[Presente relativo - Entrenamiento] - Las Alas de la Tempestad
#1
92 de Invierno, Año 17, 19:00
Punk Hazard, Lago Sinapsis

Ya había pasado un tiempo considerable desde que los Alas Negras habían conseguido asentarse en la isla que, una vez, estuvo bajo los dominios del Doctor Utakata. Esa isla era suya pero, aún así, todo aquello tan sólo era el comienzo de su estancia en el Nuevo Mundo o, mejor dicho, de su verdadera aventura pues, conforme más avanzaban los días, las horas, los minutos y segundos, Garnet tenía cada vez más claro cuál era su objetivo, sus metas y sueños, y como debía llevarlas a cabo. Algo que, junto a sus amigos y, por encima de todo, con la esperada vuelta de Yojimbo y Aspros a la tripulación, sabía de sobra que podría llevar a cabo. Y, por supuesto, que el pelirrojo se cercioraría de primera mano en ayudar todo cuanto fuera posible para que su familia escogida pudiera llevar a cabo todas sus metas.

Con eso en mente - el día anterior, al datado en esta historia -, el músico de los Alas Negras se encontraba en su habitación, ensimismado con algo que le había llegado de mano de la última edición del periódico. Estando sentado en el colchón de su cama - en una postura que recordaba a la flor de loto -, frente al skypiean reposaban dos cárteles de recompensa, uno junto al otro a escasos centímetros de distancia y, ambos, con la misma suma bajo su cabeza, estando a la izquierda el de Tobías Murray y, a la derecha, el de Garnet Matlock, los dos con una recompensa de 700 millones de berries. El pelirrojo en tanga, que no podía contener una sonrisa pícara no podía contener más sus intenciones pues, ahora que tenían el mismo valor por sus cabezas el pelirrojo sentía la necesidad de comprobar quién era más fuerte. Ya no se trataba sólo de mejorar a perseguir sus sueños. Con eso en mente fue corriendo hacia Tobías para citarle a un combate amistoso, al día siguiente y al atardecer, junto al lago con ramificaciones que habían avistado en la isla.

Así es como volvíamos al día presente. Garnet - quien iba con un tanga de color verde fosforito -, había combatido junto a su hermano de otra madre una gran cantidad de veces. Batallas encarnizadas en las que, al skypiean, le había quedado más que claro que el vaquero era hueso duro de roer, no por su fruta, sino por su ingenio. Por ello mismo, si quería dar la talla, sabía que debía ir con todo, no dudando en llevarse consigo mismo a su Sabertones colgando a sus espaldas. Tobías iba a comprobar de primera mano la maravilla que creó el mismo.

Una vez allí, y conforme el sol ya comenzaba a acercarse al horizonte, tiñéndose el cielo de un tono anaranjado que iba marcando ya casi el final del día, Garnet fue que llegó hasta el lugar acordado, llegando a una suerte de playa, impoluta y casi inmaculada, que separaba la parte de la selva con la propia orilla de del lago, quedando ambos ecosistemas a unos 100 metros de distancia. El pelirrojo decidió quedarse en un punto medio, dejando la selva a sus espaldas y a 50 metros de distancia, mientras que el lago quedaba a esa misma distancia pero al frente, quedando a ambos lados de Garnet tierra y más tierra.- Ya debe estar al caer, Tobías, ¿es o no es? - Musitó el pelirrojo, activando su Kenbunshoku Haki a un alcance de 100 metros de radio, para poder identificar cuando llegaría el vaquero a tan esperado duelo.

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[Imagen: Tb4Z3O3.png]
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[Presente relativo - Entrenamiento] - Las Alas de la Tempestad - por Garnet D. Matlock - 30-06-2026, 10:51 PM

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