10-06-2024, 06:41 PM
Kisuke llevaba un par de días o tres sin ver apenas a Zorak. Había comenzado alguna especie de entrenamiento o algo así con el Mariscal Nilats, así que el antiguo pescador había estado puliendo su esgrima en solitario o con alguno de los espadachines que había por allí. Había algunos bastante diestros y habían sido prácticas entretenidas.
Un día más, había bajado a la cantina y se había pedido el desayuno de los campeones. Huevos con bacon y salchichas a la brasa, una jarra de medio litro de zumo multifrutas y un café con leche enorme para despejarse y empezar a funcionar.
"Bueno pues a ver que nos depara el día de hoy; habrá que entrenar fuerte hoy para bajar este desayuno... kuhahahahaha.
Estaba empezando a dar cuenta de su desayuno, cuando apareció Zorak. Tenía un aspecto terrible, demacrado y con ojeras; parece que el entrenamiento que estaba recibiendo estaba siendo muy duro. Le preocupó un poco verle así, pero sabía que su amigo acabaría por salir adelante y dominar lo que fuese que estaba entrenando. Se sirvió un café y se sentó a su lado, dándole un gruñido de buenos días y lanzándole su paquete de tabaco para que se sirviese.
-Buenos días, colega. Ten cuidado o al final desaparecerás... kuhahahaha. Come algo anda que no vas a sobrevivir solo con café y tabaco
Le puso al alcance su plato para que cogiese una salchicha o una tira de bacon al menos.
-Me imagino que tu entrenamiento está siendo duro, ¿verdad? No tengo dudas de que lo vas a lograr, pero vigila tu salud.
Simplemente estaba algo preocupado pero no quería sonar tampoco como un padre o un profesor con su amigo.
Un día más, había bajado a la cantina y se había pedido el desayuno de los campeones. Huevos con bacon y salchichas a la brasa, una jarra de medio litro de zumo multifrutas y un café con leche enorme para despejarse y empezar a funcionar.
"Bueno pues a ver que nos depara el día de hoy; habrá que entrenar fuerte hoy para bajar este desayuno... kuhahahahaha.
Estaba empezando a dar cuenta de su desayuno, cuando apareció Zorak. Tenía un aspecto terrible, demacrado y con ojeras; parece que el entrenamiento que estaba recibiendo estaba siendo muy duro. Le preocupó un poco verle así, pero sabía que su amigo acabaría por salir adelante y dominar lo que fuese que estaba entrenando. Se sirvió un café y se sentó a su lado, dándole un gruñido de buenos días y lanzándole su paquete de tabaco para que se sirviese.
-Buenos días, colega. Ten cuidado o al final desaparecerás... kuhahahaha. Come algo anda que no vas a sobrevivir solo con café y tabaco
Le puso al alcance su plato para que cogiese una salchicha o una tira de bacon al menos.
-Me imagino que tu entrenamiento está siendo duro, ¿verdad? No tengo dudas de que lo vas a lograr, pero vigila tu salud.
Simplemente estaba algo preocupado pero no quería sonar tampoco como un padre o un profesor con su amigo.
