16-09-2026, 03:38 PM
Toda la fantasía que podía haber tras al otro lado de la línea se esfumó de repente al escuchar la grave, áspera y profunda voz del cliente. Era un puto maromo. Garnet suspiró, al mismo tiempo que sus pupilas rodaban ante la situación en la que se encontraba. - La de putos degenerados que hay en el mundo, ¿huh? - pensó, el rey de los pervertidos, artífice de la línea caliente a la que le estaba acudiendo el señor que le estaba hablando en esos precisos momentos. Estaba tan ensimismado en sus pensamientos que no fue capaz de escuchar las primeras palabras del hombre, comenzando a prestar atención de verdad al oír como el hombretón de la voz rasposa declaraba no saber lo que era un “peproni”. - ¿Huh? - emitió el pelirrojo, sin entender a qué se refería con aquello. ¿Qué era un “peproni”?
Daba igual, lo importante era que el motivo de la llamada no era tener una conversación subida de tono. En absoluto. Más bien, simplemente quería compartir un poema que se le había ocurrido al ver su físico en el cartel del periódico.- Al menos este tronco no es un marrano… -
Garnet respiró aliviado. No podía evitarse sentir un tanto molesto por la forma de hablar que tenía el cliente, pero el saber que no tendría que guarrear con un varón le pesaba más. - Aunque a saber qué gilipollez me suelta… - añadió mentalmente. Ciertamente no tenía mucha expectativa en él. - Dale duro maromo-chan, ¿es o no es? - invitó al cliente a que se dispusiera recitar su tan ansiada obra de arte que no dejaría indiferente a nadie. Carraspeó y, efectivamente, era poesía.
Con cada estrofa, palabra, sílaba y fonema que alcanzaba los oídos de Garnet, el pirata podía notar cómo la pigmentación de sus mejillas se tornaban más y más rojizas.- ¿Esto no son… - Creía conocer a la perfección lo que acababa de presenciar. Algo que recordaba haber leído en la anterior edición del periódico. - ... Las rimas multi-orgásmicas de no sé qué de la Academia Gaussiana? - se preguntaba en su cabeza - sin recordar demasiado bien los nombres y términos correspondientes -, mientras una delicada lágrima descendía por su ojo derecho. Era lo más bonito que le había dicho alguien jamás. Era un verdadero poeta.
El denominado por Garnet como "maromo-chan", con suma seriedad, procedió a comunicar que le iba a hacer dos preguntas, asintiendo el pelirrojo conforme pasaba su mano izquierda sobre su rostro, para eliminar el rastro de la lágrima que aún permanecía sobre su piel. A pesar de que pudiera parecer un tipo rudo y malhablado en una primera instancia, luego era un pedazo de sensible. Justamente como era Garnet.
Las dos preguntas no tardaron en llegar siendo, la primera de ellas, que qué le había parecido la poesía y, la segunda, que qué llevaba puesto. Si bien aquello no dejaba de ser una línea caliente, ciertamente el cambio repentino de tema le había pillado por completo en bolas. - ¿Huuuh? - pronunció en una primera instancia, arqueando su ceja izquierda.- ¡Oye, oye! ¡Relaja la raja y bájate dos tonitos, maromo-chan! ¿Es o no es? - exclamó con el ceño ligeramente fruncido, momento en el que se percató que no debía ponerse así pues, al fin y al cabo era su cliente. Suspiró, con actitud derrotada, descendiendo su mirada hacia su tren inferior, más concretamente su cadera.- Pues el menda iría en bolas si no fuera por un tanga de color azul marino con estampados de corazones. - describió de forma escueta, volviendo a alzar la cabeza hasta que sus ojos se cruzaron con los del Den Den Mushi.- Y en cuanto al poema no ha estado mal para ser un novato, maromo-chan... - Se negaba a reconocer que había llorado con ese extracto.- Me habría flipado que me lo cantará una pibita, pero se agradece la intención. - añadió, pensando en quizás colgarle allí ahí mismo hasta que recordó que hasta hace un momento estaba más aburrido que un hijo de puta. Desde luego que aquella llamada era la clave para salir del aburrimiento. Su cara se tornó en una llena de picardía- Y qué hay de ti, ¿huh? ¿Qué cojones llevas puesto, maromo-chan? -
Daba igual, lo importante era que el motivo de la llamada no era tener una conversación subida de tono. En absoluto. Más bien, simplemente quería compartir un poema que se le había ocurrido al ver su físico en el cartel del periódico.- Al menos este tronco no es un marrano… -
Garnet respiró aliviado. No podía evitarse sentir un tanto molesto por la forma de hablar que tenía el cliente, pero el saber que no tendría que guarrear con un varón le pesaba más. - Aunque a saber qué gilipollez me suelta… - añadió mentalmente. Ciertamente no tenía mucha expectativa en él. - Dale duro maromo-chan, ¿es o no es? - invitó al cliente a que se dispusiera recitar su tan ansiada obra de arte que no dejaría indiferente a nadie. Carraspeó y, efectivamente, era poesía.
Con cada estrofa, palabra, sílaba y fonema que alcanzaba los oídos de Garnet, el pirata podía notar cómo la pigmentación de sus mejillas se tornaban más y más rojizas.- ¿Esto no son… - Creía conocer a la perfección lo que acababa de presenciar. Algo que recordaba haber leído en la anterior edición del periódico. - ... Las rimas multi-orgásmicas de no sé qué de la Academia Gaussiana? - se preguntaba en su cabeza - sin recordar demasiado bien los nombres y términos correspondientes -, mientras una delicada lágrima descendía por su ojo derecho. Era lo más bonito que le había dicho alguien jamás. Era un verdadero poeta.
El denominado por Garnet como "maromo-chan", con suma seriedad, procedió a comunicar que le iba a hacer dos preguntas, asintiendo el pelirrojo conforme pasaba su mano izquierda sobre su rostro, para eliminar el rastro de la lágrima que aún permanecía sobre su piel. A pesar de que pudiera parecer un tipo rudo y malhablado en una primera instancia, luego era un pedazo de sensible. Justamente como era Garnet.
Las dos preguntas no tardaron en llegar siendo, la primera de ellas, que qué le había parecido la poesía y, la segunda, que qué llevaba puesto. Si bien aquello no dejaba de ser una línea caliente, ciertamente el cambio repentino de tema le había pillado por completo en bolas. - ¿Huuuh? - pronunció en una primera instancia, arqueando su ceja izquierda.- ¡Oye, oye! ¡Relaja la raja y bájate dos tonitos, maromo-chan! ¿Es o no es? - exclamó con el ceño ligeramente fruncido, momento en el que se percató que no debía ponerse así pues, al fin y al cabo era su cliente. Suspiró, con actitud derrotada, descendiendo su mirada hacia su tren inferior, más concretamente su cadera.- Pues el menda iría en bolas si no fuera por un tanga de color azul marino con estampados de corazones. - describió de forma escueta, volviendo a alzar la cabeza hasta que sus ojos se cruzaron con los del Den Den Mushi.- Y en cuanto al poema no ha estado mal para ser un novato, maromo-chan... - Se negaba a reconocer que había llorado con ese extracto.- Me habría flipado que me lo cantará una pibita, pero se agradece la intención. - añadió, pensando en quizás colgarle allí ahí mismo hasta que recordó que hasta hace un momento estaba más aburrido que un hijo de puta. Desde luego que aquella llamada era la clave para salir del aburrimiento. Su cara se tornó en una llena de picardía- Y qué hay de ti, ¿huh? ¿Qué cojones llevas puesto, maromo-chan? -
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![[Imagen: Tb4Z3O3.png]](https://imgur.com/Tb4Z3O3.png)
