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[Pasado-FIC]El hollín mancha, pero deja huella. - Kisuke Kageyama - 18-07-2026 Cuartel militar de Mogaro, Base Revolucionaria.
9:00 AM, 5 de primavera del año 18 Kisuke caminaba por los pasillos del cuartel bastante ansioso, como una bestia enjaulada, por lo que se dirigió al exterior para irse a entrenar en solitario. Necesitaba descargar su ira y su frustración, pero no quería hacerlo con nadie, solo necesitaba sacarlo. El día anterior le habían comunicado que el barco en el que iba de regreso al South Blue el joven Dean, se había hundido en una tormenta. El joven no había encajado muy bien lo sucedido en el primer entrenamiento y había pedido ser devuelto al South, con el argumento de no estar preparado y que quería avanzar de una manera más orgánica. Kisuke no pudo culparlo, porque a fin de cuentas, aceptaron su petición de unirse prácticamente a ciegas, y el golpe con la realidad había sido demasiado duro con el chico, por lo que hizo los trámites necesarios y hacía una semana y media que había partido hacía el South de vuelta. Pero nunca llegaría.
"Mierda puta... Tenía que haberle llevado yo mismo..." Pero aquello era un pensamiento estúpido, ya que para empezar, aunque tenía los conocimientos no tenía capacidad para navegar por el Calm Belt y salir del Grand Line, y, en adición, tampoco podía abandonar su cargo y su posición para cumplir con el deseo de aquel muchacho. A fin de cuentas, las decisiones las toma cada uno bajo su propia responsabilidad, y aquel muchacho, aunque luego se arrepintiese, había decidido ir con ellos. No obstante, eso no hacía que el sentimiento de culpabilidad y rabia se apoderase del Comandante, puesto que tenía muchas esperanzas en aquel muchacho. Shirohime al menos había encajado mejor aquello y estaba más que dispuesta a darlo todo y seguir mejorando. "Tengo que seguir puliendo mis habilidades... no quiero seguir perdiendo a más gente..." Se encaminó hacia el bosque para buscar un sitio donde poder entrenar sin molestar ni herir a nadie. Necesitaba con urgencia sacar de dentro toda esa rabia y frustración que sentía. Cortar, apuñalar, destruir, aniquilar... esos eran los instintos primales que tenía en su mente ahora mismo el antiguo pescador, y aquello no era bueno para estar con sus compañeros. RE: [Pasado-FIC]El hollín mancha, pero deja huella. - Kisuke Kageyama - 14-08-2026 Tardó una media hora en llegar al lugar del que había hecho su lugar de entrenamiento personal. Un sitio lejos de todo el mundo, lejos de sus preocupaciones y obligaciones como Comandante de los Ejércitos del West Blue de la Armada Revolucionaria, un lugar sin nuevos reclutas que buscaban consejos de batalla constantemente, un lugar lejos de la burocracia que implicaba su cargo, un lugar, en definitiva para él solo. O bueno, para él y sus inseparables amigas, Yamigiri, Onikiba y Sode no Shirayuki.
"Por fin saco un hueco para mi mismo... Necesito mejorar mis habilidades..." Tras su último entrenamiento en solitario, aún en Báltigo todavía después de la reunión de la Armada, le había quedado claro que sus katanas estaban tratando de mostrarle un sendero en el que combinar sus habilidades con la Akuma no mi y su camino de la espada. Aunque de momento, solo estaba aumentando su control sobre su elemento, más que cualquier otra cosa. Yamigiri era alguien que pensaba en grande, por lo que Kisuke intuía que no iba a ser de un día para otro el conseguir esa habilidad y que requeriría una maestría excelsa con su akuma no mi. Su haki había progresado bastante en su capacidad de defensa y daño al imbuir sus espadas, pero aquello no era suficiente, necesitaba más para enfrentarse cara a cara con los monstruos del Nuevo Mundo, y el antiguo pescador era plenamente consciente de aquella circunstancia. "Tengo que convertir mi habilidad de fruta del diablo en algo natural para mi... aún pienso demasiado cuando hago las cosas con ella... Necesito que volverme uno con ella, como con mis katanas..." Acomodó sus provisiones y su agua, siempre iba bien pertrechado al respecto, y sacó un cigarrillo mientras sacaba sus tres katanas de sus vainas y las clavaba frente a él en el suelo, sentándose de frente en la postura de flor de loto. Cerró los ojos con el cigarrillo colgando de su labio y se concentró en adentrarse en ese rincón de su mente donde habitaba el alma de sus compañeras de viaje. Quería ver que más tenían que enseñarle, que era lo que tenían en mente para hacerle más fuerte. "Allá vamos..." Cuantas más veces se adentraba en ese "mundo interno" más detalles era capaz de percibir, como si su mente al irse habituando a aquello fuese dibujando un paisaje poco a poco. Como no podía ser de otra manera, teniendo en cuenta sus raíces, era un paisaje costero, sobre un acantilado de una altura vertiginosa, más de veinticinco metros, así a ojo, y un fuerte oleaje rompiendo en el paredón rocoso. Era un prado amplio de unas dos hectáreas de extensión hasta llegar a la linde de un bosque blanquecino. Kisuke alzó una ceja al ver aquello y se dio cuenta que se debía a la gélida presencia de Sode no Shirayuki, que emergía del mismo bosque con su elegante caminar, meneando sinuosamente las caderas con su impoluto kimono blanco que ella llevaba siempre sugerentemente por debajo del hombro izquierdo, dejando entrever su generoso escote. Le lanzó una tímida sonrisa a Kisuke, que se giró a la derecha al oír en esa dirección unos pesados pasos de botas de guerra; había hecho su aparición Onikiba, llegaba con una mueca burlona, como era habitual, y la katana sin desenvainar, apoyada en el hombro. Por último, en la espalda del antiguo pescador, surgió de una sombra el mismo Yamigiri, que era el más allegado al revolucionario. -Habéis tardado menos que otras veces en aparecer... Onikiba soltó una risotada sarcástica. -Evidentemente, lanzacañas... tienes un muy largo camino que recorrer aún... Dijo esto mientras desenvainaba la katana que llevaba apoyada en el hombro. Por su parte Sode no Shirayuki no parecía muy por la labor de empezar tan pronto con las "hostilidades". Se acercó a Kisuke y le apoyó, como era siendo habitual, la mano en el biceps izquierdo antes de rodear dicho brazo con los suyos y pegar su cuerpo al musculoso brazo del revolucionario, presionando su pecho contra él y alargando la mano hacia sus fornidos pectorales para juguetear con sus dedos mientras hablaba. -Los bárbaros como siempre pensando solo en una cosa... ¿por qué no mejor charlamos un poquito antes, eh? Yamigiri carraspeó y tomó la voz de mando, como solía ser costumbre. Ellos sabían perfectamente el rango que tenía cada uno dentro de las espadas por lo que tenían que obedecer en cierta medida al superior, como no podía ser de otra manera. -En esta ocasión, creo que Onikiba tiene razón... No creo que Kisuke haya venido a nosotros para jugar y pasar el rato... Kisuke sonrió al darse cuenta de lo cercano que era Yamigiri a su personalidad, no en vano, llevaban muchísimo tiempo juntos y habían viajado desde su natal Ballywood. Su katana heredada había vivido con él prácticamente todas su grandes aventuras, con la excepción quizá de la más famosa y sonada, la batalla contra Yugu Dimípalo. Por un instante, al recordar eso, fantaseó con que habría podido vencer en aquella escaramuza si hubiese tenido a su compañera del alma, pero rápidamente desechó aquella idea. La diferencia de poder con el Almirante de la Marina era demasiado grande como para que el hecho de tener a Yamigiri hubiese decantado tanto la balanza hacia su lado. -Tienes razón, Yamigiri... no he venido a jugar... Sode no Shirayuki hizo un puchero y soltó un quejido, pero se soltó del brazo de Kisuke y retrocedió unos cinco metros, de frente y a la izquierda del antiguo pescador, desenvainando su nívea y brillante espada. Yamigiri, por su parte, que seguía a su espalda, desenvainó su propia espada, y se puso en posición de combate. Kisuke tardó menos de un instante en activar su kenbunshoku para analizar el movimiento de sus adversarios y dijo: -Vamos a ello... a ver que tenéis para mi en esta ocasión... RE: [Pasado-FIC]El hollín mancha, pero deja huella. - Kisuke Kageyama - 26-08-2026 Onikiba, como era de esperar, fue el primero en atacar con una velocidad y fuerza desmedida. Kisuke por pura lógica, había intuido que así sería, porque era lo habitual así que ya había puesto un pequeño escudo defensivo en ese flanco y, por si acaso, cubrió ese lado de su cuerpo con el color del armamento. Aquello, sorprendió a Onikiba, que retrocedió con una sonrisa sarcástica dibujada en su rostro. Sin darle mucho margen de maniobra, Sode no Shirayuki inició su habitual danza en la que lanzaba tajos heladores a diestro y siniestro. Esta vez, al no haber previsión por parte del antiguo pescador, recibió tres de los diez tajos que lanzó la mujer, pero pudo amortiguar un poco el daño con el color del armamento, puesto que su dominio con el haki le permitía mayor velocidad de reacción que su poder de akuma no mi. Eso era lo que quería trabajar, poder controlar su poder hasta igualar, o al menos poner al mismo nivel, su habilidad con su haki.
"Mi timing es mejor que antes, pero no es suficiente aún..." Yamigiri aún no había hecho su primer movimiento, parecía que estaba satisfecho con los progresos de Kisuke, pero el antiguo pescador no tenía tiempo de analizar la psique de sus adversarios, por lo que tenía que tomar medidas ante el gran punto débil de su estilo de combate, la movilidad de sus enemigos. Era muy consciente, desde hacía mucho tiempo, que su reducida movilidad era un problema contra enemigos muy rápidos que podían arremeter contra él desde fuera de su alcance, por lo que tenía encontrar alternativas a eso. Siempre había entrenado con compañeros con excelsas habilidades de velocidad y movilidad como Zorak o Panda, pero aún era algo que se le atragantaba. Reducir la distancia al combate a melé era algo complicado ante enemigos que se saben superiores y pueden atacar y alejarse en un instante. Por ese mismo motivo, había desarrollado aquella técnica, para aumentar sus posibilidades. -Susu no jigoku... Del suelo emergió un manto de hollín que se extendió radialmente, con él como centro hasta cubrir cuarenta metros a la redonda, formando con esa ceniza, abrojos. Las tres encarnaciones de sus espadas pararon en seco, aunque Yamigiri no se había movido de su sitio, frenando su nueva acometida contra Kisuke. Aquello les había pillado de imprevisto, y se quedaron unos instantes quietos, sin saber como lidiar contra esto de manera eficiente. Fue entonces cuando la risa de Yamigiri sonó como un trueno. -Muy ingenioso, Kisuke... está bien pensado para reducir la movilidad de tus adversarios... Kisuke frunció el ceño, realmente Yamigiri parecía honesto cuando decía aquello, pero intuía que había algo más detrás que no era capaz de percibir. En ese momento, Yamigiri saltó y atacó desde arriba salvando la distancia que le separaba de Kisuke sin pisar el suelo. A duras penas, el antiguo pescador consiguió interponer su brazo derecho con haki de armamento para detener la espada, que clavó su filo superficialmente en el antebrazo fornido del comandante revolucionario. Yamigiri no había estaba descendiendo ante el freno que había supuesto Kisuke y aprovechó a golpearle con sus piernas para saltar de nuevo hacia atrás recuperando su posición inicial. -Como he dicho, no está nada mal... y esto que he hecho no es sencillo de hacer... pero tienes que tener en cuenta que esta técnica no es perfecta... no te confíes... Kisuke chasqueó la lengua, molesto. Sin duda Yamigiri había visto rápidamente una manera de atacarle eludiendo por completo su estrategia de "minar" el suelo con los abrojos de hollín, pero estaba claro que tanto Sode no Shirayuki como Onikiba tendrían que sufrir el efecto de la técnica para seguir atacándole. Aquello le daría a Kisuke algo más de margen, pero con estos tipos, sabía de sobra que no podía confiarse ni lo más mínimo; el entrenamiento, no había hecho más que comenzar. RE: [Pasado-FIC]El hollín mancha, pero deja huella. - Kisuke Kageyama - 06-09-2026 El entrenamiento proseguía. Kisuke podía defenderse más o menos de los ataques de Onikiba y Sode no Shirayuki, siendo capaz de convocar pequeños escudos de hollín que bloqueaban casi todos los ataques, completa o parcialmente, que iba recibiendo por parte de aquellos dos. Pero con Yamigiri la historia era bien diferente. No solo es que fuese muy superior a sus otras dos katanas, es que además era el que mejor conocía a Kisuke y era capaz de anticipar cualquier defensa que este tratase de llevar a cabo. Por lo tanto, Kisuke tenía el torso y los brazos con numerosos cortes superficiales y magulladuras de los impactos que recibía de su más vieja y preciada espada.
"Este cabrón juega con ventaja..." Sonrió siniestramente, ante aquel pensamiento, dándose cuenta del hándicap que suponía para él enfrentarse a alguien que le conocía tan bien, quizá incluso mejor que él mismo. Kisuke seguía exprimiendo su cerebro tratando de descubrir una manera de superar aquella situación, de romper sus límites. Pelear desarmado no era algo que hubiese hecho nunca, y cuando había sido privado del uso de sus katanas por las circunstancias del combate, su prioridad máxima había sido recuperarlas lo antes posible. Recordó en Akarui como aquel tipo andrógino y siniestro le había arrebatado a Yamigiri tras un ataque del líder de su escuadrón que le había obligado a soltar su katana y como había tenido que luchar solo con una. O también en la pelea con Dimípalo cuando este les desarmó a Triana y a él y aprovecharon que el Almirante se centró en Ashura para recuperar sus espadas. Pero más allá de aquellas situaciones puntuales, no había peleado nunca con espadas y, de hecho, no se creía capaz de asestar un puñetazo en condiciones, así como hacía Panda, por ejemplo. Por lo tanto, aquel entrenamiento estaba enfocado en su defensa y en sus otras habilidades, a parte de su manejo de la espada, es decir, el haki y el control de sus habilidades de akuma no mi. -Vamos Kisuke... Sé que puedes hacerlo mucho mejor... Yamigiri trataba de hacerle ver algo, pero aún no sabía que era, estaba poniendo toda su capacidad mental en descubrir que era lo que trataba de enseñarle su viejo amigo, pero no lo veía. Además estaba haciendo frente a "tres espadachines" diestros y muy experimentados, por lo que tampoco podía pararse a pensar detenidamente. Desvió, con ayuda del hollín desde su mano izquierda cubierta con haki de armamento, un tajo que le lanzó Sode no Shirayuki, que seguía mostrando su rostro impasiblemente gélido, totalmente diferente a su actitud habitual, Onikiba se abalanzó lanzando una rápida sucesión de tres estocadas que apuntaban a la garganta, pecho e hígdado de Kisuke, que ante este ataque, cubrió de haki de armamento su torso y su cuello pero no fue capaz de usar el hollín, era demasiado rápido y su control de la fruta era aún demasiado pobre ante aquella velocidad. Retrocedió ante los impactos, con la respiración entrecortada por las zonas que había golpeado Onikiba. -Patético, lanzacañas... ni siquiera eres capaz de convocar tu hollín a la velocidad necesaria para parar esos ataques tan simples... Kisuke chasqueó la lengua, pero no pudo responder, realmente tenía razón. Tenía mucho que trabajar en su habilidad si quería que le fuese realmente de utilidad. Miró a sus contrincantes de nuevo y apenas pudo percibir como, de nuevo, de un salto, Yamigiri superó la distancia que les separaba evitando los makibishi de hollín, lanzando un corte, con la parte roma de la hoja, que impactó en el tronco de Kisuke desde la cadera derecha al hombro izquierdo, haciendo retroceder al antiguo pescador varios metros. A duras penas había conseguido activar el armamento en su tronco de nuevo para defenderse de aquel ataque, que había sido bastante potente. "No puedo seguir así, tengo que encontrar una manera de defenderme..." En ese momento, como si hubiesen llegado a una especie de acuerdo entre los tres, Onikiba, Sode no Shirayuki y Yamigiri se miraron y asintieron lanzándose al ataque los tres a la vez. El Kenbunshoku de Kisuke se disparó ante aquel inminente ataque triple de sus katanas, pero al antiguo pescador no sabía que hacer, estaba desesperado, activó full haki en todo su cuerpo e hizo un moliente extraño con los brazos tratando de controlar su hollín más rápidamente, aunque realmente aquello no influía en nada. ¡¡YO SOY EL ESCUDO DE LA REVOLUCIÓN!!¡¡KAKUMEI NO BÕEI!! Improvisando su mente fijó la imagen de una esfera de hollín y se imagino a sí mismo sumergiéndose en ella, lanzándose al abrazo protector del hollín y esperando que aquello resultase. Si no, iba a pasarlo realmente mal y, seguramente, aquello pondría fin al entrenamiento. Pero funcionó, las tres katanas impactaron en la esfera, sin ser capaces de atravesarla, y, aprovechando el momento, deshizo la técnica y retiró el armamento de todo su cuerpo excepto por el antebrazo derecho, y antes de que pudiesen retroceder, lanzó un puñetazo, al que tenía enfrente, que era Yamigiri. Este ni se inmutó y puso su propia espada interponiéndola entre su propia cara y el puño de Kisuke, que impactó en la parte plana de la hoja. -¿Qué te ha parecido eso, Yamigiri? Sonrió de lado, satisfecho por haber logrado hacer esa técnica, pero Yamigiri le miró con cierto sarcasmo. A través del kenbunshoku, Kisuke pudo percibir que estaba en cierta medida satisfecho, pero también decepcionado, porque seguramente esperaba algo más. Con la mano que tenía libre le lanzó un bofetón con el dorso a Kisuke que lo mandó volando quince metros antes de caer al suelo. Yamigiri, aunque no fuese tan malhablado y ácido en su discurso, no estaba para tonterías, y estaba dispuesto a darlo todo para que Kisuke mejorase. -No ha estado mal, Kisuke... pero, dime, ¿las batallas se ganan solo defendiendo? |