T1 - Los Hijos de la Soledad
#11
—¿Su fin? No, no vamos a traerle el fin a nadie, no ahora, no aquí, Capitán… ¡Vámonos! —Desde su sitio, aún en el suelo, con las extremidades paralizadas gracias al temor que lo recorría de arriba abajo, le gritó a su capitán. Sintió su boca seca, sus palabras, de hecho, salieron más ásperas de lo que pensó y la situación no mejoró cuando esa criatura extraña les habló de nuevo en ese idioma que entraba por sus oídos solo para atormentarlo…Si tuviera mejor memoria, estaría seguro de que soñaría con esa voz.
 
 —Jen…Jensen tiene razón —. Dos veces que recuerda su nombre, si estuviera en una situación distinta, lo presumiría. —Debemos…Deberíamos…correr…
 
Demoniaco o no, el simple hecho de que su cuerpo brillara con un azul eléctrico que recordaba a los rayos en los días de tormenta, hacía que el médico sintiera una imperiosa necesidad de salir huyendo, el único problema es que estaba tan embobado que le resultaba imposible ponerse de pie de buenas a primeras.
 
—Correr.
 
Curiosamente, fue la voz rasgada del mink cabra lo que hizo reaccionar al pelirosa. Ni siquiera prestó atención a que estuviera esforzándose en hablar una lengua que tal vez fuera foránea para él, no se burlaría de la pronunciación ni nada parecido, por el contrario, solo con oírlo fue suficiente para que su cerebro lo procesara como una orden para levantarse y salir de ese sitio lo más rápido que pudiera.
 
Se puso de pie demasiado rápido, tanto que su cabeza dio vueltas por unos segundos antes de ubicarse por completo y poder correr hacia donde estaban ahora Jensen y su capitán.
 
—Sí, sí, sí…por supuesto que sí, estoy de acuerdo con el pistolero…irnos de aquí es lo mejor que podemos hacer ¿Viste eso? ¡Brilla! Es como un rayo…no estoy dispuesto a tener que pelear contra esa cosa, además…nos ha perdonado, nos ha dado la oportunidad de escapar…no es de cobardes huir cuando no hay más que hacer aquí, además…mira a sus seguidores, ni siquiera podrán levantarse en los próximos días —. Tomó a Jensen de su abrigo rojo y lo jaló para empezar a caminar, le habría gustado hacer lo mismo con su capitán, pero sintió que hacer algo como eso sería inadecuado.
 
Giró su cabeza para ver atrás, esperando que esa cosa no los siguiera y, en ese momento, aflojó el agarre de la chaqueta roja de Jensen, algo que parecía haber aprovechado el pelinegro para salir corriendo en dirección al pueblo.
 
—¡Hey! ¡Espera! ¡No te vayas sin nosotros y…! —Miró a un par de las cabras de las que antes él mismo se había encargado y se acercó a ellas para echarse ambas a sus hombros, antes dijo que cenarían cabra y cumpliría con llevarle la carne al cocinero. —¡Al menos ayúdame con la cena, Jensen!
 
Suspiró, rendido y corrió en dirección a los arrozales, aun con los animales en sus hombros, aunque su prioridad en ese momento era no perder de vista a Jensen, después de todo, lo que menos deseaba era perderse en esos campos por culpa de su mala orientación.
 
—¡Capitán! ¡Vamos! ¡No debería quedarse atrás! —dijo esperando que lo siguiera —Si lo que desea es encargarse de esa cosa, volveremos en otro momento…cuando…cuando…cuando seamos más fuertes —. No era su estilo ponerse metas de ese tipo, pero si eso tranquilizaba al chico más pequeño, lo haría con tal de que desistiera de la idea de traerle el fin inmediato a esa cosa que, a vista del médico, era demasiado para ellos.
#12
Ash permaneció estático durante unos segundos, su respiración era pesada y un poco bajoneada al compás de su cansancio. La adrenalina aun le corrompia, como un combustible que no se habia terminado de consumir en totalidad. Sus venas llenas de ella. Sentia una sensación nueva, no era furia ni mucho menos orgullo. Un silencio denso, el viento oprimido y una quietud repleta de algo que no podia describir.

Casi divino, antiguo.

Al mirar al frente aquel carnero se alzaba como figura imponente. Pelaje negro erizandose en lo que fácilmente podia llamarse una «Tormenta en carne», la platinada de la noche se reflejaba en sus cuernos, iluminando aquella ruina cual fulgor espectral. — ¿Es un mink? — Se preguntó, al verlo, físicamente podría entrar en esa descripción, pero... Algo no era habitual. ¿Acaso eran sus ojos? No eran los de una bestia, no, eran los de un dios que alguna vez fue venerado, y que ahora miraba a los hombres con la lástima típica de un adulto cuando ve a un niño jugar con fuego.

Ash apretó los dientes.

La espada le ardia en la mano. No por el calor, sino porque sentia vergüenza de huir ante algo inexplicable,  imposible de vencer sin perder una cosa cambio; sus compañeros. Anhelaba dar un paso y desafiarlo, pero su cuerpo no respondió. Cada fibra y músculo de su ser le clamaba que no lo hiciera. Y, aquel hombre que no le gustaba escuchar, escuchó;

—Seret Uhm as te daraki lazorex —retumbó la voz del carnero.

—.... Ahh...—  Nuevamente el aire se propago denso, la electricidad levantaba el polvo, las chispas se encontraban contra el metal de la espada. En ese momento sinti a el miedo de todos; de quienes habian perecido, el de los vivos e incluso de quienes no habían nacido. Bal Haámoth no era un enemigo cualquiera, era el temor humano encarnizado.

—Perdonar — gruñó el carnero con voz rota.

—Jensen, no quiero huir de un chivo — Pero analizo la situación, sus compañeros estaban en riesgo y luchar era, cuando menos, una sentencia a quienes se jugaban la vida a su lado. Levanto su cabeza, por breves instantes penso ver humanidad en la figura de cuernos. — Pero.... — Trago saliva.

—¡Nos retiramos! —

El capitán cerró los ojos.
No quería huir.
Pero entendía.

Inhalo aire hondo, con frustración. En su cabeza danzaban los pensamientos de su tripulación. De quienes vivian, de los que confiaban en él para regresar al barco. Cobardia no era, solo supervivencia y estrategia. Y aunque el orgullo lo empujaba a quedarse, la razón lo obligo a retirarse. Su voz de la razon le habló con claridad: no es el momento.

Asveil bajo la espada, el eco se genero en su espada al resonar contra el suelo. Metal y piedra. Se giro despacio sin apartar la mirada de la criatura, paso a paso terminó de retroceder. Y él, seguía brillando, imponente, pero sin moverse. «¿Era compasión o capricho? »

—No vale la pena morir por orgullo. Nos veremos cuando las circunstancias esten de nuestro lado. —

Expresó para el Mink y se retiro. Con el orgullo roto. Un trueno estallo a lo lejos, el aire volvio a oler a lluvia y ellos...

Desaparecieron en la sombra, jurando volver.
#13
El carnero, desde su relampagueante mirada observo como la triada se marchaba. Un leve suspiro escapó de su boca animal, pero ninguno de sus tres enemigos supo verlo. 

Aquella rivalidad entre el mink ancestral y los piratas debería resolverse en otra ocasión, pero por ahora, era más que suficiente, habían salvado a la isla, habían derrotado a los hijos de la soledad y la isla... La isla respondería. 

Tras poner los pies en polvorosa, nuestro trío protagonista formado por Ashveil, Hyakinthos y Jensen volvieron de nuevo al pueblo dónde una vieron marchar a los hombres que acababan de enfrentar. 

Allí pudieron contarle a la gente del pueblo lo que había pasado, hablarles de Bal Haámoth y ganarse una reputación por haber frenado en seco a aquel ser, que ellos no lo sabían, pero de no haber intervenido hubiera acabado devorando el miedo de aquella isla y hubiera absorbido los temores de los trabajadores de los arrozales. Pero fue gracias y por ellos que eso no sucedería, por lo menos hoy... 

O también, tenían la opción de no decir nada, dejar que la gente siguiera teniendo cuidad y que con el tiempo se dieran cuenta de que la secta había desaparecido y la gran mayoría de ellos por culpa de la culata de Jensen "Gatillo vacío", aún así, aquel lugar de jornaleros estaba a salvo y todo gracias a una tripulación pirata que había encontrado un misterio mucho mayor del que esperaban en primera instancia. 

Pero al igual que enfrentar el combate o huir, el peso de la decisión de contar lo ocurrido o no solo estaba en sus hombros. Ahora, con la valiente decisión de su capitán, aquellos tres hombres seguían vivos un día más y sus aventuras, lejos de haber llegado a un final prematuro se encontraban en su amanecer, los cabos gemelos, lugar dónde las leyendas empiezan a nacer, esperaba por esta tripulación, la cual, todavía desconocía el futuro incierto que le esperaba, la gente con la que se enfrentaría o los futuros aliados que verían obligados a hacer, pero algo si que estaba claro sobre todo eso y era que Bal Haámoth estaba agazapado en las sombras, esperando y observando sus pasos, para que crecieran y consumir su miedo llegado el momento, pues, aquel Mink carnero había encontrado en aquel trío un nuevo objetivo. 


off
[Imagen: 51pnN8x.png]
#14
Huir era la única alternativa que el grupo tenía. Jensen sabía que en ese preciso momento no tenían los medios para hacerle frente a la cabra demoniaca, por lo que solo quedaba abrazar la más antigua tradición pirata, correr luego de haber peleado.
 
-Ash, Cherry, no se demoren – dijo Jensen desde la distancia, con el pulso acelerado y sudando frio producto del encuentro con el infernal ser. Miro hacia atrás y vio como Cherry se entretenía cargando cabras a sus hombros antes de suspirar, detenerse y correr de vuelta hacia su compañero a quien le dio un zape en la cabeza.
 
- ¿Se puede saber que estás haciendo? ¿Qué parte de CORRE no entendiste? Vamos, debemos huir, no te separes de mi o terminaras perdiéndote – dijo echándose al hombro a una de las cabras que estaban en el piso completando asi tres cabras robadas, dos por Cherry y una por el mismo. Jensen uso su mano libre para agarrar a Cherry y arrastrarlo lejos del peligro que la cabra del averno suponía para todos ellos.
 
Corrieron por los arrozales hasta llegar al pueblo donde se encontraron con una muchedumbre, el pistolero miro atrás y se tranquilizó al notar que la cabra no los seguía.
 
- ¿Ustedes no son los que fueron tras los hombres peligrosos?
 
- ¿Cómo pudieron sobrevivir?
 
- ¿Estaremos a salvo o ese grupo de hombres volverá para cumplir su promesa de eliminarnos?
 
La gente se agrupaba delante de ellos impidiéndoles el paso hacia los muelles y por ende hacia su barco. Jensen dio un paso al frente y se aclaró la voz. –Habitantes de isla Karate, no teman. La amenaza que ese grupo suponía para su sociedad ha sido erradicada por nosotros tres, no necesitan darnos las gracias pero si deciden hacerlo no los detendremos – dijo omitiendo que había una cabra demoniaca que podía salir en cualquier minuto a alimentarse de las almas de todos los presentes. La gente empezó a gritar eufórica y los tomo en brazos como si fueran héroes o estrellas de rock mientras celebraban. Jensen miro a sus dos compañeros con una sonrisa – Deberíamos pedirles dinero, después de todo los salvamos de un dilema grande – dijo sopesando su idea mientras esperaba la respuesta de sus compañeros.
#15
Huir, un acto tan cobarde como al mismo logico. Y en este caso... Su única alternativa. Incluso aunque su enorme ego le dictaminaba ir hacia adelante; «Y sus compañeros?» Imaginar como sus seres queridos eran arrasados por delirios de codicia. Eso era un peor dolor que el del orgullo roto. — Supongo que hemos abrazado la más antigua tradición pirata — Suspiró, exasperado.  — Correr luego de haber peleado — Al menos Hyak y Jensen estaban a salvo.

Levanto su mirada para apreciar el horizonte; neblina tras el alba, disipandose. Como cuando una noche tormentosa alcanza su sosiego tras el caos pasado. — ... oye Jensen... —  El capitán caminó, desviando su mirada hacia el mañana. — La proxima vez... Juro que tendremos un festin de cabra — fruncioó el ceño, no tenia palabras para describir lo que acababa de enfrentar. ¿Esa criatura pertenecia al mundo humano? Pues, incluso si fuera un mink, no dejaba de ser un vestigio de algo mas antiguoz un eco del miedo mismo.

Y Ash no sentia esto como una victoria.

Aunque el evento de Jensen dandole un zape a Hyak con el pulso acelerado, fue, cuando menos, divertido. — Carajo... Ustedes no tienen remedio — Corrieron, sin parar, solo los arrozales los pudieron parar. La muchedumbre los recibió. Rostros de aldeanos les miraban con suma incredulidad, aunque con ligera esperanza. Felices al fin y al cabo, un problema menos para ellos.

Igual Jensen era el único con los ánimos de entablar conversión con ellos. Y entonces una palabra resonó, haciendo toc en el capitan.

“¡Héroes!”

Esa palabra le sonó ajena. Extraña.
Porque él sabía la verdad...

—Si van a negociar haganlo ustedes... — La gente se agrupo y grito con euforia, tomandoles como si fueran una especie de héroes o estrellas de rock mientras celebran. — Solo me conformo con algo que comer — El estómago le rugia, ya tenia hambre. Él cruzo la aldea sin detenerse, en afable silencio. El pequeño gesto de una madre abrazando a su hija y un anciano inclinando su cabeza al pasar, esas cosas eran suficiente para Ashveil.

Es lo que había protegido. No riquezas. No gloria. Solo la calma de la gente común. Y alli, entre la neblina, juro ver la figura del carnero tras los arrozales, no dijo nada al instante, no había necesidad. Ambos sabían que este encuentro solo era el prólogo de algo más grande, un asunto que tenia segunda parte.

—Que venga, cuando quiera....  Seguiremos navegando — Y de áureos reflejos el mar se pinto, un relfejo. Prometiendo Ash que la próxima vez no serían ellos quienes huyeran.
#16
No pudo evitar lo que pasó, de hecho, ni siquiera fue consciente del momento en que el pistolero se acercó a él, pero el repentino zape en su cabeza hizo que su cuerpo entero se tensara, que sus pies se aferraran aún más al suelo, como si aquello pudiera ser una confirmación de que seguía de pie, incluso, apretó con más fuerza a los animales que llevaba al hombro. Por un momento llegó a contener su respiración mientras que sentía que sus ojos empezaban a humedecerse. ¿Era necesaria tanta violencia para llamar su atención?
 
Fue la pregunta del mismo responsable de dejarlo paralizado lo que lo hizo volver a tierra. Volvió a tomar una bocanada de aire y poco a poco su mente se aclaró, entendiendo que el golpe anterior apenas y le había hecho cosquillas, aunque el miedo que le provocó que tocaran su cabeza de esa forma no se lo quitaría nadie.
 
—¡Estoy corriendo y asegurándome de que tengamos cena, malagradecido! Y la próxima vez que toques mi cabeza me olvidaré de que estamos en el mismo barco —. Bueno, no es que pudiera recordar muy bien al pelinegro ni a nadie de todos modos, así que también era muy probable que olvidara haber hecho aquella amenaza.
 
Siguió de cerca a Jensen, además, cada tanto miraba hacia atrás para asegurarse de que su capitán lo estuviera siguiendo de cerca. Era un alivio para él que así fuera, además de haber podido salir de ese sitio macabro en una sola pieza.
 
Lo que no fue un alivio para nada fue llegar al pueblo y encontrarse con todo un cúmulo de personas que, prácticamente, se le abalanzaron encima a los tres con preguntas sobre lo que habría pasado. No…No estaba dispuesto a interactuar con estas personas luego de lo ocurrido, toda su energía había sido drenada, aunque…tal vez si que le convenía hacer migas con la gente de Karate, a fin de cuentas, no había mejor manera que ganarse la confianza de la gente que siendo amigable.
 
Mientras pensaba en ello, mordía su labio con fuerza tal que pronto un hilito rojo recorrió su mentón, además, el sentir el sabor metálico de la sangre en su boca pudo salir de su trance, permitiéndose escuchar las palabras de sus compañeros.
 
—No soy negociante, capitán, solo un simple médico —. No le pareció lo más inteligente pedirle dinero a las personas en ese lugar y en ese momento, pero con asegurarse de decir en voz alta su profesión, pudo ver interés en los rostros de algunos pueblerinos que, tal vez, en un futuro pudieran caer en sus redes. —Y no somos héroes, solo quisimos hacer algo bien —dijo en voz alta, asegurándose de que las personas que estuvieran más cerca de él pudieran escucharlo, algo que le aseguró uno que otro elogio, además…no es que mintiera…hicieron algo bien, aunque por los motivos equivocados, bueno…no podía hablar por los tres, pero él si que decidió seguir a los otros dos piratas solo para ver que beneficio podía sacar de seguir a aquellos sectarios.
 
—Y, capitán, si tiene hambre, puede llevarle esto al cocinero para que lo prepare —. Soltó a los animales que tenía en sus manos, esperando que el hombre más pequeño pudiera cargarlos esta vez…había hecho suficiente con traerlos consigo y, luego, se alejó un poco del grupo de personas, eso sí, sin perder de vista ni a Jensen ni a Ashveil, a fin de cuentas, no le apetecía quedar desorientado en medio del pueblo…sea como sea, aprovechó su momento a solas para sacar de su bolsillo una pequeña botellita con un líquido verdoso dentro que con solo abrirlo podía delatar un fuerte olor a menta, uno que el pelirosa no podía darse el lujo de sentir a menos que lo llevara directamente a su nariz, tal como hizo por unos segundos, buscando tranquilizar su mente, su pulso y, sobre todo, intentado borrar el recuerdo de la cabra humanoide que vieron en los arrozales, a fin de cuentas, no deseaba tener pesadillas con esa cosa.
 
Cuando terminó de complacer su escaso sentido del olfato con la esencia de menta, volvió a acercarse a su capitán y, por consiguiente, también al pistolero…Las personas habían empezado a dispersarse y con ellos su bullicio, lo que permitió que pudiera escuchar con claridad la voz del castaño, en un reto que parecía al azar, aunque, por una vez, podía entender de lo que hablaba.
 
—Jmmmm…si soy sincero, preferiría que no venga…aunque supongo que para un próximo encuentro podemos estar mejor preparados —. Alzó su mirada dorada hacia el cielo que, para esa hora, se llenaba con nubes de un tono similar, el clima parecía estar mejorando poco a poco. —Deberíamos regresar al barco, se hace tarde y no vale la pena meditando sobre esto frente al mar —. Esperó que alguno de los otros dos hombres guiara el camino de regreso…Ya pensaría después en las consecuencias futuras que pudiera tener haber dejado libre a esa cabra loca o, quizá no, quizá para mañana a esta misma hora, el tema sería uno más en su pila de recuerdos desechados.
 
Off
#17
✓
Aventura TX: Completada


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