[PASADO] Un viaje de ida y vuelta - La gran reunión de los Alas Negras
#6
Como de costumbre, Tobías estaba sentado en la silla del escritorio de su camarote, garabateando sobre un papel. Desde que estaban en Punk Hazard había aumentado el tiempo que le dedicaba a sus proyectos y las ideas fluían por su mente en mayor cantidad y velocidad. Aquella isla estaba siendo la piedra angular para muchos de sus diseños. Le faltaba el suelo donde plantar las semillas y aquel paraje era un vergel. Ya tenía su brazo derecho casi completado en el papel, era imperioso adentrarse, de una vez, en las ruinas del laboratorio de Utakata para conseguir materiales y los conocimientos finales que convertirían su invento en algo mucho más que un brazo funcional. Pascal estaba algo nervioso, no dejaba de rondar por la mesa, tratando de llamar la atención del vaquero. Últimamente, Tobías de ensimismaba demasiado en sus cosas y olvidaba que estaba acompañado. Fue a coger el frasco de los grillos, que guardaba en el cuarto cajón del escritorio, para darse cuenta que solo quedaban un par. Dejó apoyado el tarro sobre la mesa y se levantó antes de abrirlo y liberar a la pareja de artrópodos. Metió el recipiente en su zamarro e hizo lo mismo con un par más, vacíos también, y acercó la silla a la mesa antes de salir de su habitación. - Me voy a por tu merienda. Vigila que no entren Jolyne y Jimba a fisgonear. -

Triana ponía una toalla sobre una tumbona en mitad de la cubierta del Solar Karma y Garnet rasgaba las cuerdas de Sabertones en lo alto del mástil mayor. Sin decir nada, a Tobías no le gustaba molestar ni tampoco que lo molestaran, agarró su tablón, lo dejó flotando en el aire y se subió para dirigirse flotando hasta la orilla. Allí estaba Greta, como de costumbre, tumbada al sol tras un atracón de sus flores favoritas. Se podía saber, porque al ver a Tobías acercarse, no trató de engullir su cabeza vorazmente. - Ya sé que estás muy agusto, pero necesito ir al manantial de las tarántulas y el tiempo es mi mayor tesoro. - El pistolero acarició el vientre del enorme artrópodo, el cual no hacía ademán de incorporarse. - Te lo compensaré. - Se tomó unos segundos para pensar. - Mañana te traigo el desayuno a la playa. Podrás tomar el sol el día entero, sin interrupciones. ¿Qué te parece? - La perezosa saltamontes comenzó a incorporarse lentamente, liberando un tímido eructo de princesa. - Buena chica. - Tobías se puso sus gafas de sol y se subió de un salto al lomo del animal.

Solo se habían adentrado cien metros en la selva, cuando sonó un potente y lejano grito. Tobías frenó en seco a Greta. - Soooo pequeña. - Aquella voz era inconfundible. Aún habiendo pasado tanto tiempo desde la última vez que la había escuchado, el vaquero la reconoció al instante. - Volvemos a la playa. Jish jish jish jish. - Por la dirección que vino aquel aullido, el pistolero hizo girar algo más de noventa grados a su montura, hacia su derecha. Su intención era seguir la diagonal más corta. Así fueron saltando, hacia el origen del bramido que había dibujado aquella sonrisa tan amplia que se salía de los márgenes de su rostro. Tobías estaba emocionado, ni había pensado en avisar al resto de la tripulación de quienes acababan de llegar. Cayó tarde en la cuenta de que, en esa dirección, iban a encontrarse con un prado lleno de las flores turquesas favoritas de Greta, demasiado tarde. Ya no podía corregir el rumbo. El frenazo fue casi seco. - Por eso corrías tanto, gorda… Pero si has comido hace nada… - La impaciencia por llegar forzó al carpintero a calcular cuál era el camino más rápido hasta el muelle que había improvisado días atrás. Tenía claro que habrían atracado allí por la dirección que había seguido el grito. Calculaba que quedarían unos cien metros como mucho para llegar, se veía la playa a unos veinte metros. - No piensas moverte, ya veo. - Por mucho que insistiera, la jumperbike seguía engullendo flores con extremada calma. - Mañana no pienso llevarte el desayuno a la playa. - Se bajó de un salto y siguió el camino a pie, corriendo lo más rápido que le permitían sus piernas. 

Prefería correr por la selva, el suelo era mucho mejor para ello, sobre la arena de la playa era una pérdida de energía y tiempo. Sólo llevaba recorridos veinte metros cuando se percató de la presencia de un tronco caído, viejo y seco, además de que necesitaba empezar a trabajar su físico y resistencia. Se le ocurrió en un instante. Expandió su Haki de Observación para ubicar a su capitán y a Aspros. No estaban ni mucho menos solos. Había una marabunta de almas con ellos. También estaban llegando el resto de Alas Negras, al final iba a llegar el último, como de costumbre. No podía permitirse el lujo de perder más tiempo. Redujo el efecto de la gravedad a cero en aquel imponente tronco, lo cogió con las manos y situó en un ángulo de treinta grados, apoyándolo sobre la copa de un árbol, quedando el extremo alto por encima de ésta y apuntando en dirección a sus hermanos. Tobías se subió de un salto al improvisado vehículo, si vehículo. - Overdrive. - Un campo situado a unos cincuenta metros en la dirección que apuntaba el tronco, tiró de este con brusquedad. En cuestión de segundos, el vaquero se hallaba cabalgando un tronco, al que no afectaba la gravedad del planeta, sobre las cabezas de cientos de personas, entre ellas, las más importantes de su vida. Saltó del cilindro de madera para comenzar el descenso, cambiando a subirse a su querida tabla para descender libre del riesgo de romperse una pierna o ambas, no era necesario.

Los que miraban al cielo podían ver como un tronco sobrevolaba sus cabezas y se perdía en el infinito tras un leve destello. Seguramente nadie lo vio. Mientras, Tobías descendía lentamente, confirmando que su capitán y Aspros estaban de vuelta, y de como Kenzo demostraba lo que lo había echado de menos, yendo a por Yojimbo con el puño cargado. Había llegado el último, pero eso era lo de menos. Estaban de vuelta, y se oían campanas de fiesta. Finalmente aterrizó al lado de Triana, quien disimulaba la alegría y el estrés vivido los últimos días tras la noticia de su inminente ejecución pública. Menos mal que Aspros se había puesto en contacto con ellos al principio de su incursión, si no se hubieran vuelto locos. Tobías estaba entusiasmado, pero no quería agobiar a los recién llegados. Se limitó a dedicarles una sonrisa desde la distancia mientras se le humedecían los ojos. - Al fin están de vuelta. - Solo Triana pudo escucharlo.



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[Imagen: l47Ucve.png]

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Para. Respira. Ordena. Apuesta.

-Tripulación-
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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 7534 + 0 = 7534
Energia: 7259 - 327 = 6932
Espiritu: 2975 + 0 = 2975


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RE: [PASADO] Un viaje de ida y vuelta - La gran reunión de los Alas Negras - por Tobias Murray - 24-08-2026, 12:02 AM

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