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It´s raining marines [Presente Absoluto] - Versión para impresión

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It´s raining marines [Presente Absoluto] - Kibai - 03-09-2026

Día 38 de Verano, Año 18
En la costa de Isla Chisi


Llamarle al descenso accidentado hubiese sido lo mismo que llamarle a uno de los vendavales infernales de Drum una brisa de verano. EL Royal Quiver se precipitó al vació como si fuese una roca, deprovisto de cualquier tipo de control o de viento que amainase su caída, arrastrando a sus tres ocupantes con él.

Kibai, firmemente anclado con sus garras al mástil inicial, miró, por primera vez en mucho tiempo, con pánico hacia el timón, dónde Moja hacía lo que podía por tratar de nivelar la nave que, a ojos vista, ya había perdido completamente cualquier esperanza de ser controlada. El viento soplaba en sus orejas mientras todo a su alrededor se desdibujaba por la velocidad que seguían descendiendo desde Skypiea.

— Dioses,  tened piedad de nosotros... — pensó para si el mink, mientras que en su fuero interno algo que no le gustaba demasiado comenzaba a agitarse en sus entrañas, un sentimiento al que prefería no hacer caso, pero que desde un rincón de su cabeza, uno distinto al que solía habitar la vocecilla con el tono del oficial de cubierta del Swift, le repetía un mantra una y otra vez:

Asúmelo, Kibai, os han abandonado, vais a morir. 

Aunque la subida había sido rápida, pero emocionante, la bajada no lo fue tanto. Cuando por fin el Royal Quiver tocó la superficie el agua, la madera del casco se abrió como si fuese una nuez aplastada por la mano de un gigante, y desde entonces, todo fue caos y destrucción. Las jarcias salieron volando, arrancadas de sus bitas y retorciéndose como cobras enfurecidas, mientras que la carga de la bodega, incluyendo todo lo que el mink había almacenado cuidadosamente en Skypiea, las ultimas frutas de Little Garden, y todo lo que había recogido en sus cuadernos se perdía irremediablemente en el mar para siempre.

Obviamente el propio Kibai no salió ileso. Incapaz de mantenerse agarrado al mástil, salió propulsado hacia delante, chocando con su costado izquierdo contra la borda del barco, notando como de inmiediato su boca se llenaba de sangre y su cabeza de luces brillantes de colores que amenazaron con dejarlo incosnciente. Sin embargo, cuando estaba a punto de abandonarse a la negrura y las aguas del mar lo envolvieron, hubo una sensación que le devolvió un pequeño aliento de cordura.

Podía moverse...

¡BERTRAM, MOJA! ELLOS SON USUARIOS, IMBÉCIL!!!

Aquel pensamiento despejó el aturdimiento casi tanto como la frialdad del agua marina. Apretando los dientes para contener el dolor tanto que pensó que los colmillos se le iban a partir en pedazos, el mink miró a su alrededor tratando de localizar a los dos marines. Por suerte, a pesar de estar dentro del agua y su olfato estar anulado por obvias razones, sus ojos funcionaban con la claridad de siempre, y Kibai no tardó en vislumbrar en el agua a sus dos compañeros, a los que se apresuró a ir colocando sobre restos flotantes, a sabiendas de la debilidad que atacaría sus miembros en aquel momento.

Ayudados por la corriente, las dos improvisadas balsas, todo lo que quedaba del otrora imponente y orgulloso Royal Quiver, se arrastraron poco a poco hacia la costa. Cuando al fin tocaron tierra, Kibai, hincando una rodilla en tierra, tosió varias veces, antes de vomitar una mezcla de agua salada y sangre, que le empapó el uniforme hecho jirones por las astillas que habían volado en todas direcciones como si fuese el interior de una bomba de metralla.

— Moja... — alcanzó a susurrar con un hilo de voz a su compañero, el cual desconocía si siqueira estaba consciente. — No se dónde te habrás sacado el carnet de timonel, pero en esa academia claramente te han estafado.
Respirando pesadamente, el mink examinó la pequeña cala dónde habían acabado por llegar, así como el borde de lo que parecía un bosque que uno vería en un cuento de hadas, con los árboles altos y su troncos cubiertos de musgo.

— Bosque, no jungla. curiosa novedad — pensó Kibai irónicamente mientras giraba su cabeza para evaluar el estado de Bertram y Moja.

La Caja de Pandora



RE: It´s raining marines [Presente Absoluto] - Bertram Gaufrid - 04-09-2026

En el pasado mucha gente llamaba paranoico al marine pelirrojo por ser precavido, seguir sus instintos y tomar medidas ante hechos que ni habían ocurrido ni tampoco daban señales de que fueran a ocurrir, pero él igualmente seguía sus instintos, pues su abuelo siempre le dijo que a pesar de que la mayoría de personas había olvidado cómo escuchar sus instintos y lo importantes que eran, aquellos que sí lo hacía generalmente evitaban peligros o consecuencias nefastas que el resto no podía por actuar cuando ya era demasiado tarde. El joven arquero se halla agarrado en la especie de escalera de babor formada por los flechastes y obenques del barco, una escalera usada para subir y bajar de los mástiles para labores de mantenimiento mientras el fiel barco avanza con calma y determinación al punto por el que regresarían al mar azul al no poder permanecer más tiempo en esa isla. Y es precisamente en el momento de tomar ese camino que el joven comprueba que su intuición salvó a su pequeño compañero peludo, pues si el viaje de ascenso tuvo sus accidentes, el viaje de bajada es un desastre catastrófico para la recién ascendida división 50.

El barco se precipita al vacío sin pausa, avanzando cada vez más rápido, las velas rasgándose por la fuerza del viento en contra, los cabos soltándose y la madera ya dañada del barco crujiendo como si estuvieran a punto de partirse, ya que el barco aún lleva encima el daño del viaje hacia la isla del cielo y el cambio de navegante no les ayudó en nada, pues si bien Moja hace lo que puede, el dominio que tenía el comandante Stroud de la embarcación no se compara con los del mink, pues lleva más tiempo que Moja en el cargo y sabe como mantener una embarcación en situaciones complicadas como la actual, aunque por mucho que sea más hábil el joven marine no sabe hasta que punto eso bastaría para salvar la situación actual.

El marine de ojos rojos observa con auténtico pánico disfrazado en su expresión controlada como el mar se acerca cada vez más rápido mientras su pelo se agita y en su petate, que siempre anda cerca suya, se guardan las cartas de Maria y ese curioso anillo que le regaló al hacerle las trenzas que el joven replica cada vez que se peina. Mientras bajan su mente se pierde parcial y temporalmente en el pánico, pero de pronto los rostros y las voces de aquellos que siempre le apoyaron y le siguen o seguirían apoyando aparece en su mente, prendiendo de nuevo el fuego de su determinación. Sus abuelos, deseándole un brillante futuro y confiando en que se sobrepondrá a las adversidades, Titta pidiendo ayuda para que la proteja y rescate y, algo que no se perdonaría, María llorando si llega a descubrir su muerte. El marine aprieta los dientes preparándose para el inminente impacto. El barco alcanza la enorme masa de agua salada y todo se vuelve caótico, los cabos se sueltan y agitan como una lombriz decapitada, mástiles se parten, la madera estalla en mil pedazos rasgando la ropa y provocando ligeros cortes en el cuerpo del marine, quien al notar el impacto se aferra a su petate mientras nota las fuerzas abandonando su cuerpo por el efecto del agua sobre él debido a la akuma. Justo cuando está por perder totalmente la fuerza y perder sus cosas, nota una mano llevándolo a una madera, que flota hacia la playa.

Al llegar allí el joven se rasca tras la cabeza, un tic que sale a veces, y que ahora es resultado de los nervios de casi morir y escuchando lo que dice Kibai mientras escupe agua salada y algo de sangre responde -Habrá que investigarlos sir, no podemos permitir que estafen a la gente y generen estos peligros. Es como dejar abierta una escuela de medicina que dice que un ciego puede operar.-

Carcaj elétrico



RE: It´s raining marines [Presente Absoluto] - Moja - 04-09-2026

Gobernar una nave que cae en picado desde tres mil metros de altura no era precisamente pilotar. Moja solo podía intentar mantener el control mientras el barco se iba haciendo pedazos.

Recordaba el aire golpeándole con fuerza en las orejas, el timón del Royal Quiver girando sin control y cómo este terminó partiéndose antes de que el mar Azul apareciera debajo de ellos. Después llegó el impacto. El agua helada entró por su boca y notó cómo la fruta le dejaba sin fuerzas. Después, todo se volvió negro. Si no hubiera sido por Kibai, que consiguió agarrarlo de la pechera en el último momento, ahora estaría en el fondo de la cala.

El mink despertó tosiendo agua salada y con la cara llena de arena. Se incorporó despacio y soltó un gruñido al notar el dolor de los golpes que ya traía del entrenamiento. Ahora se habían sumado los del naufragio. Escuchó a Kibai hablar entre toses sobre la «academia de timoneles» y a Bertram responderle con lo de la escuela de medicina para ciegos.

Moja se sentó sobre sus talones, escupió un poco de sangre y agua y se volvió a colocar la gorra, que estaba completamente empapada. No dijo nada hasta que Kibai terminó de hablar.

-La academia no cubría saltos al vacío de tres kilómetros- respondió Moja con su voz ronca. -La próxima vez os compráis unas alas.-

Se levantó con cierta dificultad y sacudió el agua de su pelaje. A unos metros, los restos del Royal Quiver flotaban cerca de la orilla. El barco estaba destrozado. A Moja no le hacía ninguna gracia verlo así, sobre todo después de todo el trabajo que había hecho como carpintero de la división, pero no era momento para preocuparse por eso. Seguían vivos y ahora tocaba salir de allí.

Miró hacia Kibai. El zorro seguía en el suelo tosiendo y tenía varios cortes por culpa de las astillas. Moja se acercó a él y sacó de su cinturón uno de los botiquines que había conseguido conservar.

Se agachó a su lado, abrió la caja y sacó las vendas y el desinfectante. Sin decir nada, comenzó a limpiarle los cortes de la cara y después le vendó el torso. Apretó las vendas lo suficiente para sujetarle bien las costillas y terminó haciendo un nudo.

Cuando terminó con él, se acercó a Bertram. El pelirrojo también había salido bastante mal parado. Tenía varios cortes por el cuerpo y estaba pálido después de haber tragado bastante agua. Moja sacó el segundo botiquín y empezó a curarle los cortes de los brazos y del cuello. Lo hizo rápido y sin perder demasiado tiempo.

Guardó las vendas que habían sobrado y se puso de pie, el seguía aun herido pero sin duda sabia que podría aguantar el dolor sin problema. Miró su muñeca izquierda para comprobar el Log Pose de Shandora. Por suerte, seguía intacto y continuaba señalando hacia el interior de la isla. Moja levantó la mirada. Delante de ellos había un bosque bastante espeso, con árboles enormes y mucho musgo.


Información



RE: It´s raining marines [Presente Absoluto] - Saint Ethanbaron V. Nusjuro - 05-09-2026

✓
Viaje: Completado
COSTE:

Contando con que habéis salido más tarde de Skypiea para poder poneros una subida de oficio de Navegante que no teníais, y que lo habéis hecho sin tener el barco equipado (el navegante) vamos a calcular este viaje con Navegante 1 y Goleta.

— Peligrosidad: Viajar después de Skypiea es un 8 -1 (por Navegante 1) y -1 (por Goleta) = 6

— Barco: Con un nivel de peligrosidad 6 el daño al barco es de 9.000PV por lo que al ser una Goleta y tener 4.500PV está completamente destruido

— Destrucción: Al destruirse el barco en un descenso de 10.000 metros de altura (Skypiea) los pasajeros no salen bien parados. Entendemos que esto es un fallo única y exclusivamente del Navegante, así que hemos optado por no mataros directamente en el descenso y hacer que por uno paguen todos. En cambio, vais a recibir heridas notables.

— Pérdidas: Todas las pertenencias del barco como el cofre, als mascotas, y todo el dinero que tenéis en vuestros cofres (que no está en vuestro bolsillo, si no en un cofre en vuestro camarote del barco) se pierde por completo.

— Heridas Bertram y Moja: Tras tirar en Discord Bertram y Kibai vais a recibir el Karma Negativo Adquirido: "Herida Permanente". Hemos tirado con Bertram como Jugador 1 y con Kibai como Jugador 2, por lo que Bertram adquieres una herida circular que abarca todo tu pectoral izquierdo fruto de una perforación de una pieza de madera enorme que casi te perfora el corazón, y Kibai recibes un corte de tres dedos de grosor a la altura derecha del cuello que casi te secciona la vena yugular interna y mueres desangrado. Los dos sobrevivís en umbral de utilidad, aparecéis en la orilla de la isla entre restos de madera y cosas inservibles del naufragio.

— Heridas Moja: Se lanzó un dado en zona Administrativa para determinar qué herida sufrías tu, y es la pérdida de un ojo. Vas a perder el ojo derecho, ganando el Karma Negativo Adquirido: "Herida Permanente" en esa zona, y el Karma Negativo Adquirido: "Tuerto". De igual forma, has sufrido una fractura en la pierna derecha con lo que eso significa y también estás en umbral de utilidad en la misma posición y situación que tus compañeros.

— Próximo tema: Dado que vamos a cerrar este tema y para que esto no quede en nada, en el próximo tema que abráis (presente, continuando este) tendréis que estar recuperándoos de esto. Todos vais a empezar con una Vitalidad, Energía y Espíritu al 50% del total que disponéis y la fractura de Moja empezará a contar desde ahí.

— Última oportunidad: Es el último regalo por nuestra parte, que aunque pueda parecer una resolución dura entendemos que es mejor que la muerte del personaje. La próxima vez que dejéis pasar por alto las responsabilidades y compromisos de cualquier miembro del grupo (porque es cosa suya, porque él sabrá, o porque lo que sea) si el barco naufraga morís todos indistintamente.

STAFF DE NAKAMA NO MI