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Blue Sunday [PR] - Eros Focalor - 19-08-2026 Día 3 Primavera, Año 18
Ciudad de Shandora Hora: 8:00 am Isla Skypiea, Zona en los cielos Black Widow Ni un minuto más, ni un minuto menos. Estaba frente a la puerta, en sus manos no había flores si no una serie de alambres ¿Cómo podía explicarlo? Bien. Eros, tras los juegos de Skypiea y recuperarse de su ebriedad, había reparado en que Uker tuvo que cargar con la inconsciente muchacha tras la extracción de su fruta del diablo más, maldiciendo su propia timidez para ofrecerse solícito a cuidarla, había decidido hacer lo que mejor sabía hacer: Ser un pirata. Bien, esto implicaba una serie de normativas. No tenía que pedir permiso, debía hacer lo que desease, y ejercer esa libertad de la manera que mejor sabía ¿Pero cual era esa? La del manitas, si. Con el alambre que tenía entre sus cosas, estuvo gran parte de la noche cortando y plegando. Girándolo entre sí, calentándolo para alterar su forma, limándolo para sacarle cualquier tipo de parte filosa y finalmente... Lo tenía. Al menos el simbolismo estaba, porque no sabía si ponerse a cortar flores de Skypiea sería hipócrita de su parte, pues estaría hiriendo la flora para cuidar a alguien más. Entonces para cuando el sol estuvo lo suficientemente alto en el firmamento, el capitán del navío levantó la mano para golpear anunciando su llegada pero se detuvo en seco antes de hacerlo ¿Por qué? Dudó, y esa duda lo hizo sorprenderse. Entonces peinó sus cabellos con la misma mano que iba a golpear, pues despues de desvelarse no tenía el mejor peinado posible, y suspiró finalmente decidido a golpear la puerta de la habitación de huéspedes con su diestra. Una vez, dos veces. Era raro tener que anunciarse en su propio barco, pues tenía la costumbre de entrar a las recamaras sin pedir permiso, ni perdón. — ¿Señorita Hoshino? Soy el capitán Focalor, me parece que... Perdón, permíteme empezar de vuelta... Miyori, soy Eros ¿Estás despierta? —Lo simple costaba a veces, inspiró profundamente y se armó de valor consciente de que cada segundo que pasaba su corazón latía dos veces. No le tomó mucho darse cuenta que sus latidos estaban en 121 latidos por minuto, sus manos temblorosas sosteniendo frente a sí el mejor ramo de flores de alambre, aluminio y hojalata que había podido fabricarle con sus manos. ![]() Su mente había ensayado, repasado y analizado todo lo que tenía que decir ¿Pero por qué le costaba actuar según lo previsto? Quizás debería pasar por la enfermería despues, pero ahora mismo quien necesitaba de cuidados y una mano amiga no era él. RE: Blue Sunday [PR] - Miyori Hoshino - 19-08-2026 La mañana se había asentado sobre Skypiea, no podía decir que me sintiera del todo bien sin embargo tampoco era de mi agrado permanecer ocupando un espacio que había tomado de manera forzosa, estaba segura de que mi presencia no representaba ninguna molestia para los Sepultura, pero abusar de su hospitalidad sería completamente descortés de mi parte. Terminé de abotonar lo que parecía ser un bolero de encaje blanco, había solicitado a Uker el favor de pedirle a Dona, una integrante de la banda con la que había viajado hasta aquí, que enviara algunas de mis pertenencias, prefiriendo usar algo mucho menos vistoso y exótico que ropas teatrales, estaba más cómoda con un simple vestido blanco que acostumbro usar en el día a día. Había pasado ya un buen rato desde que desperté durante la noche, había sido cuidada y atendida por mi primo, y aquella conversación de alguna manera había conseguido hacerme sentir un poco mejor pese a la incomodidad que todavía permanece rezagada sobre mi cuerpo, en especialmente en la zona del vientre donde había descubierto una curiosa cicatriz con la forma de una huella animal, era extraña, aunque también me parecía… bonita. — Me hace falta el sombrero… — expresé con cierta pesadumbre mientras peinaba con los dedos algunos mechones de mi cabello naranja, había perdido mi sombrero blanco durante la vertiente ascendente hacia Skypiea, solté un pequeño suspiro pues no tenía más remedio que comprar uno nuevo… otra vez. Me acerqué a la pequeña mesa de la habitación, sobre la silla descansaba mi estuche de violín y, encima de la mesa, un cuaderno de notas permanecía abierto, cubierto de garabatos y anotaciones apresuradas sobre sus páginas, allí había comenzado a plasmar la inspiración que surgió cuando Uker me dejó sola, una composición nacida durante mi inconsciencia, como si intentara convertir en melodía el sueño que tuve al reencontrarme con mi maestro. Comencé a tararear suavemente, siendo el tempo que marcaba con el bolígrafo sobre la mesa, golpeteando suavemente, era una melodía tenue, todavía incompleta pero poco a poco comenzaba a tomar forma, acercándose cada vez más a aquella que había escuchado en mi sueño, añadí algunas notas al pentagrama, dejándome llevar por la melodía en mi recuerdo… — Mmm… quizás así… Estaba tan concentrada que apenas presté atención al paso del tiempo, no hasta que unos suaves golpes en la puerta interrumpieron mi tarareo, levanté la mirada hacia la entrada y poco después reconocí una voz familiar del otro lado, era el joven sepulturero, al escuchar su corrección, pasando de los modales a un trato ligeramente más cercano, una tenue sonrisa se dibujó en mis labios. — Puedes pasar, Eros…— dije con calma, devolviendo mi atención a la libreta y permitiéndole entrar en aquella habitación que, después de todo, no era mía. Volví a tararear suavemente la melodía mientras anotaba un último ajuste, cuando se trataba de música parecía que nunca tengo suficiente, siempre encontraba una nota más que añadir, un detalle que corregir, y solo cuando consideré que finalmente había terminado, cerré el cuaderno y me incorporé para recibir al joven de ojos ámbar como correspondía. Al reconocer al capitán de los Sepultura, mis ojos se iluminaron ligeramente al encontrarse con los suyos, acompañando mi expresión con una sonrisa mucho más evidente, era una sonrisa dulce y cálida a pesar del malestar y los mareos que aún sentía en ese momento. Caminé unos cuantos pasos hacia él, acortando la distancia a modo de recibimiento —- Buenos días Mi mirada descendió ahora hacia lo que llevaba entre las manos, ¿eran flores?, aunque no eran exactamente flores. Parpadeé un par de veces ante aquel objeto, — ¿Eso..?, ¿Son flores de metal? — pregunté con curiosidad sin verle al rostro, mi atención estaba ahora más sobre la forma que tenían ese ramo de flores, era una combinación de flores diferentes — ¡Qué bonitas! RE: Blue Sunday [PR] - Eros Focalor - 22-08-2026 Puedes pasar, Eros…
El capitán se dispuso a abrir la puerta pero finalmente se detuvo. Ser un hombre de mar implicaba pensar rápido, sus pensamientos podían virar a mil lugares posibles en tan solo un momento y ese era uno de esos momentos. Contempló las flores en su zurda preguntándose ¿Es ésta la mejor forma de entregarlas? No sabía como podía hacerlo, que palabras usar o que sería lo correcto ¿Y si acaso era un pésimo regalo? Cabía la posibilidad. Pensó entonces que una opción era lanzarlas lejos, deshacerse de ellas pero despues reparó en el tiempo de trabajo que le había puesto... Otra opción podía ser mentir, pero la idea de mentir no era algo con lo que se sintiese cómodo. Se palmeó la frente para concentrarse, debía actuar rápido. Medio segundo había pasado desde que comenzó a pensar, no podía permitirse mucho más. Inspiró profundamente por la nariz y exhaló lentamente por la boca para entonces terminar de abrir la puerta entrando con la mirada gacha por las dudas, despues de todo se trataba de un varón entrando en la habitación de una dama y si algo le habían enseñado, era a intentar mantener los modales con la mayor cortesía posible. Las formas hacen al hombre, decía su padre. — Con tu permiso —Exclamó cerrando la puerta tras de sí para girarse nuevamente moviendo su mirada hasta la contraria. En cierto punto le sorprendía cuanto entendía que no entendía, pues por confuso que pareciese, este hombre de lógica se topaba con variables que no solamente era incapaz de comprender sino que éstas anomalías despertaban su curiosidad innata aún más. La ternura, por ejemplo, era una de esas variables. Y vaya si la mera presencia de la contraria le planteaba una serie de interesantes variables, y anomalías. — Sí, estas... ¿Flores, alambres? No sabía como llamarlas. — Cosas. Son para ti, un pequeño detalle ya que como no tenemos flores para adornar los ambientes pensé que quizás... Podía poner de mi parte para hacer tu estadía más amena... Me alegra que te gusten Decidió usar el Plan C, que consistía en ser honesto, rascando su nuca con una sonrisa modesta ante el cumplido de la muchacha. Una vez dentro de la habitación su mirada se movió hasta la joven con un andar tímido extendiendo las mismas cómo una suerte de ofrenda usando ambas manos para entregarlas. Finalmente esa timidez desapareció, de su mirada, su interés se dirigía hacia algo ante lo que solo podía ser determinado: El bienestar de la misma. — ¿Cómo te sientes? Bienvenida a la Black Widow, por cierto... Espero que te sientas como en tu hogar Espetó el sepulturero primero rememorando todo lo que había pasado ayer, y cómo Uker se la tuvo que llevar. En el momento Eros, quizás por lo ebrio que estaba o por lo distraído que era, no había podido reparar en el motivo del malestar de la muchacha hasta que recapituló gracias a sus conocimientos médicos, en que era uno de los efectos secundarios de los servicios de los chamanes que ya antes habían conocido en los Cabos Gemelos ¿Eso significaba que Miyori era también una usuaria de una Fruta del Diablo? Teorizó, más nada podía confirmar o suponer en su ignorancia. — ¿Has podido descansar bien? Si necesitas algo házmelo saber, puedes encontrarme en mi taller casi siempre o trabajando en la cubierta Una de las ventajas de dormir en cualquier lado, y de que durmiese en un ataúd, era que podía llevar su cama donde fuese.
Ataúd
RE: Blue Sunday [PR] - Miyori Hoshino - 23-08-2026 Amo la naturaleza y toda la vida que habita en ella, creo que ninguna criatura debería considerarse menos importante que otra, después de todo, compartimos el mismo derecho de la vida sin importar nuestras formas o especies, por eso, si me dieran a elegir… preferiría que me invitaran a contemplar la belleza un campo de flores antes que recibir un ramo de ellas arrancadas de sus tierras. Mostré asombro cuando Eros, con las manos extendidas hacia mí, me hizo saber que aquellas flores eran un detalle que había hecho para mí, al principio parpadeé un par de veces, observándolo a él y luego al ramo, incrédula, como si dudara de haber escuchado bien… — ¿De verdad son para mí? — una vez segura de que así era, tomé el ramo entre mis manos y sonreí completamente agradecida junto a un leve sonrojo en mis mejillas, no me esperaba tal regalo, prácticamente abracé aquellas flores hechas de alambre y metal contra mi pecho, que fueran simbólicas las hacía aún más especiales para mí. — Son perfectas… gracias. Parecía realmente interesado en saber cómo me encontraba ahora que estaba completamente consciente, incluso aprovechó para darme la bienvenida oficialmente a bordo de la Black Widow, aún me resultaba un poco vergonzoso pensar en las circunstancias que habían terminado llevándome a ocupar una de sus habitaciones, pero procuré no darle mucha importancia. — Estoy bien… — respondí con una sonrisa tranquila. —Todavía me siento un poco mareada… fue un proceso bastante extraño… — mi mano libre descendió hasta mi vientre, acariciando distraídamente la tela blanca de mi vestido mientras mi mirada se perdía por un instante en los recuerdos. — Me quedó una cicatriz bastante peculiar… — comenté con cierta curiosidad — aunque a decir verdad, nunca imaginé que realmente fuera posible extraer una fruta del diablo a alguien… — me encogí suavemente de hombros, intentando tomarlo con naturalidad a pesar de sentirme todavía bajo los efectos negativos de la extracción. — Soy libre ahora, el malestar tarde o temprano tendrá que desaparecer… o al menos eso espero. —- Planeaba ir a explorar un poco la ciudad ahora que estoy despierta, ¿te gustaría acompañarme o estás ocupado hoy? — pregunté con una sonrisa, aunque también sentía curiosidad por conocer un poco más aquel barco de los Sepultura. Uker me había hablado maravillas de la Black Widow, contándome tantas historias sobre ella que ahora tenía aún más ganas de recorrer el navío. — Ah, ¿y puedo visitar tu taller? — pregunté con evidente interés mostrado en mi rostro — ¿sigues haciendo cosas de carpintería?, también tengo algo de curiosidad por tu habilidad de transformación… Me incliné un poco hacia un lado para intentar encontrar su mirada, me parece haber notado que, de vez en cuando, agachaba la mirada, como si pusiera una barrera conmigo, ¿estaría imaginandome cosas?. — Sabes… sigo siendo la misma Miyo que conociste en Baterilla… — mi expresión se volvió más cálida al tiempo que iba recordando ese día — quizás un poco menos infantil. RE: Blue Sunday [PR] - Eros Focalor - 01-09-2026 Ante la alegría que mostraba Miyori por el regalo Eros no hizo más que sonreír con ternura, no ocultó la sonrisa y eso era una victoria más en sus libros. Eso significaba que estaba entrando en confianza, la curiosidad inundó su mirada cuando la muchacha comentó los detalles sobre la cicatriz y los métodos de extracción de la fruta del diablo. Con la curiosidad científica que lo caracterizaba Eros posó la mirada en esa zona, sobre la tela del vestido, meditabundo. — Todo lo relativo a las frutas del diablo es de un tipo de conocimiento y disciplina que se me escapa... Creo que quizás Varo sería el más indicado para estudiar ese tipo de folclore, porque todo lo que sabemos sobre ello son mitos... ¿Podría la medicina o las ciencias llegar a entender el mito? La divinidad existe donde la lógica aun no ha llegado El charlatán no podía sino divagar teorizando a la par que sus palabras escapaban sobre los vastos escenarios que rodeaban el misterio de las frutas que habían consumido ¡Cierto! Ahora Miyori lo había visto transformado, por lo que sabía que él también era un portador de esas misteriosas frutas. — ¿A que parte de Shandora le gustaría ir? No he tenido mucho tiempo de conocer la ciudad y la verdad es algo que me llama la atención... Con gusto la escoltaré, tenemos tiempo de volver a conocernos Teehehe Bromeó el muchacho tímidamente dejando caer la mirada al suelo por un momento mientras reía para entonces cambiar su sonrisa tenue por una inexpresiva mirada reflexiva que poco a poco se levantó para buscar los ojos de la muchacha, pensativo ladeo la cabeza hacia un lado y extendió la mano en su dirección, la derecha. —Si las personas somos el cúmulo de nuestros recuerdos, experiencias, creencias, valores, formas y traumas entre otras miles de variables... ¿Acaso somos los mismos que se conocieron ese día? Eros dio un par de pasos para acercarse a ella, lentamente y son serenidad para que la diestra extendida estuviese ahora al alcance de la contraria. Los hombros relajados, y su mirada serena la estaban invitando a tomar esa mano. —¿Aceptarías mi escolta por la ciudad de Shandora? Deseo ver la mujer en la que te has convertido, quiero escuchar que te ha traído hasta aquí tan lejos de Baterilla... Te mostraré todo lo que desees ver de mi porque lo justo, justo es... Algunas cosas ya las habrás notado, como que me llaman capitán. Va a tener que ser una larga caminata Finalmente aseveraría risueño.
Ataúd
RE: Blue Sunday [PR] - Miyori Hoshino - 04-09-2026 — *Tiempo de volver a conocernos…* — De alguna forma aquella frase despertó en mí una mezcla de inquietud y curiosidad. Mi ojos azules miraron su mano que permanecía extendida hacia mí, y en sus palabras utilizó una analogía cuyo significado comprendía bien, así que me tomé unos instantes para pensar antes de posar serenamente mi mano izquierda sobre la suya, y con gesto afectuoso deslicé nuestras manos suavemente hacia un lado para acortar la distancia con pocos pasos, a esa merced no podría desviar la mirada ni mucho menos retroceder a esa confianza que comenzaba a recuperar, con una sonrisa dulce, finalmente compartí aquel pensamiento que él me había cuestionado — No lo sé… — murmuré entre ambos, sin alzar todavía la mirada como si necesitara unos segundos más para encontrar la respuesta correcta — Quizás no somos las mismas personas que se conocieron aquel día, ha pasado demasiado tiempo… tanto tú como yo hemos vivido cosas que aquellos dos niños ni siquiera habrían podido imaginar que pasarían, aunque... supongo que en ese entonces ya eras un joven con heridas en el corazón… — dije recordando las circunstancias de su madre desaparecida, hice una pequeña pausa, dejando que mi mirada se posara sobre nuestras manos que ahora encajaban perfectamente. — Sería extraño pensar que seguimos siendo exactamente los mismos… — Nuestras heridas, las cosas que aprendimos y las personas que perdimos pueden sin duda hacernos cambiar temporalmente, pero… tampoco creo que dejemos de ser quienes fuimos, después de todo, cada versión de nosotros sigue viviendo dentro de la siguiente, en mi caso... sigo amando la música… —- Hice una pequeña pausa, dejando que aquella idea terminará de asentarse antes de continuar — La niña que fui no desapareció cuando crecí… simplemente aprendió cosas que ella todavía no podía comprender. — Entonces levanté finalmente la mirada hacia él, dejando escapar una sonrisa plena — Así que… quizás no se trata realmente de volver a conocernos… sino de descubrir qué cosas nuevas hay por contar. — Por ejemplo… yo sigo queriendo un castillo en el jardín con música dentro. — Lo dije como una sutil broma recordando mis deseos infantiles de aquella epoca. — Sí… espero que sea una caminata larga. Estando fuera del barco me maravillé con la mañana que parecía especialmente tranquila, el alba era calida y agradable mientras avanzábamos por uno de los puentes que conectaban con la entrada de la ciudad dorada, quizás era aquella calma o simplemente la sensación de caminar junto al chico sepulturero y tener la oportunidad de profundizar en nuestra conversación. — ¿Cuándo te fuiste de Baterilla?, ¿Hace exactamente cuántos años? — pregunté con curiosidad sin detener mi andar. Había dejado a Amphitrite en el barco junto al ramo de rosas artesanales — El día que te conocí recuerdo que dije que volvería para aprender cosas de sepultureros, sin embargo terminé dedicándome por completo a las enseñanzas de mi maestro, lo siento. Mi mirada se perdió por un instante al recuerdo fugaz de aquel hombre que me enseñó todo sobre el mundo de la música, y lo que me dolió al saber de su fallecimiento. — Cuando cumplí lo diecinueve años, finalmente me hice a la mar, pero antes de irme de Baterilla te busqué… quería despedirme de ti antes de marcharme, aunque supongo que para entonces ya no estabas allí. |