04-09-2026, 03:32 AM
— *Tiempo de volver a conocernos…* — De alguna forma aquella frase despertó en mí una mezcla de inquietud y curiosidad.
Mi ojos azules miraron su mano que permanecía extendida hacia mí, y en sus palabras utilizó una analogía cuyo significado comprendía bien, así que me tomé unos instantes para pensar antes de posar serenamente mi mano izquierda sobre la suya, y con gesto afectuoso deslicé nuestras manos suavemente hacia un lado para acortar la distancia con pocos pasos, a esa merced no podría desviar la mirada ni mucho menos retroceder a esa confianza que comenzaba a recuperar, con una sonrisa dulce, finalmente compartí aquel pensamiento que él me había cuestionado — No lo sé… — murmuré entre ambos, sin alzar todavía la mirada como si necesitara unos segundos más para encontrar la respuesta correcta — Quizás no somos las mismas personas que se conocieron aquel día, ha pasado demasiado tiempo… tanto tú como yo hemos vivido cosas que aquellos dos niños ni siquiera habrían podido imaginar que pasarían, aunque... supongo que en ese entonces ya eras un joven con heridas en el corazón… — dije recordando las circunstancias de su madre desaparecida, hice una pequeña pausa, dejando que mi mirada se posara sobre nuestras manos que ahora encajaban perfectamente. — Sería extraño pensar que seguimos siendo exactamente los mismos…
— Nuestras heridas, las cosas que aprendimos y las personas que perdimos pueden sin duda hacernos cambiar temporalmente, pero… tampoco creo que dejemos de ser quienes fuimos, después de todo, cada versión de nosotros sigue viviendo dentro de la siguiente, en mi caso... sigo amando la música… —- Hice una pequeña pausa, dejando que aquella idea terminará de asentarse antes de continuar — La niña que fui no desapareció cuando crecí… simplemente aprendió cosas que ella todavía no podía comprender. — Entonces levanté finalmente la mirada hacia él, dejando escapar una sonrisa plena — Así que… quizás no se trata realmente de volver a conocernos… sino de descubrir qué cosas nuevas hay por contar.
— Por ejemplo… yo sigo queriendo un castillo en el jardín con música dentro. — Lo dije como una sutil broma recordando mis deseos infantiles de aquella epoca.
— Sí… espero que sea una caminata larga.
Estando fuera del barco me maravillé con la mañana que parecía especialmente tranquila, el alba era calida y agradable mientras avanzábamos por uno de los puentes que conectaban con la entrada de la ciudad dorada, quizás era aquella calma o simplemente la sensación de caminar junto al chico sepulturero y tener la oportunidad de profundizar en nuestra conversación. — ¿Cuándo te fuiste de Baterilla?, ¿Hace exactamente cuántos años? — pregunté con curiosidad sin detener mi andar.
Había dejado a Amphitrite en el barco junto al ramo de rosas artesanales — El día que te conocí recuerdo que dije que volvería para aprender cosas de sepultureros, sin embargo terminé dedicándome por completo a las enseñanzas de mi maestro, lo siento.
Mi mirada se perdió por un instante al recuerdo fugaz de aquel hombre que me enseñó todo sobre el mundo de la música, y lo que me dolió al saber de su fallecimiento. — Cuando cumplí lo diecinueve años, finalmente me hice a la mar, pero antes de irme de Baterilla te busqué… quería despedirme de ti antes de marcharme, aunque supongo que para entonces ya no estabas allí.
Mi ojos azules miraron su mano que permanecía extendida hacia mí, y en sus palabras utilizó una analogía cuyo significado comprendía bien, así que me tomé unos instantes para pensar antes de posar serenamente mi mano izquierda sobre la suya, y con gesto afectuoso deslicé nuestras manos suavemente hacia un lado para acortar la distancia con pocos pasos, a esa merced no podría desviar la mirada ni mucho menos retroceder a esa confianza que comenzaba a recuperar, con una sonrisa dulce, finalmente compartí aquel pensamiento que él me había cuestionado — No lo sé… — murmuré entre ambos, sin alzar todavía la mirada como si necesitara unos segundos más para encontrar la respuesta correcta — Quizás no somos las mismas personas que se conocieron aquel día, ha pasado demasiado tiempo… tanto tú como yo hemos vivido cosas que aquellos dos niños ni siquiera habrían podido imaginar que pasarían, aunque... supongo que en ese entonces ya eras un joven con heridas en el corazón… — dije recordando las circunstancias de su madre desaparecida, hice una pequeña pausa, dejando que mi mirada se posara sobre nuestras manos que ahora encajaban perfectamente. — Sería extraño pensar que seguimos siendo exactamente los mismos…
— Nuestras heridas, las cosas que aprendimos y las personas que perdimos pueden sin duda hacernos cambiar temporalmente, pero… tampoco creo que dejemos de ser quienes fuimos, después de todo, cada versión de nosotros sigue viviendo dentro de la siguiente, en mi caso... sigo amando la música… —- Hice una pequeña pausa, dejando que aquella idea terminará de asentarse antes de continuar — La niña que fui no desapareció cuando crecí… simplemente aprendió cosas que ella todavía no podía comprender. — Entonces levanté finalmente la mirada hacia él, dejando escapar una sonrisa plena — Así que… quizás no se trata realmente de volver a conocernos… sino de descubrir qué cosas nuevas hay por contar.
— Por ejemplo… yo sigo queriendo un castillo en el jardín con música dentro. — Lo dije como una sutil broma recordando mis deseos infantiles de aquella epoca.
— Sí… espero que sea una caminata larga.
Estando fuera del barco me maravillé con la mañana que parecía especialmente tranquila, el alba era calida y agradable mientras avanzábamos por uno de los puentes que conectaban con la entrada de la ciudad dorada, quizás era aquella calma o simplemente la sensación de caminar junto al chico sepulturero y tener la oportunidad de profundizar en nuestra conversación. — ¿Cuándo te fuiste de Baterilla?, ¿Hace exactamente cuántos años? — pregunté con curiosidad sin detener mi andar.
Había dejado a Amphitrite en el barco junto al ramo de rosas artesanales — El día que te conocí recuerdo que dije que volvería para aprender cosas de sepultureros, sin embargo terminé dedicándome por completo a las enseñanzas de mi maestro, lo siento.
Mi mirada se perdió por un instante al recuerdo fugaz de aquel hombre que me enseñó todo sobre el mundo de la música, y lo que me dolió al saber de su fallecimiento. — Cuando cumplí lo diecinueve años, finalmente me hice a la mar, pero antes de irme de Baterilla te busqué… quería despedirme de ti antes de marcharme, aunque supongo que para entonces ya no estabas allí.
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Cita Diálogo / Habla / *Piensa*
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