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[Presente relativo - Entrenamiento] - Las Alas de la Tempestad - Versión para impresión

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[Presente relativo - Entrenamiento] - Las Alas de la Tempestad - Garnet D. Matlock - 30-06-2026

92 de Invierno, Año 17, 19:00
Punk Hazard, Lago Sinapsis

Ya había pasado un tiempo considerable desde que los Alas Negras habían conseguido asentarse en la isla que, una vez, estuvo bajo los dominios del Doctor Utakata. Esa isla era suya pero, aún así, todo aquello tan sólo era el comienzo de su estancia en el Nuevo Mundo o, mejor dicho, de su verdadera aventura pues, conforme más avanzaban los días, las horas, los minutos y segundos, Garnet tenía cada vez más claro cuál era su objetivo, sus metas y sueños, y como debía llevarlas a cabo. Algo que, junto a sus amigos y, por encima de todo, con la esperada vuelta de Yojimbo y Aspros a la tripulación, sabía de sobra que podría llevar a cabo. Y, por supuesto, que el pelirrojo se cercioraría de primera mano en ayudar todo cuanto fuera posible para que su familia escogida pudiera llevar a cabo todas sus metas.

Con eso en mente - el día anterior, al datado en esta historia -, el músico de los Alas Negras se encontraba en su habitación, ensimismado con algo que le había llegado de mano de la última edición del periódico. Estando sentado en el colchón de su cama - en una postura que recordaba a la flor de loto -, frente al skypiean reposaban dos cárteles de recompensa, uno junto al otro a escasos centímetros de distancia y, ambos, con la misma suma bajo su cabeza, estando a la izquierda el de Tobías Murray y, a la derecha, el de Garnet Matlock, los dos con una recompensa de 700 millones de berries. El pelirrojo en tanga, que no podía contener una sonrisa pícara no podía contener más sus intenciones pues, ahora que tenían el mismo valor por sus cabezas el pelirrojo sentía la necesidad de comprobar quién era más fuerte. Ya no se trataba sólo de mejorar a perseguir sus sueños. Con eso en mente fue corriendo hacia Tobías para citarle a un combate amistoso, al día siguiente y al atardecer, junto al lago con ramificaciones que habían avistado en la isla.

Así es como volvíamos al día presente. Garnet - quien iba con un tanga de color verde fosforito -, había combatido junto a su hermano de otra madre una gran cantidad de veces. Batallas encarnizadas en las que, al skypiean, le había quedado más que claro que el vaquero era hueso duro de roer, no por su fruta, sino por su ingenio. Por ello mismo, si quería dar la talla, sabía que debía ir con todo, no dudando en llevarse consigo mismo a su Sabertones colgando a sus espaldas. Tobías iba a comprobar de primera mano la maravilla que creó el mismo.

Una vez allí, y conforme el sol ya comenzaba a acercarse al horizonte, tiñéndose el cielo de un tono anaranjado que iba marcando ya casi el final del día, Garnet fue que llegó hasta el lugar acordado, llegando a una suerte de playa, impoluta y casi inmaculada, que separaba la parte de la selva con la propia orilla de del lago, quedando ambos ecosistemas a unos 100 metros de distancia. El pelirrojo decidió quedarse en un punto medio, dejando la selva a sus espaldas y a 50 metros de distancia, mientras que el lago quedaba a esa misma distancia pero al frente, quedando a ambos lados de Garnet tierra y más tierra.- Ya debe estar al caer, Tobías, ¿es o no es? - Musitó el pelirrojo, activando su Kenbunshoku Haki a un alcance de 100 metros de radio, para poder identificar cuando llegaría el vaquero a tan esperado duelo.

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RE: [Presente relativo - Entrenamiento] - Las Alas de la Tempestad - Tobias Murray - 08-07-2026

Tobías se hallaba en su camarote, sentado en el escritorio, revisando su alta montaña de proyectos en forma de hojas encuadernadas. Pascal merodeaba curioso sobre el sombrero del vaquero, siguiendo con la mirada una suculenta mosca cojonera. - ¿No tienes hambre pequeñajo? Cómetela por gula aunque sea, please. - Se estaba empezando a agobiar con todas aquellas ideas que no llegaban a plasmarse en la realidad. La excusa de tener una sola mano comenzaba a dolerle en el alma. Cogió el proyecto que más le atormentaba y lo volvió a repasar por enésima vez. Había dos puntos que colgaban de un hilo todavía, justo los dos extremos del prototipo que estaba diseñando. Tanto la mano, como la conexión a su hombro derecho estaban en duda, el antebrazo y el bíceps estaban mucho más claros, solo le faltaba una fuente de alimentación efectiva. Eso era algo en lo que había estado trabajando la última semana, inspirado por los autómatas del Doctor Utakata. Aún le quedaba mucho por aprender, y eso era más culpable de su estancamiento que la ausencia de su diestra para trabajar con mayor capacidad. No quería hacer una prótesis de madera para poder aguantar un vaso y un cigarro a la vez, quería volver a tener un brazo funcional y a la vez con más capacidades que su antiguo cúmulo de huesos, carne y piel. Tenía que poder disparar con él, sin necesidad de asir un arma, poder defender con robustez, poder ocultar un sinfín de utilidades para sorprender a sus rivales. Tenía que ser un comodín en toda regla. De pronto, su hermano Garnet abrió la puerta cargado de emoción y con una propuesta.

Hacía tiempo que quería escuchar esas palabras por parte de su hermano. Un escalofrío recorrió la espina dorsal del vaquero de abajo arriba al imaginarlo. Era la mejor prueba que se le podía presentar a Tobías para seguir su camino como guerrero. Un combate de entrenamiento con el tipo más poderoso que conocía, permitiría desarrollar sus habilidades y conocerse mejor. El carpintero asintió sin pensárselo dos veces, era un buen momento y casi podrían asegurar un escenario sin interrupciones ni inocentes a los que evitar. Sería al día siguiente, por la tarde, cerca del curioso lago en el que desembocaban diversos ríos. Garnet volvió a sus quehaceres, dejando a barba naranja y Pascal con los suyos. Tobías reorganizó rápido los papeles y los guardó en su sitio, dejando una sola hoja en blanco para tomar unas notas sobre su estrategia y enseres necesarios. Quedaban más de veinticuatro horas para el encuentro, pero el nerviosismo ya había invadido al impaciente vaquero.



A la mañana siguiente, después de desayunar, Tobías se pasó el resto del tiempo hasta la hora de comer preparándose. Había hecho una lista con las armas necesarias y la munición que cargaría en cada una y la que llevaría extra. Nada de comer, ni vendas, ni ungüentos. Y así pasó las horas, comprobando y volviéndolo a hacer en bucle. No quería dejar nada sin control, todo medido y confirmado. Rozaba la locura, pero esas ganas de que llegara el momento lo martirizaban. Iba a medirse con Garnet, por mucho que compartieran la misma cantidad de recompensa por su cabeza, el carpintero sabía de sobras que lo superaba con creces. De ahí venían, también, los nervios. Garnet era infinitamente superior a él a nivel físico, tenía que apoyarse casi al cien por cien en las habilidades de su fruta del diablo para plantarle cara. Las armas serían más un comodín de distracción que herramientas bélicas. No dejó de darle vueltas a su estrategía, incluso comiendo y el resto de la tarde, hasta que no pudo más. Repasó por enésima y última vez la lista, cargó todo en su zamarro y se encendió un cigarro para el camino. Todavía quedaba una hora para la cita, así que decidió ir acompañado para aquel largo paseo. Greta estaba comiendo flores cerca de la playa, solía pastar libremente por ahí cuando no estaban de expedición por Punk Hazard. - ¿Qué tal estás, chica? - Tobías rascó la zona de detrás de las antenas de la Jumperbike, su zona favorita. - ¿Vamos a dar una vuelta por la isla? - El vaquero subió de un gentil salto sobre el lomo de la saltamontes. Ésta, desplegó sus alas y las batió con velocidad durante tres segundos, era su forma de calentar. Acto seguido comenzó a brincar, sin detenerse casi entre saltos, en la dirección que le marcaba Tobías.

Dieron un amplio y largo rodeo antes de dirigirse a su verdadero destino. Tomaron uno de los riachuelos corriente abajo, no le sonaba la zona al carpintero y eso le gustaba, descubrir parajes nuevos. Y vaya si debía celebrarlo, pues, ya cerca del lago, una tímida cascada apareció frente a ambos. La estampa era de cuento de hadas, una pequeña cascada doble de un par de metros de altura, un pequeño remanso de agua y un riachuelo que proseguía su camino hasta el lago. Todo eso rodeado de una vegetación viva y colorida. Un nuevo lugar al que recurrir para meditar o imaginar. El vaquero hizo un gesto a Greta para que se detuviera. Iban sobrados de tiempo y el lugar merecía ser apreciado. Barba naranja aprovechó para sentarse al lado de la cascada, con las piernas cruzadas. Se quitó el sombrero y lo dejó apoyado sobre el musgo a su izquierda. A su derecha, el agua que salpicaba una de las cascadas, rociaba con cariño una bruma refrescante y cautivadora. Dejó su mente en blanco no sabe cuantos minutos. Volvió al mundo terrenal de un sobresalto, al final iba a llegar tarde. Recogió su sombrero, se puso de pie de un salto y se lo puso perfectamente alineado. De otro salto subió a espaldas de Greta y juntos prosiguieron el camino a máxima velocidad. Estaban cerca del lugar concretado, pero ya era la hora exacta del encuentro. Según sus cálculos, iban a llegar 2 minutos tarde.

El sol les miraba directamente mientras se acercaba al horizonte frente a montura y jinete. Tobías sacó sus gafas de sol y se las puso, a la vez que expandía su Haki de Observación unos cientos de metros. Un minuto más y unos pocos saltos después, el carpintero identificó la presencia de su hermano al otro lado del lago, en una zona perfecta para combatir. Tobías conocía esa parte, había un amplio espacio abierto entre el agua y la selva. Bordeando por la vera izquierda, unos saltos más bastaron para llegar hasta el punto donde se encontraba Garnet, en el punto medio exacto entre vegetación y agua. El vaquero se puso de pie sobre el lomo de Greta, en cuclillas. - Salta por encima de él y vuelve a la playa. Yo iré en un rato. - Así lo hizo la enorme saltamontes, pasando a cinco metros por encima del músico y siguiendo recto hacia la selva. En ese punto, Tobías saltó hacia arriba para caer a un par de metros frente a su hermano. - Siento llegar tarde. - El carpintero inclinó su tronco hacia delante en señal de disculpa. - He encontrado un sitio precioso a un par de minutos en Greta de aquí. - Señaló hacia la dirección de donde habían venido. - Ya os lo enseñaré, es precioso. - Barba naranja sonrió a su compadre. - Bueno, no hemos venido a charlar. - Tobías se quitó las gafas de sol deslizándolas nariz abajo y dio un salto hacia atrás a ras de suelo mientras las guardaba en el bolsillo. La misma distancia hacia los árboles que hacia el agua. Los nervios estaban a flor de piel. - Ya sabes que yo no sé empezar estas cosas. - Tobías agudizó sus sentidos al máximo, concentrando su Haki de Observación en un área más reducida y a un nivel superior. Una última sonrisa, más desafiante, marcaba el inicio de aquella velada. 



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RE: [Presente relativo - Entrenamiento] - Las Alas de la Tempestad - Garnet D. Matlock - 14-07-2026

Si había algo en lo que jamás podría vencer Garnet a su hermano de otra madre... Eso era en el estilo que desbordaba Tobías con el más minucioso y genuino gesto que podía llegar a realizar el vaquero. Llegado el momento, Garnet pudo llegar a sentir el aura del carpintero de los Alas Negras aproximándose hacia él, haciendo que girar su cuello en su dirección, a la vez que reducía su Kenbunshoku hasta los 10 metros de radio.- Ya era hora, manga triste, ¿es o no es? - pensó, con una sonrisa ladeada recorriendo su rostro, mientras observaba como su amigo iba montado en su - cada vez más - habitual moto-saltamontes gigante quien, llegado el momento, saltó por encima del pelirrojo, haciendo que éste alzara su cabeza hacia arriba, siendo testigo de como la figura de Tobías, se aproximaba hacia él o, mejor dicho, descendía hacia él desde su montura, hasta quedar dos metros frente a él. Garnet comenzó a aplaudir ante la entrada en escena del hombre de los cabellos color turquesa, mientras éste se disculpaba por su retraso.- ¡El menda te copiará la idea para entrar así a algún concierto! - exclamó, en referencia a su épica entrada, cesando sus aplausos en ese preciso momento para pasar a cruzarse de brazos, arqueando su ceja izquierda y sonriendo de forma pícara.- Y ni te rayes, ya me empezaba a coscar de que ibas a llegar tarde, hermano PUAJAJAJAJAJA. - Conocía lo suficientemente bien a Tobías como para saber que entre su facilidad para distraerse y su nula noción del tiempo, un par de minutos tarde o así llegaría.


Ante eso, el pistolero añadió que había encontrado un lugar precioso que ya enseñaría a todos, siendo ese el motivo por el cuál llegó tarde. Si había conseguido embelesar a un alma tan tranquila - aunque inquieta al mismo tiempo - como podía ser Tobías, estaba claro que la realidad harían justicia a las palabras de su amigo. No obstante, el motivo real por la reunión de las dos alas de la tempestad, no tardaría en salir a la luz, causando que Garnet descruzara sus brazos, chocando su puño derecho contra la desnuda palma de su mano izquierda, haciendo que los dedos de esta última mano comenzaran a crujir los nudillos de su diestra.- Ya te digo, hermano. - Intensificó su sonrisa, al mismo tiempo que veía como Tobías se desprendía de sus gafas, además de la proximidad que existía entre él y Garnet, quedando a 8 metros de distancia respecto a él. Alegó que él no sabía como empezar este tipo de duelos.- Ese lado pacifista tuyo, ¿es o no es? Empezaré flojito, no te rayes... - Le guiñó el ojo ante sus declaraciones, aunque no sabía hasta que punto podría contenerse así de primeras. Hacía prácticamente que se conocían desde hace 7 largos años, 7 años en los que habían compartido buenos momentos, felicidad, hobbies, victorias, penurias, pérdidas y amarguras... Pero de entre esos 7 años, aquella era la primera vez que aquellos dos hermanos de otra madre se batían en duelo. ¿Cómo iba a poder Garnet contenerse ante algo así?

Con eso en mente, Garnet recubrió toda su cabeza en haki de armamento - no sin antes transformarse en su forma híbrida -, al mismo tiempo que abría sus fauces y movía su cuello hacia atrás. Una vez que toda su testa se fundió en el negro mate característico de su Busoshoku, como si su cuello fueran un látigo, lo sacudió hacia delante, al mismo tiempo que cerraba sus mandíbulas con una velocidad y brutalidad vertiginosa, propiciando así un mordisco que rasgaría al propio aire, emitiendo una onda de corte con forma de mandíbula que viajaría velozmente hacia el torso del vaquero a modo de saludo. Sabía que no debía subestimar a su buen amigo pero, ¿cómo respondería Tobías de vuelta? Era algo que mantenía intrigado al pelirrojo.

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RE: [Presente relativo - Entrenamiento] - Las Alas de la Tempestad - Tobias Murray - 26-08-2026

La aparición del vaquero, al parecer, inspiró al músico para realizar una entrada a escenario similar en alguno de sus conciertos. Conocía al joven barba naranja demasiado como para sorprenderse de su impuntualidad, tanto, que sabía de sobras que tendría que dar él el primer paso. Garnet crujió sus nudillos, tranquilizando al pistolero al asegurar que comenzaría la contienda de menor a mayor intensidad y entrega. Tobías sonrió, si su hermano se lanzara con todo a por él, poco o nada podría hacer. Hacía tanto que no veía a Garnet en acción que aquel enfrentamiento sería similar al que se daría con un enemigo desconocido, solo tenía claro que era una auténtica calamidad, rápido como un rayo y fuerte como la bestia prehistórica que albergaba su corazón. Y la bestia salió a bañarse con los rayos del sol. Era realmente imponente. Lanzó su cabeza hacia atrás mientras ésta se volvía de color negro, abriendo la boca desmesuradamente.

Tras intuir las intenciones de su hermano, Tobías alcanzó a ver que le sería imposible evitar aquel ataque. Garnet era infinitamente más rápido que él, tenía que tomar distancia, pero después de recibir el golpe y no ser menos que su contrincante. El brazo izquierdo del vaquero apareció tras una volada del poncho, apuntando con el índice de su mano desnuda al pecho del pelirrojo, quien desplazaba su cabeza hacia delante a una velocidad imposible de ser captada por los ojos del pistolero. - Fuzz. - Nada más pronunciar esa palabra, unas fauces etéreas rasgaron el costado de la camisa del carpintero, provocando un corte en su piel que comenzaba a sangrar. El impacto había zarandeado al joven barba naranja, el dolor era intenso, pero el pequeño campo gravitatorio ya iba en dirección a donde antes estaba el pecho músico, y en ese momento se encontraba su cabeza. Quizás fuera la única vez que lograra alcanzar a su rival con ese ataque, el vaquero creía que era lo mejor que podía haber hecho dadas sus condiciones, contrastadas con las de Garnet. Ahora le tocaba alejarse lo máximo posible. Extendió bastante más su Haki de Observación.

El combate ha comenzado


- Overdrive. - Tobías generó un campo gravitatorio a cincuenta metros a su espalda, el cual lo atrajo a gran velocidad, separándolo de Garnet unas decenas de metros más. Se sujetó el sombrero con su única mano, para evitar así perderlo por el trayecto a causa del fuerte roce del aire. No apartó la vista de su hermano en ningún momento, como si eso fuera a ser de alguna ayuda. Es cierto que el efecto que ejercía su fruta sobre los demás dificultaba su movilidad, pero eso no iba a frenar al dientes de sable de roja melena. Tras detenerse a una distancia mucho más prudencial, el vaquero se quedó mirando al músico, esperando con entusiasmo y alerta, a partes iguales, su siguiente movimiento. Tenía que ser prudente y controlar a la perfección su poder, era la única forma de optimizar sus recursos y de tener, por pequeña que fuera, una mínima posibilidad de imponerse sobre Garnet.

Contenido Oculto



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RE: [Presente relativo - Entrenamiento] - Las Alas de la Tempestad - Garnet D. Matlock - 27-08-2026


Como si estuvieron en un duelo de pistoleros digno de una película ambientada en el salvaje Oeste, los dos hermanos de otra madre, enfrentados en esta ocasión por la mera necesidad masculina de medir sus miembros viriles, desenfundaron prácticamente al mismo tiempo sus ataques. Las fauces cortantes del pelirrojo, rasgaron en primer lugar el costado del vaquero, causándole una pequeña hemorragia producto de su ataque a distancia. Por su parte Tobías Murray, en ese mismo instante, hacía gala de su técnica insignia, disparando con su mano una bala de pura gravedad que se dirigiría hacia la cabeza de Garnet. El pelirrojo no necesitaba siquiera su Haki de Observación para poder ver claramente el ataque de Tobías.- Pueje, así que esas tenemos, ¿huh? - Sonrió Garnet quién, a pesar de poder haber eludido el ataque, quería poner a prueba el ataque de su mejor amigo. Torciendo y tensando en primer lugar su cuello hacia la derecha, momentos antes de que impactara la bala gravitatoria, con suma violencia y rapidez, el músico desató la tensión acumulada de los músculos de su cuello, zarandeándolo hacia la izquierda para interponer su colmillo derecho - aún imbuido en Busoshoku -, sintiendo por unos escasos segundos como la fuerza del ataque de su amigo se iba disipando paulatinamente, hasta que la propia bala estalló en aire, levantando un poco de arena a su alrededor y quedando Garnet completamente ileso.- ¡PUAJÁ! ¿Es eso todo lo que tienes, Tobías? - preguntaba con cierta picardía al barba naranja, quién ahora se alejaba de su posición sin andar, y con su mano puesta sobre su sombrero. Lo cierto era que su amigo no dejaba de desbordar estilo con cada acción que realizaba.- Ah no... - enunció, poniéndose a cuatro patas, mientras enroscaba su cola diagonalmente sobre el suelo, comprimiéndola con fuerza cuál resorte, mientras Tobías seguía alejándose.- Como si el menda te dejara escapar, ¿es o no es? - añadió, comprimiendo aún más su prolongación trasera contra la superficie, hasta que la tensión acumulada no podía soportarlo más. Sabía que Tobías era el tipo de usuario que podía ganar un combate desfavorable a base de ingenio y tácticas. Por lo que, dejarle espacio y, por tanto, tiempo para pensar, era la mayor ventaja que el skypiean podía darle a su hermano.

Aún cuando Tobías seguía desplazándose bajo los efectos de su fruta, el músico de los Alas Negras salió disparado hacia el peliazul, anteponiendo sus colmillos por delante - que seguían impregnados de su energía espiritual - para que, momentos después de despegar a un metro aproximadamente a ras del suelo, comenzar a girar sobre sí mismo tras girar su torso - usando de eje su propia columna vertebral - en sentido antihorario, causando que Garnet se convirtiera en una perforadora que rasgaba el aire a una velocidad de vértigo, recortando distancias con una celeridad pasmosa hasta que, en el mismo instante en el que Tobías aterrizaba en el suelo, este recibió de manera irremediable la embestida puntiaguda en su pecho, comenzando a brotar de aquella herida causada por su hermano aún más sangre si cabía. Del propio impacto que había propiciado su ataque, el vaquero se vería empujado hacia atrás otros 22 metros, cosa que no le favorecía en absoluto al músico pues, como pensaba Garnet, darle espacio era darle la ventaja táctica a Tobías. No obstante, él mismo podría sacarle provecho también a esa distancia que habían generado.- ¡ESPERO NO HABERME PASADO, TOBI! - le gritaba el músico a los cuatro vientos, aumentando en alcance su Kenbun a los 30 metros y pensando en que quizás se había excedido con su ataque, mientras sacaba a Sabertones de su espalda para volvérselo a posicionar frente a él, tocando un sonoro acorde, que retumbaría en la playa como un rugido.- ¡PERO YA TE DIJE QUE IRÍA A TOPE, ¿ES O NO ES?! -

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RE: [Presente relativo - Entrenamiento] - Las Alas de la Tempestad - Tobias Murray - 01-09-2026

Aunque Tobías no conociera todos los movimientos de combate de Garnet, sabía que su estilo de pelea solía ser más bien directo. Había previsto sus intenciones, más o menos, satisfactoriamente. El músico le había dado poca tregua, lanzándose a una velocidad de vértigo a por el pistolero, al poco de salir éste despedido hacia sus espaldas. Por suerte para el joven barba naranja, la velocidad del pelirrojo estaba limitada por el efecto extra de gravedad de su anterior ataque. Por poco que fuera, algo siempre ayudaba. Aún así podía perseguir el espíritu de su hermano,  era más rápido que el robot de Utakata. Tobías apretó fuerte su sombrero contra su cabeza, encajándolo hasta cubrir sus ojos por completo. No pensaba bien sin él, pelear con la cabeza descubierta le incomodaba. Se llevó entonces su mano al pecho, por debajo de su característico poncho rojo, para sacar inmediatamente después el Finn-Lock y disparar apuntando al suelo frente a Garnet, quien se había convertido en un veloz torbellino que se le acercaba a una velocidad endiablada. El destello surgió tras el músico, el cual solo se percató del sonido de la explosión.

Tobías sabía que si recibía ese golpe el combate estaría prácticamente sentenciado, no tenía tiempo para pensar. - ¡You Shall Not Pass! - No solo le salió el grito del alma, también una potente fuerza gravitatoria que fué empujando la arena hasta azotar los árboles a su derecha, y hasta formar una ligera ola en el lago a su izquierda. Garnet se vio tremendamente frenado por aquella inmensa onda de gravedad en expansión, pero no por completo. Todavía continuaba girando hasta impactar en el pecho del vaquero. Tobías tomó tierra ligeramente despiés que su hermano, a pocos metros de distancia. Estaba tenso y algo dolorido, y no era para menos, el guitarrista asustaba de lo lindo. - Jish jish jish jish. - Al vaquero le hizo gracia el ridículo que acababa de hacer al disparar tan mal y que remataba con su sombrero encajado hasta ponerle las orejas de soplillo. Dejó el Finn-Lock en su cartuchera bajo el poncho y se recolocó bien el sombrero, alineando el ala perfectamente paralela a la arena de la playa, bueno, mejor dicho a la superficie terrestre. Ya no estaban sobre la arena, el escenario había cambiado de color. La tierra rojiza había quedado al descubierto, conectando la selva con el agua del lago, que ahora la invadía unos pocos metros más. - Habías dicho que te contendrías. Jish jish jish jish. Y se que lo estás haciendo, pero es que eres una auténtica bestia. - La tensión se tornó emoción en el pistolero. Había logrado repeler un feroz ataque y, a la vez, tomar distancia suficiente con su adversario. El directamente no se había planteado contenerse, pues sabía que Garnet podía con eso y mucho más. El pelirrojo era el tipo de contrincante que podía poner al vaquero contra las cuerdas con facilidad. Le venía genial enfrentarse contra uno de semejante calibre para anotarse nuevas jugadas en la libreta.

El vaquero volvería a esperar a que tirase carta el músico, no tenía una estrategía clara y necesitaba tiempo para pensar. En ese “cráter” de medio metro de profundidad, el tiempo se medía en metros, pero el carpintero tampoco debía alejarse demasiado, tenía que tenerlo siempre a tiro, por si acaso. Le apetecía, más que nada, encenderse un buen cigarro. Pero, ni era decoroso, ni podía permitirse el lujo de despistarse un segundo. Tocaba disfrutar del combate y de la canción que se disponía a tocar Garnet, quien se alzaba, no muy lejos, frente a él, con Sabertones en sus manos. 


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RE: [Presente relativo - Entrenamiento] - Las Alas de la Tempestad - Garnet D. Matlock - 08-09-2026

Tobías era simplemente increíble, un mago de la táctica y la estrategia que había convertido en una situación considerablemente desfavorable en una no tan aciaga. Conforme el pelirrojo salía despedido a una velocidad endemoniada hacia el vaquero, el carpintero de los Alas Negras fue capaz de percibir las intenciones del pelirrojo, haciendo que, en mitad de su desplazamiento intentará dispararle con su pistola y, por el otro lado, generara una onda gravitacional en área, teniéndolo a él como epicentro, que buscaba aplastar y mandar volando todo lo que estuviera a su paso. Incluido Garnet.

El tigre dientes de sable, que seguía girando con sus colmillos recubiertos en haki de armamento, girando como un taladro capaz de perforar hasta el aire, se topó de bruces con el ataque de Tobías, que actuaba como una especie de campo de fuerza que el proveía de una soberana protección. La colisión de ambos ataques, generó un golpe seco que resonó en toda la orilla y lago, fruto de la magnitud de las dos ofensivas. Cada rotación que realizaba Garnet, sentía que perforaba e incidía con mayor intensidad en la onda expansiva generada por el vaquero. Pero también sentía que su propio ataque iba perdiendo potencia.- Vamos joder... - se decía a sí mismo, buscando incidir y romper por completo la barrera gravitatoria e improvisada que había generado su hermano de otra madre hasta que, finalmente, Garnet logró atravesar aquella onda de choque, hasta el punto de alcanzar al propio Tobías e impactar en su pecho. Le había provocado una herida notable y, aún así, Tobías no dejaba de reír ante la adversidad. Simplemente era increíble la manera que tenía de afrontar todo.

Tras quedarse alejado a una distancia prudencial, el barbanaranja achacó a Garnet el hecho de que empezó diciendo que iba a contenerse para que después dijera que pensaba poner toda la carne en el asador. De hecho, el propio Tobías añadió el posible hecho de que el pelirrojo se estuviera conteniendo. Agarrando el mástil de su guitarra con su siniestra, el pelirrojo sonrió ante su mejor amigo, mientras comenzaba a rascarse el cogote con su diestra.- Puede que de primeras quisiera ir de chill pero que luego terminara encendiéndome, ¿es o no es? - declaró para, abruptamente, dar un gigantesco y longitudinal salto de 90 metros de distancia hacia atrás, casi a ras del suelo, terminando por estar a unos 105 metros de distancia respecto a Tobías, extendiendo su Kenbunshoku hasta cubrir esa distancia. Seguía teniendo el mar a unos 50 metros de distancia, a su derecha. No quería dejarle demasiada distancia para que pudiera maniobrar pero, justamente, un combate a media-distancia tal y como podían tener ahora, y teniendo ahora su guitarra en mano, podría ser aterrador para el pelirrojo. En su cabeza, era más óptimo aprovechar esa enorme distancia para poder prepararse y, hacer uso de su gran movilidad para poder atacarle de improvisto tras su preparación.- Ahora verás que si voy en serio, ¿es o no es? - musitó, agarrando con firmeza con ambas manos a su querido instrumento, Sabertones, y hasta deslizar ambas manos a través de las cuerdas de la guitarra de cuerda.


Los dedos virtuosos del pelirrojo, que se frotaban y movían con suma violencia y cólera por los distintos puntos de las cuerdas de Sabertones, hacían que su instrumento emitiera una melodía frenética e intensa que hacía que de su alma quisiera despertarse el mismo diablo que dormía en el interior de cada ser humano, pudiendo sentir el mismo espíritu del metal manifestado en su tonada.- El menda siente... Toda la furia y el poder del metal... - pensaba, estando a punto de finalizar de tocar, mientras sus ojos se inyectaban en sangre, hasta el punto de que sus pupilas e iris desaparecían de sus globos oculares..

Tras aproximadamente de un minuto de pura rabia contenida en su música, Garnet dejó de tocar, sintiendo como cada uno de sus músculos se sentían más corpulentos, fortalecidos, duros y llenos de energía gracias a la furia que le había hecho sentir su propia tonada.- Aghh... Esto es música... Al rojo vivo... Puejen't - comentó, a duras penas, chirriando sus dientes, al mismo tiempo que volvía a depositar a Sabertones en sus espaldas, momento en el que el skypiean, aún transformado en tigre, se volvió a colocar a cuatro patas, encarando con intención de ir a por todas al vaquero.

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RE: [Presente relativo - Entrenamiento] - Las Alas de la Tempestad - Tobias Murray - 25-09-2026

El color rojo del poncho disimulaba la mancha de sangre que lo iba empapando lentamente. Tanto el pecho como el costado izquierdo del vaquero tenían heridas que estaban lejos de cicatrizar. Tobías tenía claro que no era una pelea para vencer a Garnet, eso estaba descartado, era para vencerse a sí mismo y ahondar en sus capacidades. No hay nada mejor que una situación desfavorable para conocerse mejor. La sonrisa no se iba de su rostro. Aunque solo fuera un poco, le estaba plantando cara a la bestia que era su hermano y mejor amigo, además de estar disfrutando como un niño. Según Garnet, éste no se estaba conteniendo, pero Tobías sabía que si quisiera, el músico podría matarlo sin pestañear. Ese era un gran handicap para el pelirrojo, si no medía sus fuerzas, el carpintero podía terminar con heridas graves y estaba claro que no quería eso. El vaquero pudo sentir sus intenciones mientras Garnet afirmaba que había comenzado con calma, pero que eso se había terminado. Muchas opciones por parte de Tobías, poco tiempo para decidir. Podía tomárselo con calma y esperar a ver que hacía su apreciado rival, pero si éste tomaba demasiada distancia, lo cual era su intención, el pistolero perdería bastante ventaja. No podía permitirlo.

En el momento en el que el músico desprendía la fuerza necesaria para dar un inmaculado salto hacia atrás, Tobías fijó su mirada en un punto a decenas de metros, por donde iba a pasar Garnet como un pepino. - Push Up. - Repentinamente, una onda gravitacional impulsó verticalmente al pelirrojo. Pudiendo ver con claridad su ascenso, el vaquero tardó muy poco en continuar con su ofensiva. No solo quería detenerlo, quería ver cuánto era capaz de soportar un digno rival. - Compressor. - Garnet prácticamente había empezado a subir, cuando otro campo de gravedad se interpuso en su ascenso. Como si chocara contra un techo invisible, la cabeza del pelirrojo se pegó a su pecho, desapareciendo su cuello casi por completo. El golpe había sido fuerte, pero nada que el malditamente sexy Garnet no pudiera aguantar sobradamente. Tobías se consoló al pensar que, al menos, había podido interrumpir el plan de su hermano. Quería impresionarlo y no iba a ser tarea fácil. Finalmente, el ascenso del músico se detuvo a unos metros de altura. El vaquero apuntó a Garnet con sus únicos dedos índice y corazón desnudos. - A mi no me queda más remedió que ir a tope, pero no hay peligro en ello. Jish jish jish jish. Deja que me divierta un poco más. - Tobías estaba realmente entusiasmado, era un reto como el que jamás había enfrentado. Quería ser tan fuerte como su hermano, ser otro ala robusta y confiable para la tripulación, y aquella era una oportunidad de oro para subir un peldaño más. Ya estaba soñando con el siguiente combate a futuro con Garnet. Entrañable impaciente.


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