02-09-2026, 04:47 AM
Parecía haberle leído la mente, acostumbrado seguramente a tratar con soldados que, cómo el azabache, mantenían la formalidad en todo momento hasta recibir la orden que los permitía cambiar su estado a uno distinto. Kael no recibió una orden, sino un consejo por parte de alguien que, poco a poco, parecía tratar de convertirlo en una persona con la que pudiera hablar en un tono más distendido e informal. Ciertamente, cuando tuvo la oportunidad de conocerlo mientras todos los marines de las tres divisiones se juntaron obtuvo una impresión de él completamente distinto a la que poco a poco iba aprendiendo de él.
Ciertamente, parecía un punto intermedio entre el animador del mink guepardo y el formal capitán de la división sesenta.
—Agradezco la confianza.—Confundido, no supo entender a que se debía aquella apreciación hacia Nyra. ¿Había tenido el tiempo suficiente como para conocerla y entender cuáles eran sus conocimientos y especialidades? Definitivamente, si aquel era el caso, ese arquero pelirrojo poseía un ojo de halcón mucho más observador del que jamás hubiera imaginado conocer en una persona.—Bueno, mi compañera tiene muy buena mano en la cocina y es bastante perceptiva. Si tiene algo que ver con alguna de estas tareas se lo comentaré, por supuesto.
Y aquellas fueran las últimas palabras ofrecidas justo antes de permitirle explicar el motivo de su llamado. Conforme aquella explicación era expresada, el rostro impasible de Kael no se vió perturbado ni un sólo atisbo, pero por dentro, poco a poco estaba entendiendo menos aquella situación. ¿Qué cuidara de su mascota? ¿Le estaba pidiendo que se hiciera cargo de ese hipopótamo?
—Mmm, vaya, es una petición inusual, señor Gaufrid.—Sin embargo, al repasar sus palabras, comprendió que no lo estaba haciendo verdaderamente por placer ni por realmente querer abandonar al animal. Tenía miedo de no poder llevarlo consigo durante el descenso y que pereciese en el proceso. Kael tenía las formas de proteger a aquella criatura de cualquier herida en un movimiento peligroso, pero...¿y el navío? Ni él ni la división setenta y cinco poseían alguno.
Bueno, de eso tendría que ocuparse más tarde.
—Comprendo la situación. No tengo una inmensa experiencia con los animales, pero estoy seguro que entre todos los miembros de nuestra división nos podremos hacer cargo.—Le observó de reojo, tratando de comprender si aquellas palabras le habían generado cierto atisbo de duda.—No se preocupe, la responsabilidad recaerá sobre mí y yo me encargaré de cuidarlo.—Aunque puede que alguna vez cayese su responsabilidad deliberadamente hacia Nyra, tal y como el pelirrojo ya previamente había intuido. Un pequeño intercambio de deberes del que seguro que no podría excusarse—Tiene mi número de Den Den Mushi, ¿no es así? De ser el caso podrá llamarme cuando desee ver como se encuentra su compañero. Si adquiere un Den Den Mushi Visual, incluso podrá verlo en vivo y en directo.—Fue en ese momento que recordó cierto dato interesante que aquella humink les había hecho realizar a los miembros de su división.—Póngale un nombre a sus Den Den Mushi, se lo recomiendo. Es una buena forma de evitar que sepan que está haciendo cuando quiera hablar a través de uno.
Se acercó hasta la criatura, el hipopótamo lanudo de tamaño considerable al que en ese momento tendría que aprender a cuidar. No sabía si aceptaría una caricia tan rápidamente, pero si su maestro le daba permiso, trataría de intentar acercar el vinculo entre ellos lo máximo que pudiera en el poco tiempo del que disponen.
—¿Cómo se llama?
Ciertamente, parecía un punto intermedio entre el animador del mink guepardo y el formal capitán de la división sesenta.
—Agradezco la confianza.—Confundido, no supo entender a que se debía aquella apreciación hacia Nyra. ¿Había tenido el tiempo suficiente como para conocerla y entender cuáles eran sus conocimientos y especialidades? Definitivamente, si aquel era el caso, ese arquero pelirrojo poseía un ojo de halcón mucho más observador del que jamás hubiera imaginado conocer en una persona.—Bueno, mi compañera tiene muy buena mano en la cocina y es bastante perceptiva. Si tiene algo que ver con alguna de estas tareas se lo comentaré, por supuesto.
Y aquellas fueran las últimas palabras ofrecidas justo antes de permitirle explicar el motivo de su llamado. Conforme aquella explicación era expresada, el rostro impasible de Kael no se vió perturbado ni un sólo atisbo, pero por dentro, poco a poco estaba entendiendo menos aquella situación. ¿Qué cuidara de su mascota? ¿Le estaba pidiendo que se hiciera cargo de ese hipopótamo?
—Mmm, vaya, es una petición inusual, señor Gaufrid.—Sin embargo, al repasar sus palabras, comprendió que no lo estaba haciendo verdaderamente por placer ni por realmente querer abandonar al animal. Tenía miedo de no poder llevarlo consigo durante el descenso y que pereciese en el proceso. Kael tenía las formas de proteger a aquella criatura de cualquier herida en un movimiento peligroso, pero...¿y el navío? Ni él ni la división setenta y cinco poseían alguno.
Bueno, de eso tendría que ocuparse más tarde.
—Comprendo la situación. No tengo una inmensa experiencia con los animales, pero estoy seguro que entre todos los miembros de nuestra división nos podremos hacer cargo.—Le observó de reojo, tratando de comprender si aquellas palabras le habían generado cierto atisbo de duda.—No se preocupe, la responsabilidad recaerá sobre mí y yo me encargaré de cuidarlo.—Aunque puede que alguna vez cayese su responsabilidad deliberadamente hacia Nyra, tal y como el pelirrojo ya previamente había intuido. Un pequeño intercambio de deberes del que seguro que no podría excusarse—Tiene mi número de Den Den Mushi, ¿no es así? De ser el caso podrá llamarme cuando desee ver como se encuentra su compañero. Si adquiere un Den Den Mushi Visual, incluso podrá verlo en vivo y en directo.—Fue en ese momento que recordó cierto dato interesante que aquella humink les había hecho realizar a los miembros de su división.—Póngale un nombre a sus Den Den Mushi, se lo recomiendo. Es una buena forma de evitar que sepan que está haciendo cuando quiera hablar a través de uno.
Se acercó hasta la criatura, el hipopótamo lanudo de tamaño considerable al que en ese momento tendría que aprender a cuidar. No sabía si aceptaría una caricia tan rápidamente, pero si su maestro le daba permiso, trataría de intentar acercar el vinculo entre ellos lo máximo que pudiera en el poco tiempo del que disponen.
—¿Cómo se llama?
![[Imagen: jGxJg3p.png]](https://i.imgur.com/jGxJg3p.png)
