Fuerza [Priv.]
#6
A ella le encanta coquetear, esto es algo que es seguro, conforme más paso tiempo con ella más me hace pensar y me gusta. Solo mirala, poniendo su pecho en mi cara no mas al verme, aunque nuestra discusión fue muy de hacer gestos al menos ninguno era una grosería. Lo bueno es que no era una charla profunda por lo que los gestos son más que suficiente para entendernos. Lo que no me cuadra del todo es que sea tan regañona, por que me regaña de vuelta. ¡El indignado debería ser yo! 

Cómo así que no te quieres bañar, ¡hueles a mono!

No le puedo decir eso. me va a golpear y tiene pinta de que ella pega duro. Le miré, con atención a sus gestos, pero es que ella no me ayuda a concentrarme. Me hace flexiones con su cuerpo, enseñando sus big bangbangs, pero la verdad es que los vi con sus tatuajes y mi tren de atención se fue por una ruta llena de neblina. No neblina fría que puedes encontrar en las montañas con nieve, neblina de la caliente, calima, de la que encuentras en las montañas tropicales y selváticas. Yo no había visto los buenos brazos que se gasta este mujeron, tampoco me imaginaba que fuera una mujer tan sensual. Ya me parecía bonita pero es que ahora que me coquetea tan descaradamente no puedo obviar.  

— Te lo dejé pasar una vez porque nos estábamos conociendo. Pero no puedes tentarme así, de nuevo, pensando que vas a salir impune.  —

Me crucé de brazos como un custodio, hasta que vi que sus ropas fueron despojadas casi todas de su cuerpo. Siento el vapor ahorcar mi cuello y como si en cualquier momento mi cuerpo comenzara a subir su temperatura. No es algo normal pero encendió un fuego ver su naturalidad. Es una mujer guerrera sin lugar a dudas, puesto que cualquier otra persona me habría hecho irme primero. Mi semblante se debilitó, teniendo fragilidad ante las múltiples tentaciones de su silueta. Mi vista café que se destaca por ser afilada cual cimitarra sigue las peligrosas líneas dibujadas por su esfuerzo. 

No pude resistir, admito que fui, siendo lo más fuerte que pude busque darle algo de privacidad cuando los gestos de ella fueron concretos. No se iba a desnudar del todo y con ello lo hacía con gracia, no con rechazo, era como si poco le importa que yo estuviese viendo. Mostré mis palmas pues para mi este momento era algo obvio. 

cine

Claro ella estaba mucho más expuesta de lo que yo estaba y por ende el río era una gran ayuda pero no era suficiente para ella. Estaba algo fuera para su talla extra Mamasota (XL pero en mamasota.) No pude engañarme más a mi mismo. por mucho que intente resistirme me uní y busqué la razón perfecta, buscando el jabón que yo usaba para remover de mi el olor y el sucio. Era un jabón glicerina que ahora estaba más gastado que antes, pero por que yo lo había usado, seguramente se acabaría pues con Bai había mucha más piel que recorrer. Coloqué mis ropas dobladas y justas hasta donde era el lugar seguro que yo las buscaba y sin dar lugar a las dudas entre a esa agua helada. 

Aunque no lo pareciera para alguien friolento como yo esto era un sacrificio, en serio prefiero más el agua caliente. Claro que unirse con el agua no pasaría desapercibido y bien podría haberlo hecho volando, pero eso sería más intimidante y agotador estar aleteando para mantenerme justo encima del agua. No, nada de eso, era mejor caminar, cruzar el agua de manera tranquila y ofrecer el jabón que para las dimensiones de sus manos era pequeño. 

Tras ofrecerle el jabón, no iba a ser un tipo extraño y quedar ahí de cerca viéndola. No soy un pervertido, claro que me iba a retirar, solo no quería mojarme la ropa. Claro, también soy un hombre y para todo hombre es natural reaccionar ante una mujer tan atractiva como lo es Bai, es algo natural. Tampoco es algo que ocultaré y que no puedo porque es una reacción bastante grande como para hacerlo. 

Pero debía comportarme, como un buen caballero que soy, que en el pasado fuera un hombre de compañía, no me volviera un enfermo. Se la ayude al usar mis manos contra la corriente y levantar agua suficiente para que ella mojaba las partes altas de su cuerpo. 

— Ducha, ducha. —

Esta mujer ni bañar se sabe. Con la misma busque ponerse tras ella para ayudarla con el cabello. Usando mis manos de cuenco para llevar el agua hasta su cabello y hacerle ademán que se baje. 

— Abajo Bai, Abajo. —

Una mujer tan grande como ella seguro pasaría mucho trabajo fregando su cuerpo así que ya que estamos en una situación un tanto comprometida voy a ser un buen hombre y asistirlas. Claro, llevé mis manos a mi cabellos plateados y simulé limpiarlo, claro que es lo que quería hacer para que ella se pudiera relajar y concentrarse en fregar el resto de su cuerpo. 

Con distraer mi mente y el agua fría, sobre todo esa agua, me ayudaría a no apuntarle y picarle un ojo, o que ella decidiera atacarme por amenazarla.
[Imagen: from-Pix-AI-2058552647297991195.png]
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Fuerza [Priv.] - por Bai Mudan - 06-07-2026, 02:24 PM
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