[Presente relativo] Una fiesta de reyes
#6
"No." ¿Con que esas teníamos? Aferró su mano a la copa recién servida y se la bebió de un trago. Sintió que la garganta le quemaba y reprimió un escalofrío típico de cuando tu cuerpo no está acostumbrado a esa sustancia. Dejó la copa vacía en una mesa y enseguida le trajeron una nueva, parecía que todo el mundo estaba atento a que estuvieran bien servidos. "¿Ni un solo comentario? ¿Con lo guapa que estoy y el pedazo de vestido de tía buena que me han puesto?" En el interior de su cabeza empezaba a calentarse el volcán de las emociones. No dejó que se le notara en el rostro, con aquella sonrisa imperturbable, pero le jodía un poco, sí. Sobre todo porque eran ya cuatro días que jugaban a ignorarse, al rato tonteaban, luego él pasaba de ella, más tarde volvía a verla, luego se acercaba ella... A ratos era divertido, y a ratos un sinvivir, porque ella no entendía que todo tuviera que ser tan complicado. Pero la noche solo acababa de empezar, no tenía que perder el juego tan rápido.

Y apareció Khruner. Aquel oso pardo con pérdidas de memoria a corto plazo, al menos en cuanto a lo relativo a personas, porque de otras cosas si parecía acordarse bien. Derya ya había entrado en modo zen con aquel oso, no iba a dejar que cada encuentro que tuvieran la perturbase. Además era gracioso, porque siempre era igual. Llamaba a Don Bambú como primo Richi, y a ella le decía tiburón y que se la quería comer. Y siempre tenían que explicarle que no, que Don Bambú no era su primo y que Derya era una persona y que no se podía comer. Así que cuando se acercó a la pareja, volvió con lo mismo de siempre, además, alentado por las palabras de Kovashi. — ¡Otra vez con lo mismo! Como os pegue yo un bocado a cada uno os cagáis. — Bromeó, enseñando sus enormes y afilados dientes de sierra. Todo eran bromas, había tan buen ambiente que era inevitable caer en eso.

Llegó Don Bambú, al fin Derya conocía su nombre y podía dejar de referirse a él como "panda", que era bonito, pero claro, era como si ahora a ella se refirieran como "tiburón", pues es apropiado, pero uno prefiere que le llamen por su nombre, ¿no? La sonrisa de ella se ensanchó cuando les saludó. — ¡Hola Don! — Le llamaba así, era más cortito. Y se abalanzó sobre él con un abrazo. Le rodeó por la cintura, al fin y al cabo era muy alto. Todavía no es que se conocieran demasiado, pero, ¿sabes cuando conoces a una persona y enseguida te das cuenta de que te cae genial? A Derya le había pasado con él. Le parecía respetuoso, considerado y amable, mucho más de lo que se podía decir de la mayoría de la gente, y le gustaba tenerle cerca. Éste ofreció un cigarro al grupo. Se vio tentada por un segundo. Era una mujer un poco influenciable, sobre todo cuando estaba de fiesta, pero finalmente lo rechazó. — No, gracias. — No le venía bien para sus hermosos dientes. — ¡Toma! — Agarró una copa de la mesa con la cola, se la llevó a la mano y se la ofreció a Don Bambú. Sí, controlaba tan bien su otra extremidad que a veces es como si fuera otro brazo más.

Se separó del abrazo del panda y se bebió su propia copa mientras escuchaba a Kovashi. Siempre había como tensión cuando los dos se cruzaban. Kovashi era un vacilón, aunque Don Bambú era más templado, también se dejaba llevar fácil por las provocaciones, como ocurrió cuando se conocieron, que pareció por un momento que ambos iban a enzarzarse en una pelea. Kovashi mencionó la revolución y todo el pueblo gritó y aplaudió, a lo que ella se sumó enseguida. Pero una marabunda de gente empezó a acercarse a él, así que Derya se alejó un poco, dejando espacio para el agradecimiento.

Por un segundo se vio sola, Kova con Khruner y Don Bambú atendiendo a los civiles. Se terminó su copa de un trago y suspiró. Realmente, pensándolo bien, era impresionante que un grupo de raritos como ellos fueran tan queridos, igual el mundo realmente estaba dispuesto a cambiar. Entonces se le acercó un grupo de niñitas, tímidas y con risitas. Derya las recibió con cariño, le gustaban mucho los niños y ellos también parecían gustarle Derya. Se agachó en cuclillas para escucharlas, y una de ellas reveló de detrás de su espalda un collar de flores que Derya enseguida se echó al cuello. Olían tan maravillosamente, además pudo ver como le habían añadido alguna alguita entre flor y flor. Las abrazó y entre las palabras de gratitud y cariño se le ocurrió algo. Se levantó del suelo, se subió a una mesa, llamando la atención de todo el mundo, y subió con ella en brazos a la niña que le había hecho aquel regalo. — ¡Un momento, por favor! — Y prácticamente todos los civiles se callaron para escuchar a la gyojin. — ¡Un brindis! — Levantó su copa y la mayoría de la aldea la imitó. — ¡Por la libertad! — Dijo, mirando todas aquellas caras sonrientes a su alrededor. — ¡Por la revolución! — Y su mirada se dirigió a aquel nuevo grupo que habían formado. — ¡Y por el futuro! — Y esta vez miró a la niña en su brazo. Todos volvieron a gritar y como si estuviesen al compás, bebieron a la vez. Dejó a la niña en el suelo, y antes de bajarse ella también de la mesa, se dirigió a un grupo de aldeanos, eran cuatro, con instrumentos, en el lado izquierdo de la plaza. — ¡Música, maestros! — Les indicó, señalándoles con el índice. Y enseguida, como si llevaran esperando aquella señal toda la noche, comenzaron a tocar. Derya bajó de la mesa de un salto, agarró la primera copa que vio llena y comenzó a bailar, dejándose llevar por aquel ritmo desenfrenado y alocado. Se movía como pez en el agua, y es que bailar le encantaba y se podía notar solo con verla.

  Responder


Mensajes en este tema
RE: [Presente relativo] Una fiesta de reyes - por Derya Tyhr - 22-08-2023, 12:29 PM

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)