Un vagabundo, un coyote y una chica nueva... [P.R SOCIAL] [PRIV. ARIA ÁSTER]
#4
Bueno, Aria no estaba comprendiendo absolutamente nada.
Al principio todo había ido bien, el perro había accedido a sus caricias, así que se relajó un poco y se permitió bajar la guardia. Que gran error. Escuchó una voz humana proveniente del perro y apartó la mano al instante. Por unos segundos, dudó que su corazón estuviera latiendo, y seguramente ni siquiera estaba respirando. Tardó en procesar lo que el perro, o mejor dicho coyote, había dicho. Algo sobre ser abandonado y haber comida una akuma humana. — ¿Con akuma se refiere a esas frutas extrañas que les dan poderes a las personas? — Pensó. — ¿Y permiten a un coyote hablar? — El coyote siguió hablando, y bastante. Más o menos creyó captarlo todo: se llamaba Vesper, había sido abandonado, ahora era un vagabundo y tenía un par de cosas en algún otro lado. — Espera, ¿qué quiere decir con que quiere ser mi amigo? — Pensó alarmada. Pero no le dio tiempo a preguntar nada, el coyote ya estaba yendo hacía donde estaban sus cosas. Tardó un poco en reaccionar. — Genial, primero un gigante y ahora un animal que habla. — Murmuró un poco frustrada mientras se incorporaba y seguía a Vesper. Sabía que el mundo ocultaba muchas cosas, y sabía que a ella aún le hacía falta muchísima información. ¿Pero en serio le faltaba tanto?

Llegaron a una especie de barco que seguro había visto días mejores y Vesper trató de sacar algo del barco. Sus hombros se tensaron de inmediato y apretó un poco más fuerte la carpeta contra su pecho. Era un coyote, dudaba que tuviera dedos como para apuntar con una pistola. ¿Podría sostener una navaja? Entonces lo vio sacando un instrumento y una botella de licor y tuvo que callarse la boca. La respuesta era sí. Al notar que no había sacado nada potencialmente peligroso para matarla, destensó un poco sus hombros. Claro, si quisiera matarla podría haber atacado antes.
Estaba explicando algo sobre su padre siendo asesinado por un marine (malditos marines. No todos los marines, pero siempre un marine, eh…) mientras ella observaba el barco. No había visto muchos en toda su vida, solo dos, y nunca tan destartalados. Cuando volvió la mirada al coyote, se estaba convirtiendo en humano. Casi se le resbaló la carpeta de entre las manos, no pudo salvarse, sin embargo, de caer al suelo del susto. — ¿Las frutas también permiten eso? — Pensó, aun no estaba segura de si se sentía más asombrada o asustada. Se tranquilizó un poco cuando el ex-coyote comenzó a tocar una melodía con su laúd. El miedo comenzó a mermar y todo lo que dejó atrás fue su imprudente curiosidad.

Se quedó en silencio un largo rato, apreciando la melodía, ni siquiera se atrevió a levantarse. A decir verdad, era la primera vez que escuchaba música en directo, y era preciosa. Volvió a abrazar su carpeta con sus brazos, pero esta vez sin rastros de la anterior tensión, no estaba segura de por qué, pero le resultaría ofensivo ponerse tan en guardia con una melodía tan dulce de fondo. Se regañó a sí misma y se obligó a permanecer alerta. No podía confiarse, la muerte era lo que la esperaba si se relajaba.
Vesper había vuelto a hablar. Había faltado poco para que no hubiera escuchado sus palabras. Tal vez se había quedado demasiado “enganchada” con la música. Por lo menos habia logrado escuchar sus preguntas.  — Luna. — Terminó por responder sin poder contener una pequeña sonrisa. — Soy… Me gustaría ser periodista. — Añadió. — No tengo una historia tan dramática como la tuya, nací en el North Blue y estoy de viaje. — Se sentía más calmada. Ser Luna siempre le daba esa sensación de seguridad que durante tanto tiempo había envidiado. Aria nunca podría ser así, siempre estaba demasiado asustada. — Todavía no guardo gran cosa en mi carpeta, es mi diario de investigación. — Explicó mientras abría la carpeta y le mostraba algunos periódicos y Wanted que guardaba. En el fondo, tras los periódicos, se podían ver hojas escritas. Subió la mirada mientras cerraba la carpeta de nuevo. Dudó un poco, pero finalmente se permitió volver a hablar. — No sabía que había akumas que convertían a animales en humanos. — Inquirió, sin siquiera tratar de esconder la curiosidad creciente en sus ojos. — ¿Cuándo hace que te la comiste?, pareces muy acostumbrado. — Ya ni siquiera podía contener la sonrisa. ¿Era Luna o Aria la que estaba sonriendo? No estaba segura, en eso siempre habían sido muy parecidas.





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RE: Un vagabundo, un coyote y una chica nueva... [P.R SOCIAL] [PRIV. ARIA ÁSTER] - por Aria Áster - 21-09-2026, 07:32 AM

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