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[Aventura T1] En búsqueda del ave misteriosa | Daphne Duff - Versión para impresión

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[Aventura T1] En búsqueda del ave misteriosa | Daphne Duff - Ryota Miyamoto - 22-08-2026

- Ost -

¡Bienvenidos seáis, viajeros, a esta aventura cargada de pasión! ¡dolor! ¡y botin!

¿En qué lugar os encontráis? Ya deberíais saberlo, la extensa, salvaje y peligrosa selva Anozama; hogar de criaturas sin igual, peligrosos nativos y toda clase de vegetación asesina preparada para engulliros de un bocado.

¿Qué porque os encontráis en un entorno tan peligroso? La respuesta es sencilla, buscáis el inhóspito plumaje del ave más hermosa de la isla, cuyas leyendas que pudisteis escuchar a voz de un viejo marino en medio de vuestros viajes, dictan que tiene el color más hermoso, brillante y centelleante del mundo. “Es como si el sol mismo se convirtiera en un animal brillando con esplendor en lo más profundo de la isla.” Fueron sus palabras exactas.

Dichas palabras te llevaron hasta la Isla Samba en la búsqueda de este misterioso botín y tras contratar a un explorador conocedor de la selva por tan solo 3 mil berrys, prometió llevarte hasta el corazón de la misma.


¿Su nombre? Kevin Black, explorador de profesión, apuesto, serio y metódico, quien avanza entre la selva con sus dos espadas a la espalda dirigiendo la caminata desde que os adentrasteis entre la maleza. ¿Confías en él? Bueno, más allá de confiar, tan solo crees en su profesionalismo, puesto que te lo recomendó una apacible ancianita en el puerto y su semblante parece lo bastante experimentado como para creer que al menos, cumplirá su palabra.

¿Le contasteis sobre lo que buscas? Aún no, mas depende de ti.

La charla que ha envuelto la caminata en medio de la vegetación ha sido nula, no parece ser un hombre de muchas palabras o que brille por su perspicacia, sin embargo, parece centrado en el tramo que recorréis. “Eso está resbaloso.” “Cuidado con la liana.” “Eso es caca de leopardo” son tan solo algunas de las acotaciones que te ha hecho los últimos veinte minutos de caminata.

Aunque todo cambió, de forma repentina, ambos escuchan un doloroso alarido gutural cerca de su posición. “Eso es…” pensó en voz alta, sorprendido, antes de comenzar a caminar en la dirección de donde eso provino. “Debe estar cerca.” Comentó desenvainando una de sus espadas, agarrándola con la diestra y cortando la maleza hasta que consiguieron llegar a un pequeño claro en la selva.

 

Una indefensa cría de hipopótamo se encuentra sola, graznando de miedo y con marcas de batalla.
“Qué raro, no es común ver hipopótamos por esta zona…” Dijo Kevin observando detenidamente a la cría y guardando su arma, al no percibir peligro. “Vámonos, la caminata será larga, si se perdió de su madre, la selva se encargará.” Sentencio con serenidad, buscando abandonar al pequeño animal.

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RE: [Aventura T1] En búsqueda del ave misteriosa | Daphne Duff - Daphne Cross - 22-08-2026

Los rumores la habían arrollado sin compasión. Las voces hablaban de una hermosa ave de plumas bañadas con la luz solar. Un animal tan bello como difícil de hallar. Uno que necesitaba ver con sus propios ojos para poder replicar en sus prendas el porte de dicho ser. Necesitaba dibujarlo, plasmar en papel su majestuosidad, incluso obtener una pluma caída si tenía suerte. ¿Valía la pena tanto sacrificio y esfuerzo por un simple pájaro? Quizás no. Quizás los rumores lo enaltecían y solo era un ave común, quizás ni siquiera existía y terminaba en un malgasto de berries y un estrepitoso fracaso, pero si lo encontraba...

Sintió un ligero cosquilleo en un brazo que la atrajo de vuelta al mundo real. Un pequeño mosquito estaba usándola como desayuno. Exhaló un suspiro y simplemente lo apartó con un dedo, obligándolo a alzar el vuelo en consecuencia. Mientras le seguía con la mirada divisó a Aster de fondo, semioculto entre la maleza, seguramente estaría dando caza a algún animalillo indefenso. Una pequeña sonrisa apareció en el rostro de la pirata y lo llamó con un sutil movimiento de su mano. El felino la alcanzó con apenas un par de saltos, se apegó a su costado. Se restregó en ella, empujándola y haciéndola tropezar en el proceso—. Ya, ya, cielo... que me vas a tirar. —Contuvo una risa y sin dejar de andar, agarró una cantimplora con agua de su bolsa. Tomó un par de sorbos antes de guardarla de nuevo. Alzó la mirada al guía, quien permanecía liderando el camino. Hizo una pequeña mueca mientras inconscientemente, acariciaba el colgante, oculto bajo la ropa, que su padre le regaló. ¿Siempre era así de callado? Llevó la mano a la cabeza del tigre y le acarició suavemente, pasando los dedos sobre su pelaje mientras observaba a su alrededor con ojos curiosos.

—Espera, para un momento... —Entre ramas y raíces halló una extraña flor. Los pétalos brotaban como gotas de rocío. El resplandor que reflejaba con la luz del sol era casi deslumbrante. Sus ojos se iluminaron ante su presencia. Sacó unas pequeñas tijeras de su bolsa y las utilizó para cortar el tallo de dicha flor. Con cuidado la guardó en el morral y siguió su andar. De casualidad... ¿el ave tendría características similares?


[Imagen: Rabia.png]

El siguiente sonido la alarmó. Todo su vello se erizó e instintivamente dirigió la mirada a Aster, el cual se agazapó y dejó escapar un gruñido bajo de advertencia hacia aquello que hubiese graznado. Estaba preparado para saltar ante el menor movimiento. Permitió que Kevin abriera camino delante. El tigre se mantuvo tras ella, cuidando su espalda. Daphne retuvo todo el oxígeno en sus pulmones sin darse cuenta. Su cuerpo se tensó en apenas un mísero segundo. No volvió a respirar hasta que escuchó de qué se trataba. Sus hombros bajaron de golpe mientras exhalaba el pesado suspiro. Un segundo, dos... Espera, ¿había dicho, hipopótamo?

Asomó la cabeza tras el hombre. Su rostro completo se iluminó. La expresión cambió de emoción a ternura en apenas un segundo—. Ay bebé... ¿qué le habrá pasado? Está herido. —No era precisamente una experta exploradora, ni mucho menos sabía demasiado sobre vida silvestre. Su fuerte era el acero, el hilo y el pincel. Aun así, observó a ambos lados, casi convencida de que la mamá del pequeño animal no podría estar demasiado lejos. Incluso en la naturaleza las hembras son protectoras con sus retoños.

Arrugó el entrecejo mientras observaba a Kevin—. No. No le dejaremos aquí solo... tenemos que ayudarlo... —Murmuró y lanzó una rápida ojeada a Aster.— Y tú, atrás. No queremos asustar al pequeño. —El felino agitó las orejas y apartó la vista, observando la extensión de la selva para que no lo sintiera como una amenaza. Finalmente, Daphne exhaló un nuevo suspiro y se aproximó al hipopótamo.


[Imagen: Focus.png]

—Sshhh... tranquilo, cielo... —Avanzaba despacio, llevando una mano al frente para que a medida que se acercaba, fuese oliéndola. ¿Era esa la manera correcta? Lo desconocía, pero de perdidos al río. El animal retrocedió al inicio, encogiéndose. Estaba visiblemente asustado, temblaba. Eso solo encogía con angustia el corazón de la pirata—. No tengas miedo, aunque el cascarrabias no quiera, te ayudaremos. —Observó al moreno de reojo, conteniendo una pequeña risa mientras terminaba de acercarse. Lo sostuvo con ambas manos y mientras lo alzaba, exploró apenas las heridas con la mirada—. Mhm... parecen recientes... —Vio los arañazos aún sangrantes mientras lo volteaba con cuidado para ver el alcance de su daño. El carmesí se fundía con su piel, otorgándole una tonalidad más oscura. Tras la exploración le acurrucó en su pecho y no pudo contenerse más, con la diestra acarició con suavidad la cabeza aún húmeda del pequeño—. No sé si seré capaz de curarle... ¿cómo se trata a un animal así...? ¿Quizás debamos simplemente buscar a su mamá? —Levantó la mirada, intentando ver más allá del boscaje de la selva, mirase donde mirase solo veía árboles y vegetación. Ningún arroyo con agua—. No puede estar muy lejos, aún está mojadito.

Volvió a bajar la mirada, al menos ya no temblaba... tanto—. Kevin, ayúdame a desinfectar sus heridas. Luego buscaremos a su madre. —Antes siquiera de darle tiempo a quejarse o replicar, lo frenó en seco.— No aceptaré un no como respuesta, te pagaré más si quieres. —Se acuclilló y apoyó al animal en sus muslos.— En el morral derecho de Aster hay un botiquín. Dámelo, por favor. —Alzó la cabeza para ver a su leal y fiel compañero.— Y no le muerdas una mano, que nos conocemos, juasjuasjuas. —Bromeó.

— Outfit, Aster ༉˚

Zas, en toda la cara



RE: [Aventura T1] En búsqueda del ave misteriosa | Daphne Duff - Ryota Miyamoto - 13-09-2026


Para no ser una exploradora, la joven de cabellos rosáceos, poseía una especial afinidad con los animales y la situación.

Kevin apenas pudo observar cómo el hermoso rostro de la joven se arrugó al final de sus palabras, antes de que la misma decidiera por sí misma que no abandonarían al pequeño animal. “Niña, la selva es demasiado peligrosa para sentir pesar por una cría…” Pese a tener la misma edad, el moreno habló con un tono que asimilaba mayor experiencia. “Oye… no te… hey…” Sus palabras parecieron ser ignoradas, pues la artesana avanzó sin prestarle mucha atención a su inicio de sermón hasta el pequeño animal.

Los orbes brillantes del animal reflejaron la preocupada mirada de Daphne y, con un suave tono de voz, ella trató de calmar su miedo. Su gentil mano se acercó de forma lenta hasta el hocico del animal, dándole el tiempo suficiente para que pudiera percibir su aroma. No obstante, justo cuando la chica desvió su mirada a Kevin para burlarse, el hocico del bebé hipopótamo abrió las fauces para morder su mano.

Pese al pequeño tamaño, la artesana pudo sentir un doloroso apretón que, si bien no detuvo sus acciones, sí permitió al moreno mostrar una sonrisa de satisfacción en su rostro. “Te lo dije…” Fueron palabras que no hizo falta escuchar.

A continuación, todas las deducciones de la señorita tras levantar a la bestia en brazos se vieron confirmadas. “Para ser tu primera vez en la selva, tienes buen instinto.” Comentó Kevin, acercándose unos cuantos pasos para echarle una mirada más detallada al animal, aunque manteniendo una distancia de medio metro entre ambos. 

“Si algo le atacó, su madre debió haberlo defendido… pero si llegó solo hasta esta parte de la selva, significa que o el depredador cenó mamá de hipopótamo… o se separó de su madre cuando pasó lo que sea que pasó.” La mirada de Kevin se elevó hacia los costados, buscando asegurarse de que se encontraban solos. “¿En serio vas a perder tiempo curándolo?” Preguntó con estupefacción al volver la mirada, pues no podía creer que la extranjera se preocupara más por un simple animal salvaje, que por el depredador que pudo apartar a un hipopótamo de su cría.

Mientras tanto, el pequeño hipopótamo comenzó a sentirse cada vez más tranquilo. La interacción que inició con una mordida, pronto cambió a suaves caricias que parecían reconfortar al animal y tiernos sonidos comenzaron a emerger de él, similares a lamentos de una cría asustada.

Antes de que Kevin pudiera seguir opinando al respecto, Daphne demostró su autoridad al ordenarle que la ayudara, sin opción a reproches. La mujer demostró poseer un carácter fuerte, pues no permitió ningún pero, objeción, o negativa ante sus indicaciones. 

En respuesta, el rostro del explorador mostró una vena de ira marcada en su frente. “Tks… maldita niña…” Pensó ofuscado, obedeciendo al final porque de ella dependía su paga. “Te pediré el doble por esto…” dijo molesto cuando llegó hasta el tigre. En un principio se pudo percibir la duda al acercarse al felino, pero espero que este último también estuviera tan amaestrado como lo estaría cualquier hombre con una mujer así.

“Se rompió la bolsa…” comentó notando cómo la bolsa aferrada al animal tenía una abertura donde seguramente se habría caído el botiquín. “De todas formas, yo tengo uno, aun así… gastarlo en un hipopótamo…” Suspiro, no iba a ser él quien se negara a una buena paga solo porque se negó a ayudarla. “Está bien, está bien… ten…” De mala gana, llevo su diestra a su morral, para sacar un botiquín pequeño y extenderlo a las manos de la peli rosa, que ya estaba sentada con el animal en sus piernas. “Con el ungüento podrás detener la sangre, luego solo lo vendas pa…” Antes de poder continuar con la explicación, el sonido de un rifle disparándose resonó en el entorno.

Apenas fue un abrir y cerrar de ojos, pero Kevin, se desplomó en el suelo junto a Daphne agarrando su brazo izquierdo. “Maldita sea…” se quejó, percatándose de cómo el líquido carmesí comenzaba a manchar sus prendas en el espacio justo donde no poseía protección. 



“Ñakañakañaka ¿Dadme al hipopótamo u os meteré un tiro entre ceja y ceja?”

Una figura emergió de entre los matorrales con el aroma a la pólvora precediéndolo. Se trataba de un cazador furtivo con un aspecto descuidado, aroma penetrante y que portaba un rifle en manos mientras apuntaba a la mujer. En su cinto, había una bolsa llena de pieles de animales. “Fue bastante difícil alejar a la cría de su madre, pero su piel se vende tan bien que siempre vale la pena el riesgo.” Una mirada maliciosa iluminó el rostro del tirador, deteniéndose a tres metros frente a ella.

“Deme al animal si estima su vida, señorita.” Expreso tajante, listo para disparar en cualquier momento. 

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RE: [Aventura T1] En búsqueda del ave misteriosa | Daphne Duff - Daphne Cross - 18-09-2026

—Auch... —Apenas emitió una pequeña queja al sentir las fauces del pequeño hipopótamo cerrarse en su mano, para su fortuna, no tenía la fuerza suficiente como para abrir sus carnes, sin embargo, no lo hacía menos doloroso. Apartó la extremidad de la cabeza del animal y la sacudió antes de soplar en la zona atacada—. Vaya... eres todo un peleador. —Le vio incluso con cierta ternura. No podía culparle, los instintos del pobre hablaron por encima de cualquier cosa, debía estar aterrado de hallarse con ellos y no era para menos, a fin de cuentas incluso tenían un tigre como acompañante, ¿cómo no iba a estar aterrado?

—¿Se rompió? —Con el pequeño aún en su regazo dirigió la mirada al tigre. Lo analizó rápidamente antes de exhalar un ligero suspiro cargado de resignación. Le tocaría repararlo con aguja e hilo cuando volvieran.— Asti, cielo... tenías que ir con un poco de cuidado. —Volteó la vista al moreno y asintió. Tendría que pagarle más por el detalle— Gracias. —Sonrió apenas mientras alargaba una mano para alcanzar el botiquín. Escuchó las indicaciones con suma atención mientras inconscientemente repiqueteaba sobre el objeto con sus uñas, quería atender al asustado animal de la mejor manera posible y dadas sus escasas nociones en esos ámbitos prefería tener en él todos los sentidos. Estaba tan centrada en ello que no fue capaz de escuchar que ya no estaban solos en el lugar.

El sonido de un disparo retumbó en las cercanías, varios pájaros alzaron el vuelo asustados por el ruido. Sus músculos se tensaron uno a uno de golpe, de manera inconsciente apresó al pequeño animal contra su abdomen, protegiéndole con un brazo que intentaba cubrir al completo aquel dañado cuerpecito. Lo siguiente aconteció demasiado rápido. Vio a Kevin caer y su corazón dio un vuelco que agitó su mundo, por un momento se quedó helada, sin saber bien qué hacer o cómo reaccionar. Al menos así fue hasta que su instinto tomó el control. Dejó caer el botiquín, aterrizando sobre verde. Se irguió y con la cría en brazos corrió hacia él. Se acuclilló de nuevo a su lado para observarle con atención, deslizando la mirada por su cuerpo para hallar la herida y poder socorrerle. Sus sentidos estaban todos concentrados en él, por lo que no fue capaz de escuchar gruñir a Aster de fondo. A fin de cuentas estaba demasiado preocupada por su acompañante, tanto que ni siquiera estaba al pendiente de su alrededor. Fácilmente podría haber sido alcanzada por un segundo proyectil.


[Imagen: Ah.png]

Arrugó el entrecejo, su mirada se afiló mientras veía en dirección a la voz del tercero—. Tú...  —arrugó el entrecejo, viéndole furiosa por lo que acababa de acontecer—, eres un desgraciado... —saboreó las palabras envenenadas, escupiéndolas con desdén. ¿Cómo alguien podía ser tan cruel y despiadado? Con delicadeza soltó al pequeño hipopótamo en el suelo.— Pagarás por esto. —No era siquiera una amenaza, era una realidad. Por nada del mundo iba a permitir que saliera de esa impune. Además, necesitaba abrir camino para proteger a sus compañeros, tanto humano como animales. Casi sintió a Ignis vibrar en su cinturón, como si pudiera sentir su arma desear salir al ruedo.

Para bien o para mal estaba en evidente desventaja, un disparo siempre iba a ser más rápido que ella, por lo que debía adelantarse al siguiente jalón del gatillo. Agarró el mango del arma y lo sacudió en el aire para expandirlo, cortando el viento en el proceso con un sonido amenazador. El siguiente movimiento fue veloz. Saltó un metro hacia un costado buscando abandonar la trayectoria del cañón antes de que aquel hombre pudiera apretar nuevamente el gatillo. Mantuvo el brazo hacia atrás para obtener un mayor recorrido con el arma.


[Imagen: Quee.png]

Giró la muñeca con un movimiento seco. Ignis serpenteó en el aire, haciendo ondear las articulaciones del arma para que se movieran hasta impactar la mano que descansaba sobre el gatillo; no buscaba todavía derribarlo, sino obligarlo a apartar el dedo o, con suerte, arrancarle el rifle de la línea de tiro—. ¡Rápido, Aster, llévatelos! —Rugió. Aster acudió hasta donde se hallaban la cría y el guía en apenas unos saltos. Un gruñido bajo vibró en su pecho; quería volver junto a Daphne, pero obedeció. Se posicionó junto al pequeño hipopótamo y junto a Kevin, atento, preparado para apartarlos de allí en cuanto encontrara la ocasión.

Daphne los vio de reojo, sintiéndose un poco más calmada sabiendo que Aster estaba cerca—. Si quieres al pequeño tendrás que pasar por encima de mi cadáver. Y te advierto que no soy fácil de matar. —Pese a las confiadas palabras sus músculos estaban en tensión, el entrecejo arrugado y el corazón golpeando feroz contra sus costillas. Y es que estaba completamente consciente de que no podía bajar la guardia. Cualquier movimiento en falso podía colocarle rápidamente un proyectil entre ceja y ceja.


Zas, en toda la cara



RE: [Aventura T1] En búsqueda del ave misteriosa | Daphne Duff - Ryota Miyamoto - 21-09-2026


Ante la aparición del cazador Jim Timotty Sanchez Corbett, (cuyo nombre no es solo una excusa para llegar al máximo de palabras por post ) nuestra heroína de cabellos sonrosados se preocupo de inmediato por el moreno que estaba a su lado en el suelo. La marcada preocupación en los ojos de Daphne hizo generar al moreno un ligero rubor en sus mejillas.“¡El del arma mujer! ¡el tipo del arma!” Expreso alarmado, buscando escapar de esa conmovedora situación.

Los ojos sanguinarios de Jim definieron las provocativas curvas de la aventurera, siendo esa la razón por la que no disparó en el momento justo en que tuvo oportunidad, dejándola responder a sus palabras pese a la amenaza previa.

Fue evidente por el tono en la voz de Daphne que no estaba dispuesta a ceder a las palabras amenazantes del cazador, pero el gatillo solo fue apretado hasta que el látigo ondeo en el viento provocando su característico sonido.

BANG

El sonido de la bala siendo disparada por el cañón volvió a resonar en la selva, la esfera negra atravesó de forma certera los tres metros de distancia que la separaban de su objetivo y… dio en la nada misma.
La joven de finos atributos se había desplazado como un rayo en el mismo instante en que el gatillo se apretó, su velocidad, si bien fue inferior a la del disparo, le permitió mover su cuerpo el metro deseado antes de que el ataque atravesara los tres metros que debía recorrer; dándole el tiempo apenas suficiente para esquivar el ataque y dirigir ahora su arma contra el malvado villano.

El sonido de un relámpago provocado por el látigo, volvió a escucharse cuando el cuero impactó de lleno con la mano del villano sobre el gatillo. “¡AHHHHHH MALDITA PERRA!” Grito con lágrimas en sus ojos al sentir el escozor de la mano, tanto fue el dolor que Jim cayó al suelo y soltó su rifle mientras se retorcía por el dolor. “¡¿Ahrggg… quien carajos eres tu?!” Sus ojos llenos de lágrimas miraron con desprecio a la mujer, sintiendo cómo su mano ardía con una enorme marca producto del látigo.

Al mismo tiempo, el Tigre de la jovencita obedeció a las órdenes de su dueña, colocándose frente al bebé hipopótamo y Kevin. “Tks… ¡no te preocupes por nosotros acaba con él!” Le gritó el moreno, atormentado por su vulnerable estado. Pero, lejos de rendirse, abrazó al pequeño animal junto a él para que la mujer no tuviera de qué preocuparse.

“Miserable…” contestó Jim a las palabras de Daphne con la ira marcada en su rostro. “¿Qué te parece si nos dividimos la recompensa, eh? Pareces ser una chica inteligente, la piel de las crías hipopótamos es bastante elástica y se cree que tiene propiedades medicinales… incluso afrodisíacas...” Los siniestros ojos del cazador, a merced de la peli rosa, reflejaron lo patético de su alma; parecía haber sido derrotado de un solo golpe, buscando en ese momento un verdadero diálogo. “¿Qué dices? Incluso podríamos venderlo por 3 millones de berries niña… ambos nos beneficiaríamos…” Forzó una sonrisa… y en ese momento, aún en el suelo en posición fetal por el dolor, parecía seguir retorciéndose con su mano sobre la pantorrilla.
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RE: [Aventura T1] En búsqueda del ave misteriosa | Daphne Duff - Daphne Cross - 24-09-2026

Apenas se esbozó en su rostro una sonrisa cuando le vio caer. Las rodillas del cazador lamieron la maleza debajo de él mientras el arma escapaba de sus manos, aterrizando a un costado. Sus músculos se fueron relajando, aunque la adrenalina todavía correteaba por sus venas negándose a abandonarla por completo. En ese instante lo que reinaba en ella era la rabia, el rencor, la repugnancia.

Avanzó únicamente lo necesario, sin perderle de vista. Ignis continuaba sostenida en su mano, sus articulaciones se arrastraban sobre las verdes hojas, siguiendo las irregularidades del terreno con cada uno de sus movimientos. Antes de hacer cualquier otra cosa adelantó una pierna y pateó el rifle con fuerza, apartándolo del alcance de aquel hombre y enviándolo varios metros hacia un costado del sendero, lejos también de Kevin y de la pequeña cría. No pensaba darle la menor oportunidad de recuperarlo.


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¿Hm? ¿Nunca te han dicho que es de mala educación insultar a una hermosa mujer? —La comisura de sus labios se alzó ligeramente, pero la sonrisa carecía de cualquier atisbo de simpatía. No volvió a acercarse. Había algo que no terminaba de gustarle. Sus ojos descendieron durante apenas un instante hasta aquella mano que el hombre mantenía sobre la pantorrilla. Quizás solo se trataba del dolor. Quizás el miserable realmente estuviera tan derrotado como aparentaba. Pero después de haber recibido un disparo no estaba dispuesta a confiar en apariencias. Mantuvo la distancia suficiente como para que Ignis pudiera volver a hablar por ella si aquel cazador decidía probar suerte una segunda vez.

No meritaba ápice alguno de piedad o bondad. Le haría pagar por sus actos—. No lo mereces, pero obtendrás un poco de misericordia de mi parte. No te mataré. —Su voz salió sorprendentemente serena pese al fuego que ardía tras sus ojos. Ladeó apenas la cabeza, observándole de arriba abajo con evidente desprecio—. Vendrás con nosotros. Estoy segura de que tu caza furtiva es ilegal, así que te entregaremos a las autoridades correspondientes.


[Imagen: 25.png]

De entre sus labios escapó una risa seca, sin humor cuando escuchó su propuesta. ¿Tres millones? Ni aunque hubiese pronunciado treinta—. Qué adorable.~ —Murmuró con un tinte venenoso—. ¿De verdad creías que iba a venderte al pequeño después de todo esto? —La mirada de Daphne se endureció todavía más.— Haznos un favor y cierra tu hocico un rato. Cada palabra que sueltas despierta un poquito más mis ganas de enterrarte aquí mismo, así que por tu bien y por el nuestro, cállate. —Giró ligeramente el rostro—. Aster, cielo. Quédate ahí y no le quites los ojos de encima. —El tigre agitó las orejas ante su voz. Permanecía junto a Kevin y la pequeña cría, pero dirigió toda su atención hacia el cazador. El gruñido nació desde lo más profundo de su pecho, haciendo vibrar su garganta como un pequeño motor. Sus labios se retrajeron apenas, mostrando sus colmillos en un claro gesto amenazante. Apenas sonrió—. Muy valiente con una cría y con un rifle, ¿verdad? Veamos cuánto dura esa valentía sabiendo que tienes un pequeño gatito observándote.

Aster no avanzó ni se abalanzó sobre él. Simplemente permaneció allí, enorme, inmóvil y atento a cualquier movimiento extraño mientras La mujer conservaba a Ignis preparado entre sus dedos. Solo entonces permitió que parte de su atención se desviara hacia sus compañeros. Su expresión cambió inmediatamente cuando vio a Kevin sujetando al pequeño hipopótamo contra él. Por un momento incluso sintió que la rabia se disipaba un poco. Quizás no era tan cruel como había pensado—. ¿Te duele mucho? —Preguntó, observando la mancha carmesí que seguía extendiéndose por su brazo.

Su primer instinto fue acercarse y ayudarlo. Dio incluso medio paso en su dirección antes de detenerse. La mirada terminó bajando hacia la cría. Las heridas seguían abiertas. Exhaló un ligero suspiro—. Presiona la herida, ¿sí? —Indicó al guía mientras señalaba su brazo.— Iré contigo en cuanto termine con él. —No le gustaba. En absoluto. Cada fibra de su cuerpo le pedía que atendiera primero al hombre que acababa de recibir una bala delante de sus ojos, pero tampoco podía ignorar al pequeño animal por el que todo aquello había comenzado. Si ya había decidido salvarlo, no iba a dejar el trabajo a medias. Se dirigió hacia donde había quedado el botiquín caído, semioculto entre las hojas y la vegetación. Se acuclilló para recogerlo con una mano y regresó rápidamente hasta la pequeña cría.


[Imagen: Focus.png]

—Ven aquí, pequeño luchador... —Se sentó sobre la maleza, haciendo un pequeño gesto a Kevin para que se lo entregara. Cuando volvió a tenerlo entre sus brazos, lo acomodó con cuidado sobre sus muslos. Sus movimientos fueron delicados, procurando no asustarlo otra vez—. Ya sé que nuestra primera presentación no ha sido especialmente buena... —Sus ojos bajaron hacia la mano que el animal había mordido hacía apenas unos minutos—. Pero intentemos no repetirlo, ¿sí, cielo? —Una pequeña sonrisa apareció en su rostro.

Abrió el botiquín y recordó mentalmente las instrucciones que Kevin le había dado antes de que todo se fuera al traste. Buscó el ungüento en su interior y, con cuidado, comenzó a aplicarlo sobre las heridas todavía sangrantes de la cría. No sabía si lo estaba haciendo bien. Seguramente un médico podría haberlo hecho infinitamente mejor, pero procuró extenderlo sin ejercer demasiada presión sobre la carne dañada—. Sshh... tranquilo... —Esperó el tiempo necesario antes de tomar las vendas. Las rodeó alrededor de las zonas dañadas, procurando que quedaran firmes pero sin apretar demasiado. Sus dedos, acostumbrados a trabajar con hilo, cuero, telas y metal, se movían con precisión incluso aunque el terreno de la medicina le resultase ajeno. Finalmente aseguró el vendaje con un pequeño nudo. Se quedó observando su obra durante unos segundos—. Bueno... bonito, lo que es bonito... no ha quedado precisamente. —Arrugó ligeramente la nariz—. Pero espero que al menos sirva. —Le acarició la cabeza con extrema suavidad.


[Imagen: Triste2.png]

Solo entonces volvió la mirada hacia Kevin. La culpa seguía instalada en su pecho—. Esto ocurrió porque decidí que nos detuviéramos. —Murmuró. Su expresión perdió buena parte de la ligereza que solía acompañarla—. Así que me haré responsable de lo que ha pasado. —Guardó silencio unos instantes.— Te pagaré el triple por lo que ha pasado. Y... —Dejó la criatura en el suelo y se levantó. Del morral sacó la flor que había encontrado antes. La sostuvo entre sus dedos, acariciando los suaves pétalos con suavidad antes de extenderla hacia él—. No es mucho, es más bien algo simbólico... —Sonrió apenas—. Tómalo como agradecimiento por tu trabajo... y por haber protegido a este pequeño luchador pese a que hace un rato querías abandonarlo a su suerte. —La última frase salió acompañada de una pequeña acusación juguetona.— Al final resulta que tienes corazón y todo. —Volvió a dirigir la mirada a su brazo.— En cuanto podamos ocuparnos de eso como se debe, lo haremos. Si empiezas a marearte, a sentirte débil o cualquier cosa extraña, me avisas inmediatamente. Nada de hacerte el duro.

Después de la bajada de adrenalina y lejos de la tensión, su estómago se quejó, haciendo que un pequeño rubor apareciera en sus pómulos—. ¡Y-yo no he sido! —Se apresuró a decir, las letras atropellándose sin querer. Sin embargo llevó las manos a la pequeña bolsa que reposaba a su costado, sacando de ahí unas piezas de pescado seco que custodiaba en el interior de una cajita. La abrió y tras agarrar una, le ofreció al guía—. ¿Quieres? —Sonrió apenas mientras daba un pequeño mordisco.

Un pequeño intento de limar asperezas.

Zas, en toda la cara



RE: [Aventura T1] En búsqueda del ave misteriosa | Daphne Duff - Ryota Miyamoto - 25-09-2026


Los brillantes ojos de color dorado brillaron altivos cuando la muchacha se proclamó victoriosa y otorgó el regalo de la vida a quien no lo merecía. Su amable acto lleno de ingenuidad, fue precedido por una mirada amarga; pues el cazador esperaba que la mención del dinero pudiera tentarla aunque fuera un poco. La cabeza del hombre asintió tras las palabras de Daphne, abandonando aquel patético acto, para mostrar una mirada seria cuando notó al tigre posando sus brillantes ojos sobre su cuerpo.

Cualquier movimiento y tendría al animal encima.

La atención de la peli rosa, dicho por ella misma, se desvió en dirección a los heridos. “Eres muy amable… demasiado.” Respondió Kevin, aún sorprendido por lo que acababa de presenciar, pues jamás llegó a imaginar que esa chica era alguien tan fuerte. “Un poco, pero no te preocupes...” Una pequeña curvatura en sus labios se pudo vislumbrar, al menos hasta que la joven le pidió que continuara haciendo presión sobre la herida para comenzar a tratar al animal. “a.” al parecer, estaba como segundo entre las prioridades.

“Sí, no es nada.” Busco salvar algo de su orgullo, desviando la mirada con un pequeño rubor aflorando.

Cuando Daphne tomó el botiquín, soltó con cuidado al rechoncho animal, para que ella lo tomara en brazos. Luego, se sentó para observarla sin dejar de hacer presión en su herida, como si de repente las peticiones de la joven tuvieran más peso que las propias.

En ese momento fue como si pudiera verla con otros ojos. Allí, en medio de la selva, aun con el enemigo en el suelo, lo único importante para ella era aquella cría, sobrevalorando incluso la vida del animal, por sobre el dinero que le ofrecieron. Eso, y su increíble fuerza, despertaron en el interior del explorador una sincera admiración.

El regordete cachorro también pareció ser atrapado por el hechizo de la joven, pues se dejó guiar por las las suaves manos de Daphne, para terminar, moviendo sus orejitas con lo que parecía una sonrisa. Aunque los animales no sonríen.

El pequeño animal, levantó la mirada cuando fue bajado al suelo en medio de vocablos que demostraban el tipo de persona que era.


Daphne sorprendió aún más al moreno, sus preocupados vocablos eran una caricia para el interior de cualquiera. ¿Cómo podría alguien preocuparse tanto por un simple empleado? Pensó con agrado, sintiendo en su interior la fortuna de ser ese trabajador a su cuidado. “Ah, no, no hace… digo, claro…” No supo que decir, ante las suaves palabras y el regalo, tan solo lo tomo siendo la primera vez que una mujer le regalaba flores, incluso pudo verse como las mejillas del moreno se tornaron de un tono cálido. “Claro, obvio que tengo corazón… es decir… ya sabes todos tenemos…” Busco fuerzas para no ser totalmente derrotado, siendo salvado por el tierno sonido estomacal.

“Yeyeyeye” No pudo evitar reír por ello, incluso la mujer maravilla necesitaba alimentarse. “Claro, te diré si estoy por desmayarme… gracias.” Contesto, tomando una de las piezas de pescado, tocando por equivocación la mano ajena. “Uh, perdona.”  Desvió la mirada nerviosa, llevando la comida a su boca y…

Ost

Bang…

De nuevo, el sonido de un disparo se escuchó en la jungla.  Una bala perforó de lleno el pecho de Kevin salpicando con su sangre el rostro de Daphne.

“AHHHHHHHHHHHHHHHHHRGGG” El grito del cazador se escuchó y cuando la joven volviera la vista a él.

En ese momento pudo ver cómo el tigre mordía con ferocidad el brazo del pistolero. Su intervención, habría evitado que la bala del revolver diera de lleno contra ella, pero desviaría el proyectil e impacto de lleno en el corazón de Kevin.

Lo que el cazador intentó alcanzar en su pantorrilla, era un arma oculta, para dispararle a ella cuando tuviera la oportunidad.

“Yo.. kug… niña…” Sus palabras se ahogaban en sangre, cayendo al suelo mientras sostenía su propio pecho, buscando cómo curar lo incurable. “No quiero… no… aun no… yo… quiero… tu…” La ultima fue la palabra que arrebato el color a su pecho, la herida había sido fatal, quizás ni siquiera sufrió, más si vio su vida apagándose en un instante por culpa de ese hombre, enseñando que tan frágil son en realidad las personas.

Los lamentos y lloros del pequeño hipopótamo se escucharon, frotando su hocico contra Kevin, quien falleció por culpa de la ingenuidad.

No obstante, pasará lo que pasara con el cazador en esa selva. Cuando todo ello termino, un ave de dorado plumaje, se posaría en la rama de un árbol, frente al cuerpo del explorador.

“¿Quieres ver al ave de esa historia? Yo puedo llevarte, pero te costara, niña…” Fueron las palabras que le dijo. Al final, incluso en su muerte, cumplió su palabra.

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RE: [Aventura T1] En búsqueda del ave misteriosa | Daphne Duff - Daphne Cross - 27-09-2026

Por nada del mundo hubiese esperado que ese sería el desenlace de los acontecimientos.

Había dejado de lado la ira, había custodiado bajo llave la sed de venganza. Sus sentidos estaban puestos en atender a la cría, en cuidar -a su manera- al guía. Se había tornado, en cierta medida, algo agradable. ¿Quizás podría ser su amiga? No se veía un mal chico realmente.

Sonrió al verle tomar el pedazo de pescado.

Pero la felicidad no es algo que le pudiese ser otorgado.


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El estruendo del disparo heló su sangre por completo. Su rostro, marcado con las líneas que expresaban su contento se vio tintado de carmesí. Sus ojos se abrieron, la caja cayó de su mano, derramando las piezas sobre la maleza. Por un momento hizo la vista atrás, percatándose de cómo Aster se cernía sobre el hombre. Aún impactada volvió a ver al moreno. Bajó la mirada, la fuente de vida escapaba de aquel agujero que ahora adornaba su pecho, tiñendo la ropa durante el trayecto. Movió los labios sin emitir sonido, la voz quedó presa en su garganta.

Su mirada se humedeció, su corazón dio un vuelco que azotó su mundo. Avanzó hacia él antes de que este cayera, sosteniéndolo con los brazos. Se arrodilló, sujetando su cuerpo sin dejar de temblar—. N-no, no puedes hacer esto... —Su voz salió en apenas un hilo quebrado, roto. La emoción se hizo un nudo en el centro de su garganta. Un nudo especialmente doloroso. Finalmente las lágrimas terminaron por derramarse, aterrizando sobre los pómulos ajenos.

Llevó una mano al pecho, presionando la herida, sin embargo la sangre seguía filtrándose entre sus dedos. Por mucho que presionara, por mucho que intentaba evitar lo inevitable... no lograba hallar la salvación a aquel fatídico destino. Al darse cuenta de que no podía hacer nada, llevó la mano manchada al rostro ajeno. La acomodó en su mejilla y la acarició con suavidad—. Lo siento, lo siento... —Repitió una y otra vez. Había sido su culpa, total y absolutamente suya. Si hubiese sido más lista, si hubiese noqueado a aquel indeseable, incluso... si no hubiese tenido piedad, todo sería distinto.

El peso de sus acciones cayó sobre ella como una roca.

Sintió la vida escaparse entre sus manos. Su hilo se cortó. Sin vacilar, sin compasión. Tendió el cuerpo sobre la maleza con delicadeza y depositó un beso en su frente que tardó varios segundos en romperse. Podía escuchar las quejas del cazador tras de sí siendo atacado por su compañero. Con las piernas temblando se levantó. Alzó la cabeza y volteó a ver al hombre—. Lo mataste... —Susurró con absoluta frialdad. La ira y el coraje se filtraba a través de sus palabras como veneno. Si algo de humanidad habitaba en ella, había desaparecido hacia aquel despojo.— ¿Piensas que te irás de rositas...? ¿Que te dejaré ahora frente a los marines? —Escapó una risa seca, sin humor. Avanzó hacia él. Su peso hundía el césped por el que andaba. Cesó su andar frente a él.


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Sin ápice alguno de delicadeza tomó su mentón justo después de que Aster lo soltara. Le alzó el rostro, le observó con asco, con odio. El fuego en su mirada era abrasador. Mil y un improperios pasaron por su cabeza. Quiso soltar una retahíla de maldiciones que finalmente no hallaron escapatoria. Se limitó a tensar la mandíbula. A morderse la venenosa lengua. Presionó los dedos en su mandíbula, hundiéndola en su carne hasta marcarla con sus huellas.

Apenas separó los dientes mientras susurró con voz ronca—. Aster... mátalo. —Ordenó, observando con atención los ojos ajenos.— Quiero que le hagas sufrir... —Su extremidad se deslizó hasta su nuca, sosteniéndolo ahí mientras lo llevaba frente al tigre.— Solo no te lo comas, cielo... este tipo de basura solo te dañará el estómago. —Lo empujó y Aster saltó hacia él. Su dentadura se cernió sobre su brazo, sus colmillos hundiéndose en su carne entre gruñidos.


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Mientras tanto, la pirata volvió donde Kevin, arrodillándose a su lado—. Te regresaré con tu familia... —Musitó y se sentó a su lado. Su mirada estaba perdida en el cuerpo inerte, en lo que podría haber hecho, en lo que no, en los errores que cometió, en cómo sus propias acciones lo habían matado. Por su culpa. Todo por su culpa. El tiempo pasó, ni siquiera supo si fueron minutos u horas. Simplemente dejó de escuchar los quejidos de fondo, los gruñidos de Aster ya no sonaban. Asumió que todo había acabado.

Obvió el grotesco escenario que había dejado Aster—. Necesitaré que me ayudes, cielo... tenemos que llevarlo a casa. —El felino se acercó y se agazapó sobre la maleza, colocándose en la postura más cómoda posible para que pudiera alzar el cadáver sobre él. Lo acomodó con cuidado y delicadeza. El tigre se alzó con cuidado, Daphne no soltó a Kevin en ningún momento, asegurándose de que no cayera. Se inclinó y tomó al hipopótamo entre sus brazos. Sosteniéndolo con uno mientras la otra extremidad aguantaba al guía.

Se mantuvo en silencio todo el camino. Durante el trayecto de regreso hallaron una manada de hipopótamos. Los vio y dirigió la mirada al pequeño, el cual se había puesto un tanto ansioso. Hizo una mueca de ternura y lo dejó en el suelo. No hubo despedidas, ni siquiera la cría se volteó a verla. Se limitó a corretear hacia ellos con sus pequeñas patitas.

Había logrado llevarlo de vuelta, pero a qué precio... no se sentía mejor por eso. La culpa y la ira seguían burbujeando en su piel. Estaba por retirarse cuando un graznido sonó en las alturas. Alzó la mirada y vio al ave sobre una rama. Pese a que debía sentir alegría en su corazón por hallar lo que arduamente habían buscado... se implantó una profunda tristeza.

Las lágrimas se derramaron de nuevo.

—Lo lograste, Kevin.



RE: [Aventura T1] En búsqueda del ave misteriosa | Daphne Duff - PX-4 - 28-09-2026

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Aventura T1: Completada

Recompensas Narrador Ryota

— Puntos Mugiwara: 6

— Puntos de Rol: 10

— Berries: 15000


Recompensas User Daphne

— Puntos Mugiwara: 5

— Reputación: 10 + 5(Karma Popularidad): 15

— Atributos: 0

— Berries: 10000

STAFF DE NAKAMA NO MI