18-06-2024, 05:45 PM
Kisuke se alegró de haber cambiado de tema. Mientras el mink panda se explayaba contando sus aventuras en la isla del cielo, se le veía que estaba aliviado de cambiar de tema, y, al fin y al cabo, aquella experiencia había sido bastante sorprendente. Kisuke se interesó mucho en lo que contaba su nuevo compañero de aquel tipo, el Shichibukai Zarutsuki, el que se suponía era el más veterano de la orden de los llamados Caballeros del Mar, aunque el antiguo pescador los veía más como piratas con licencia por decirlo de alguna manera. Lo que no esperaba es que aquel tipo fuese el gobernante de la Isla del Cielo.
Le habló de varias personas, de las cuales solo reconoció a Sasha, la muchacha prodigio con una recompensa monstruosa para su edad, y a Triana Tempesta, que por lo que había leído era espadachina, así que podría ser alguien interesante con quien mantener un duelo. Tanto Sohem como la tal Pilimari no sabía quienes eran, puesto que al ser uno un cazarrecompensas, y la otra una marine, suponía que del escuadrón de Joe Joestar, por lo que no tenían cartel de recompensa, aunque el nombre de Sohem si que le sonaba de haberlo leído en algún periódico viejo.
-Parece que conociste a mucha gente, compañero. Me alegro que aquellos tipos los Shogun Gari te acogiesen con ellos, parecen buenos tipos, y, por lo que se decía en el periódico, han pasado por mucho también.
Entonces mencionó algo llamado haki, que se suponía que era una especie de manifestación de la voluntad para ayudarte en combate, o algo así. Aquello le interesó, todo aquello que le ayudase a ser más fuerte captaba su atención al instante. Desde que entrenase el nitoryuu se sentía un poco estancado y no sabía como mejorar de manera sustancial. Aquello podría ser la respuesta que estaba buscando.
-Suena muy interesante esto del... haki, dijiste, ¿verdad? Seguro sería de mucha utilidad para muchos de nosotros.
El mink terminó su historia contando brevemente como ante la llamada del deber de la revolución se separó de los Shogun Gari.
-Una aventura fascinante la verdad, y seguro que el haki ese nos beneficiará mucho. Ahora es tu turno, compadre, ¿hay algo que pueda ayudarte o que quieras saber?
Formuló su pregunta con una sonrisa dispuesto a contarle lo que quisiese escuchar; sin duda Don Bambú le había parecido un tipo genial, y estaba seguro que sería un gran activo si se unía a su escuadrón de los Toros Negros.
Le habló de varias personas, de las cuales solo reconoció a Sasha, la muchacha prodigio con una recompensa monstruosa para su edad, y a Triana Tempesta, que por lo que había leído era espadachina, así que podría ser alguien interesante con quien mantener un duelo. Tanto Sohem como la tal Pilimari no sabía quienes eran, puesto que al ser uno un cazarrecompensas, y la otra una marine, suponía que del escuadrón de Joe Joestar, por lo que no tenían cartel de recompensa, aunque el nombre de Sohem si que le sonaba de haberlo leído en algún periódico viejo.
-Parece que conociste a mucha gente, compañero. Me alegro que aquellos tipos los Shogun Gari te acogiesen con ellos, parecen buenos tipos, y, por lo que se decía en el periódico, han pasado por mucho también.
Entonces mencionó algo llamado haki, que se suponía que era una especie de manifestación de la voluntad para ayudarte en combate, o algo así. Aquello le interesó, todo aquello que le ayudase a ser más fuerte captaba su atención al instante. Desde que entrenase el nitoryuu se sentía un poco estancado y no sabía como mejorar de manera sustancial. Aquello podría ser la respuesta que estaba buscando.
-Suena muy interesante esto del... haki, dijiste, ¿verdad? Seguro sería de mucha utilidad para muchos de nosotros.
El mink terminó su historia contando brevemente como ante la llamada del deber de la revolución se separó de los Shogun Gari.
-Una aventura fascinante la verdad, y seguro que el haki ese nos beneficiará mucho. Ahora es tu turno, compadre, ¿hay algo que pueda ayudarte o que quieras saber?
Formuló su pregunta con una sonrisa dispuesto a contarle lo que quisiese escuchar; sin duda Don Bambú le había parecido un tipo genial, y estaba seguro que sería un gran activo si se unía a su escuadrón de los Toros Negros.
