19-08-2026, 04:22 AM
(Última modificación: 19-08-2026, 05:22 AM por Miyori Hoshino.)
Inhalé aquel familiar olor a sal mientras la brisa acariciaba mi cuerpo con sumo respeto, y entonces escuché nuevamente el puerto, las bocinas de los barcos, el murmullo de las voces y el chapoteo de los pequeños pies que corrían por la orilla, con lentitud me incorporé para contemplar la bahía, transitada por canoas, navíos y pequeñas embarcaciones, algunos pescaban, otros simplemente disfrutaban de un paseo, y sonreí por ello, lo hice como aquella niña que podía pasar horas observando rostros desconocidos que de alguna manera se sentía parte de mí, de mi vida y mis orígenes, estaba en Baquella, sin duda alguna. La tierra que me había visto crecer y que me había enseñado, a su manera, que cada persona posee un destino guiado por sus propias convicciones. Mi boca se apoyó sobre mi rodilla mientras me enamoraba una vez más de aquel paisaje aunque en el fondo no podía evitar sentirme como un fantasma en unas tierras que ya no eran mías. El abdomen comenzó a dolerme y la fatiga se hizo presente, pero la brisa costera resultaba demasiado reconfortante para marcharme todavía, desde allí observé a los pescadores lanzar sus redes, protegidos del sol por grandes sombreros de paja mientras otros se sumergían entre los corales en busca de percebes. ¿Nadar?, sonreí al recordarlo, durante mi infancia y adolescencia solía hacerlo constantemente, pero… con los años había perdido aquella costumbre, aun así, jamás dejé de amar en silencio la belleza del mar, incluso cuando podía contemplarlo desde la cubierta de un navío que me llevaba de isla en isla, explorando culturas que no conocía ni aunque leyese los libros más antiguos en Baquella, fue por eso que me permití permanecer allí un rato más, admirando aquellos quehaceres cotidianos, alegrándome por sus abundantes recolecciones y dejándome envolver por recuerdos que creía olvidados hasta que finalmente me levanté del banco de arena con el vestido completamente empapado por el oleaje, la tela escurriendo y pegándose a mi cuerpo mientras comenzaba a recorrer aquel sendero que conocía como la palma de mi mano, y mientras caminaba, comencé a tararear una melodía tranquila y amena, una canción sencilla, casi coloquial, de esas que cualquiera que hubiese vivido en Baquella reconocería al instante.
![[Imagen: miyoocheja.png]](https://i.ibb.co/20ZJ1jdH/miyoocheja.png)
Cita Diálogo / Habla / *Piensa*
![[Imagen: file-000000008bfc822faef83e223001f3f5.png]](https://i.ibb.co/WWRcn6nZ/file-000000008bfc822faef83e223001f3f5.png)
