19-09-2026, 08:03 AM
Que molesta era la gente necia.
Aquel Okama parecía insistir en algo que no tenía sentido y ni siquiera podía verme molesta, es más, debía admitir que encontraba casi tierno que intentara hacer algo conmigo presente ¿Es que no podía notar, que cuando entro en escena, simplemente no queda nada más que la derrota? Por supuesto era un punto a favor que tenía al pelinegro a mis pies. Imagina ser tan ciega para no notarlo ¿O es que la vergüenza no existe en esta isla? Por supuesto, tal como había dicho, el mundo alrededor del yakuza se acabó al sentir esa sonrisita confiada con la que me miraba.
Correspondí a su abrazo simplemente colocando mis manos contra sus hombros y el beso no se hizo esperar, correspondiendo a este con tanta ligereza como la que sentía en mi cabeza, simplemente miré como finalmente el okama se rendía en silencio, soltando una pequeña sonrisa. —Popular ¿No es así? A donde sea que vayas… huh, tal vez por primera vez hice un contrato injusto para mi, así que lo anulo. — Fue en lo primero que pude pensar, nuestro encuentro y conversación en skypiea, la forma en la que había cedido por simple capricho, orgullo a un trato que ni siquiera me beneficiaba ¿Cuándo alguien como esta okama podría aprovecharlo? Honestamente no eran celos lo que sentía pero simple pereza. —Si, he llegado a la conclusión: Si te acuestas con alguien más te dejaré en la ruina ¿Me entiendes? Esa Tezca amable de Skypiea cometió por primera vez un… desliz. —
Dejé que hiciera, apretando sus mejillas con fuerza y soltándolas repetidas veces hasta que consideré realmente importante escucharlo. —Fue un viaje, como muchos otros. — Era la verdad,, había viajado tanto con esta gente que me había acostumbrado a hacerlo como si se tratara de lo más cotidiano de este mundo, debía admitir que, recibir tanto cariño en publico provocaba que volteara ligeramente a la mesa donde estaba anteriormente, malditas, no podía escucharlas pero podía ver sus risitas burlonas desde ahí. Que malas perdedoras. Aproveché la distracción del beso para pasar mis manos a los laterales de su saco, por el interior, tomando con discreción la cajetilla de cigarrillos del hombre.
Me senté a su lado, cruzando las piernas mientras con la mano le pedía dos tragos al bartender, apoyando el codo contra la mesa. —Solo me estoy tomando uno momentos a solas para conocer el reino, he conocido a un par de personas interesantes, una de ellas incluso me comentó que podría mostrarme el reino a detalle… El único problema es que creo que tanto rosa comienza a lastimarme la vista. — Abrí la cajetilla que había tomando con anterioridad, sacando uno de estos para extenderlo a un lado. —Fuego. — Ya fuera Jin o el mismo Bartender, esperé a que alguien encendiera mi cigarrillo para darle una calada soltando el humo por lo bajo. —¿Qué haces aquí? ¿Seguir cobrando deudas? Parecías muy ocupado en Skypiea. — Se podía notar la molestia en el tono, como hablando de una mala racha de apuestas, no era sorpresa que el trabajo de Jin me parecía lo menos liberador posible y eso, por sobre todas las cosas y coqueteo que pudiera existir: Era lo más molesto. —¿O es que solo estás de paso? Deben estar esperándote de regreso en… eso. Donde sea, no soy afín a los cobradores. —
Aquel Okama parecía insistir en algo que no tenía sentido y ni siquiera podía verme molesta, es más, debía admitir que encontraba casi tierno que intentara hacer algo conmigo presente ¿Es que no podía notar, que cuando entro en escena, simplemente no queda nada más que la derrota? Por supuesto era un punto a favor que tenía al pelinegro a mis pies. Imagina ser tan ciega para no notarlo ¿O es que la vergüenza no existe en esta isla? Por supuesto, tal como había dicho, el mundo alrededor del yakuza se acabó al sentir esa sonrisita confiada con la que me miraba.
Correspondí a su abrazo simplemente colocando mis manos contra sus hombros y el beso no se hizo esperar, correspondiendo a este con tanta ligereza como la que sentía en mi cabeza, simplemente miré como finalmente el okama se rendía en silencio, soltando una pequeña sonrisa. —Popular ¿No es así? A donde sea que vayas… huh, tal vez por primera vez hice un contrato injusto para mi, así que lo anulo. — Fue en lo primero que pude pensar, nuestro encuentro y conversación en skypiea, la forma en la que había cedido por simple capricho, orgullo a un trato que ni siquiera me beneficiaba ¿Cuándo alguien como esta okama podría aprovecharlo? Honestamente no eran celos lo que sentía pero simple pereza. —Si, he llegado a la conclusión: Si te acuestas con alguien más te dejaré en la ruina ¿Me entiendes? Esa Tezca amable de Skypiea cometió por primera vez un… desliz. —
Dejé que hiciera, apretando sus mejillas con fuerza y soltándolas repetidas veces hasta que consideré realmente importante escucharlo. —Fue un viaje, como muchos otros. — Era la verdad,, había viajado tanto con esta gente que me había acostumbrado a hacerlo como si se tratara de lo más cotidiano de este mundo, debía admitir que, recibir tanto cariño en publico provocaba que volteara ligeramente a la mesa donde estaba anteriormente, malditas, no podía escucharlas pero podía ver sus risitas burlonas desde ahí. Que malas perdedoras. Aproveché la distracción del beso para pasar mis manos a los laterales de su saco, por el interior, tomando con discreción la cajetilla de cigarrillos del hombre.
Me senté a su lado, cruzando las piernas mientras con la mano le pedía dos tragos al bartender, apoyando el codo contra la mesa. —Solo me estoy tomando uno momentos a solas para conocer el reino, he conocido a un par de personas interesantes, una de ellas incluso me comentó que podría mostrarme el reino a detalle… El único problema es que creo que tanto rosa comienza a lastimarme la vista. — Abrí la cajetilla que había tomando con anterioridad, sacando uno de estos para extenderlo a un lado. —Fuego. — Ya fuera Jin o el mismo Bartender, esperé a que alguien encendiera mi cigarrillo para darle una calada soltando el humo por lo bajo. —¿Qué haces aquí? ¿Seguir cobrando deudas? Parecías muy ocupado en Skypiea. — Se podía notar la molestia en el tono, como hablando de una mala racha de apuestas, no era sorpresa que el trabajo de Jin me parecía lo menos liberador posible y eso, por sobre todas las cosas y coqueteo que pudiera existir: Era lo más molesto. —¿O es que solo estás de paso? Deben estar esperándote de regreso en… eso. Donde sea, no soy afín a los cobradores. —
Contrato confidencial: Tezca Norova

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