21-04-2024, 09:41 PM
Habían hecho su primer movimiento.
Alzeid parecía hacerse el loco y desaparecer entre la gente mientras que Irina, sutil, se acercó a Zorak para darle conversación. Sin embargo, desde la mesa, mientras terminaba de comer, pude observar como el idiota grandullón de Daryl se posicionó detrás de Zorak. La madre que lo parió. ¿Dos metros y medio de mastodonte con una espada enorme y cree que no llamará la atención? Esto ocasionó que Kisuke, que a fin de cuentas estaba ejerciendo como guardia de seguridad, se acercara al trío y para cuestionar las intenciones de mis compañeros. Las cosas parecían complicarse, pero lo importante era que los dos revolucionarios eran totalmente ajenos a la situación en la que se encontraban.
Cuando Kisuke llegó a donde estaban Zorak, Irina y Daryl, agarré una copa vacía con la mano izquierda y caminé unos metros alejado de él, detrás de él, con la vista al fondo de la sala, como si me dirigiera a otro lugar y su grupo solo fuera un obstáculo en mi camino. Unos metros antes de llegar al grupo Zorak estaba comenzando a hablar con Irina. ¿Cayeron en la trampa? ¿Tan fácil? Casi me parecía aburrido.
Cuando flanqueé a Kisuke, transformé de manera inmediata mi cuerpo, dejando que de mis costados sobresalgan rasgando las telas de mi traje, creciendo en tamaño y dejando que la morfología de mi cuerpo y piel se asemeje al arácnido extinto para, estirando el dedo índice en la mano derecha y lazándolo para clavarlo súbitamente contra su cuello, justo a la altura de la columna vertebral, buscando el espacio intervertebral entre la segunda ya la tercera vértebra, por su lado izquierdo. — Shigan.— dije claro y alto mientras mi dedo se hendía en la carne de Kisuke, haciéndolo sangrar profusamente desde la espalda. Tras esto continué caminando tres metros más y tras girar sobre mí mismo, dejé la copa en una mesa cercana. Casi todas las cartas estaban sobre la mesa. Ahora solo quedaba ver como jugaban nuestros invitados. Al menos… como eran capaces de combinar sus cartas.
Que comience la partida.
Alzeid parecía hacerse el loco y desaparecer entre la gente mientras que Irina, sutil, se acercó a Zorak para darle conversación. Sin embargo, desde la mesa, mientras terminaba de comer, pude observar como el idiota grandullón de Daryl se posicionó detrás de Zorak. La madre que lo parió. ¿Dos metros y medio de mastodonte con una espada enorme y cree que no llamará la atención? Esto ocasionó que Kisuke, que a fin de cuentas estaba ejerciendo como guardia de seguridad, se acercara al trío y para cuestionar las intenciones de mis compañeros. Las cosas parecían complicarse, pero lo importante era que los dos revolucionarios eran totalmente ajenos a la situación en la que se encontraban.
Cuando Kisuke llegó a donde estaban Zorak, Irina y Daryl, agarré una copa vacía con la mano izquierda y caminé unos metros alejado de él, detrás de él, con la vista al fondo de la sala, como si me dirigiera a otro lugar y su grupo solo fuera un obstáculo en mi camino. Unos metros antes de llegar al grupo Zorak estaba comenzando a hablar con Irina. ¿Cayeron en la trampa? ¿Tan fácil? Casi me parecía aburrido.
Cuando flanqueé a Kisuke, transformé de manera inmediata mi cuerpo, dejando que de mis costados sobresalgan rasgando las telas de mi traje, creciendo en tamaño y dejando que la morfología de mi cuerpo y piel se asemeje al arácnido extinto para, estirando el dedo índice en la mano derecha y lazándolo para clavarlo súbitamente contra su cuello, justo a la altura de la columna vertebral, buscando el espacio intervertebral entre la segunda ya la tercera vértebra, por su lado izquierdo. — Shigan.— dije claro y alto mientras mi dedo se hendía en la carne de Kisuke, haciéndolo sangrar profusamente desde la espalda. Tras esto continué caminando tres metros más y tras girar sobre mí mismo, dejé la copa en una mesa cercana. Casi todas las cartas estaban sobre la mesa. Ahora solo quedaba ver como jugaban nuestros invitados. Al menos… como eran capaces de combinar sus cartas.
Que comience la partida.
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