Los lobos se adaptan [Presente relativo]
#1
—¡Kiekiekiekie! — Emanaba el sonido de unos labios ásperos. Sus colmillos rechinaban con fuerza después de cada carcajada, produciendo un agradable sonido rítmico que recordaba al de unas castañuelas. Incluso un pequeño bribón, de no más de metro cuarenta, comenzó a bailar sobre la apestosa madera de la taberna. Su compás lo seguiría la fémina que tenía al lado, que le seguía con palmas. En un abrir y cerrar de ojos se estaba montando un tablao flamenco. Inconscientemente, la cola de Edmon se movía también. ¿Instinto canino? él sabía bien que ese determinado movimiento ocurría de forma involuntaria cuando estaba feliz, pero muchas veces también si se encontraba incómodo o ansioso. En este caso la sensación que lo provocaba era la absoluta felicidad del momento. — ¡Creo, sin exagerar, que sois las mejores personas que he conocido jamás! — Un brazo peludo rodeó la cabeza de un humano, era uno de los seis del grupo que se encontraban alrededor de la mesa, bebiendo, cantando y gastando el dinero como verdaderos hombres pobres de ciudades grandes. — ¡Y eso que sois humanos! —  Comentó con ironía.

Eran buenas personas, hombres cansados de sus mujeres que perdían el tiempo con hombres que estaban cansados de sus mujeres. ¿Qué decir a eso? Edmon tan aprovechar el momento. El lobo introduciría sus sigilosos dedos en el interior del pantalón de uno de los humanos, sacándole la cartera. Toma truco de magia. — ¡Kiekiekiekiekie! — Vociferó nuevamente, ya con la primera víctima de la noche.
— ¿Así que quieres comprarte una isla? eso sí que es un sueño, amigo. — ¿Quién no quería una isla? el objetivo de Edmon era más que asumible para cualquier mente racional, ¿o no?
— Cuando la tengas invítame, te dejo a los niños y me voy JAJAJAJAJAJAJAJA — Su compañero dijo algo parecido. — Definitivamente odian a sus crías —
— ¡Claro, claro! — Respondería Contróy, siguiendo la broma mientras iba afanando carteras.
— ¡Yo también le dejo a los niños, vamos! — Intentó rebuscar en su cartera para lanzar unos billetes, pero esta no estaba. —  Donde coño ... — Edmon se levantó brindando su copa con el tipo y quitándole la idea de encima para que dejara de buscar.
— Estáis todos invitados a mi maldita isla. Será un lugar impresionante, os lo prometo. —  Cuando hablaba más de la cuenta, liberaba un pequeño ronroneo al terminar una frase. — Habrá un juego muy típico de mi tierra. — Se rascó la oreja.
— ¿Un juego típico? — Llegaron más copas.
— Caza al humano, es muy divertido kiekiekiekie ... —  El silencio inundaría la sala. La mujer que estaba dejando las copas se quedó petrificada. Y sí, claro, todos se le quedaron mirando. Aquellos ojos carmesí notaron la incomodidad del comentario, tenía que arreglarlo. — Humano es como llamamos nosotros la mierda de un animal ... —  No mejoraba la cosa. —  Buscamos la ... Caca y quien la encuentra ... —  Ninguna mirada le hacía ver un cambio del ambiente. — Se la puede ... Lanzar a su cría a la ... ¿cara? ... —  Entonces todos liberaron de nuevo las risas. ¿Qué coño le pasaba a esta gente?

Las dunas Shura era un lugar repleto de gente extraña, animales muertos de hambre y peligrosos, además de pocos lugares donde beber y comer. Al menos donde había ido a parar Edmon. El ambiente se relajó, rompiéndose un fino velo que definió la realidad, los allí presentes solo le aguantaban porque pagaba las rondas. ¿Qué más daba? Edmon ya tenía sus carteras. —  Ya os podéis ir, sí kiekiekie — Reía en pensamientos. Bicho raro.

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Los lobos se adaptan [Presente relativo] - por Edmon Contróy - 05-04-2024, 09:22 PM

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