13-10-2026, 04:17 PM
El presentador no tuvo más remedio que apartarse ligeramente cuando Eele levantó los brazos, como si aquella demostración de músculos pudiera contagiarle la emoción. Algunos de los asistentes soltaron una carcajada ante la fanfarronería del gyojin, mientras que otros, menos impresionados, se limitaron a observarlo con una mezcla de curiosidad y cautela.
No todos los días aparecía un tipo de semejante tamaño dispuesto a repartir golpes antes siquiera de conocer a sus contrincantes.
-¡El Rick! ¡Un aplauso para nuestro nuevo participante!- //anunció el hombre, garabateando de forma mal escrita el nombre en una tablilla// -¡Espero que esos brazos sean tan buenos para golpear como para presumir!-
Un par de risas se extendieron entre la multitud. El presentador, sin embargo, no tardó en recuperar su tono ceremonioso y señaló el improvisado cuadrilátero, delimitado por cuatro postes de madera y varias cuerdas que habían conocido días mejores.
-¡Muy bien, escuchen todos! Las inscripciones están a punto de cerrarse y todavía tenemos espacio para algún valiente más. Recuerden que aquí no se permiten armas, trampas ni golpes cuando el juez haya detenido el combate. ¡Queremos boxeo, señores, no una carnicería!-
Desde algún lugar del público, una voz respondió:
-¡Entonces contrata cocineros!-
El presentador decidió no mencionar nada al respecto para dejar que el público siguiera riendo y regodeandose, mientras de igual manera algunos de los peleadores estaban calentando eran tipo musculosos y llenos de musculos y cricatrices por todo el cuerpo aunque es de admitir que no todos habían acudido por el honor deportivo.
Junto a una de las carpas, dos individuos vestidos con abrigos oscuros conversaban en voz baja mientras revisaban una libreta repleta de nombres y cifras. Uno señaló hacia los participantes y el otro respondió con un movimiento de cabeza. Poco después, ambos desaparecieron detrás de una construcción de madera, llevándose consigo una pequeña bolsa cuyo contenido tintineó al chocar contra una de las piernas.
El presentador no pareció percatarse de aquello. O, al menos, tuvo la cortesía de fingir que no lo había visto.
Una campana resonó sobre las cabezas de los asistentes.
-¡Participantes, acérquense! ¡Vamos a organizar los primeros combates!-
El ayudante encargado de las inscripciones comenzó a sacar nombres de una caja, aunque antes de anunciar el primer enfrentamiento recibió una breve indicación del hombre del traje oscuro. El muchacho vaciló un instante, miró la tablilla donde había apuntado a Eele y después volvió a revolver los papeles.
-¡Un momento, señores! Parece que tenemos que hacer un pequeño ajuste en el orden de los combates...-
El murmullo de la multitud creció de inmediato.
A unos pasos del cuadrilátero, el hombre de nariz torcida y mandibula de hierro terminó de ajustar sus vendas y levantó la mirada hacia los recién inscritos, dibujando una sonrisa que dejaba ver varios dientes ausentes.
-Espero que me toque alguno que sepa pegar- //masculló, lo bastante alto como para que quienes estaban cerca pudieran escucharlo// -Ya me aburrí de romper borrachos en las tabernas-
El presentador carraspeó, levantó la tablilla y se preparó para anunciar los concursantes, carraspeó para recuperar la atención de los asistentes y alzó la voz por encima del murmullo de la multitud.
-¡Muy bien, Kukutssu! ¡Ha llegado el momento de conocer a los valientes, los temerarios y los suficientemente estúpidos como para dejarse los dientes en nuestro cuadrilátero!-
Los espectadores respondieron con silbidos y carcajadas. El hombre sonrió, encantado con su propia presentación, y señaló hacia los ocho participantes reunidos alrededor del ring.
-¡Este torneo será sencillo! ¡Ocho contendientes, cuatro combates iniciales, dos semifinales y una gran final! ¡Nada de esconderse detrás de los jueces, nada de llorar cuando les rompan la nariz y, por favor, intenten caer dentro del cuadrilátero! ¡El público ha pagado por verlos pelear, no por buscarlos debajo de las gradas!-
Un ayudante le susurró algo al oído. El presentador asintió y volvió a consultar su tablilla.
-¡Y ahora, conozcamos a nuestros campeones! Tenemos al temible Brutus, Mandíbula de Hierro, cuyo gancho derecho ha enviado a dormir a más hombres que una botella de ron adulterado. ¡Al veloz Silas, el Fantasma, capaz de esquivar un golpe antes de que su contrincante termine de pensarlo! ¡Al infame Rocco, el Carnicero, un viejo conocido de las peleas clandestinas que, según dicen, considera el reglamento una sugerencia! ¡Y al colosal Goro, el Yunque, un hombre que parece haber sido construido con los restos de un barco de guerra!-
El público aplaudió y algunos de los boxeadores levantaron los puños. Rocco, en cambio, se limitó a escupir a un lado y sonreír mostrando sus dientes incompletos.
-¡Pero eso no es todo!- //Continuó el presentador, agitando la tablilla//. También contamos con Donny, el Caballero, elegante, preciso y más presumido que un noble frente a un espejo Vito, la Serpiente, un especialista en golpes traicioneros y movimientos que harán que se pregunten dónde demonios tienen la mandíbula Maddox, el Martillo, un auténtico peso pesado que prefiere resolver las discusiones con los puños; ¡y, por supuesto, nuestro recién inscrito El Rick!-
El presentador señaló al gyojin entre la multitud.
-¡Un contendiente de brazos formidables y una confianza que, por sí sola, podría llenar este recinto! ¡Esperemos que también tenga resistencia, porque aquí nadie ha venido a repartir abrazos!-
Las carcajadas volvieron a extenderse entre los asistentes.
El hombre bajó la mirada hacia su tablilla. Por un instante, su sonrisa se desdibujó mientras intercambiaba una mirada con el individuo del traje oscuro que permanecía junto a la carpa. Después, como si nada hubiera ocurrido, alzó nuevamente la voz.
-¡Vamos con los emparejamientos de la primera ronda!-
Deslizó un dedo por la lista.
-¡Primer combate: Silas, el Fantasma, contra Goro, el Yunque! ¡La velocidad contra la fuerza bruta! ¡Veamos qué ocurre cuando un objeto inamovible intenta golpear a una sombra!-
El público vitoreó.
-¡Segundo combate: Rocco, el Carnicero, contra Donny, el Caballero! ¡La elegancia contra la mala educación! ¡Aunque, conociendo a Rocco, apostaría a que la elegancia será lo primero que salga volando!-
Rocco soltó una carcajada y golpeó sus puños vendados entre sí.
-¡Tercer combate: Vito, la Serpiente, contra Maddox, el Martillo! ¡Agilidad contra demolición! ¡Y recuerden, señores, que si escuchan un crujido, esperamos que sea de las tablas del cuadrilátero!-
El presentador hizo una pausa dramática. El ayudante a su lado parecía bastante menos entusiasmado que él.
-¡Y para cerrar la primera ronda... El Rick contra Brutus, Mandíbula de Hierro!-
Por un instante, el murmullo de los espectadores pareció crecer de golpe. Brutus avanzó un paso, flexionó los dedos y dejó escapar una sonrisa desagradable. Sus ojos recorrieron al gyojin de arriba abajo, deteniéndose en sus brazos.
-Vaya, vaya- //murmuró Mandibula de hierro//. Parece que hoy sí me han traído algo que merece la pena golpear.
Paranoias de Vesper
CONTINUARÁ...
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