendo que el asno que tiraban de éste hicieran un movimiento en zigzag que zarandeó la carga debido al tirón que recibió a través de las riendas. El chico no salió volando porque Garnet lo había cogido tapándole a su vez la boca para que no alertara a nadie y escuchara lo que le tenía que decir, que estaba de su lado y su intención era ayudar a los trabajadores. 

- ¡Hmmhm mhmmh mmhm! - Al ver que el joven pretendía hablar, el músico le destapó la boca. - ¡Ah! ¡Que susto cabrón! ¡Casi me tiras del carro! ¡Joder! ¡Pero si eres un tigre! ¡Por favor, no me hagas daño! Si dejas que me vaya no le diré nada a Ben. ¡Te lo juro! - El joven muchacho tiritaba a causa del miedo. 

Ariel se quedó al lado de Sasha y su acción fue acorde a su personalidad también, no hacer ningún movimiento que llamara la atención. Se quedó allí viendo la temeridad de Garnet, ella no era tan temeraria e inconsciente. Simplemente preguntó a su compañera que pretendía el músico.

Sasha demostró más madurez de la habitual (primera sorpresa de las dos) y se limitó a contestar tanto a Ariel como a Sage, antes de asomar su cabeza lo justo por la esquina suroeste del edificio, en dirección al norte, para ver la entrada al edificio grande. No la alcanzaba a ver en su plenitud, pero era una puerta de casi cuatro metros de alto, custodiada por nadie. El edificio grande medía casi ciento cincuenta metros de largo, unos cincuenta de ancho y su altura era de casi siete metros en lo que parecía una sola planta. 

Y llegó la mayor sorpresa hasta el momento, el que parecía un ornitorrinco prudente, pasó por delante de aquella puerta en dirección al río. Iba como Pedro por su casa, sin asegurarse que hubiera nadie vigilando, de entrada tuvo suerte, pues no había nadie frente al portón. Al llegar a la orilla vio que el agua estaba más limpia allí, la contaminación llegaba a las aguas a su paso por las escombreras y las balsas de residuos. No se percató de un tercer edificio (por llamarlo de una manera) que estaba pegado al río. Era una choza de dos metros por uno y casi tres de alto. Ya volvía Sage de vuelta hacia donde estaban sus compañeros, cuando escuchó unas palabras que lo detuvieron en seco.

- Ni un paso más, patito, como te muevas te vuelo los sesos. ¿Quién eres y que haces en nuestra mina? - 

Sage sintió que lo encañonaban con un arma a su cabeza desde atrás y no se alejaba de la realidad, cuando Sasha se asomó para mirar hacía el río, a través de la esquina del edificio mayor, no pudo ver nada pues la acción se estaba dando en la cara norte, justo en la cara opuesta donde estaba ella. Como mucho, pudo percibir que Sage estaba tardando en regresar. 


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Mapa de la zona

Aclaraciones

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Para. Respira. Ordena. Apuesta.

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#17
La fuerza con la que asaltó el carro fue tal como para zarandear, levemente el vehículo y al pobre asno que cargaba con él. Agarró fuertemente al chaval que tenía "secuestrado" para que no saliera despedido.- Soooo sooooo tronco.- Dijo Garnet al animal, apuntándole con la palma de su mano izquierda, en señal de que se calmara. Seguidamente, el joven, ilegiblemente, comenzó a hablar. Garnet, que estaba prestándole atención, se quedó con una cara que reflejaba pura confusión.- ¿Y tú qué dices, tronco?- El muy tonto no se había percatado de que le tenía aún tapándole la boca con su diestra.- ¡Anda! Culpa del menda colega, ¿es o no es? PUAJAJAJA- Le quitó su mano para dejarle respirar y hablar tranquilamente. Por su ausencia de forcejeo, no tenía pinta de ser hostil, así que decidió darle ese voto de confianza, y si no, ¡pimba!

El zagal, asustado, le recriminó que casi le tira del carro, diciéndole, además, que si no le hacía daño no le diría nada a un tal "Ben". Parecía que el pobre, con el sobresalto, no había entendido demasiado la situación. El músico decidió ir más allá con su voto de confianza y, levantando las manos hacia arriba, se sentó justo a la derecha del joven y deshizo por completo su transformación, volviendo a ser un skypean """normal y corriente""".- ¡Relax, relax, tronco! Ya te lo he dicho, ¿es o no es?- Apoyó su brazo izquierdo en los hombros del chico.- Mis coleguis y yo venimos a sacaros de esta....- Se llevó su diestra a la barbilla y acercó su cara a la del joven.- Esos cerdos... Os tienen, explotados, hasta el culo de curro, ¿es o no es?- Quería seguir pensando que el muchacho no era uno de esos "cerdos", su juventud y el miedo que había sentido al ver a Garnet le hacía creer aquello. Se despegó del joven, quitando su brazo izquierdo de sus hombros y apartando su cara de la suya.- ¿Qué tal si vas desembuchando todo sobre este zulo? Jefazos, peligros, ubicación de los almacenes, ya sabes.- Se rascó la mejilla derecha con el índice de su diestra, hasta que extendió su diestra hacia el joven.- Garnet Matlock, así me bautizaron mis viejos, encantronio.- Esperó que aceptara su saludo y accediera a cooperar con ellos.

RESUMEN DEL TURNO

GASTOS Y DAÑOS

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#18
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Una vez Sasha llegó a la esquina pudo ver la puerta del edificio que medía casi cuatro metros, y que para su sorpresa, tampoco la estaba vigilando nadie como en toda la zona hasta ahora. — No hay nadie. — le comunicó a Ariel mientras avanzaba hacia la puerta con el ceño fruncido sin entender nada. La semioni pensó que Sage estaba tardando en volver, podía ver el río justo delante de ella pero no había rastro del mink ornitorrinco y eso la alertó. — Sage está tardando mucho en volver.— le dijo en tono bajo - prácticamente susurrando - a la gyojin. Unos pocos metros después llegó a la puerta y se giró a su izquierda viendo como Garnet hablaba con el chico del carro, frunció el ceño por lo que estaba tardando en volver.
 
Ariel y ella se las iban a tener que apañar por el momento pero quería asegurarse de que el mink estaba a salvo, la joven intentó hacer gestos levantando sus manos - además de su kanabo en la mano izquierda - y las fue moviendo esperando que el músico la vea para que se diera cuenta que les faltaba un miembro del grupo.
 
 

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#19
Atributos Personaje


La había fastidiado. Como no iban a estar vigilando la entrada? Por supuesto que si. No le había hecho caso ni a mi razón ni a mi prudente corazón. El enfado me cegó y al acercarme al agua sin prestar atención al rededor, yo solito destrocé por completo todo el factor sorpresa que podríamos tener. Mi despiste solo podía ser designio de Urtike, dios de los caminos y el destino. No veía al sujeto que me había encañonado claramente por la espalda por culpa de la capucha que llevaba. Aún tenía una carta bajo la manga, pues el dialogo siempre era mi primera opción como estudioso, antes que la violencia, al menos. Aún así, antes de hablar, intenté hacer algo que había practicado mucho. Junté las manos y las separé procurando no hacer gestos bruscos y que se notara lo menos posible gracias a la túnica. Unas pequeñas chispas saltaron. Aún no estaba listo, pero si seguía practicando, pronto podría dominarlo. Levanté entonces, muy lentamente las dos manos negras y peludas dejándolas visibles para que el ser que me apuntaba viera que no iba armado, aunque seguía teniendo la pequeña daga plateada con mango de cuero en el ceñido cinto que siempre me acompañaba bajo la túnica. 

- Calma, amigo. No vengo a hacer daño. Soy de una empresa de reparto del pueblo Kakutasu. Seguro que me viste en algún momento por el pueblo junto a una cabra blanca bastante mayor. Hoy no ha podido venir él a hablar con tu jefe, así que me ha mandado a mi en su lugar. Cálmate y dime donde puedo encontrar al manda más. Tengo que ofrecerle unos productos espectaculares esta semana.

Dejé fluir las palabras, que salieron de mi magro pico sin pensarlas muy bien antes. Este improvisado discurso hizo que me calmara y mi frecuencia cardíaca, que se había disparado cuando noté que me apuntaban, bajara poco a poco. A poco que el tipo no fuese del todo inteligente, podría sobrellevar la situación en la que había metido a todo el grupo. EL GRUPO! Recordé volviendo a notar como subían de nuevo mis pulsaciones. Tenía que buscar una excusa para ellos también.

Estaba seguro de que iba a notar la presencia de la mujer de cuatro metros, hombre tigre y la mujer pez que me acompañaban. ¿Debía informarle sobre ellos o esperar por si no aparecían y tener una excusa preparada para cuando llegasen? Mis ojos iban de un lado hacia otro mientras buscaban una respuesta dentro de mi cabeza. Venga, Sage, eres listo. Oggkasi, ayudame con tu buena suerte. Ese no era el momento de rezar. Me esforcé en crear una excusa convincente para cambiar la situación y volverla lo más favorable posible. - Yo bajaría el arma y me presentaría, antes de nada hay que hablar, no es cierto?. Soy Oryku, el ornitorrinco repartidor!- Mentí, dando el nombre de mi padre

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#20
Atributos Personaje




Ver a la que, a primera vista, parecía la más infantil e imprudente comportarse como la voz de la razón fue todo un shock, parece que finalmente si que he dado con un grupo de personas confiables, la gigantona era más lista de lo que podría parecer y Garnet, aunque no era el lápiz más afilado, también había demostrado ser un gran estratega - o alguien con suerte, que también es útil -. Lo que si me preocupó fue el hecho de que el último de los compañeros estaba tardando demasiado en su fugaz epopeya personal, al descender por la pendiente se había alejado de nosotras para bordear el edificio, y marchó en la dirección opuesta al músico, ¿A hacer un reconocimiento del perímetro? Tal vez, pero para ese momento ya debería dejarse ver por el lado izquierdo del edificio, y Sasha lo acababa de comprobar, algo estaba empezando a darme mala espina.
 
— Oye, Sasha. Mientras intentas avisar a Garnet yo voy a buscar a Sage, no me gusta que esté tardando tanto... — y antes de emprender mi marcha asomé un poco la cabeza al pasillo que quedaba entre los dos edificios, para asegurarme de que no había nadie nuevo e inesperado que fuera a verme. Caminé en dirección al río pegada a la pared del edificio más grande, y al girar la esquina vi a Sage inmóvil con alguien detrás, alcancé a ver como era apuntado con un arma. Instintivamente retrocedí, si lo habían encontrado es posible que sospechasen de que no estaba solo, y ver a alguno de sus aliados yendo a ayudar en una situación tan comprometida podría resultar fatal. Me pegué a la pared y corrí hacia Sasha lo más rápido que pude, para avisarla, necesitamos coordinarnos para poder ayudar a Sage.
 

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