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CRISOL | F.P.R. - Miyori Hoshino - 19-08-2026

[personajeinvalido=3941]

Día 2 Primavera, Año 18
Ciudad de Shandora
Isla Skypiea, Zona en los cielos.






—- Muy bien jovencita….--- dijo mientras se encorvaba en mi dirección y al mismo tiempo puso su mano sobre mi abdomen — confía en este megayayo, no te va doler mucho… — rió de manera jocosa y divertida, mis ojos azules permanecieron completamente sobre sus acciones, ¿no dolerá “mucho”?, aquella advertencia apenas tuvo tiempo de asentarse en mi mente cuando de repente sentí que algo me golpeaba y lo siguiente que vi fue una infinita oscuridad consumiéndome. El silencio que vino después fue como tener todos mis sentidos completamente apagados, pensé, ¿otra vez… pesadillas?, sí, aquella sensación ya la había experimentado una vez durante mis tiempos en la corriente Akai, especialmente cuando tocamos las áridas tierras de Sabakun, entre aquellas civilizaciones centrales de las Dunas de Shura. El silencio también es sonido, es absurdo, calmado, suspensivo, incluso te deja en un margen donde sólo puedes esperar, esperar.. y esperar por aquello que finalmente rompa su red suspensivo, y finalmente, aquel lienzo oscuro comenzó a transformarse a algo mucho más cálido. Con lentitud abrí mis ojos como si hubiera dormido durante un largo tiempo, ante mí apareció un cielo divinamente azul y completamente despejado, acompañado por el tranquilo sonido del mar que parecía encontrarse en absoluta calma, y a la distancia, sobre mi cabeza, escuchaba el graznido de las gaviotas que surcaban los cielos como si fueran sus propias dueñas. No había recuerdos, no había memoria de nada, simplemente existía aquella cama de arena que me brindaba un poco de descanso después de tanto tiempo de cruzar un viaje en el que había tenido que aparentar estar sola. Un suspiro escapó de mis labios mientras cerraba nuevamente los ojos, simplemente para disfrutar de aquella vestidura del océano abrazándome una y otra vez, como si se tratara del rostro de un viejo conocido que finalmente había logrado reconocerme, sonreí plenamente, por un instante… sentí que estaba bajo uno de los efectos que más amaba sentir, pertenecer, aunque antes solo fuera navegando, era aquella dicha que cualquier pirata o marinero podía llegar a atesorar. Me permití entregarme nuevamente al destino de los sueños ignorando por completo que ya me encontraba en uno, quizás mi memoria me llevaba a escarbar más y más entre tesoros olvidados que son parte de mi esencia, mi historia, mi corazón puesto en el escenario, quizás los valores que había olvidado, me encontraba descalza caminando en un sendero que quizás estaba lejos de casa.

Ese era… mis comienzos.


RE: CRISOL | F.P.R. - Miyori Hoshino - 19-08-2026

Inhalé aquel familiar olor a sal mientras la brisa acariciaba mi cuerpo con sumo respeto, y entonces escuché nuevamente el puerto, las bocinas de los barcos, el murmullo de las voces y el chapoteo de los pequeños pies que corrían por la orilla, con lentitud me incorporé para contemplar la bahía, transitada por canoas, navíos y pequeñas embarcaciones, algunos pescaban, otros simplemente disfrutaban de un paseo, y sonreí por ello, lo hice como aquella niña que podía pasar horas observando rostros desconocidos que de alguna manera se sentía parte de mí, de mi vida y mis orígenes, estaba en Baquella, sin duda alguna. La tierra que me había visto crecer y que me había enseñado, a su manera, que cada persona posee un destino guiado por sus propias convicciones. Mi boca se apoyó sobre mi rodilla mientras me enamoraba una vez más de aquel paisaje aunque en el fondo no podía evitar sentirme como un fantasma en unas tierras que ya no eran mías. El abdomen comenzó a dolerme y la fatiga se hizo presente, pero la brisa costera resultaba demasiado reconfortante para marcharme todavía, desde allí observé a los pescadores lanzar sus redes, protegidos del sol por grandes sombreros de paja mientras otros se sumergían entre los corales en busca de percebes. ¿Nadar?, sonreí al recordarlo, durante mi infancia y adolescencia solía hacerlo constantemente, pero… con los años había perdido aquella costumbre, aun así, jamás dejé de amar en silencio la belleza del mar, incluso cuando podía contemplarlo desde la cubierta de un navío que me llevaba de isla en isla, explorando culturas que no conocía ni aunque leyese los libros más antiguos en Baquella, fue por eso que me permití permanecer allí un rato más, admirando aquellos quehaceres cotidianos, alegrándome por sus abundantes recolecciones y dejándome envolver por recuerdos que creía olvidados hasta que finalmente me levanté del banco de arena con el vestido completamente empapado por el oleaje, la tela escurriendo y pegándose a mi cuerpo mientras comenzaba a recorrer aquel sendero que conocía como la palma de mi mano, y mientras caminaba, comencé a tararear una melodía tranquila y amena, una canción sencilla, casi coloquial, de esas que cualquiera que hubiese vivido en Baquella reconocería al instante.


RE: CRISOL | F.P.R. - Miyori Hoshino - 19-08-2026

Pronto mi caminata me llevó hasta la zona de los manglares, aquel lugar donde solía desaparecer durante horas para tocar melodía en el violín, el recuerdo me hizo detenerme en seco, apresurada levé las manos por todo mi cuerpo como si Amphitrite pudiera ser un objeto pequeño que simplemente se podría encontrar en bolsillos, y luego miré hacia atrás, buscando con desesperación algún estuche negro abandonado entre el camino, no tardé en comprender que no lo tenía conmigo, el desespero comenzó a apoderarse de mí, una aflicción que me atravesó el corazón como insanas apuñaladas sin compasión, aunque mi diestra terminó posándose sobre mi abdomen, justo sobre aquella herida invisible que aún no comprendía, ¿estaba herida?, pero… no, ¡había perdido mi instrumento! —- ¿Dónde puede estar?, ¿Dónde, dónde, dónde…? —- me cuestioné, culpándome mientras obligaba a mi mente a desenterrar recuerdos que no quería ser florecidos. Y cuando el latido de mi corazón comenzó a resonar en mis oídos, en medio de aquel silencio de la incertidumbre, una hermosa melodía de violín llegó hasta a mí para silenciar todos mis temores, era una melodía limpia, deslizante, nostálgica, sin una sola imperfección durante su interpretación. Me quedé inmovil, helada y confundida, mientras mis ojos azules se alzaban entre los mangles, hacia aquella espesura donde los árboles parecían levantar una fachada de oscuridad absoluta pero en medio de aquella penumbra, Amphitrite, me estaba llamando. Mis pies no dudaron al reconocer aquella bendición de sus notas y comencé a internarme entre la húmeda vegetación, trepando algunas raíces hasta alcanzar un suelo fangoso rodeado de enormes árboles y raíces retorcidas que parecía fósiles de antiguos robles, el vestido comenzó a mancharse de barro y la tela se rasgó con las ramas, pero nada de aquello importaba, no podía apartar mi atención de aquella melodía que parecía hechizarme, llamarme, invitarme a seguirla aunque quizás… no era quien me guiaba… sino que me estaba invitando a encontrarla, ¿quién estaba tocando a Amphitrite?, ¿quién sostenía entre sus manos mi corazón?, mi mayor tesoro, aquel instrumento que me había sido entregado cuando mis primeros pasos en la música parecían estar destinados a algo para toda la vida.


RE: CRISOL | F.P.R. - Miyori Hoshino - 19-08-2026

Caminaba a cuesta entre el lodo y zonas humedas, con hojas pegandose en mi ropa y mi pelo, mientras avanzaba entre las finas cortinas de luz que se colaba entre las ramas de la copa más alta de los arboles, caminé y caminé, recordando por inercia de memorias aquel sendero que sin duda reconocí en cuanto pasé el tuner de robles encorvados, entre las lianas decorativas, hasta que una escalinata de rocas se interpuso frente a mí al paso de un riachuelo recorriendo sus cimientos, salté una piedra tras otra, hasta que tuve que poner de mi parte para subir las más altas y grandes, entonces fue que más adelante frente a mis ojos, y con una sonrisa de victoria, visualicé aquella cabaña hecha de madera en medio de aquel espacio abierto, como si fuese la joya del bosque, el pasto era visto junto algunos claros de tierra, a su alrededor no era más que fardos de arboles, entre más me acercaba podía distinguir los detalles que siempre me parecieron curiosas, un portico gastado pero acaparado de decoraciones talladas de peces conocidos en alta mar del pueblo, guirnaldas de cristales redondos que servían cual campaneros anunciando las tormentas o simplemente la brisa invasora de aquel feudal, asi mismo las columnas tambien tenían talladas figuras de bestias marinas junto a instrumentos usados por serés de las profundidades, en el portico también habia una antigua silla mecedora con un cojin de tercio pelo rojizo, era una cabaña pequeña, suficiente para comodidad de una persona, y yo conocía perfectamente esa cabaña, la visité muchas veces en mi niñez, era mi lugar favorito, el rincón de mi aprendizaje, de cualquier miscenaleas hambriento por conocer el arte palmado en música, y claro, de aquella fachada, en el umbral de su puerta escuchaba el sonido del violín, me quedé desde la lejanías contemplando y al asegurarme de que verdad era esa cabaña no dudé ni un segundo en correr hacia la manija de aquella puerta, necesitaba confirmar que era real, que de verdad se encontraba esa persona al cruzar la puerta… necesitaba realmente confirma la esperanza y anhelo de ver a alguien que creí nunca volvería a ver, y cuando abrí la puerta de golpe… la música no se detuvo por ningun motivo. Adentro de la cabaña se encontraba una persona de espalda, a simple vista era claro que se trataba de hombre que en ese momento era quién tocaba la bendición de Amphitrite.


RE: CRISOL | F.P.R. - Miyori Hoshino - 19-08-2026

Lentamente la persona que estaba tocando el violín giró en mi dirección con los ojos cerrados y con una sonrisa apacible, totalmente inmerso en la melodía que estaba interpretando en el instrumento que me pertenecía, aún después de la muerte seguía siendo tan hábil, tan diestro, tan experto en el mundo que él mismo me ha enseñado, si, aquella persona que en ese momento tocaba la canción de navegantes exploradores, era mi maestro, estaba frente a mí, y cuando el arco del instrumento se deslizó por última vez pronto el silencio se hizo nuevamente protagonista del ambien, sus ojos esmeralda cayeron sobre los míos y me miró con ternura. En ese momento, reconocí que de verdad lo estaba viendo y sin duda alguna caminé casi lanzandome para poder abrazarle con todo el cariño que le tenía a pesar que hace muchos años había fallecido. Él se rió de inmediato mientras correspondía mi afecto, colocando una mano sobre mi cabeza para acariciar los mechones nacientes de mi cabellera naranja. — Has crecido mucho, Miyori. — Expresó con voz dulce, calmada, mientras tomaba distancia para mirarme mejor, luego miró el violín azul que sostenía entre sus manos — Sin duda, has cuidado muy bien de Amphitrite, estoy orgulloso de ti — Ante sus palabras pequeñas lagrimas brotaban con lentitud mientras inmediatamente me limpiaba el rostro para evitar preocuparle, estaba demasiado feliz, de verdad que verle aquí, en este momento… era un regalo. — Tuve al mejor maestro, si. — expresé con una enorme sonrisa mientras mi difunto maestro me entregaba a Amphitrite y negaba un poco la cabeza — No, simplemente te he enseñado cómo se usan, tu has aprendido por tu propia cuenta como crear música, y eso es algo que debes fortalecer dia con día, no te quedes únicamente con mis enseñanzas, recuerda que ahí afuera encontrarás más artistas que te mostraran cosas diferentes a lo que te he enseñado. — Asentí con la cabeza, algo insegura de aceptar lo que dice, pero lo cierto es que había verdad en lo que explicaba, lo descubrí cuando toqué música junto a Maki, junto a The Cupid, o cuando en Matsuri conocí aquella pareja que venían de Wano, miré ahora a Amphitrite, y por supuesto, me sentí completa de nuevo — ¿Me acompañas con la siguiente melodía?, tu camino aún no termina mi pequeña Miyori… — Sus palabras se escuchaban como una indicación, quizás había estado demasiado en una zona de confort si poder explorar otros estilos, sonreí tenuemente y me reí ante lo que parece ser un regaño, como un último regalo, junto a mi maestro hicimos un maravilloso dueto de violines, como cuando yo era una niña de diez años a la par de unos de los mejores músicos de aquella humilde isla.


RE: CRISOL | F.P.R. - Saint Sheperd Ju Peter - 19-08-2026

Revisado por la administración.
Todo correcto.