[Presente relativo - Entrenamiento] - Las Alas de la Tempestad
#7
Tobías era simplemente increíble, un mago de la táctica y la estrategia que había convertido en una situación considerablemente desfavorable en una no tan aciaga. Conforme el pelirrojo salía despedido a una velocidad endemoniada hacia el vaquero, el carpintero de los Alas Negras fue capaz de percibir las intenciones del pelirrojo, haciendo que, en mitad de su desplazamiento intentará dispararle con su pistola y, por el otro lado, generara una onda gravitacional en área, teniéndolo a él como epicentro, que buscaba aplastar y mandar volando todo lo que estuviera a su paso. Incluido Garnet.

El tigre dientes de sable, que seguía girando con sus colmillos recubiertos en haki de armamento, girando como un taladro capaz de perforar hasta el aire, se topó de bruces con el ataque de Tobías, que actuaba como una especie de campo de fuerza que el proveía de una soberana protección. La colisión de ambos ataques, generó un golpe seco que resonó en toda la orilla y lago, fruto de la magnitud de las dos ofensivas. Cada rotación que realizaba Garnet, sentía que perforaba e incidía con mayor intensidad en la onda expansiva generada por el vaquero. Pero también sentía que su propio ataque iba perdiendo potencia.- Vamos joder... - se decía a sí mismo, buscando incidir y romper por completo la barrera gravitatoria e improvisada que había generado su hermano de otra madre hasta que, finalmente, Garnet logró atravesar aquella onda de choque, hasta el punto de alcanzar al propio Tobías e impactar en su pecho. Le había provocado una herida notable y, aún así, Tobías no dejaba de reír ante la adversidad. Simplemente era increíble la manera que tenía de afrontar todo.

Tras quedarse alejado a una distancia prudencial, el barbanaranja achacó a Garnet el hecho de que empezó diciendo que iba a contenerse para que después dijera que pensaba poner toda la carne en el asador. De hecho, el propio Tobías añadió el posible hecho de que el pelirrojo se estuviera conteniendo. Agarrando el mástil de su guitarra con su siniestra, el pelirrojo sonrió ante su mejor amigo, mientras comenzaba a rascarse el cogote con su diestra.- Puede que de primeras quisiera ir de chill pero que luego terminara encendiéndome, ¿es o no es? - declaró para, abruptamente, dar un gigantesco y longitudinal salto de 90 metros de distancia hacia atrás, casi a ras del suelo, terminando por estar a unos 105 metros de distancia respecto a Tobías, extendiendo su Kenbunshoku hasta cubrir esa distancia. Seguía teniendo el mar a unos 50 metros de distancia, a su derecha. No quería dejarle demasiada distancia para que pudiera maniobrar pero, justamente, un combate a media-distancia tal y como podían tener ahora, y teniendo ahora su guitarra en mano, podría ser aterrador para el pelirrojo. En su cabeza, era más óptimo aprovechar esa enorme distancia para poder prepararse y, hacer uso de su gran movilidad para poder atacarle de improvisto tras su preparación.- Ahora verás que si voy en serio, ¿es o no es? - musitó, agarrando con firmeza con ambas manos a su querido instrumento, Sabertones, y hasta deslizar ambas manos a través de las cuerdas de la guitarra de cuerda.


Los dedos virtuosos del pelirrojo, que se frotaban y movían con suma violencia y cólera por los distintos puntos de las cuerdas de Sabertones, hacían que su instrumento emitiera una melodía frenética e intensa que hacía que de su alma quisiera despertarse el mismo diablo que dormía en el interior de cada ser humano, pudiendo sentir el mismo espíritu del metal manifestado en su tonada.- El menda siente... Toda la furia y el poder del metal... - pensaba, estando a punto de finalizar de tocar, mientras sus ojos se inyectaban en sangre, hasta el punto de que sus pupilas e iris desaparecían de sus globos oculares..

Tras aproximadamente de un minuto de pura rabia contenida en su música, Garnet dejó de tocar, sintiendo como cada uno de sus músculos se sentían más corpulentos, fortalecidos, duros y llenos de energía gracias a la furia que le había hecho sentir su propia tonada.- Aghh... Esto es música... Al rojo vivo... Puejen't - comentó, a duras penas, chirriando sus dientes, al mismo tiempo que volvía a depositar a Sabertones en sus espaldas, momento en el que el skypiean, aún transformado en tigre, se volvió a colocar a cuatro patas, encarando con intención de ir a por todas al vaquero.

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[Imagen: Tb4Z3O3.png]
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RE: [Presente relativo - Entrenamiento] - Las Alas de la Tempestad - por Garnet D. Matlock - 08-09-2026, 05:00 PM

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