06-09-2026, 11:02 AM
El entrenamiento proseguía. Kisuke podía defenderse más o menos de los ataques de Onikiba y Sode no Shirayuki, siendo capaz de convocar pequeños escudos de hollín que bloqueaban casi todos los ataques, completa o parcialmente, que iba recibiendo por parte de aquellos dos. Pero con Yamigiri la historia era bien diferente. No solo es que fuese muy superior a sus otras dos katanas, es que además era el que mejor conocía a Kisuke y era capaz de anticipar cualquier defensa que este tratase de llevar a cabo. Por lo tanto, Kisuke tenía el torso y los brazos con numerosos cortes superficiales y magulladuras de los impactos que recibía de su más vieja y preciada espada.
"Este cabrón juega con ventaja..."
Sonrió siniestramente, ante aquel pensamiento, dándose cuenta del hándicap que suponía para él enfrentarse a alguien que le conocía tan bien, quizá incluso mejor que él mismo. Kisuke seguía exprimiendo su cerebro tratando de descubrir una manera de superar aquella situación, de romper sus límites. Pelear desarmado no era algo que hubiese hecho nunca, y cuando había sido privado del uso de sus katanas por las circunstancias del combate, su prioridad máxima había sido recuperarlas lo antes posible. Recordó en Akarui como aquel tipo andrógino y siniestro le había arrebatado a Yamigiri tras un ataque del líder de su escuadrón que le había obligado a soltar su katana y como había tenido que luchar solo con una. O también en la pelea con Dimípalo cuando este les desarmó a Triana y a él y aprovecharon que el Almirante se centró en Ashura para recuperar sus espadas. Pero más allá de aquellas situaciones puntuales, no había peleado nunca con espadas y, de hecho, no se creía capaz de asestar un puñetazo en condiciones, así como hacía Panda, por ejemplo. Por lo tanto, aquel entrenamiento estaba enfocado en su defensa y en sus otras habilidades, a parte de su manejo de la espada, es decir, el haki y el control de sus habilidades de akuma no mi.
-Vamos Kisuke... Sé que puedes hacerlo mucho mejor...
Yamigiri trataba de hacerle ver algo, pero aún no sabía que era, estaba poniendo toda su capacidad mental en descubrir que era lo que trataba de enseñarle su viejo amigo, pero no lo veía. Además estaba haciendo frente a "tres espadachines" diestros y muy experimentados, por lo que tampoco podía pararse a pensar detenidamente. Desvió, con ayuda del hollín desde su mano izquierda cubierta con haki de armamento, un tajo que le lanzó Sode no Shirayuki, que seguía mostrando su rostro impasiblemente gélido, totalmente diferente a su actitud habitual, Onikiba se abalanzó lanzando una rápida sucesión de tres estocadas que apuntaban a la garganta, pecho e hígdado de Kisuke, que ante este ataque, cubrió de haki de armamento su torso y su cuello pero no fue capaz de usar el hollín, era demasiado rápido y su control de la fruta era aún demasiado pobre ante aquella velocidad. Retrocedió ante los impactos, con la respiración entrecortada por las zonas que había golpeado Onikiba.
-Patético, lanzacañas... ni siquiera eres capaz de convocar tu hollín a la velocidad necesaria para parar esos ataques tan simples...
Kisuke chasqueó la lengua, pero no pudo responder, realmente tenía razón. Tenía mucho que trabajar en su habilidad si quería que le fuese realmente de utilidad. Miró a sus contrincantes de nuevo y apenas pudo percibir como, de nuevo, de un salto, Yamigiri superó la distancia que les separaba evitando los makibishi de hollín, lanzando un corte, con la parte roma de la hoja, que impactó en el tronco de Kisuke desde la cadera derecha al hombro izquierdo, haciendo retroceder al antiguo pescador varios metros. A duras penas había conseguido activar el armamento en su tronco de nuevo para defenderse de aquel ataque, que había sido bastante potente.
"No puedo seguir así, tengo que encontrar una manera de defenderme..."
En ese momento, como si hubiesen llegado a una especie de acuerdo entre los tres, Onikiba, Sode no Shirayuki y Yamigiri se miraron y asintieron lanzándose al ataque los tres a la vez. El Kenbunshoku de Kisuke se disparó ante aquel inminente ataque triple de sus katanas, pero al antiguo pescador no sabía que hacer, estaba desesperado, activó full haki en todo su cuerpo e hizo un moliente extraño con los brazos tratando de controlar su hollín más rápidamente, aunque realmente aquello no influía en nada.
¡¡YO SOY EL ESCUDO DE LA REVOLUCIÓN!!¡¡KAKUMEI NO BÕEI!!
Improvisando su mente fijó la imagen de una esfera de hollín y se imagino a sí mismo sumergiéndose en ella, lanzándose al abrazo protector del hollín y esperando que aquello resultase. Si no, iba a pasarlo realmente mal y, seguramente, aquello pondría fin al entrenamiento. Pero funcionó, las tres katanas impactaron en la esfera, sin ser capaces de atravesarla, y, aprovechando el momento, deshizo la técnica y retiró el armamento de todo su cuerpo excepto por el antebrazo derecho, y antes de que pudiesen retroceder, lanzó un puñetazo, al que tenía enfrente, que era Yamigiri. Este ni se inmutó y puso su propia espada interponiéndola entre su propia cara y el puño de Kisuke, que impactó en la parte plana de la hoja.
-¿Qué te ha parecido eso, Yamigiri?
Sonrió de lado, satisfecho por haber logrado hacer esa técnica, pero Yamigiri le miró con cierto sarcasmo. A través del kenbunshoku, Kisuke pudo percibir que estaba en cierta medida satisfecho, pero también decepcionado, porque seguramente esperaba algo más. Con la mano que tenía libre le lanzó un bofetón con el dorso a Kisuke que lo mandó volando quince metros antes de caer al suelo. Yamigiri, aunque no fuese tan malhablado y ácido en su discurso, no estaba para tonterías, y estaba dispuesto a darlo todo para que Kisuke mejorase.
-No ha estado mal, Kisuke... pero, dime, ¿las batallas se ganan solo defendiendo?
"Este cabrón juega con ventaja..."
Sonrió siniestramente, ante aquel pensamiento, dándose cuenta del hándicap que suponía para él enfrentarse a alguien que le conocía tan bien, quizá incluso mejor que él mismo. Kisuke seguía exprimiendo su cerebro tratando de descubrir una manera de superar aquella situación, de romper sus límites. Pelear desarmado no era algo que hubiese hecho nunca, y cuando había sido privado del uso de sus katanas por las circunstancias del combate, su prioridad máxima había sido recuperarlas lo antes posible. Recordó en Akarui como aquel tipo andrógino y siniestro le había arrebatado a Yamigiri tras un ataque del líder de su escuadrón que le había obligado a soltar su katana y como había tenido que luchar solo con una. O también en la pelea con Dimípalo cuando este les desarmó a Triana y a él y aprovecharon que el Almirante se centró en Ashura para recuperar sus espadas. Pero más allá de aquellas situaciones puntuales, no había peleado nunca con espadas y, de hecho, no se creía capaz de asestar un puñetazo en condiciones, así como hacía Panda, por ejemplo. Por lo tanto, aquel entrenamiento estaba enfocado en su defensa y en sus otras habilidades, a parte de su manejo de la espada, es decir, el haki y el control de sus habilidades de akuma no mi.
-Vamos Kisuke... Sé que puedes hacerlo mucho mejor...
Yamigiri trataba de hacerle ver algo, pero aún no sabía que era, estaba poniendo toda su capacidad mental en descubrir que era lo que trataba de enseñarle su viejo amigo, pero no lo veía. Además estaba haciendo frente a "tres espadachines" diestros y muy experimentados, por lo que tampoco podía pararse a pensar detenidamente. Desvió, con ayuda del hollín desde su mano izquierda cubierta con haki de armamento, un tajo que le lanzó Sode no Shirayuki, que seguía mostrando su rostro impasiblemente gélido, totalmente diferente a su actitud habitual, Onikiba se abalanzó lanzando una rápida sucesión de tres estocadas que apuntaban a la garganta, pecho e hígdado de Kisuke, que ante este ataque, cubrió de haki de armamento su torso y su cuello pero no fue capaz de usar el hollín, era demasiado rápido y su control de la fruta era aún demasiado pobre ante aquella velocidad. Retrocedió ante los impactos, con la respiración entrecortada por las zonas que había golpeado Onikiba.
-Patético, lanzacañas... ni siquiera eres capaz de convocar tu hollín a la velocidad necesaria para parar esos ataques tan simples...
Kisuke chasqueó la lengua, pero no pudo responder, realmente tenía razón. Tenía mucho que trabajar en su habilidad si quería que le fuese realmente de utilidad. Miró a sus contrincantes de nuevo y apenas pudo percibir como, de nuevo, de un salto, Yamigiri superó la distancia que les separaba evitando los makibishi de hollín, lanzando un corte, con la parte roma de la hoja, que impactó en el tronco de Kisuke desde la cadera derecha al hombro izquierdo, haciendo retroceder al antiguo pescador varios metros. A duras penas había conseguido activar el armamento en su tronco de nuevo para defenderse de aquel ataque, que había sido bastante potente.
"No puedo seguir así, tengo que encontrar una manera de defenderme..."
En ese momento, como si hubiesen llegado a una especie de acuerdo entre los tres, Onikiba, Sode no Shirayuki y Yamigiri se miraron y asintieron lanzándose al ataque los tres a la vez. El Kenbunshoku de Kisuke se disparó ante aquel inminente ataque triple de sus katanas, pero al antiguo pescador no sabía que hacer, estaba desesperado, activó full haki en todo su cuerpo e hizo un moliente extraño con los brazos tratando de controlar su hollín más rápidamente, aunque realmente aquello no influía en nada.
¡¡YO SOY EL ESCUDO DE LA REVOLUCIÓN!!¡¡KAKUMEI NO BÕEI!!
Improvisando su mente fijó la imagen de una esfera de hollín y se imagino a sí mismo sumergiéndose en ella, lanzándose al abrazo protector del hollín y esperando que aquello resultase. Si no, iba a pasarlo realmente mal y, seguramente, aquello pondría fin al entrenamiento. Pero funcionó, las tres katanas impactaron en la esfera, sin ser capaces de atravesarla, y, aprovechando el momento, deshizo la técnica y retiró el armamento de todo su cuerpo excepto por el antebrazo derecho, y antes de que pudiesen retroceder, lanzó un puñetazo, al que tenía enfrente, que era Yamigiri. Este ni se inmutó y puso su propia espada interponiéndola entre su propia cara y el puño de Kisuke, que impactó en la parte plana de la hoja.
-¿Qué te ha parecido eso, Yamigiri?
Sonrió de lado, satisfecho por haber logrado hacer esa técnica, pero Yamigiri le miró con cierto sarcasmo. A través del kenbunshoku, Kisuke pudo percibir que estaba en cierta medida satisfecho, pero también decepcionado, porque seguramente esperaba algo más. Con la mano que tenía libre le lanzó un bofetón con el dorso a Kisuke que lo mandó volando quince metros antes de caer al suelo. Yamigiri, aunque no fuese tan malhablado y ácido en su discurso, no estaba para tonterías, y estaba dispuesto a darlo todo para que Kisuke mejorase.
-No ha estado mal, Kisuke... pero, dime, ¿las batallas se ganan solo defendiendo?
