19-08-2026, 07:25 PM
(Última modificación: 19-08-2026, 07:30 PM por Juan Sebastian.)
En la cubierta de aquel barco perdido en el mar, la batalla, que parecía haberse apagado tras la ajustada victoria de los piratas sobre los esclavistas, encontró una nueva fuente de alimentación de mano de los dos revolucionarios. César, siguiendo las órdenes absolutas de su maquiavélico capitán, cargó sin piedad contra el monstruoso niño que buscaba liberar a los esclavos. Fue durante esa carga que Roger, indignado por las acciones del bucanero, decidió soltar uno de sus recurrentes discursos, idealistas sí, pero cargados con la convicción de alguien que cree de corazón en su causa.
Durante el monólogo del mink de grandes orejas, el golpe de César impactó con fuerza contra el pequeño revolucionario. Esto habría sido todo, pero, demostrando que no es casual haber sido aceptado en el ejército revolucionario a tan corta edad, Kasui agarró velozmente su mangual, logrando impactar un poderoso golpe directo al pecho del criminal. Si bien ambos golpes fueron simultáneos, el pirata no pudo prever la demoledora fuerza que logró imprimir aquel chico en su ataque. Mientras el muchacho saltaba al lado de su compañero, el moreno timonel corsario se tambaleaba, intentando procesar que era lo que había pasado. —Puto niño… —Susurró mientras se agarraba el pecho con su mano izquierda.
Durante el sigiloso salto de Kasui, Roger, que había tenido suficiente con las actitudes del capitán pirata, atacó con una poderosa patada en el hombro del corsario, que fue forzado a retroceder un metro por la fuerza del impacto. El golpe fue lo suficientemente fuerte como para que Roberts tomase en serio al conejo, no era alguien con quien podría pararse a jugar. Fue entonces cuando el chico medio lagarto aterrizó cerca de donde estaba parado Roger, que ahora se encontraba algo más lejos tras haber retrocedido.
—Conque no estás con nosotros… —Fueron las palabras del capitán pirata, quien no perdió un segundo en atacar con su sable al niño. El tajo del capitán fue directo al rostro reptiliano del muchacho, dejando un silbido en el aire detrás de su movimiento. Sorprendido por la dureza del joven revolucionario, Roberts chasqueó la lengua. Se dispuso a moverse, pero un joven niño que aún no había bajado al barco gritó desde la distancia. —Yo… ¡YO QUIERO SER FUERTE! —En sus ojos lagrimosos había un brillo con determinación. —¡Estoy cansado de que me pisoteen! Quiero cambiar… —El pirata sonrió frente a las palabras del muchacho.
Apenas recuperado del golpe que recibió por el muchacho, César agarró al niño en un fugaz movimiento y lo agarró con fuerza. Con la mano derecha sobre su cabeza y la izquierda sobre su hombro, se dirigió a todos los presentes. —¡Manos arriba ahora mismo o lo mato! No quiero juegos… —Su tono de voz era serio, rasposo como el hierro oxidado, no había dudas, solo frustración al ver que sus rivales eran más fuertes que ellos. —Capitán, estos dos nos han jodido para bien… —dijo como punto final a su discurso.
Ante los hechos, Roberts soltó una bocanada de aire, frustrado por la realidad, el juego se había acabado, era hora de recoger las amarras y volver a su hogar, su barco, el Sueño de Alejandra, nombre que le puso en honor a una mujer con la que tuvo relaciones antes de robarlo.
Como si fuese obra del destino, una explosión sacudió cada uno de los tablones del barco, el humo empezó a filtrarse desde el interior del mismo hacia el exterior, saliendo por cada una de las malgastadas maderas. Mientras el olor a madera quemada empezaba a inundar el ambiente, el capitán aprovechó para despedirse de sus contrincantes. —Parece que se nos acabó el tiempo… Ha sido un placer, Lauren, y… ¿Rogelio? Ahora se bien vuestros rostros, algo me dice que nos volveremos a ver. —Con eso dicho, los esclavos que quedaban en la cubierta saltaron al agua desde el punto más cercano que tenían disponible, nadando a donde podían con toda prisa, algunos acabaron en el barco de Roger y Kasui, otros fueron a parar en el barco de Robets.
Mientras esto pasaba, un barco se acercaba a toda prisa a la ubicación de aquel escenario.
Durante el monólogo del mink de grandes orejas, el golpe de César impactó con fuerza contra el pequeño revolucionario. Esto habría sido todo, pero, demostrando que no es casual haber sido aceptado en el ejército revolucionario a tan corta edad, Kasui agarró velozmente su mangual, logrando impactar un poderoso golpe directo al pecho del criminal. Si bien ambos golpes fueron simultáneos, el pirata no pudo prever la demoledora fuerza que logró imprimir aquel chico en su ataque. Mientras el muchacho saltaba al lado de su compañero, el moreno timonel corsario se tambaleaba, intentando procesar que era lo que había pasado. —Puto niño… —Susurró mientras se agarraba el pecho con su mano izquierda.
Durante el sigiloso salto de Kasui, Roger, que había tenido suficiente con las actitudes del capitán pirata, atacó con una poderosa patada en el hombro del corsario, que fue forzado a retroceder un metro por la fuerza del impacto. El golpe fue lo suficientemente fuerte como para que Roberts tomase en serio al conejo, no era alguien con quien podría pararse a jugar. Fue entonces cuando el chico medio lagarto aterrizó cerca de donde estaba parado Roger, que ahora se encontraba algo más lejos tras haber retrocedido.
—Conque no estás con nosotros… —Fueron las palabras del capitán pirata, quien no perdió un segundo en atacar con su sable al niño. El tajo del capitán fue directo al rostro reptiliano del muchacho, dejando un silbido en el aire detrás de su movimiento. Sorprendido por la dureza del joven revolucionario, Roberts chasqueó la lengua. Se dispuso a moverse, pero un joven niño que aún no había bajado al barco gritó desde la distancia. —Yo… ¡YO QUIERO SER FUERTE! —En sus ojos lagrimosos había un brillo con determinación. —¡Estoy cansado de que me pisoteen! Quiero cambiar… —El pirata sonrió frente a las palabras del muchacho.
Apenas recuperado del golpe que recibió por el muchacho, César agarró al niño en un fugaz movimiento y lo agarró con fuerza. Con la mano derecha sobre su cabeza y la izquierda sobre su hombro, se dirigió a todos los presentes. —¡Manos arriba ahora mismo o lo mato! No quiero juegos… —Su tono de voz era serio, rasposo como el hierro oxidado, no había dudas, solo frustración al ver que sus rivales eran más fuertes que ellos. —Capitán, estos dos nos han jodido para bien… —dijo como punto final a su discurso.
Ante los hechos, Roberts soltó una bocanada de aire, frustrado por la realidad, el juego se había acabado, era hora de recoger las amarras y volver a su hogar, su barco, el Sueño de Alejandra, nombre que le puso en honor a una mujer con la que tuvo relaciones antes de robarlo.
Como si fuese obra del destino, una explosión sacudió cada uno de los tablones del barco, el humo empezó a filtrarse desde el interior del mismo hacia el exterior, saliendo por cada una de las malgastadas maderas. Mientras el olor a madera quemada empezaba a inundar el ambiente, el capitán aprovechó para despedirse de sus contrincantes. —Parece que se nos acabó el tiempo… Ha sido un placer, Lauren, y… ¿Rogelio? Ahora se bien vuestros rostros, algo me dice que nos volveremos a ver. —Con eso dicho, los esclavos que quedaban en la cubierta saltaron al agua desde el punto más cercano que tenían disponible, nadando a donde podían con toda prisa, algunos acabaron en el barco de Roger y Kasui, otros fueron a parar en el barco de Robets.
Mientras esto pasaba, un barco se acercaba a toda prisa a la ubicación de aquel escenario.
Resumen
Narrador
Bélico
NPCS

![[Imagen: Gemini-Generated-Image-j5xm8yj5xm8yj5xm.jpg]](https://i.ibb.co/DX21hrt/Gemini-Generated-Image-j5xm8yj5xm8yj5xm.jpg)

![[Imagen: Captura-de-pantalla-16-6-2026-164649-www...ck-com.jpg]](https://i.ibb.co/1J0QZzTF/Captura-de-pantalla-16-6-2026-164649-www-superstock-com.jpg)