02-09-2026, 03:39 AM
Bertram se encuentra en la residencia que le habían otorgado para su estancia en Skypiea tras los eventos del torneo, la misma donde se dejó al bueno de Rasmussen tras el entrenamiento del Busoushoku y donde ambos descansaban y pasaban el tiempo juntos, jugando, comiendo y disfrutando en los momentos en los que el arquero no se encuentra entrenando, pues cree que la mejor forma de no perder capacidades es mantenerse activo y entrenar siempre. El joven marine aún recuerda la rectitud del soldado, no sabía si era así con todos o solo con los superiores, pero para Bertram se le hace raro un trato tan formal de alguien que no está demasiado lejos de su cargo, y menos aún cuando él no se considera precisamente un cargo importante, básicamente es poco más que un soldado en este momento. El pelirrojo acaricia la espalda lanuda de su compañero de viajes, entristeciéndose por lo que está por pasar pero que es necesario, pues pese a no ser un experto en la materia, sí es bastante perceptivo y su intuición raramente le engaña.
Mientras está descansando y disfrutando de lo que puede ser el último momento con su compañero peludo, el joven disfruta de una taza de hidromiel mientras espera que llegue el joven Kael, pues su personalidad le hace el hombre perfecto para el trabajo, a falta de confianza con Nyra pues siente que ella sería alguien que cuidaría con mucho cuidado a su gran amigo. El joven mantiene sus ojos rojos sin fijar la mirada en un punto concreto, perdido en sus pensamientos, cuando una serie de golpes rítmicos lo sacan de sus pensamientos, un total de seis golpes en la puerta hechos seguramente a base de costumbre y manía, y seguido viene la voz de quien el joven ya sabe quien es, pues tampoco hace mucho desde que se separaron. Al escuchar la pregunta Bertram dice en una voz calma
-Claro, pasa Kael, no te haré estar en la puerta siendo que te llamé yo sir.-
El joven pelirrojo está sentado en el suelo en posición flor de loto junto a su montura, acariciando su pelaje esperando a que Kael entre. Conforme el soldado va entrando el contramaestre dice -Aprovecharé para decirte que no hace falta tanta formalidad, no te supero tanto en rango y no estoy acostumbrado a ese trato, puedes llamarme Bertram como Kibai, sir.-
Mientras está descansando y disfrutando de lo que puede ser el último momento con su compañero peludo, el joven disfruta de una taza de hidromiel mientras espera que llegue el joven Kael, pues su personalidad le hace el hombre perfecto para el trabajo, a falta de confianza con Nyra pues siente que ella sería alguien que cuidaría con mucho cuidado a su gran amigo. El joven mantiene sus ojos rojos sin fijar la mirada en un punto concreto, perdido en sus pensamientos, cuando una serie de golpes rítmicos lo sacan de sus pensamientos, un total de seis golpes en la puerta hechos seguramente a base de costumbre y manía, y seguido viene la voz de quien el joven ya sabe quien es, pues tampoco hace mucho desde que se separaron. Al escuchar la pregunta Bertram dice en una voz calma
-Claro, pasa Kael, no te haré estar en la puerta siendo que te llamé yo sir.-
El joven pelirrojo está sentado en el suelo en posición flor de loto junto a su montura, acariciando su pelaje esperando a que Kael entre. Conforme el soldado va entrando el contramaestre dice -Aprovecharé para decirte que no hace falta tanta formalidad, no te supero tanto en rango y no estoy acostumbrado a ese trato, puedes llamarme Bertram como Kibai, sir.-

