04-09-2026, 01:02 PM
En el pasado mucha gente llamaba paranoico al marine pelirrojo por ser precavido, seguir sus instintos y tomar medidas ante hechos que ni habían ocurrido ni tampoco daban señales de que fueran a ocurrir, pero él igualmente seguía sus instintos, pues su abuelo siempre le dijo que a pesar de que la mayoría de personas había olvidado cómo escuchar sus instintos y lo importantes que eran, aquellos que sí lo hacía generalmente evitaban peligros o consecuencias nefastas que el resto no podía por actuar cuando ya era demasiado tarde. El joven arquero se halla agarrado en la especie de escalera de babor formada por los flechastes y obenques del barco, una escalera usada para subir y bajar de los mástiles para labores de mantenimiento mientras el fiel barco avanza con calma y determinación al punto por el que regresarían al mar azul al no poder permanecer más tiempo en esa isla. Y es precisamente en el momento de tomar ese camino que el joven comprueba que su intuición salvó a su pequeño compañero peludo, pues si el viaje de ascenso tuvo sus accidentes, el viaje de bajada es un desastre catastrófico para la recién ascendida división 50.
El barco se precipita al vacío sin pausa, avanzando cada vez más rápido, las velas rasgándose por la fuerza del viento en contra, los cabos soltándose y la madera ya dañada del barco crujiendo como si estuvieran a punto de partirse, ya que el barco aún lleva encima el daño del viaje hacia la isla del cielo y el cambio de navegante no les ayudó en nada, pues si bien Moja hace lo que puede, el dominio que tenía el comandante Stroud de la embarcación no se compara con los del mink, pues lleva más tiempo que Moja en el cargo y sabe como mantener una embarcación en situaciones complicadas como la actual, aunque por mucho que sea más hábil el joven marine no sabe hasta que punto eso bastaría para salvar la situación actual.
El marine de ojos rojos observa con auténtico pánico disfrazado en su expresión controlada como el mar se acerca cada vez más rápido mientras su pelo se agita y en su petate, que siempre anda cerca suya, se guardan las cartas de Maria y ese curioso anillo que le regaló al hacerle las trenzas que el joven replica cada vez que se peina. Mientras bajan su mente se pierde parcial y temporalmente en el pánico, pero de pronto los rostros y las voces de aquellos que siempre le apoyaron y le siguen o seguirían apoyando aparece en su mente, prendiendo de nuevo el fuego de su determinación. Sus abuelos, deseándole un brillante futuro y confiando en que se sobrepondrá a las adversidades, Titta pidiendo ayuda para que la proteja y rescate y, algo que no se perdonaría, María llorando si llega a descubrir su muerte. El marine aprieta los dientes preparándose para el inminente impacto. El barco alcanza la enorme masa de agua salada y todo se vuelve caótico, los cabos se sueltan y agitan como una lombriz decapitada, mástiles se parten, la madera estalla en mil pedazos rasgando la ropa y provocando ligeros cortes en el cuerpo del marine, quien al notar el impacto se aferra a su petate mientras nota las fuerzas abandonando su cuerpo por el efecto del agua sobre él debido a la akuma. Justo cuando está por perder totalmente la fuerza y perder sus cosas, nota una mano llevándolo a una madera, que flota hacia la playa.
Al llegar allí el joven se rasca tras la cabeza, un tic que sale a veces, y que ahora es resultado de los nervios de casi morir y escuchando lo que dice Kibai mientras escupe agua salada y algo de sangre responde -Habrá que investigarlos sir, no podemos permitir que estafen a la gente y generen estos peligros. Es como dejar abierta una escuela de medicina que dice que un ciego puede operar.-
El barco se precipita al vacío sin pausa, avanzando cada vez más rápido, las velas rasgándose por la fuerza del viento en contra, los cabos soltándose y la madera ya dañada del barco crujiendo como si estuvieran a punto de partirse, ya que el barco aún lleva encima el daño del viaje hacia la isla del cielo y el cambio de navegante no les ayudó en nada, pues si bien Moja hace lo que puede, el dominio que tenía el comandante Stroud de la embarcación no se compara con los del mink, pues lleva más tiempo que Moja en el cargo y sabe como mantener una embarcación en situaciones complicadas como la actual, aunque por mucho que sea más hábil el joven marine no sabe hasta que punto eso bastaría para salvar la situación actual.
El marine de ojos rojos observa con auténtico pánico disfrazado en su expresión controlada como el mar se acerca cada vez más rápido mientras su pelo se agita y en su petate, que siempre anda cerca suya, se guardan las cartas de Maria y ese curioso anillo que le regaló al hacerle las trenzas que el joven replica cada vez que se peina. Mientras bajan su mente se pierde parcial y temporalmente en el pánico, pero de pronto los rostros y las voces de aquellos que siempre le apoyaron y le siguen o seguirían apoyando aparece en su mente, prendiendo de nuevo el fuego de su determinación. Sus abuelos, deseándole un brillante futuro y confiando en que se sobrepondrá a las adversidades, Titta pidiendo ayuda para que la proteja y rescate y, algo que no se perdonaría, María llorando si llega a descubrir su muerte. El marine aprieta los dientes preparándose para el inminente impacto. El barco alcanza la enorme masa de agua salada y todo se vuelve caótico, los cabos se sueltan y agitan como una lombriz decapitada, mástiles se parten, la madera estalla en mil pedazos rasgando la ropa y provocando ligeros cortes en el cuerpo del marine, quien al notar el impacto se aferra a su petate mientras nota las fuerzas abandonando su cuerpo por el efecto del agua sobre él debido a la akuma. Justo cuando está por perder totalmente la fuerza y perder sus cosas, nota una mano llevándolo a una madera, que flota hacia la playa.
Al llegar allí el joven se rasca tras la cabeza, un tic que sale a veces, y que ahora es resultado de los nervios de casi morir y escuchando lo que dice Kibai mientras escupe agua salada y algo de sangre responde -Habrá que investigarlos sir, no podemos permitir que estafen a la gente y generen estos peligros. Es como dejar abierta una escuela de medicina que dice que un ciego puede operar.-
Carcaj elétrico

