15-09-2026, 11:22 AM
Leyenda (Guía de color)
60 de Verano, Año 18, de madrugada
Habitación de Korg, Hachinosu
Territorio Mushoku, Nuevo Mundo
La luz de la luna se colaba por la ventana de mi enorme a la par que humilde habitación, dando algo más de claridad a la estancia, ya iluminada por la luz de las lámparas. Me encontraba sobre la mesa, como siempre, repasando la lista de cosas que tenía que llevarme
- Bueno, nunca se sabe cuando va a surgir la ocasión de jugar una que otra partida - me rasqué la cicatriz de mi palma izquierda, mientras guardaba la baraja en la bolsa. Conté las municiones, comprobando que estuvieran todas en buen estado, antes de guardarlas también. Tal vez llevara demasiadas, pero si en algún momento me molestaban o pesaban demasiado, siempre podía dejar alguna que otra bala en el Niebla de Guerra. Al fin y al cabo, mi camarote en aquel navío había sido mi base de operaciones personal durante bastante tiempo.
Limpié con cuidado las armas, a la vez que aprovechaba a revisar que estuvieran perfectamente. Comencé con Whistle, pasando suavemente con un paño por su madera azabache hasta que quedó reluciente. Hice lo propio con todas mis pistolas, incluso con la que usaba únicamente para emergencias. De hecho, esa fue con la que más me detuve. Al fin y al cabo, solo faltaba que hubiera una emergencia y me fallara la pistola para emergencias.
Pasé después a afilar con suavidad el filo del maravilloso arma que creó el horrendo pero siempre atento (aunque en verdad tampoco tanto, pues tardó bastante tiempo en aprenderse mi nombre) Rapax Gin para mí. Bajo la luz de la luna, las hojas tomaban un ligero matiz. Una de ellas brillaba como el atardecer, mientras que la otra parecía evocar las luces del alba. Alba que llegaría de un momento a otro si no me daba prisa en prepararme.
Coloqué la recién afilada espada en mi cinturón, antes de pasar a la joya de la corona. Contuve la respiración unos instantes, admirando el brillo esmeralda de la legendaria Bitterhorn. Acerqué la mano con cierto recelo. Hacía no demasiado que la había conseguido, pero no había llegado a utilizarla como tal. Podría haber entrenado con los muñecos de la ciudadela, o haberle pedido al amigo de los cuernos que me echara una mano, pero no quería yo arriesgarme lo más mínimo a dañar aquella preciosa hoja de plata, o peor todavía, faltarle al respeto con un simple muñeco de madera. Suspiré, antes de pasar un paño por la hoja, la cual brillaba con una intensidad envidiable.
Una vez hube terminado, recogí las armas, así como el resto de mis enseres. Me puse mi capucha habitual y colgué la preciada chapa de Willow a mi cuello, antes de volver a mirar a la mesa. Recogí de esta varios carteles de Se Busca, cuatro en total - Hay gente de lo más rara en este mundo. Aunque bueno, solo hace falta ver a mis futuros compañeros de viaje IS IS IS IS - me reí, guardando aquellos carteles en mi bolsa antes de salir de mi habitación en dirección al puerto.
60 de Verano, Año 18, al alba
Rocky Port, Hachinosu
Territorio Mushoku, Nuevo Mundo
- Bueno, de lo malo malo sé que si por lo que sea llego tarde no se van a ir sin mí - me rasqué la cabeza con el dorso de mi mano derecha - Lo de Ben sí que fue una liada gorda, pero en mi defensa diré que eso no fue culpa mía - expresé una extraña disculpa, antes de untar el churro en el chocolate caliente que acababa de comprar en un puesto hacía unos minutos. Aunque fuera verano, las mañanas seguían siendo algo frescas, y un buen chocolate con churros entraba siempre genial.
Abrí los ojos de par en par cuando llegué al puerto. Me esperaba que el amigo de los malos humos hubiera montado un espectáculo, pero no que hubiera reunido allí a toda la tropa - Eso explica por que no he visto a practicamente nadie de camino - murmuré, antes de darle otro mordisco a mi desayuno. Continué caminando, viendo como el amigo del Machete Pernicioso amenazaba a los tipos con hacer él su trabajo. Una amenaza un poco extraña y a mi forma de ver de efectividad dudosa.
Sonreí, viendo como el compañero que estaba estrenando máscara (muy chula, por cierto) hizo otro show, montando en el Niebla de Guerra dejando tras de sí un Águila llameante.
Yo, por mi parte, me acerqué caminando despacio. No me gustaba llamar la atención, pero aunque perfectamente podría haber aprovechado para escabullirme, entendía que al ahora perro del gobierno no le haría mucha gracia que desaprovechara el escenario que había preparado para nosotros. Andaba tranquilo, mientras continuaba con mi desayuno, hasta que llegué a la rampa que subía al barco. Subí de un salto hasta mi posición en el timón - Bueno, bueno, a ver si nos vamos a marear, que yo eso de estar dado vuelta lo llevo un poco regular IS IS IS IS - respondí a la pregunta de Ashura, levantando levemente el vaso de chocolate en forma de saludo.
Una vez los hombres del puerto soltaron las amarras, el Niebla de Guerra salió de Rocky Port.
- Por cierto, justo estaba pensando - me dirigí al demonio de humo - Mucho dices tú que eres un demonio y noseque, pero me da a mí que estás haciendo algo mal, porque parece que vamos a ir al cielo antes que al infierno.
Info
