22-08-2026, 04:01 PM
Y yo que pensaba que alejarme un poco del alcance de aquella espada sería suficiente para mantener la situación bajo control. Una distancia prudente según mi coneja mente, poodía observar sus movimientos, reaccionar y, sobre todo, mantener aquella maldita espada lejos de mi cuello, pero entonces Kasui decidió intervenir. No sé qué demonios pasó por su cabeza. Quizás pensó que aquel tipo era demasiado para mí, quizás quiso ayudarme o simplemente consideró que entre los dos terminaríamos aquello más rápido. Fuera cual fuera la razón, saltó directamente hacia nosotros y terminó colocándose demasiado cerca del pirata. — ¡Kasui, compañero, yo lo tenía contro...! — No terminé la frase.
El pirata reaccionó inmediatamente. Su espada salió disparada en dirección al rostro de Kasui con un tajo que me hizo abrir los ojos de par en par. — ¡¡CUIDADO!! —Mis orejas se alzaron por completo y mi cuerpo se tensó por puro instinto, pero desde donde estaba poco podía hacer para detener aquel ataque, solo esperaba que Kasui tuviera los reflejos suficientes para esquivarlo porque había entendido algo algo desde que llegamos y era que aquellos piratas no tenían precisamente mucha paciencia para conversar antes de intentar arrancarle alguna parte del cuerpo a alguien. — ¡¡MUÉVETE, KASUI!! ¡¡ESE IDIOTA NO SABE RESOLVER NADA SIN UNA ESPADA!! —Aunque, considerando que yo acababa de intentar solucionarlo de una patada, quizás no era el mejor momento para señalar aquello.
Mis orejas se movieron de golpe, entre los gritos, el choque del acero y todo aquel caos escuché una voz mucho más pequeña que las demás, un niño que ecía que quería ser fuerte. Que estaba cansado de que lo pisotearan. Que quería cambiar y, por supuesto, entendía perfectamente ese sentimiento. ¡Claro que lo entendía! ¿Quién podía reprocharle a alguien que quisiera dejar de sentirse indefenso?Pero aquel no era ni el momento ni el lugar. — ¡PEQUEÑO, AHORA MISMO NO ES MOMENTO PARA DISCURSOS DE SUPERACIÓN! ¡Y MIRA QUE ESO LO DIGA YO YA ES GRAVE! — Pero fue demasiado tarde, el capitán pirata también lo había escuchado y vi aquella sonrisa y algo dentro de mí me avisó inmediatamente que nada bueno podía salir de ella. Su secuaz, César, se lanzó sobre el pequeño y lo tomó como rehén, amenazando con matarlo mientras aquellos desgraciados comenzaban a retirarse.
— ¡¿EN SERIO?! ¡¿UN NIÑO?! — rugí avanzando un par de pasos. — ¡Primero cortan cabezas y ahora necesitan un niño para escapar! ¡Y todavía tienen los huevos de llamarse piratas! —Entonces una explosión retumbó desde las entrañas del barco. — Eso tampoco estaba en el plan. —La cubierta tembló bajo mis pies. Una columna de humo comenzó a filtrarse desde el interior y entonces todo cambió, los piratas huían con el pequeño, el barco podía estar condenado y todavía había personas encadenadas que sacar de allí, apreté los dientes porque habia que tomar una decisión, en realidad quería perseguirlos, claro que quería, pero la Revolución no consistía en perseguir al enemigo mientras aquellos que habías venido a salvar ardían a tu espalda.
— ¡KASUI! ¡LOS ESCLAVOS PRIMERO! — Me giré hacia los cautivos y comencé a mover los brazos exageradamente para llamar su atención. — ¡¡TODOS LOS QUE PUEDAN CAMINAR, HACIA NUESTRO BARCO!! ¡¡VAMOS, VAMOS, VAMOS!! ¡¡AYUDEN A QUIEN NO PUEDA MOVERSE SOLO!! — Corrí hacia ellos mientras señalaba nuestra goleta. — ¡¡NADIE SE QUEDA ATRÁS!! ¡¡HOY SALIERON DE BRISS CON LA INTENCIÓN DE VENDERLOS COMO MERCANCÍA, PERO VAN A PISAR ESA ISLA COMO PERSONAS LIBRES!! —
El pirata reaccionó inmediatamente. Su espada salió disparada en dirección al rostro de Kasui con un tajo que me hizo abrir los ojos de par en par. — ¡¡CUIDADO!! —Mis orejas se alzaron por completo y mi cuerpo se tensó por puro instinto, pero desde donde estaba poco podía hacer para detener aquel ataque, solo esperaba que Kasui tuviera los reflejos suficientes para esquivarlo porque había entendido algo algo desde que llegamos y era que aquellos piratas no tenían precisamente mucha paciencia para conversar antes de intentar arrancarle alguna parte del cuerpo a alguien. — ¡¡MUÉVETE, KASUI!! ¡¡ESE IDIOTA NO SABE RESOLVER NADA SIN UNA ESPADA!! —Aunque, considerando que yo acababa de intentar solucionarlo de una patada, quizás no era el mejor momento para señalar aquello.
Mis orejas se movieron de golpe, entre los gritos, el choque del acero y todo aquel caos escuché una voz mucho más pequeña que las demás, un niño que ecía que quería ser fuerte. Que estaba cansado de que lo pisotearan. Que quería cambiar y, por supuesto, entendía perfectamente ese sentimiento. ¡Claro que lo entendía! ¿Quién podía reprocharle a alguien que quisiera dejar de sentirse indefenso?Pero aquel no era ni el momento ni el lugar. — ¡PEQUEÑO, AHORA MISMO NO ES MOMENTO PARA DISCURSOS DE SUPERACIÓN! ¡Y MIRA QUE ESO LO DIGA YO YA ES GRAVE! — Pero fue demasiado tarde, el capitán pirata también lo había escuchado y vi aquella sonrisa y algo dentro de mí me avisó inmediatamente que nada bueno podía salir de ella. Su secuaz, César, se lanzó sobre el pequeño y lo tomó como rehén, amenazando con matarlo mientras aquellos desgraciados comenzaban a retirarse.
— ¡¿EN SERIO?! ¡¿UN NIÑO?! — rugí avanzando un par de pasos. — ¡Primero cortan cabezas y ahora necesitan un niño para escapar! ¡Y todavía tienen los huevos de llamarse piratas! —Entonces una explosión retumbó desde las entrañas del barco. — Eso tampoco estaba en el plan. —La cubierta tembló bajo mis pies. Una columna de humo comenzó a filtrarse desde el interior y entonces todo cambió, los piratas huían con el pequeño, el barco podía estar condenado y todavía había personas encadenadas que sacar de allí, apreté los dientes porque habia que tomar una decisión, en realidad quería perseguirlos, claro que quería, pero la Revolución no consistía en perseguir al enemigo mientras aquellos que habías venido a salvar ardían a tu espalda.
— ¡KASUI! ¡LOS ESCLAVOS PRIMERO! — Me giré hacia los cautivos y comencé a mover los brazos exageradamente para llamar su atención. — ¡¡TODOS LOS QUE PUEDAN CAMINAR, HACIA NUESTRO BARCO!! ¡¡VAMOS, VAMOS, VAMOS!! ¡¡AYUDEN A QUIEN NO PUEDA MOVERSE SOLO!! — Corrí hacia ellos mientras señalaba nuestra goleta. — ¡¡NADIE SE QUEDA ATRÁS!! ¡¡HOY SALIERON DE BRISS CON LA INTENCIÓN DE VENDERLOS COMO MERCANCÍA, PERO VAN A PISAR ESA ISLA COMO PERSONAS LIBRES!! —
Por y para la revolución
