[EVENTO FIN BETA] Control de Acceso; Parte 2 (Grupo 4)
#21
Atributos Personaje


Un mono. Un puto Oni mono. Dios tenía mal gusto. O el destino. O yo qué sé.
El demonio se transformó en un híbrido con un mono, adquiriendo gran parte de sus características, seguramente mejorando sus habilidades. Estaba claro que era usuario de akuma no mi, de tipo zoan, como yo. Tras el mordisco de la Gyojin, el Oni comenzó a golpear el suelo con el peliblanco. Los impactos eran impresionantes y sentí las vibraciones en la plataforma que, de manera increíble, soportó cada uno de ellos sin inmutarse. Tras esto, lanzó al semioni lejos; sin embargo, Cronos estaba de nuestra parte. El impacto del Yojimbo tras mi patada al Oni había sido perfectamente enlazado para buscar el máximo daño. Cosa que por desgracia nuestro compañero oso no logró, puesto que se lanzó al vientre del gorila y, tras un aviso verbal de Derya que me reactivó y me hizo coger su flanco derecho mientras no se enfocaba en mí, el Oni golpeó en los hombros al oso revolucionario, lo que lo dejó totalmente derribado.
 
El pirata rojo, por alguna razón, estaba disfrutando de los impactos. Se notaba que disfrutaba con la pelea y no le importaba recibir impactos, dado que no hizo mínimo ademán de esquivar y profirió palabras de emoción tras recibir el golpe del alado. Inmediatamente después de golpear a Khruner, Derya saltó del agua de nuevo a toda velocidad. Parecía un torpedo disparado desde las profundidades y, sin previo aviso, lanzó un terrible golpe con su puño al rival, que lo tumbó de espaldas y lo dejó totalmente expuesto. Sin más tiempo que esperar, en cuanto el Oni gorila impactó contra la plataforma de espaldas, lancé mi ataque. Era hora de poner en práctica mi entrenamiento con el maestro Sham, lanzando un terrible cabezazo a su vientre tras un pequeño salto. El impacto fue directo contra su diafragma o costillas, buscando la zona más frágil de su anatomía. El gorila parecía resistente, pero, no había defensa posible contra el Hasshoken, con toda la potencia acumulada, mi velocidad y el poder del arte que ahora conocía, el Oni sentiría el dolor con todas las de la ley. Tras impactar con mi cabeza en su línea costal, rodé pasando por el lado y posicionándome en dirección contraria al agua, dejando gorila entre el borde de la balsa y yo, a escasos metros, adoptando una posición de guardia marcial, preparado para continuar la lucha.
 
- Y ahora, no te levantes. - pensé, confiado. Las cosas se tornaban a nuestro favor. O eso parecía.


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#22
La batalla contra ese demonio rojo había empezado, y de qué manera, pues el demonio empezó a transformarse, y no de cualquier cosa, ni más ni menos de un gorila, -joder con los gorilas, están en todas partes-, mencione, recordando la batalla que tuvimos en aquella isla, sus músculos se habian fortalecido a un tamaño que hacía envidiar dicho cuerpo. Derya salto del agua dando un gran mordisco, -yo sé lo fuerte que son sus dientes, bien hecho-, esos dientes son muy afilados, Karak reacciono de la peor manera, estampando al chico que tenía entre sus manos al suelo, golpeándole con sus grandes manazas, para después, cogerle, o más bien lo que quedaba de él, y lanzarlo hacia el barco, la cual cosa no terminó alcanzando el rumbo, ya que iba volando directamente hacia el agua, mientras tanto el gorila gruñía como solían hacer ellos.

Otro de los presentes se transformó en forma de jirafa, y le atacó, junto con el de las alas en la espalda, uno iba hacia las piernas y otro le golpeó en la cara, haciéndole mover su mandíbula, pero eso no sería suficiente para terminar con el gorila. Pensando de que mis zarpas podría cortar lo in cortable, pero para mí decepción no fue así, mis garras no se aferraron  a su cuerpo, aunque ya sería demasiado tarde, mi cabeza ya iba como un proyectil hacia él cuerpo del gorila. Y le di pero su cuerpo era tan fuerte que no le hice ni cosquillas, mierda, ya no podía echarme atrás ya que la longitud, y la velocidad en la que iba no lograría detenerme.

 Le golpee y el gorila ni se inmutó, su cuerpo era estaba tan cambiado, que con un simple ataque de cabeza no serbia de nada, pero no quedaba ahí la cosa porque el gorila aprovecho el momento, y me atizo por doble con sus dos grandes puños, dan dome en la zona de los hombros y tirándome hacia el suelo, acompañado de un gruñido nuevo, diciéndome que yo no le servía, -Agg-, un sonido de dolor salió de mi garganta acompañada de un poco de sangre por el golpe tan fuerte que había recibido.

Luego  mi amiga salto del agua propagándole una buena técnica suya, a pleno pulmón lo chilló. Mi cuerpo se empezó a sentir extraño, no se como explicarlo, quizás la mejor definición podría ser ardiendo, si efectivamente estaba ardiendo de la rabia de que ese puto gorila me había dicho eso, acaso mi aventura se iba a terminar a aquí con un so mierda como este, y aun peor con un puto gorila, me quede en el suelo, y al ver como Derya saltaba del agua, antes de que le diese ella, agarre mi lanza tras mi espalda, -Ahora vas a saber lo que ocurre cuando enfadas a un oso gitano-, esta vez iría a por todas, ahora sabría lo que seria cabrearme a mi.

Derya le golpeo haciéndole caer, cuando justo el otro chico vino y le dio un golpe de cabeza en su vientre, pero no era como mi cabezazo se veía distintos, mis ojos se iluminaron y me enamore de dicho movimiento, me puse en pie,-oye chico quiero aprender tu técnica-, mientras escupía de nuevo el resto de sangre que me salía de la boca a causa del anterior golpe, -KAWAITA HIZUMI-, agarre con fuerza la lanza y la lance  hacia el pulmón izquierdo, perforándole para así hacer dificultar su respiración, después agarre mi lanza y se la saque de su cuerpo para que su sangre salga por el hueco que le había dejado,.

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#23
Quizá no debería haberle chupado la mano a semejante bestia, pues lejos de asquearle lo suficiente como para soltarme, se había hecho más grande. La transformación me dejó con los ojos abiertos como platos, si no era ya lo suficientemente grande, estaba creciendo aún más. Sin embargo, no pude llegar a observar el final de su transformación ni los sucesos venideros debido a que la mano de aquella mala bestia ocupaba ahora toda mi cabeza.
- Perfecto, ¿Qué más puede pasarme? – Pensé a medida que intentaba encontrar en mi mente alguna manera de acertarle con las katanas, todavía envainadas, ahora que no le podía ver.

La necesidad de respirar era cada vez mayor, intentaba hacer hueco entre mis labios con la lengua para dejar pasar algo de oxígeno como medida desesperada. No me daría lo suficiente, pero al menos esperaba que eso me diera alguna opción de ganar tiempo antes de actuar.
- ¡¿Uhm?! – Le escuché decir a duras penas a aquel tipo.

Me preguntaba qué le había pasado para que manifestase un quejido, no obstante, pronto eso dejaría de ser una preocupación, para mi desgracia. Todo pasó rápido, ni siquiera podía procesar o imaginarme qué ocurría, sólo notaba un impacto tras otro contra el suelo por la zona de mi cabeza. Irónicamente debía de estar agradecido de tener toda la cabeza cubierta por su manaza, mitigaría el daño, pero ni eso era un consuelo entre tanto golpe. Empezaba a pensar que quizá hubiese estado mejor una vida de campo como la que tenía Jolyne en su isla natal.

Un movimiento rápido y ascendente me pilló de sorpresa, casi sintiendo como mi corazón subía por mi cuerpo hasta tenerlo en la propia garganta. El muy bestia me había lanzado hacia arriba, aunque no en línea recta, ya que me alejaba cada vez más de la plataforma.
- ¡¡¡Hijooo de puut-!!! - Grité a medida que me alejaba justo tras coger un poco de aire. Era muy probable que no hubiese escuchado toda la frase al estar cada vez más lejos.

Lo primero que hice estando en el aire era coger todo el aire posible, sentía que de haber estado más tiempo así iba a morir sin opciones de moverme. En tanto que hacía esto pude ver como cada plataforma tenía a su propio invitado, no éramos el único caso. Sin embargo, toda esa velocidad unido a mi mareo constante no me permitía ver mucho más.

Ni un segundo más pude dedicar a mis pensamientos cuando entré en contacto con el agua, hundiendo mi cuerpo unos metros hasta poder retomar el control sobre el mismo. Ascendí todo lo rápido que pude dentro de mis posibilidades y me enganché a la cadena. Necesitaba tomar aire mientras pensaba qué hacer, si volver allí o dirigirme al barco.
- El barco probablemente esté ahora más vulnerable que nunca si más tipos como este se han ido de él… pero no es seguro que no haya más personas así dentro. – Pensé mientras trataba de subir a la cadena con dificultad debido al mareo. – Por otro lado, quiero matar a ese desgraciado. No me había dado opción de hacer absolutamente nada, y no podía dejar que esto terminase así.


Mi orgullo, o más bien, mis orígenes de Oni me impulsaban más por la segunda opción, y por primera vez en mucho tiempo decidí ceder ante tales instintos. Me enfrentaré a esa mala bestia y le haré pagar por todo lo que ha jugado conmigo. Sin más dilación, comencé mi camino de de regreso por esa cadena de vuelta a la plataforma. Al comienzo quise ir corriendo, no obstante tanto mareo que estaba sintiendo me hizo tambalearme, debía ir más lento. Mi rostro mostraba una gran sonrisa, con un hilo de sangre recorriendo la comisura de mi labio, y mi ceño fruncido daba a entender mi gran enfado. Parecía que el resto estaban dándole pelea a aquel tipo, no podía dejarles terminar con él sin mi. Necesitaba sentir como mis katanas se abrían paso entre ese montón de carne.

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#24
El demonio gigante se convirtió en una especie de gorila, y pese a haber visto cientos de criaturas de lo más pintorescas jamás había podido ver con mis propios ojos un ser tan grande. En mi isla natal yo era de lo más grande que había y nunca hubiera imaginado hasta que punto podían existir estas bestias. Seguro que a Jolyne le encantaría verlo, aunque si giraba la vista estaba seguro de que lo podía ver. Como fuera, mi puño impactó con fuerza contra su mandíbula, sacándola del sitio. Fruncí el ceño cabreado, era mi mejor golpe y no había podido romperle el cráneo en mil pedazos, sólo le había desencajado la mandíbula… con mi mejor golpe… Si salía vivo de esta lo primero que haría sería entrenar, entrenar hasta que rompieran todos los huesos de mis manos y conseguir el golpe más poderoso de todos. Un golpe capaz de derrotar a cualquiera. Y lo que más me molestó es que parecía que a la bestia esta no le hizo nada de daño, al contrario, parecía emocionada, y yo también lo estaba.

Todos nos coordinamos para pegarle una serie de golpes al gorila rojo mientras hablaba de que servíamos a… ¿Legan? ¡Legan! Lo había lanzado volando, mierda. Si iba a por él dejaría a solas a mis aliados con el monstruo este y eso sería más imprudente. Legan parecía un auténtico aventurero y confiaba plenamente, pese a conocerle de hace unas horas, en sus facultades. El gorila estaba enfadado con el oso, y le gritaba que él no le servía. ¿A qué se refería?

Con un ágil aleteo retrocedí diez metros de distancia de él para poder reaccionar a cualquier golpe que me pudiera dar, pero entonces la gyojin volvió a salir del agua y con un espectacular movimiento derribó a aquella mole de músculos y pelo. Me quedé boquiabierto pensando en cómo de poderosa era esa chica casada con la Revolución, ¡era una pasada! Tenía que estar en mi tripulación pirata, no tenía dudas. Tras eso me pude percatar de cómo el chico con el que me había coordinado para atacar antes se lanzaba de cabeza como una bala de cañón contra las costillas de aquel monstruo y entonces decidí actuar. Volé a toda velocidad hacia la mano que aún tenía esas cadenas tan monstruosas y seguramente peligrosas y en cuanto estuve a dos metros de ella hice una mortal en el airé y la golpeé con el talón de mi pierna derecha mientras el oso le lanzaba una lanza al monstruo gigantesco.

Tras impactar retrocedí con agilidad hasta ponerme a diez metros de distancia de aquel monstruo, estando en el aire a otros diez metros de altura sobre la plataforma.

-¡Te enfrentas a Yojimbo! ¡El futuro Rey de los Piratas, y todos estos forman parte de la flota del capitán Alas Negras! -finalicé.

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#25
Mi pecho subía y bajaba rápidamente, causado por aquella situación de enfado que estaba viviendo en aquel momento. Había intentando por todos los medios dañar lo mínimo posible a las mercancías, porque al fin y al cabo eran eso, simples esclavos para ganar más dinero; pero ninguno me había hecho caso, y eso me hacía enfurecer. Al final todos iban a ir al barco, pero muertos, y simplemente para intentar recuperar algún órgano pues dudaba que alguno de ellos pudiera llegar a igualar mi majestuosa fuerza. Finn iba a entenderlo, nunca se enfadaba conmigo si llevaba al menos los cuerpos en un estado decente... Era ridículo que intentasen medirme contra mi, sólo el hombre pollo y el hombre jirafa podían al menos intentarlo. El resto eran minucias para mí. Ilusos desinformados que no sabían quien era yo... ¡IBAN A CONOCERME PERO POR LAS MALAS!
Me dispuse para acabar con todo tan rápido como pudiera, pero otra vez... la endiablada chica pez tomó la iniciativa y me atacó, dándome un potente golpe en el pecho, haciendo que cayera al suelo derribado — ¡ARGH! — dije cuando mi espalda chocaba contra el suelo, haciendo que aquella estructura de madera temblara mas fuerte de lo que se suponía tras mi caída, debido a mi peso. ¿Como era posible que aquella chica me tumbara? Poco a poco me estaban desgastando, pero también me estaban llevando a un estado irascible que sería difícil de manejar y para colmo, el tipo que se había transformado en una mezcla de  jirafa, me propició un potente cabezazo en el vientre, haciendo que apretara los dientes con fuerza resistiendo su ataque, o asimilándolo. Segundos más tarde, el debilucho de aquel oso que estaba rme lanzó una lanza al costado donde había recibido el cabezazo, pero debido a mi denso pelaje, o a su poca fuerza, la lanza la sintió como una pequeña picadura de algún bicho molesto. — Bichos... eso es lo que sois. ¡UNOS INSECTOS! — grité, visiblemente enfadado, pero eso no era todo, pues mientras miraba la lanza, el tipo con alas negras le golpeaba en la muñeca para terminar de desarmarme, mientras gritaba que todos ellos formaban parte de la tripulación del Alas Negras. Malditos críos... ¿Se creían que estaban jugando?
La furia era insostenible, respiraba agitadamente y mi pecho se movía como los sismos de la tierra. Bufaba y jadeaba con firmeza y exploté en un intenso grito en su dirección que bien pudieron escuchar todos los presentes en la zona, no solo en esta plataforma. Me habían dañado lo suficiente como para conocer la parte de mi que nadie quiere conocer, pues después de recibir aquel último ataque y aún en el suelo tumbado, tras aquel bramido, respiré profundamente, recuperando el aliento después de los golpes que había recibido, incorporándome. Me sentía más rápido, más ágil, y por supuesto, mucho más fuerte de lo que era. — ¡SE ACABÓ EL JUEGO PUTOS INSECTOS! — bramé, y tras decir aquello, me levanté tan rápido como pude, fijando el objetivo en el que consideraba más fuerte, aquel tipo que se había transformado en mediojirafa y quien me había conseguido hacer más daño. Haciendo acopio de toda mi velocidad, brinqué a ras de suelo de tal forma que prácticamente volé hacia él, con la intención de destrozar las esperanzas a todos en aquel lugar, proporcionándole un potente golpe en la cara en cuanto mi desplazamiento me colocó frente a él con las intenciones claras de arrancarle la cabeza de su cuerpo, estirarle aún más el cuello hasta el punto que llegara al límite y su cráneo saliera volando por los aires. — ¡¡YO SOY BIG RED KARAK Y VOSOTROS YA ESTÁIS MUERTOS! —grité con una amenaza final tras el impacto del puñetazo, preparándome para continuar golpeándole si no moría de aquel impacto. Esto no era un juego.





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#26
Atributos Personaje


Una vez escuché a un hombre que hablaba de forma rara sobre la vida.
Decía que no se trataba de golpear fuerte, sino de aguantar cuando recibes el impacto de la vida. En mi caso, la "vida" tenía nombre, apellidos y un mal humor terrible. 
 
El mono demoníaco recibió mi impacto y un lanzazo de Khruner, el oso revolucionario, además de un terrible golpe de Yojimbo, el pirata Lunarian que, además, clamó que sería el rey de los piratas. Increíble momento para sentenciar tal hazaña. Tras esto, el mono se levantó, encolerizado, y se volvió mucho más peligroso debido a la furia. Por un momento creí verme en el espejo. En un espejo que de cierta manera me mostraba como era yo mismo cuando perdía el control de joven. En estos instantes agradecía el linaje de mi madre que apaciguaba parte de mi ser. Todo lo que este demonio no pudo tener. Segundos después de levantarse lleno de furia y palpitante de odio, el primate rojo centró su atención en mí, quizá por mi aspecto, quizá por mi golpe anterior. Sea cual fuere el caso, me puso en su punto de mira y lanzó su ataque más destructivo hasta el momento. Un terrible puñetazo que impactó en mi cara de manera brutal. El Oni se había vuelto mucho más rápido y poderoso, seguramente debido a algún tipo de adrenalina generada por los daños ocasionados y el estrés. En cierta parte, que se pusiera de esa forma era un halago. Hacer cabrear a un tipo grande era una hazaña, y más cuando... yo siempre había sido ese tipo grande. El impacto me taponó los oídos, me tambaleó la cabeza y la mirada y por poco pierdo la noción de mí. Ese tipo era increíblemente fuerte y no estaba seguro de que pudiéramos mantener una pelea larga con él en ese estado. De hecho, no estaba seguro de si yo mismo podría mantenerme en pie con otro golpe así. Así que tomé la determinación de contraatacar. El todo por el todo. Aquí y ahora.
 
Tras el impacto, el mono bramó a los cuatro vientos y promulgo su nombre: Big Red Karak. Digno de un demonio. Sin embargo, un demonio que prestaba poca atención a su entorno, quizá por torpe o quizá por su estado alterado de la realidad. En su momento, el gran pirata cayó justo donde me encontraba hablando con el otro semioni al que, por cierto, no he visto llegar aún de su paseo marino. No debía estar a más de 8 o 10 metros del borde del agua y, si era un usuario, se lo haría pagar. El descerebrado se había tornado a golpearme sin vigilar su posición y esa sería su perdición si lograba golpearlo. De un rápido movimiento me lancé hacia él a la altura de su abdomen, dirigiendo un palmazo con mi mano derecha directo a su vientre mientras cargaba aire en mis pulmones. El golpe debía ser lo suficientemente fuerte para arrojarlo lejos. Sabía que era una jugada arriesgada, pero era mi última baza.
 
- ¡Hell Repulser! - exclamé a máxima potencia, con un tono gutural y casi demoníaco, como la sangre que corría por mis venas, mientras impactaba con mi palma en su abdomen, creando un golpe hueco sumamente audible proyectando toda mi fuerza en el punto de su centro de gravedad. All in.

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#27
Atributos Personaje


Al ataque de Derya se sumaron todos los demás integrantes de la plataforma, era precioso, casi como si estuvieran completamente de acuerdo en que tenían que destrozar a ese gorila. La ofensiva de la gyojin fue bastante útil, pues consiguió tumbar al enemigo bocarriba, completamente expuesto a los ataques del resto, quienes ejecutaron sus golpes con total maestría. Entonces, ¿porqué ese tal Yojimbo tenía que arruinarlo todo? Por toda la cara, soltó por la boca no solo que iba a ser Rey de los Piratas -cosa que le daba completamente igual-, sino que todos los allí presentes eran parte de su tripulación. Eso la enervó. Porque justo instantes atrás, ella había dejado claro que era revolucionaria, pero no solo eso, sino que era capitana revolucionaria. ¿Le estaba vacilando? ¿Se creía que era más que ella?

El caso es que eso la encabronó mucho, igual demasiado. Ahora mismo a Derya se le había olvidado ya que había un puto mono gigante rojo gritando en la plataforma, porque solo podía ver a Yojimbo volando a diez metros de altura con esa estúpida confianza que desprendía. O sea, sí, escuchaba al mono volviéndose loco, incluso escuchó cómo le pegaba al hombre medio jirafa, pero le entraba por un oído y le salía por el otro. Entonces recurrió de nuevo a su estratagema, que era hundirse en el agua unos cuantos metros para salir propulsada hacia el aire. Aprovechó un momento en el que todos, obviamente, estaban centrados en el gorila que acababa de entrar en modo berserker para salir del agua con toda la potencia que su nado le permitía, elevándose por encima de la superficie, y entonces, en el punto más álgido de su salto... — ¡Silny! — Gritó, con el brillo de la determinación reflejado en sus ojos y frunciendo las cejas. Estaba cabreada, y por si no se había dado cuenta, ahora iba a ser plenamente consciente. Giró sobre su propio cuerpo para crear un barrido con su cola y golpearle con ella. Sí, estaba atacando a Yojimbo. — ¡He dicho que soy revolucionaria, no parte de tu estúpida tripulación! ¿¡Me estás vacilando o qué!? — Esta vez la gyojin aterrizó sobre la plataforma, pues Yojimbo se encontraba volando encima de esta. — ¿¡Es porque soy mujer, que mi palabra no se tiene en cuenta o qué cojones!? — Sí, estaba muy enfadada, se sentía ninguneada, el peor sentimiento que puede tener una mujer.


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#28
El mareo que sentía estaba produciendo que mi avance fuese mucho más lento de lo que me gustaría, retrasando mi regreso al campo de batalla. Ardía en deseos de llegar pronto y rebanarle el pescuezo, sin embargo, tendría que ser prudente antes de lanzarme en este estado o iría directo a las manos de la bella dama de la muerte. Desde mi posición al menos podía apreciar cómo iba desarrollándose aquel combate, o mejor dicho, cómo reaccionaba esa mala bestia por su considerable tamaño. Parecía haberse caído al suelo, lo cual era muy meritorio según lo poco que había conocido la fuerza de ese tipo. No conocía el estado de mis compañeros de plataforma, pero desde luego estaban dándole combate a ese tipo.

Una gran explosión me provocó tal susto que casi caigo pálido como la nieve al presuponer que ese era mi fin. No estaba preparado para ello, por lo que mi primer instinto fue girarme al mismo tiempo que me sumergía en el agua, pudiendo comprobar en un instante que ese cañonazo iba dirigido al aire, sobre una de las plataformas donde combatían otras personas, y no a mí.

Recuperé rápido la compostura subiendo de nuevo sobre aquella cadena. No llegué a ver el objetivo de aquel cañonazo, pero ahora estaría más pendiente de los ataques que viniesen desde el barco, mirando hacia atrás de vez en cuando y saltando a la mínima posibilidad de peligro. No obstante, el inmenso grito que pegó aquella bestia roja de la que quería vengarme llenó todo el lugar, casi parecía que hasta el propio mar temblaba. Sin duda, estos chicos se lo estaban haciendo pasar muy mal.
- Aguantad un poco más… pronto estaré recuperado y acabaré yo mismo con aquella bestia. – Pensé apretando los dientes con mi furia contenida. – Especialmente tú, Yojimbo, no podría mirar a la cara de Jolyne o Triana si llegas a morir aquí.

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#29
Atributos Personaje


Estábamos atacando al monstruo de piel roja con eficacia y parecía que, por primera vez, estábamos tomando la iniciativa y nos encontrábamos en ventaja. La chica revolucionaria consiguió tumbar al gorila con un increíble movimiento. Si ese ataque lo había tumbado en el suelo, ¿qué me haría a mí? Seguramente me rompiera la espalda. Tras finalizar nuestro combo de golpes y ataques, el que era nuestro enemigo común se enfadó muchísimo y entró como en un estado de furia absoluta, parecía fuera de sí, seguramente no le rigiera bien la cabeza. Aunque con ese cabezón que me llevaba seguramente tuviera un cerebro tremendamente grande. Pero entonces, sin que pudiera verlo venir, el bicho al que nos enfrentábamos golpeó con una furia nunca vista a nuestro aliado de pelo negro. Las llamas de mi espalda bailaban con energía y yo me encontraba preparándome para seguir dándole pelea al simio, pero entonces un grito a mi espalda me hizo girarme y sólo pude ver como una cola golpeaba mi brazo derecho, a la altura del húmero. Cerré los ojos, dolorido, y en cuanto los abrí pude ver que era la Peixa, que me estaba atacando de una forma bastante rastrera. Decía cosas como que si era revolucionaria, que si la estaba vacilando y demás tonterías. Arqueé la ceja izquierda confundido, ¿qué había dicho? Quizá hubiera hablado en automático y la ofendiera de alguna manera, pero desde luego esta chica estaba tonta perdida. El enemigo era el gorila gritón, no el futuro Rey de los Piratas.
 
Me llevé una decepción profunda al comprobar que, tal y como sospechaba, Revolucionarios y Marines eran lo mismo. Los dos luchaban por sus propios intereses sin importarles la libertad de la gente. Luchaban por una causa tan antigua como su egoísmo, y esa causa se había diluido como una gota de vinagre en el océano. Comencé este encuentro considerándolos mis aliados, pero en este momento me estaban atacando, ¿qué debía hacer? Desde luego no debía dejarme ningunear por nadie, y menos por la desequilibrada que me estaba golpeando. Yo no tenía nada en su contra, pero era intolerable atacar a un capitán pirata y salir ileso. Y lo peor de todo es que el único perjudicado era el chaval que aún peleaba con Trancas, estaba francamente preocupado por él.
 
Conforme la gyojin caía en el aire, pese a estar algo desorientado, volé a toda velocidad hacia ella, en picado. En cuanto la tuve a dos metros de distancia le propiné una patada voladora en el vientre. Tras esto ella cayó sobre la plataforma y yo aterricé frente a ella, a dos metros de distancia. Me comentó tonterías de que, si era mujer o lo que fuera, fruncí el ceño:
 
- Me da igual la raza, el género o el color de tu pelo, nadie se mete con el futuro Rey de los Piratas.
 
También debía estar atento al oso, por la forma de interactuar que tuvieron al principio parecían aliados, y no me interesaba estar en dos contra uno con el gorila ese dando por saco.


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#30
Seguimos con la lucha, si con la misma lucha contra el gorila demonio, o el demonio gorila, o el gorila que parecía no ponerte mucha crema solar y por eso está quemado, Derya le había golpeado con tanta fuerza que hizo caer al suelo, el cabezazo del otro chico fue efectivo, el ataque del alado también le hizo algo, pero mi pinchazo, pues eso fue un pinchito de nada, pues donde creí ver algo asombroso no era cierto. Pero no nos podíamos quedar ahí tan tranquilos, pues el gorila empezó a gritar como un loco poseído, nunca mejor dicho, pues el grito, sonaba por todos los alrededores, su retumbar fue demasiado alto, tan alto que con mis sensibles me hizo hacer que me doliera un poco, y por propia seguridad un poco de espacio.

El gorila, tras su grito de guerra, como loco, cogió al primero que vio, que por un puro milagro no fui yo, pues se trataba del chico jirafa o algo raro, le agarró con bastante fuerza y le golpeó con su puño, con una fuerza no vista anteriormente. Pero el pelinegro, no se quedó atrás, pues fue a por él, y con una técnica distinta, esta vez no iba a golpear, o al menos intentarlo, pues esta vez utilizaría, la palma de su mano. No sé cuál sería su intención, pero ahora que él estaba atacando y teniendo, una batalla prácticamente igualada, hice varios saltos hacia atrás hasta quedar a la otra punta lejos de toda batalla.

Tras hacer esa distancia lo suficiente de que si alguien me intentase atacar tuviera oportunidad para defenderme, me senté en el suelo, junto con mi lanza, seguía escupiendo sangre de los golpes antaño que había recibido, es ahí cuando decidí emplear aquello que me había comprado, un botiquín mediano, contenía varias vendas, su función en teoría es para parar cualquier hemorragia, pero, visto lo visto en el estado que tenía mi hombro izquierdo sería bueno reforzarlo con una de estas vendas, y así hice agarre una y empecé a vendar el hombro, escuche como hizo un ligero crac, cuyo sonido me hizo respirar mejor, y escupir un poco más de sangre, -pug, por fin logro respirar bien, el puto gorila-, y ahí me quede no pude decir nada más, Derya salto del agua con una cara de indignación, y le pego un coletazo al alado que se encontraba por el aire, luego él le golpeo, - Mierda parece ser que aquí uno no puede tener un descanso-, guarde mi botiquín y me puse de pie con mi lanza, -oye tú, qué coño le haces a mi capitana-.

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