02-09-2026, 03:53 AM
No pasan demasiados segundos antes de que el soldado sea recibido por su anfitrión, escuchando el sonido de sus toques en la puerta. Francamente, no esperó encontrar la puerta del lugar abierta. Una de sus manías era siempre mantener toda clase de cerraduras echadas con tal de permitirle no recibir visitas indeseadas mientras se centraba en sus pensamientos. Es en esa clase de momentos en los que más puede llegar a bajar la guardia, y por lo mismo, puede llegar a verse sorprendido si alguien llega sin previo aviso abriendo la puerta.
Demasiados años con alguien a quién no le gusta llamar antes de entrar.
—Buenos días, señor Gaufrid.—Tras abrir la puerta, daría un paso en el interior, cerrándola tras de él mientras se acercaba hasta el lugar, sorprendido por la montura que portaba aquel pelirrojo. ¿Un animal de carga, quizás? No...en sus ojos podía comprobar que lo trataba con más cariño. Posiblemente un compañero.—Dígame, quiero decir...dime entonces, Bertram—¿Hablar sin formalismos a un superior? Eso solamente era capaz de hacerlo con su mejor amigo, y por cuestiones especialmente distintas.—¿A que debo el placer de tu llamada?
Aprender a jugar con sus nuevas versiones de personalidad era un entretenimiento mantenido que tendría que continuar practicando incluso tras su bajada de las tierras del cielo, pero por el momento, bastaba con practicar pequeñas bromas para mantener el ritmo genuino de la conversación.
—No es que esté sorprendido, pero no estoy del todo seguro de por qué ha considerado llamarme.—Realmente, el joven tan solo deseaba que fuera por un asunto extremadamente específico, y estaba, al mismo tiempo, completamente convencido de que ese tema en concreto era el último que saldría durante aquella conversación.—¿Hay algo en lo que os pueda ayudar?
Se colocó frente al arquero manteniendo un par de metros de distancia sin llegar a pensar en sentarse. Dudaba el tiempo que duraría aquella conversación, y por costumbre tenía, al mismo tiempo, no sentarse frente a un superior mientras no le diese la posibilidad de ello.
Demasiados años con alguien a quién no le gusta llamar antes de entrar.
—Buenos días, señor Gaufrid.—Tras abrir la puerta, daría un paso en el interior, cerrándola tras de él mientras se acercaba hasta el lugar, sorprendido por la montura que portaba aquel pelirrojo. ¿Un animal de carga, quizás? No...en sus ojos podía comprobar que lo trataba con más cariño. Posiblemente un compañero.—Dígame, quiero decir...dime entonces, Bertram—¿Hablar sin formalismos a un superior? Eso solamente era capaz de hacerlo con su mejor amigo, y por cuestiones especialmente distintas.—¿A que debo el placer de tu llamada?
Aprender a jugar con sus nuevas versiones de personalidad era un entretenimiento mantenido que tendría que continuar practicando incluso tras su bajada de las tierras del cielo, pero por el momento, bastaba con practicar pequeñas bromas para mantener el ritmo genuino de la conversación.
—No es que esté sorprendido, pero no estoy del todo seguro de por qué ha considerado llamarme.—Realmente, el joven tan solo deseaba que fuera por un asunto extremadamente específico, y estaba, al mismo tiempo, completamente convencido de que ese tema en concreto era el último que saldría durante aquella conversación.—¿Hay algo en lo que os pueda ayudar?
Se colocó frente al arquero manteniendo un par de metros de distancia sin llegar a pensar en sentarse. Dudaba el tiempo que duraría aquella conversación, y por costumbre tenía, al mismo tiempo, no sentarse frente a un superior mientras no le diese la posibilidad de ello.
![[Imagen: jGxJg3p.png]](https://i.imgur.com/jGxJg3p.png)
