11-09-2026, 09:04 PM
(Última modificación: 11-09-2026, 09:08 PM por Akira Raito.)
Tenía una sonrisa picarona, aprovechándome de la situación y de este nuevo cuerpo para ver si realmente podía extender mi nueva técnica de dominio a mis compañeros de división. ¡Y vaya que sí! Y menudo panorama… Sabía que Enji era un tipo que sentía una atracción casi enfermiza por cualquier mujer que se le cruzara por delante, pero el hecho de que se me acercara tan rápido y me agarrara por la cintura me pillo totalmente desprevenido—. ”Mierda… Ahora qué hago, ¿sigo con la broma?” —no podía ni casi aguantarme la risa cuando empezó a hablar, pero ya cuando terminó por recorrer la línea de mi mandíbula fue que exploté por dentro.
—Comodoro Enji… Qué cosas dices… Me sonrojas… ¿Al Transit? Será todo un honor… —expresé mientras ladeaba ligeramente la cabeza en dirección a su mano y entrecerraba los ojos simulando un sentimiento de vergüenza, para después volver a mirarle y guiñarle un ojo con descaro y un vacile que ni yo mismo, misma, me hubiera imaginado nunca. Y ya, por fin, explotar de risa, pero explotar del todo.
Le aparté con un empujón y le señalé junto con Juan, que también estaba jartándose de Enji y tirado en el suelo. El comodoro estaba pálido, más blanco que la leche, cualquiera lo confundiría con un vampiro en aquel momento. Se le había salido el alma del cuerpo y estaba completamente en shock. Sin duda aquello había merecido la pena.
Me caí de culo al volver a guardarme el pecho, acompañando de esta manera a mi amigo crustáceo, en el suelo y entre unas risas incontrolables que hacían que se me saltaban las lágrimas y me costara hasta respirar—. ¡Ojalá lo hubieras grabado Juan! ¡Se lo recordarás toda la vida! ¡Tchakikikiyah! —no podía con la situación. Solo por eso había merecido la pena el cambio de sexo.
—¡Ay, qué bueno! —me levanté junto a Juancho—. Volvería a cambiarme de sexo cien veces más solo por repetir este momento… ¡Qué risa! —Enji seguía pálido, paralizado, tieso. Me lo había cargado sin querer—. Venga Enji, que no pasa nada, mira, tengo otra —y le volví a mostrar un pecho, pero esta vez el otro, para después volver a guardarlo y responder a Juan—. Pues la verdad es que me da igual una cosa que otra, era por ver que se sentía y en parte por hacer la broma… Pero creo que ya no puedo volver a ser hombre… —terminé mirando arriba de manera pensativa y rascándome el cogote con la mano.
—Comodoro Enji… Qué cosas dices… Me sonrojas… ¿Al Transit? Será todo un honor… —expresé mientras ladeaba ligeramente la cabeza en dirección a su mano y entrecerraba los ojos simulando un sentimiento de vergüenza, para después volver a mirarle y guiñarle un ojo con descaro y un vacile que ni yo mismo, misma, me hubiera imaginado nunca. Y ya, por fin, explotar de risa, pero explotar del todo.
¡¡TCHAAAAACHACHAAAAKIKIKIYAAAA!!!
Le aparté con un empujón y le señalé junto con Juan, que también estaba jartándose de Enji y tirado en el suelo. El comodoro estaba pálido, más blanco que la leche, cualquiera lo confundiría con un vampiro en aquel momento. Se le había salido el alma del cuerpo y estaba completamente en shock. Sin duda aquello había merecido la pena.
¡¡TCHACHAKIKIKIYAAAA!!!
Me caí de culo al volver a guardarme el pecho, acompañando de esta manera a mi amigo crustáceo, en el suelo y entre unas risas incontrolables que hacían que se me saltaban las lágrimas y me costara hasta respirar—. ¡Ojalá lo hubieras grabado Juan! ¡Se lo recordarás toda la vida! ¡Tchakikikiyah! —no podía con la situación. Solo por eso había merecido la pena el cambio de sexo.
—¡Ay, qué bueno! —me levanté junto a Juancho—. Volvería a cambiarme de sexo cien veces más solo por repetir este momento… ¡Qué risa! —Enji seguía pálido, paralizado, tieso. Me lo había cargado sin querer—. Venga Enji, que no pasa nada, mira, tengo otra —y le volví a mostrar un pecho, pero esta vez el otro, para después volver a guardarlo y responder a Juan—. Pues la verdad es que me da igual una cosa que otra, era por ver que se sentía y en parte por hacer la broma… Pero creo que ya no puedo volver a ser hombre… —terminé mirando arriba de manera pensativa y rascándome el cogote con la mano.

