22-08-2026, 04:55 AM
(Última modificación: 22-08-2026, 05:07 AM por Ryota Miyamoto.)
¿En qué lugar os encontráis? Ya deberíais saberlo, la extensa, salvaje y peligrosa selva Anozama; hogar de criaturas sin igual, peligrosos nativos y toda clase de vegetación asesina preparada para engulliros de un bocado.
¿Qué porque os encontráis en un entorno tan peligroso? La respuesta es sencilla, buscáis el inhóspito plumaje del ave más hermosa de la isla, cuyas leyendas que pudisteis escuchar a voz de un viejo marino en medio de vuestros viajes, dictan que tiene el color más hermoso, brillante y centelleante del mundo. “Es como si el sol mismo se convirtiera en un animal brillando con esplendor en lo más profundo de la isla.” Fueron sus palabras exactas.
Dichas palabras te llevaron hasta la Isla Samba en la búsqueda de este misterioso botín y tras contratar a un explorador conocedor de la selva por tan solo 3 mil berrys, prometió llevarte hasta el corazón de la misma.

¿Su nombre? Kevin Black, explorador de profesión, apuesto, serio y metódico, quien avanza entre la selva con sus dos espadas a la espalda dirigiendo la caminata desde que os adentrasteis entre la maleza. ¿Confías en él? Bueno, más allá de confiar, tan solo crees en su profesionalismo, puesto que te lo recomendó una apacible ancianita en el puerto y su semblante parece lo bastante experimentado como para creer que al menos, cumplirá su palabra.
¿Le contasteis sobre lo que buscas? Aún no, mas depende de ti.
La charla que ha envuelto la caminata en medio de la vegetación ha sido nula, no parece ser un hombre de muchas palabras o que brille por su perspicacia, sin embargo, parece centrado en el tramo que recorréis. “Eso está resbaloso.” “Cuidado con la liana.” “Eso es caca de leopardo” son tan solo algunas de las acotaciones que te ha hecho los últimos veinte minutos de caminata.
Aunque todo cambió, de forma repentina, ambos escuchan un doloroso alarido gutural cerca de su posición. “Eso es…” pensó en voz alta, sorprendido, antes de comenzar a caminar en la dirección de donde eso provino. “Debe estar cerca.” Comentó desenvainando una de sus espadas, agarrándola con la diestra y cortando la maleza hasta que consiguieron llegar a un pequeño claro en la selva.

Una indefensa cría de hipopótamo se encuentra sola, graznando de miedo y con marcas de batalla.
“Qué raro, no es común ver hipopótamos por esta zona…” Dijo Kevin observando detenidamente a la cría y guardando su arma, al no percibir peligro. “Vámonos, la caminata será larga, si se perdió de su madre, la selva se encargará.” Sentencio con serenidad, buscando abandonar al pequeño animal.
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