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El despertar Mushoku [Presente Absoluto//Navegación] - Ashura - 14-09-2026 Año 18, día 60 verano... Madrugada, en las pocilgas de Mure.
Un leve suspiro se escapa entre mis comisuras. - Es más de lo que esperaba - hablo serio y tranquilo al hombre que he venido a visitar. Ese hombre está recostado sobre el heno de color oscuro, su respiración es muy débil, su mirada contempla mi silueta pero se pierde, como si vieran algo tras la misma. Sus ojos están inyectados en sangre, su cara es de un tono pálido que resalta con unas ojeras purpuras hinchadas. El cuerpo completamente desnudo, dejando al aire las vergüenzas, las costillas están marcadas y el abdomen hundido, fruto de la inanición, hay moratones y heridas por todo el cuerpo, la espalda esta llena de laceraciones, llenas de costra y pus, una cadena amarra su cuello, morado y raspado por el intento de huida de los primeros días, casi se ahorca el mismo - Eras un hombre fuerte Grim - digo mientras le observo desde mi asiento, un taburete de tres patas de madera, los suficientemente alto y fuerte para sostener mi peso, mis dos manos están apoyadas sobre la culata del mango de mi espada, doblando y arrugando un papel, el último periódico, mientras que la hoja del luto se clava sobre el terreno terroso y sucio. La respiración de Grim es aspera, hay pus en sus pulmones, las enfermedades están destruyéndolo por dentro y las infecciones por fuera, la fiebre lo mantiene en el umbral de la consciencia y el cerdo se aferra a ella con resiliencia sin cerrar los ojos, sin darse por perdido - Mi plan ha sido un éxito, solo he tenido que ser paciente - digo mientras le tiro con el periódico con mi mano derecha hacia él, sus hojas se esparcen en el vuelo y en la pocilga, y por suerte o el destino, frente a su cara, la página que habla sobre la reunión presidida por Yugu en Skypiea cae deslizándose lo suficiente para que vea mi rostro en ella desde su posición. Vuelvo a la misma postura, apoyando ambas manos sobre la espada - Te avisé, seré muchas cosas, pero soy sincero. Te dije que tu final estaría en estas pocilgas y no me equivocaba, podrás ver desde el infierno mi coronación - termino mientras me levanto, agarró con mi mano diestra la espada y dejó el taburete ahí, aunque sé que no voy a necesitarlo más. Al salir de la pocilga, un pelotón de mis hombres me esperan, el alba empiezan a bañar Hachinosu, la madrugada empieza a romper con un color dorado la isla. - Mi señor, ya está todo listo. El carpintero ha terminado los últimos detalles del recubrimiento, el Niebla de Guerra está listo para partir - - Haz una pira para Grim, no quiero que los cerdos enfermen por comérselo - digo al pocilguero ignorando la noticia, que aunque es buena, ya conocía de antemano. El pocilguero se levantó raudo de su asiento tras la frase, ni si quiera intentó cruzar su mirada con la mía, y sin esperar más palabras partió hacia la cabaña de la leña para preparar la cama que quemaría el cuerpo de mi divertimento - Llamad a las tropas, que formen en el puerto - prosigo girándome hacia el pelotón -¿Mi baúl está en el niebla? - - Sí, mi señor, se ha movido todo lo que ha pedido desde su habitación en Haibu hacia su camarote - Asiento mientras me encamino hacia el puerto. - Pues avisad a mis dos generales. Los Mushoku vuelven al mar - - ¡SI SEÑOR! - gritó al unísono el pelotón, casi eufóricos ante mi contestación. Un nuevo día amanecía en hachinosu, mientras el sol acariciaba mi piel, sin embargo, ese amanecer no sería para todos, pues mientras caminaba hacia mi destino, Grim, el hombre que había decidido atentar contra mi reinado en Hachinosu, dejaba de respirar sobre el heno hediondo sobre el que se recostaba. Grim murió solo, olvidado, torturado y avergonzado como lo que era: un cerdo valiente. Rocky Port. Muelle especial del Niebla de Guerra
Caminé con tranquilidad por las calles del Mure, con un paso lento, observando sus construcciones de tonos amarillos y destrozadas, pasé para ver la reconstrucción del centro, ya casi terminada, aún así, el suelo en algunos puntos seguía negro por el fuego del tornado de Quetzalli, pero todo estaba volviendo a su sitio. Llevábamos allí mucho tiempo, tanto que en mí había un pequeño nerviosismo ante la partida y un agrio sabor en mi paladar. Pero aún así, goberné a mis emociones un vez más. Las calles estaban casi vacías, era muy pronto en la mañana y la gran mayoría de la población de la isla estaba en otro lugar, esperando... Un ruido como de zumbido reinaba mientras caminaba al puerto, hasta que llegué a él, entonces el silencio reinó sobre las maderas y los vástagos de los muelles, intenté hablar con Nicolás en el trayecto, pero una vez más, su voz no se escuchaba, estaba dormido, apagado o cualquier otra cosa... El mundo era más tranquilo, pero también más aburrido. Dos hileras de 800 personas esperaban abriendo paso hasta la escalera de embarcación del Niebla, 1600 tropas dispuestas hacían un pasillo, de casi 200 metros de largo, agolpadas en diferentes filas, para mi y mis hombres hacía nuestro barco, generando una calleja por la que desfilaríamos frente a ellos, recordándoles por aquella isla estaba bajo nuestra protección, mejor dicho, bajo nuestro mando. - Nitz - pronuncié como una orden y no como un nombre. Un hombre se destacó entre las filas y se acercó, cuadrándose ante mi - Apuesta las tropas como te ordené, mantén a los hombres enfocados y a los trabajadores en sus puestos - hablé de manera fuerte y clara para que todos pudieran escucharme - si a mi vuelta falta una sola piedra en Hachinosu, desolaré la isla y volveré a empezar de nuevo, no quedaréis ninguno vivo - miré a todos en una mirada circular, caras de miedo, respeto y nerviosismo se personaron en el ambiente. Con un movimiento de mentón ordene a Nitz que recuperase su puesto en la fila, quien hizo un ademán de hablar, aunque pareció tragarse sus propias palabras en cuanto me vio retomar el paso. Caminé hasta centrarme en el pasillo y al inicio del mismo, grité - ¡DESPLIEGUE! -
Ante mi voz, el humo empezó a brotar de mi cuerpo, separándose y tomando mi imagen y semejanza frente a mi, dividiéndose y multiplicándose hasta que 80 copias de mi persona caminaron por delante de mi hacia el niebla, a medida que mis clones llegaban, empezaban a trabajar en el barco, amarrando cabos, soltando cuerdas, preparando las velas. Tras ellos y tras el despliegue de mi propio ejercito seguí caminando sin mirar a los lados, dejando que mi actuación hablase por si sola, preparando el barco yo mismo con mis clones mientras embarcaba, frente a la escalara de subida frené en seco, dándoles la espalda y sin mirarles proseguí. - Puedo reemplazaros - dije mientras caminaba y ascendía por la escalera, las maderas rechinaban ante mis pasos - pero vosotros no podréis recuperar vuestras vidas. Así que no me defraudéis, solo hay dos opciones en esta tierra. Ser Mushoku o ser un cadaver, elegid sabiamente - Terminé mientras mi pie derecho tocaba las maderas blancas del Niebla después de años, me había negado a subir a él hasta que fuera necesario, después de haber recuperado a Korg de su fractura. El aire del mar azotó mi cabello, suave y cargado, como si me reclamara de vuelta. Como si el infinito azul me esperara para destruirme en mi odisea, como si quisiera hipnotizarme para que me perdiese entre sus olas de blanca espuma y navegase por la eternidad prosiguiendo una vida imposible... Pasé mi mano diestra sobre la baranda, mis dedos rasgaron la madera y me volví a sentir herido, como si el mundo me debiera pleitesía por el dolor que había soportado, mi pecho ardió por un instante, tanto, que sin querer, la siguiente exhalación dejo escapar pequeñas volutas de humo entre mis labios. Caminé hasta llegar a la proa y me agarré con la mano izquierda en su barandilla, esperando a que mis dos hombres subieran al barco, una vez sentí su dos auras en el niebla, sentía que el espíritu de aventuras y por conocer el mundo volvían a mi... Como si los Mushoku hubiéramos estado dormidos, como si aquel momento fuera El despertar Mushoku. Una vez listo y con mis dos alas a mi lado, era momento de ascender hasta el cielo, de volar más altos que las nubes, de alcanzar un nuevo límite. Una vez listos para zarpar les pregunté a los dos hombres en quien confiaba mi vida: - ¿Listos para volver a poner el mundo patas arriba? -
Mientras, apretaba con fuerza la baranda de la proa, con un solo nombre en mente, una sola misión que llevaba mucho tiempo intentando cumplir y la espada con la que la realizaría envainada en su funda, pues La Hoja del Luto entendía que este capricho, era para su hermana.
smoke off rol
RE: El despertar Mushoku [Presente Absoluto//Navegación] - Tenoch Titlan - 14-09-2026 Año 18, Día 60 8:00 am Haibu.
Cuarto provisorio Tenoch.
Como de costumbre me habia levantando temprano, hace un tiempo que no podia estar en el Niebla como siempre hacía, pues Ashura habia mandado a recubrirlo con Kairoseki, sabrá la Santa Muerte que significa eso. Lo que sí sabía con certeza es que pronto nos íbamos a ir de nuestro feudo de piratas, pues teníamos que ir a recoger al Barto y ademas teníamos esa reunión…..Bueno Ashura tenia esa reunión de los Shishibukais, pero claramente no lo iba a dejar ir solo, un capitan necesita a sus generales y que sorpresa que yo era uno de esos.
Termine de asearme y quedar limpio, como suelo decir, uno puede ser pirata, pero jamas un cochino, me aplique mi “Eu de Coco” por todo el cuerpo, cuando llamaron a mi puerta, voltee a hacia la misma y dije. – Un segundo, no entres. – Me acerque a la cama y tome mi mascara, cubriéndome el rostro, me la coloque bien y luego dije. – Adelante .– Uno de los tantos mandaderos de Ashura, abrió la puerta y entro con la cabeza gacha. – Señor Heraldo, Quetzalli Jr, antes de darle mi información quiero saber si puedo mirarle. – Volvi a sonreír, en Hachinosu era bien sabido que a mi nadie me podia ver sin la máscara, era algo que si llegaba a suceder seria penado con la muerte, ni Ashura, ni Ñorgo me han visto sin ella, yo miré al hombre y le dije una vez más. – Adelante .– El hombre subio la cabeza al mismo tiempo que abría los ojos con miedo, me miro con la mascara y su cara paso del miedo al alivio en un segundo y dijo. - Señor Heraldo, Quetzalli Jr, su malignidad, Ashura señor de Hachinosu, la Catástrofe, lo mando a buscar, dice que es hora de que los Mushokus vuelvan al mar. . – Y sin esperar respuesta por mi parte, hizo una reverencia y salio de mi habitación cerrando la puerta tras de sí.
Una sonrisa gigante se dibujo en mi rostro, el día habia llegado, me di media vuelta y me dirigí al closet donde guardaba todas mis cosas, me detuve un segundo mirando la maleta que habia buscado hace un tiempo en lo del sastre…Quizás sea el momento… ¿Por qué no? La tome y la coloque sobre la cama, la abrí y allí estaba mi nuevo traje y lo más importante mi nueva mascara de luchador. Suspire mientras aflojaba las cuerdas de mi mascara, quitándomela y dejándola al lado derecho de la maleta.
Tomé mi nuevo traje y me vestí, este me calzo a la perfección, el viejo sastre sabía lo que hacía, me ceñí las botas, me coloque las 2 mangas negras con detalles en dorado mi tatuaje del brazo derecho quedaba algo escondido y me puse la capa, me mire al espejo y un rostro hermoso de ojos azules y un bigote excelente me devolvió la mirada, sonreí.
Me acerque a la maleta y saque la máscara negra con detalles en dorad, muy parecida a la que usaba al principio de todo, sonreí y una lagrima recorrió mi rostro, dicen que un luchador siempre debe buscar su identidad, yo tengo a Quetzalli Jr y ahora tambien tengo al Heraldo de la Santa Muerte, despues le daré las gracias a mi capitan por tan buen apodo.
Me coloque la mascara y me la apreté fuerte para que no se saliera, guarde mi traje viejo, con mi amada mascara, en la maleta, luego me acerque al closet y metí muchas cosas en mi maleta, el dial, unos ungüentos, vendas, cosas que no habia usado, dinero que es importante, pero es algo que no nos hace falta, tambien tome las coderas y rodilleras de mi difunto tio, que La Santa Muerte lo tenga en su gloria, luego tome mi Pedro Solis y lo coloque en la parte de atrás de mi cinturón, decorado con una “M” enorme, quizás Ashura pensara que era por Mushoku, pero era por la Santa Muerte…. Aunque mate dos pájaros de un solo tiro, no me voy a quejar. Despues me coloque mis Rokuyoku Ken y por último tome la espada de mi difunto hermano, me arrodille ante ella, mientras la sostenía y rece.
Santa Muerte mi diosa, aquí una vez más tu fiel siervo, tu heraldo, tu ejecutor.
Estoy por emprender un viaje a lo desconocido, como hice hace unos cuantos años atrás. Te pido por favor me protejas a mi y a los mios, te pido ayudes a nuestro pequeño navegante a llegar a buen puerto, te pido que encontremos a Bartolomeow sano y salvo, te pido cuides al capitan, por último, te pido que Gaeru siga siempre conmigo. Yo prometo a cambio darte la muerte de aquellos que te ofenden o desean mi mal y la de los mios, tu Heraldo emprende su viaje siempre de tu mano. Amen.
Me levante y me persigne estaba listo para ir a mi encuentro con mis compañeros, sali de la habitación con la maleta cargada de todas mis cosas y se la entregue a uno de los mandaderos, le dije que la llevara al Niebla, este salio corriendo como un bólido y yo emprendí mi camino a al muelle especial, sin prisa, pero sin pausa.
Resumen
Heraldoff
RE: El despertar Mushoku [Presente Absoluto//Navegación] - Korg - 15-09-2026
Leyenda (Guía de color)
60 de Verano, Año 18, de madrugada Habitación de Korg, Hachinosu Territorio Mushoku, Nuevo Mundo La luz de la luna se colaba por la ventana de mi enorme a la par que humilde habitación, dando algo más de claridad a la estancia, ya iluminada por la luz de las lámparas. Me encontraba sobre la mesa, como siempre, repasando la lista de cosas que tenía que llevarme - Bueno, nunca se sabe cuando va a surgir la ocasión de jugar una que otra partida - me rasqué la cicatriz de mi palma izquierda, mientras guardaba la baraja en la bolsa. Conté las municiones, comprobando que estuvieran todas en buen estado, antes de guardarlas también. Tal vez llevara demasiadas, pero si en algún momento me molestaban o pesaban demasiado, siempre podía dejar alguna que otra bala en el Niebla de Guerra. Al fin y al cabo, mi camarote en aquel navío había sido mi base de operaciones personal durante bastante tiempo. Limpié con cuidado las armas, a la vez que aprovechaba a revisar que estuvieran perfectamente. Comencé con Whistle, pasando suavemente con un paño por su madera azabache hasta que quedó reluciente. Hice lo propio con todas mis pistolas, incluso con la que usaba únicamente para emergencias. De hecho, esa fue con la que más me detuve. Al fin y al cabo, solo faltaba que hubiera una emergencia y me fallara la pistola para emergencias. Pasé después a afilar con suavidad el filo del maravilloso arma que creó el horrendo pero siempre atento (aunque en verdad tampoco tanto, pues tardó bastante tiempo en aprenderse mi nombre) Rapax Gin para mí. Bajo la luz de la luna, las hojas tomaban un ligero matiz. Una de ellas brillaba como el atardecer, mientras que la otra parecía evocar las luces del alba. Alba que llegaría de un momento a otro si no me daba prisa en prepararme. Coloqué la recién afilada espada en mi cinturón, antes de pasar a la joya de la corona. Contuve la respiración unos instantes, admirando el brillo esmeralda de la legendaria Bitterhorn. Acerqué la mano con cierto recelo. Hacía no demasiado que la había conseguido, pero no había llegado a utilizarla como tal. Podría haber entrenado con los muñecos de la ciudadela, o haberle pedido al amigo de los cuernos que me echara una mano, pero no quería yo arriesgarme lo más mínimo a dañar aquella preciosa hoja de plata, o peor todavía, faltarle al respeto con un simple muñeco de madera. Suspiré, antes de pasar un paño por la hoja, la cual brillaba con una intensidad envidiable. Una vez hube terminado, recogí las armas, así como el resto de mis enseres. Me puse mi capucha habitual y colgué la preciada chapa de Willow a mi cuello, antes de volver a mirar a la mesa. Recogí de esta varios carteles de Se Busca, cuatro en total - Hay gente de lo más rara en este mundo. Aunque bueno, solo hace falta ver a mis futuros compañeros de viaje IS IS IS IS - me reí, guardando aquellos carteles en mi bolsa antes de salir de mi habitación en dirección al puerto. 60 de Verano, Año 18, al alba Rocky Port, Hachinosu Territorio Mushoku, Nuevo Mundo - Bueno, de lo malo malo sé que si por lo que sea llego tarde no se van a ir sin mí - me rasqué la cabeza con el dorso de mi mano derecha - Lo de Ben sí que fue una liada gorda, pero en mi defensa diré que eso no fue culpa mía - expresé una extraña disculpa, antes de untar el churro en el chocolate caliente que acababa de comprar en un puesto hacía unos minutos. Aunque fuera verano, las mañanas seguían siendo algo frescas, y un buen chocolate con churros entraba siempre genial. Abrí los ojos de par en par cuando llegué al puerto. Me esperaba que el amigo de los malos humos hubiera montado un espectáculo, pero no que hubiera reunido allí a toda la tropa - Eso explica por que no he visto a practicamente nadie de camino - murmuré, antes de darle otro mordisco a mi desayuno. Continué caminando, viendo como el amigo del Machete Pernicioso amenazaba a los tipos con hacer él su trabajo. Una amenaza un poco extraña y a mi forma de ver de efectividad dudosa. Sonreí, viendo como el compañero que estaba estrenando máscara (muy chula, por cierto) hizo otro show, montando en el Niebla de Guerra dejando tras de sí un Águila llameante. Yo, por mi parte, me acerqué caminando despacio. No me gustaba llamar la atención, pero aunque perfectamente podría haber aprovechado para escabullirme, entendía que al ahora perro del gobierno no le haría mucha gracia que desaprovechara el escenario que había preparado para nosotros. Andaba tranquilo, mientras continuaba con mi desayuno, hasta que llegué a la rampa que subía al barco. Subí de un salto hasta mi posición en el timón - Bueno, bueno, a ver si nos vamos a marear, que yo eso de estar dado vuelta lo llevo un poco regular IS IS IS IS - respondí a la pregunta de Ashura, levantando levemente el vaso de chocolate en forma de saludo. Una vez los hombres del puerto soltaron las amarras, el Niebla de Guerra salió de Rocky Port. - Por cierto, justo estaba pensando - me dirigí al demonio de humo - Mucho dices tú que eres un demonio y noseque, pero me da a mí que estás haciendo algo mal, porque parece que vamos a ir al cielo antes que al infierno.
Info
RE: El despertar Mushoku [Presente Absoluto//Navegación] - Sentomaru - 16-09-2026 ✓ Viaje: Completado STAFF DE NAKAMA NO MIRIESGO: — Nuevo Mundo: 10. NAVEGANTE: — Korg (Timonel 3): -6. BARCO: — Niebla de Guerra (Corbeta Tier 3): -4. RIESGO TOTAL: 10 (riesgo) - 6 (navegante) - 4 (barco) =0 VIAJE REALIZADO SIN DAÑOS |