23-06-2026, 09:15 PM
Resultaba imposible. La velocidad de ataque de sus tres katanas era mucho mayor que la agilidad que el tenía para esquivarlos. Confiar en sus capacidades físicas no iba a funcionar, y ellos lo sabían perfectamente. Tenía los brazos el torso y las piernas con varios cortes superficiales, y Onikiba había aprovechado para descargar su frustración golpeando en el estómago con todas sus ganas a Kisuke con el lomo de la hoja de su katana. Su cerebro trabajaba a mil por hora intentando encontrar una manera defenderse de los tres, pero no tenía la menor idea de cómo hacerlo, a pesar de que podía verlos incluso sin haki. Nunca había sido alguien especialmente ágil y siempre había confiado en el manejo de la espada para defenderse, por lo que aquella situación era nueva para él.
"Mierda... como siga así van a dejarme para el arrastre estos cabrones..."
Yamigiri alzó una mano al ver a Kisuke sobre su rodilla izquierda sujetándose el vientre, en el punto donde Onikiba le había golpeado. Su rostro reflejaba el dolor del golpe, y respiraba agitadamente. Onikiba, sin embargo quería seguir presionando brutalmente al antiguo pescador. Sode no Shirayuki miraba preocupada al Comandante que parecía superado en todos los sentidos por aquella situación.
-Quizá deberíamos pensar en otra manera de...
-¡Y una polla como una olla! No pienso dejar las cosas así, Yamigiri...
Onikiba esbozó una sonrisa sarcástica sin mirarle y Yamigiri asintió ante la resolución que mostraba Kisuke, su mirada no reflejaba duda que quería continuar. Sode no Shirayuki envainó su katana y se acercó con aire apaciguador, parecía estar sufriendo casi tanto como el propio revolucionario.
-Vamos, cariño... No te sobresfuerces... sabes que eso puede ser peor
Kisuke la fulminó con la mirada.
-Si no quieres participar, no te metas... pero ni se te ocurra volver a decirme que huya...
La mirada de Sode no Shirayuki se tornó fría como el hielo. No le había gustado mucho aquella respuesta con lo que se abalanzó de nuevo hacia Kisuke mientras desenvainaba a gran velocidad, ante lo que el antiguo pescador apenas pudo reaccionar, y cayó de espaldas al suelo, con un corte en la ceja derecha, que sangraba profusamente.
-Tú lo has querido, amorcito... será por las malas... te obligaré a retirarte...
Kisuke sonrió ante aquellas palabras. Prefería mil veces a Sode no Shirayuki cuando era así a cuando era una empalagosa zalamera. Era la única manera de hacerse más fuerte y no iba a rendirse así como así. Durante los siguientes minutos, siguió tratando sin mucho éxito de esquivar a sus katanas mientras pensaba en algo y tras recibir otro corte de Sode no Shirayuki bajo el ojo izquierdo, en el pómulo, uno de Onikiba, perforándole el hombre derecho, y otro de Yamigiri en la parte baja de la espalda, se le ocurrió algo. No sabía si iba a funcionar, pero no perdía nada por intentarlo. Había percibido que cada vez estaba más cerca de esquivar los ataques de sus katanas, aunque intuía que era debido a que estaban bajando su velocidad de ataque deliberadamente porque si no sería imposible hacer nada. Así que aprovecharía aquello. Mientras Sode no Shirayuki se acercaba por su flanco derecho, Onikiba hacía una finta para atacarle en su pierna izquierda y Yamigiri atacaba su costado izquierdo, entonces haciendo un gesto con las manos, generó hollín cubriendo su pierna izquierda y su brazo derecho, pero no le dio tiempo a hacerlo por donde atacaba Yamigiri y recibió un superficial corte en las costillas del lado izquierdo, pero lo importante era que había conseguido bloquear a Sode no Shirayuki y a Onikiba con su hollín. Ambos dieron un respingo sobresaltados y retrocedieron cinco metros, Sode no Shirayuki impresionada y Onikiba con cara de rabia.
-No creí que lograrías bloquear dos ataques a la vez...
-Celebra por ahora porque no va a ser tan fácil la próxima vez...
Yamigiri parecía satisfecho con el progreso.
-No ha estado nada mal, pero te falta velocidad... si no hubiéramos bajado nuestro ritmo, habría sido inútil, aunque no esperaba una defensa directa así...
Onikiba soltó una risa de desdén.
-No puedes esperar de este simplón más que eso, Yamigiri...
Sode no Shirayuki le miró con cara de pocos amigos.
-Cállate ya la puta boca, mugriento... que te ha pillado igual que a mi...
Kisuke estaba empezando a estar bastante cansado y no sabía cuanto tiempo más podría aguantar aquel entrenamiento tan extremo. Aunque era cierto que notaba que era más capaz de manejar el hollín y aumentar la cantidad que generaba, así como la velocidad a la que lo hacía. Eso quería decir que el entrenamiento estaba funcionando en cierta medida. Bajó un momento la mirada para tomar aire profundamente y, entonces se fijó en algo y se le ocurrió una idea. Sonriendo, se irguió de nuevo, ya sin sostenerse el último corte recibido en el costado, y sacó un cigarrillo que se prendió, mirándoles con ese aire suyo chulesco que le salía en ocasiones, como cuando a pesar de estar asfixiado por el calor de Sohem en Chisi, se encendió un cigarrillo para demostrar que no tenía miedo ninguno.
-Bueno, ¿qué? ¿Seguimos o vais a seguir como doñas cotillas de pueblo?
Yamigiri frunció el ceño, Onikiba sujetó con tanta fuerza su empuñadura de la rabia que sentía, que empezó a sangrar, y Sode no Shirayuki de nuevo adquirió aquella expresión gélida de cuando estaba muy seria o muy enfadada, a veces, costaba ver la diferencia. Todos hicieron su movimiento, acercándose a Kisuke, que podía percibir que aún no iban a máxima velocidad y estirando los dedos de sus manos dijo:
-Susu no jigoku...
Al momento, el hollín que había por el suelo que estaba cubriendo un radio de veinte metros se convirtió en innumerables makibishi punzantes que se clavaron sorpresivamente en los pies de los tres atravesándoles e impidiéndoles acercarse más a Kisuke que sonreía satisfecho ante la idea que había tenido. Si no podía esquivar y no tenía aún la habilidad de protegerse con el hollín directamente de los ataques, usaría el hollín para impedir que se le acercasen, o, al menos, que no se aproximaran sin consecuencias. Los tres habían desistido y le miraban con incredulidad Onikiba, con asombro Sode no Shirayuki y con satisfacción Yamigiri.
-He de reconocer que no me lo esperaba, pero has encontrado una buena solución...muy de tu estilo, la mejor defensa, es un buen ataque...
Onikiba soltó un gruñido, pero no dijo nada. Sode no Shirayuki le lanzó una mirada mordaz, no iba a desaprovechar esa ocasión para atacar a Onikiba.
-¿Qué pasa, señor de la mugre?¿El lanzacañas ha pillado al gran guerrero Onikiba con el culo torcido?
Onikiba la fulminó con una mirada.
-Cállate puta barata... Yo al menos no voy corriendo a chuparle...
Yamigiri golpeó el suelo con la vaina de si misma, para hacer el silencio. No permitiría que aquella discusión subiese más de tono.
-¡¡Ya basta los dos!! Dejad de avergonzaros con un comportamiento tan deleznable... Al fin y al cabo somos compañeros que luchamos juntos y todos queremos lo mismo... Así que dejad el tema ya...
Kisuke sonrió ante la autoridad que irradiaba Yamigiri. No sabía que coño habría hecho Viktor con él, pero estaba claro que había vuelto mucho más fuerte que cuando les separaron en Chisi. Su viejo amigo se dirigió a él tendiéndole la mano para ayudarle a levantarse, puesto que tras la nueva técnica había caído de culo en el suelo, fruto del cansancio. Estaba extremadamente cansado, nunca había usado tanto su akuma no mi y además se había enfrentado a sus tres propias katanas totalmente desarmado; sin dudas, había sido un duro entrenamiento.
-Has hecho un buen trabajo Kisuke... Has avanzado mucho en el control de tus poderes de akuma no mi y además has creado una nueva técnica. Creo que será muy útil a futuro... pero esto no termina aquí... El próximo día trabajaremos más sobre tu habilidad, ahí va a estar la clave de tu poder definitivo...
Kisuke sonrió cansadamente y emitió un quejido medio sarcástico cuando Yamigiri dijo aquello. La vista se le nublaba un poco del cansancio y no podía ver nítidamente a Onikiba y Sode no Shirayuki que se habían quedado apartados tras la reprimenda de Yamigiri. La sangre que le corría del corte de la ceja le hacía que le escociese el ojo y se enjuagó torpemente con la mano la sangre, aunque no sirvió de mucho.
-La próxima... vez... mi defensa... será... impenetrable... viejo amigo...
Kisuke no podía más se sentó respirando pesadamente cubierto de sudor, y cuando se quiso dar cuenta, estaba en el mundo real de nuevo, en el Valle del Silencio. El entrenamiento, por el momento, había terminado. No estaba herido realmente, pero el cansancio si era real, vaya que si. Así que tras un buen rato tumbado en el suelo, donde se dio cuenta que el sol de invierno se estaba ya ocultando en el horizonte, se puso trabajosamente en pie y se dirigió a la base. Hoy se había ganado un buen chuletón y una jarraza infinita de cerveza; había que premiar el trabajo duro.
"Mierda... como siga así van a dejarme para el arrastre estos cabrones..."
Yamigiri alzó una mano al ver a Kisuke sobre su rodilla izquierda sujetándose el vientre, en el punto donde Onikiba le había golpeado. Su rostro reflejaba el dolor del golpe, y respiraba agitadamente. Onikiba, sin embargo quería seguir presionando brutalmente al antiguo pescador. Sode no Shirayuki miraba preocupada al Comandante que parecía superado en todos los sentidos por aquella situación.
-Quizá deberíamos pensar en otra manera de...
-¡Y una polla como una olla! No pienso dejar las cosas así, Yamigiri...
Onikiba esbozó una sonrisa sarcástica sin mirarle y Yamigiri asintió ante la resolución que mostraba Kisuke, su mirada no reflejaba duda que quería continuar. Sode no Shirayuki envainó su katana y se acercó con aire apaciguador, parecía estar sufriendo casi tanto como el propio revolucionario.
-Vamos, cariño... No te sobresfuerces... sabes que eso puede ser peor
Kisuke la fulminó con la mirada.
-Si no quieres participar, no te metas... pero ni se te ocurra volver a decirme que huya...
La mirada de Sode no Shirayuki se tornó fría como el hielo. No le había gustado mucho aquella respuesta con lo que se abalanzó de nuevo hacia Kisuke mientras desenvainaba a gran velocidad, ante lo que el antiguo pescador apenas pudo reaccionar, y cayó de espaldas al suelo, con un corte en la ceja derecha, que sangraba profusamente.
-Tú lo has querido, amorcito... será por las malas... te obligaré a retirarte...
Kisuke sonrió ante aquellas palabras. Prefería mil veces a Sode no Shirayuki cuando era así a cuando era una empalagosa zalamera. Era la única manera de hacerse más fuerte y no iba a rendirse así como así. Durante los siguientes minutos, siguió tratando sin mucho éxito de esquivar a sus katanas mientras pensaba en algo y tras recibir otro corte de Sode no Shirayuki bajo el ojo izquierdo, en el pómulo, uno de Onikiba, perforándole el hombre derecho, y otro de Yamigiri en la parte baja de la espalda, se le ocurrió algo. No sabía si iba a funcionar, pero no perdía nada por intentarlo. Había percibido que cada vez estaba más cerca de esquivar los ataques de sus katanas, aunque intuía que era debido a que estaban bajando su velocidad de ataque deliberadamente porque si no sería imposible hacer nada. Así que aprovecharía aquello. Mientras Sode no Shirayuki se acercaba por su flanco derecho, Onikiba hacía una finta para atacarle en su pierna izquierda y Yamigiri atacaba su costado izquierdo, entonces haciendo un gesto con las manos, generó hollín cubriendo su pierna izquierda y su brazo derecho, pero no le dio tiempo a hacerlo por donde atacaba Yamigiri y recibió un superficial corte en las costillas del lado izquierdo, pero lo importante era que había conseguido bloquear a Sode no Shirayuki y a Onikiba con su hollín. Ambos dieron un respingo sobresaltados y retrocedieron cinco metros, Sode no Shirayuki impresionada y Onikiba con cara de rabia.
-No creí que lograrías bloquear dos ataques a la vez...
-Celebra por ahora porque no va a ser tan fácil la próxima vez...
Yamigiri parecía satisfecho con el progreso.
-No ha estado nada mal, pero te falta velocidad... si no hubiéramos bajado nuestro ritmo, habría sido inútil, aunque no esperaba una defensa directa así...
Onikiba soltó una risa de desdén.
-No puedes esperar de este simplón más que eso, Yamigiri...
Sode no Shirayuki le miró con cara de pocos amigos.
-Cállate ya la puta boca, mugriento... que te ha pillado igual que a mi...
Kisuke estaba empezando a estar bastante cansado y no sabía cuanto tiempo más podría aguantar aquel entrenamiento tan extremo. Aunque era cierto que notaba que era más capaz de manejar el hollín y aumentar la cantidad que generaba, así como la velocidad a la que lo hacía. Eso quería decir que el entrenamiento estaba funcionando en cierta medida. Bajó un momento la mirada para tomar aire profundamente y, entonces se fijó en algo y se le ocurrió una idea. Sonriendo, se irguió de nuevo, ya sin sostenerse el último corte recibido en el costado, y sacó un cigarrillo que se prendió, mirándoles con ese aire suyo chulesco que le salía en ocasiones, como cuando a pesar de estar asfixiado por el calor de Sohem en Chisi, se encendió un cigarrillo para demostrar que no tenía miedo ninguno.
-Bueno, ¿qué? ¿Seguimos o vais a seguir como doñas cotillas de pueblo?
Yamigiri frunció el ceño, Onikiba sujetó con tanta fuerza su empuñadura de la rabia que sentía, que empezó a sangrar, y Sode no Shirayuki de nuevo adquirió aquella expresión gélida de cuando estaba muy seria o muy enfadada, a veces, costaba ver la diferencia. Todos hicieron su movimiento, acercándose a Kisuke, que podía percibir que aún no iban a máxima velocidad y estirando los dedos de sus manos dijo:
-Susu no jigoku...
Al momento, el hollín que había por el suelo que estaba cubriendo un radio de veinte metros se convirtió en innumerables makibishi punzantes que se clavaron sorpresivamente en los pies de los tres atravesándoles e impidiéndoles acercarse más a Kisuke que sonreía satisfecho ante la idea que había tenido. Si no podía esquivar y no tenía aún la habilidad de protegerse con el hollín directamente de los ataques, usaría el hollín para impedir que se le acercasen, o, al menos, que no se aproximaran sin consecuencias. Los tres habían desistido y le miraban con incredulidad Onikiba, con asombro Sode no Shirayuki y con satisfacción Yamigiri.
-He de reconocer que no me lo esperaba, pero has encontrado una buena solución...muy de tu estilo, la mejor defensa, es un buen ataque...
Onikiba soltó un gruñido, pero no dijo nada. Sode no Shirayuki le lanzó una mirada mordaz, no iba a desaprovechar esa ocasión para atacar a Onikiba.
-¿Qué pasa, señor de la mugre?¿El lanzacañas ha pillado al gran guerrero Onikiba con el culo torcido?
Onikiba la fulminó con una mirada.
-Cállate puta barata... Yo al menos no voy corriendo a chuparle...
Yamigiri golpeó el suelo con la vaina de si misma, para hacer el silencio. No permitiría que aquella discusión subiese más de tono.
-¡¡Ya basta los dos!! Dejad de avergonzaros con un comportamiento tan deleznable... Al fin y al cabo somos compañeros que luchamos juntos y todos queremos lo mismo... Así que dejad el tema ya...
Kisuke sonrió ante la autoridad que irradiaba Yamigiri. No sabía que coño habría hecho Viktor con él, pero estaba claro que había vuelto mucho más fuerte que cuando les separaron en Chisi. Su viejo amigo se dirigió a él tendiéndole la mano para ayudarle a levantarse, puesto que tras la nueva técnica había caído de culo en el suelo, fruto del cansancio. Estaba extremadamente cansado, nunca había usado tanto su akuma no mi y además se había enfrentado a sus tres propias katanas totalmente desarmado; sin dudas, había sido un duro entrenamiento.
-Has hecho un buen trabajo Kisuke... Has avanzado mucho en el control de tus poderes de akuma no mi y además has creado una nueva técnica. Creo que será muy útil a futuro... pero esto no termina aquí... El próximo día trabajaremos más sobre tu habilidad, ahí va a estar la clave de tu poder definitivo...
Kisuke sonrió cansadamente y emitió un quejido medio sarcástico cuando Yamigiri dijo aquello. La vista se le nublaba un poco del cansancio y no podía ver nítidamente a Onikiba y Sode no Shirayuki que se habían quedado apartados tras la reprimenda de Yamigiri. La sangre que le corría del corte de la ceja le hacía que le escociese el ojo y se enjuagó torpemente con la mano la sangre, aunque no sirvió de mucho.
-La próxima... vez... mi defensa... será... impenetrable... viejo amigo...
Kisuke no podía más se sentó respirando pesadamente cubierto de sudor, y cuando se quiso dar cuenta, estaba en el mundo real de nuevo, en el Valle del Silencio. El entrenamiento, por el momento, había terminado. No estaba herido realmente, pero el cansancio si era real, vaya que si. Así que tras un buen rato tumbado en el suelo, donde se dio cuenta que el sol de invierno se estaba ya ocultando en el horizonte, se puso trabajosamente en pie y se dirigió a la base. Hoy se había ganado un buen chuletón y una jarraza infinita de cerveza; había que premiar el trabajo duro.
