Una bestia al acecho del mundo [Pasado - Fic]
#1
66 de verano / Año 16


Su camino comienza en la zona más alejada del río, donde las viviendas son más firmes, la comida más deliciosa y nutritiva, y las personas gozan de una vida que ya quisieran muchos otros a lo largo y ancho del mar. Ahí es donde, una muchacha que destaca por sobre el resto, corre a toda prisa. Debido a su tamaño, muchos voltean a mirarla. Por más que pasen los años, sigue sorprendiéndoles su presencia. Si bien en el pasado la miraban con odio y temor, en la actualidad, la historia es diferente. No se puede aseverar que la quieren, pero han aprendido a tolerarla. Ayuda mucho que la jovencita cuente con la protección de una pareja respetada de la isla. De no ser así, seguiría viviendo huyendo y escondiéndose. Incluso las personas más desafortunadas, destinadas a criarse en la oscuridad, observan el sol salir alguna vez.

Podría quedarse ahí y estar tranquila, pero por mucho que aquellas personas que la adoptaron se esforzaron en educarla para pertenecer a ese sector de la sociedad, lo cierto es que ella siempre supo que ese no era su hábitat. Ser una chica de clase alta que viste vestidos lindos y floreados era todo lo opuesto a lo que sentía que debía presentar. Por supuesto, ha decidido vivir como ella quiere. Ser libre es su estilo de vida. Y lo será hasta el día en que muera.

Sus pasos hacen retumbar el suelo. Es mucho más grande que los humanos promedios, y en vez de esforzarse por pasar desapercibida, llama la atención. Ríe fuerte mientras corre, incluso canta, permitiendo que todo aquel que se encuentre cerca se maraville con su tono de voz, quiera o no.

Hakuna matata, una forma de ser…
Hakuna matata… ¡Nada que temer!
Sin preocuparse es como hay que viviiiir
A vivir así
Yo aquí aprendí
¡Hakuna matata!

Entrar en la selva puede ser un desafío para algunos. Para otros, el desafío de sus vidas. Para Mika, la aventura diaria que no puede dejar de vivir. Palmotea los troncos de los árboles, acaricia las flores, da vueltas mientras avanza como si representase la más bella de las danzas. Sol, viento, naturaleza. Todo unido le fascina. — ¡Amo esto, bobis! — Incluso se detiene a acariciar a todo animal que se encuentra en el camino. Hace globos con su goma de mascar favorita, explotándole en la cara y dándole más risa.

Finalmente llega a la zona más cercana al río kilométrico que divide la isla, en donde también se encuentra gente más humilde, y también más humana. No de raza, sino de sentimientos… Bueno, ustedes me entienden. El tema es que aquí, Mika ha sido mucho más aceptada que en donde vive, por lo que disfruta viajando a diario hasta acá. Ciudadanos la saludan apenas la ven, le dicen lo linda que está. Ella responde los saludos, incluso le da un abrazo a uno que otro que ha sido amable en el pasado. Regalarle una fruta, darle una palabra de consuelo cuando estaba triste de más joven, todos esos detalles que de más pequeña no valoraba, pero que con los años ha aprendido a atesorar.

— Me pregunto dónde andan esos bobis. Les dije que vendría a esta hora. Bueno, aparecerán tarde o temprano. Les encanta estar con alguien como yo. — Como siempre, tiene mucha confianza en ella misma, y por eso mismo es que hay cosas que no se toma a mal, como que sus amigos no estén recibiéndola.

Hoy es un día especial. Ayer se percató en el puerto de la llegada de un barco pirata. ¡Era realmente hermoso! Desde hace años es que fantasea junto a su grupo sobre convertirse en piratas y lanzarse al mar a vivir cientos de aventuras, ¡pero no es nada sencillo! El tema es que decidió esperar a ver hacia dónde irían para luego echarles un vistazo. Cuando se percató de que siguieron hasta el centro de la isla, decidió ir al día siguiente.

Tal como planeó, a unos diez metros de distancia, dentro de un modesto bar, se encuentra la banda. Ya quisiera ir hasta donde ellos y pedirles que la lleven con ella, pero, por muy egocéntrica que sea, su fanatismo por los piratas le supera. Además, ya tiene más que decidido que la travesía será junto a los suyos, no junto a extraños.

Pepito, un niño de 12 años que conoce a Mika desde hace un tiempo, se le acerca al verla. Y cómo no percatarse de su presencia, si mide cinco metros. Todos están al tanto de que está ahí.

— ¡Mika, Mika! ¿Los estás viendo? Son auténticos piratas. Incluso llegaron ondeando su bandera. ¡Fue impresionante!

Sonriente, la buccaneer asiente enérgicamente con la cabeza, agachándose un poco para acariciar la cabeza del menor y revolverle el cabello, despeinándolo. Por la diferencia de porte, parecía que la mano le ahorcaba, pero ella se preocupa mucho por no hacer daño.

— ¡Recuerda esto, Pepito! ¡Yo, Mika Reze, con mis amigos los bobis, seremos unos piratas realmente increíbles, mucho más que ellos!

Algunos aldeanos se preocupan de que estas palabras puedan ser provocadoras para los piratas, pudiendo iniciar un pleito. Sin embargo, los guerreros del mar azul se percataron del tono de voz que usaba Mika, recordándoles a ellos mismos antes de empezar su viaje. No vieron en ella a una amenaza, sino a alguien con el mismo sentimiento que ellos. Por tanto, en vez de tomárselo a mal, alzaron todos sus jarras de sake mientras gritaban.

— ¡ASÍ SE HABLA!

Pepito ríe. Mika ríe. El mundo aún le espera.
  Responder


Mensajes en este tema
Una bestia al acecho del mundo [Pasado - Fic] - por Mika Reze - 18-09-2026, 01:33 AM

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)