19-08-2026, 02:29 AM
[personajeinvalido=3941]
—- Muy bien jovencita….--- dijo mientras se encorvaba en mi dirección y al mismo tiempo puso su mano sobre mi abdomen — confía en este megayayo, no te va doler mucho… — rió de manera jocosa y divertida, mis ojos azules permanecieron completamente sobre sus acciones, ¿no dolerá “mucho”?, aquella advertencia apenas tuvo tiempo de asentarse en mi mente cuando de repente sentí que algo me golpeaba y lo siguiente que vi fue una infinita oscuridad consumiéndome. El silencio que vino después fue como tener todos mis sentidos completamente apagados, pensé, ¿otra vez… pesadillas?, sí, aquella sensación ya la había experimentado una vez durante mis tiempos en la corriente Akai, especialmente cuando tocamos las áridas tierras de Sabakun, entre aquellas civilizaciones centrales de las Dunas de Shura. El silencio también es sonido, es absurdo, calmado, suspensivo, incluso te deja en un margen donde sólo puedes esperar, esperar.. y esperar por aquello que finalmente rompa su red suspensivo, y finalmente, aquel lienzo oscuro comenzó a transformarse a algo mucho más cálido. Con lentitud abrí mis ojos como si hubiera dormido durante un largo tiempo, ante mí apareció un cielo divinamente azul y completamente despejado, acompañado por el tranquilo sonido del mar que parecía encontrarse en absoluta calma, y a la distancia, sobre mi cabeza, escuchaba el graznido de las gaviotas que surcaban los cielos como si fueran sus propias dueñas. No había recuerdos, no había memoria de nada, simplemente existía aquella cama de arena que me brindaba un poco de descanso después de tanto tiempo de cruzar un viaje en el que había tenido que aparentar estar sola. Un suspiro escapó de mis labios mientras cerraba nuevamente los ojos, simplemente para disfrutar de aquella vestidura del océano abrazándome una y otra vez, como si se tratara del rostro de un viejo conocido que finalmente había logrado reconocerme, sonreí plenamente, por un instante… sentí que estaba bajo uno de los efectos que más amaba sentir, pertenecer, aunque antes solo fuera navegando, era aquella dicha que cualquier pirata o marinero podía llegar a atesorar. Me permití entregarme nuevamente al destino de los sueños ignorando por completo que ya me encontraba en uno, quizás mi memoria me llevaba a escarbar más y más entre tesoros olvidados que son parte de mi esencia, mi historia, mi corazón puesto en el escenario, quizás los valores que había olvidado, me encontraba descalza caminando en un sendero que quizás estaba lejos de casa.
Ese era… mis comienzos.
Día 2 Primavera, Año 18
Ciudad de Shandora
Isla Skypiea, Zona en los cielos.
—- Muy bien jovencita….--- dijo mientras se encorvaba en mi dirección y al mismo tiempo puso su mano sobre mi abdomen — confía en este megayayo, no te va doler mucho… — rió de manera jocosa y divertida, mis ojos azules permanecieron completamente sobre sus acciones, ¿no dolerá “mucho”?, aquella advertencia apenas tuvo tiempo de asentarse en mi mente cuando de repente sentí que algo me golpeaba y lo siguiente que vi fue una infinita oscuridad consumiéndome. El silencio que vino después fue como tener todos mis sentidos completamente apagados, pensé, ¿otra vez… pesadillas?, sí, aquella sensación ya la había experimentado una vez durante mis tiempos en la corriente Akai, especialmente cuando tocamos las áridas tierras de Sabakun, entre aquellas civilizaciones centrales de las Dunas de Shura. El silencio también es sonido, es absurdo, calmado, suspensivo, incluso te deja en un margen donde sólo puedes esperar, esperar.. y esperar por aquello que finalmente rompa su red suspensivo, y finalmente, aquel lienzo oscuro comenzó a transformarse a algo mucho más cálido. Con lentitud abrí mis ojos como si hubiera dormido durante un largo tiempo, ante mí apareció un cielo divinamente azul y completamente despejado, acompañado por el tranquilo sonido del mar que parecía encontrarse en absoluta calma, y a la distancia, sobre mi cabeza, escuchaba el graznido de las gaviotas que surcaban los cielos como si fueran sus propias dueñas. No había recuerdos, no había memoria de nada, simplemente existía aquella cama de arena que me brindaba un poco de descanso después de tanto tiempo de cruzar un viaje en el que había tenido que aparentar estar sola. Un suspiro escapó de mis labios mientras cerraba nuevamente los ojos, simplemente para disfrutar de aquella vestidura del océano abrazándome una y otra vez, como si se tratara del rostro de un viejo conocido que finalmente había logrado reconocerme, sonreí plenamente, por un instante… sentí que estaba bajo uno de los efectos que más amaba sentir, pertenecer, aunque antes solo fuera navegando, era aquella dicha que cualquier pirata o marinero podía llegar a atesorar. Me permití entregarme nuevamente al destino de los sueños ignorando por completo que ya me encontraba en uno, quizás mi memoria me llevaba a escarbar más y más entre tesoros olvidados que son parte de mi esencia, mi historia, mi corazón puesto en el escenario, quizás los valores que había olvidado, me encontraba descalza caminando en un sendero que quizás estaba lejos de casa.
Ese era… mis comienzos.
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Cita Diálogo / Habla / *Piensa*
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