Pressure in the future. [pasado]
#6
24 de primavera, Año 16 ❥ Sorbet Norte

I'm your rock'n'roll Joan of Arc, i'm here to save the world, but...who will save supergirl?

─ ♚ ─
Nyxara Archeron había decidido cooperar, aunque su rostro aun no estuviese avisado. Cuando ella había pronunciado su última frase pidiéndole una explicación de su acción al llevarla allí, dándole una salida para su actuar, ella realmente había decidido abrir un espacio para llegar a un acuerdo razonable.

Hasta que el marine abrió la boca.

El callejón los obligaba a sostener un espacio que ya por naturaleza era estrecho, aun así, la Archeron permaneció inmóvil frente a él. La barbilla ligeramente elevada en ese gesto imposible de ignorar, mientras la trenza oscura caía sobre uno de sus hombros como si fuese tinta negra sobre un lienzo blanco. Sostenía su mirada con esa facilidad que podría ser incómoda para otros, como si estuviese acostumbrada que fueran terceros los que justificaran sus acciones frente a ella.

¿Creía que una amenaza bastaría para amedrentarla? ¿Qué la visión de estar unos días en el calabozo la haría dudar o temblar?

Nyx sostuvo su mirada oscura sin ceder, no había temor ni duda. El orgullo seguía intacto en ese gesto que mostraba la línea perfecta de su cuello. En la quietud de quien había aprendido hace tiempo que ceder terreno era una decisión, no una obligación. En el mar de sus ojos, dispuestos a desafiar antes que a obedecer.

Quizás, podría haber perdonado su insolencia.
Si los ojos del marine hubiesen transmitido alguna claridad.

“Está mintiendo”

Si, lo estaba haciendo y con la total naturalidad de quien lleva demasiado tiempo levantando argumentos convincentes como mentiras. Y eso, podía observarlo como quien mira el humo antes del fuego, era casi ofensivo.

Ella reconocía a esa clase de personas, los que creían que bastaba con sostener una afirmación con un mínimo de seguridad para volverla verdad: la mayoría le resultaban insufribles. Sin embargo lo irritante de aquel marine no era la mentira en sí misma, sino algo totalmente distinto: aunque el sospechase que ella no creería ni una sola palabra de lo que le estaba diciendo, seguía sosteniendo aquella versión con la misma expresión imposible de descifrar.

Y Nyx sabía que no tocaría un calabozo.

Ni siquiera saldría de esa tienda donde estaban evaluando a los futuros reclutas. Cuando ella pronunciase su verdadero nombre y su apellido, bastaría una mirada para saber que su familia venía desde una línea de marines de alto rango y que su madre, no solo provenía de una familia de mercaderes influyentes, también tenía un título noble. Uno que había rebajado a dejar de lado para casarse con su padre.

Entonces, en sus palabras, el marine volvió a cometer el segundo error: subestimarla. Y ese, era un golpe que Nyxara Archeron, no perdonaba.

Lo vio acercarse de esa forma medida, casi inevitable, como si el propio callejón terminara por reducirse con cada paso. La distancia inicial de ese enfrentamiento verbal cedió lentamente, hasta volverse una línea imposible de ignorar…hasta que el brazo del marine encontró la pared a su espalda y la salida al callejón quedó bloqueada.

Que lo intentara.
Porque ella no pensaba ceder.

– Curioso – dijo al fin mientras ladeaba el rostro con esa calma aprendida de quien se ha enfrentado demasiadas veces a otras personas que creían, podían hacerla retroceder – No solo tienes la costumbre de arrastrar a mujeres solas a callejones, también les cierras el paso ¿se supone que eso debía intimidarme? – El mar de sus ojos examinó los detalles del rostro ajeno como si lo desarmara pieza por pieza: el maldito porte que la obligaba a mirar ligeramente hacia arriba, la línea del perfil perfecto, ese que evidenciaba una simetría casi insultante, la caída ordenada de esos mechones oscuros que enmarcaba sus rasgos en esa apariencia impecable, exótica y altiva; el retrato vivo que las damas de la alta sociedad guardarían en un cajón donde su esposo no lo descubriese.

Ese que su hermana menor, Seren, no hubiese dejado pasar. En cambio, para ella, eso solo significaba una cosa: peligro.

Era esa clase de belleza pulida e impecable que los hombres usaban como escudo para enmascarar sus verdaderas intenciones.

– Porque si el truco viene con el uniforme, tendrás que esforzarte un poco más si pretendías asustarme – Sin pedir permiso, su mano fue hacia los papeles que el cargaba, tomando el propio, notando como justo debajo de su ficha falsificada estaba la del hombre al cual, hace un momento, acababa de pedirle indicaciones en la fila.

Nyx observó su informe con la precisión quirúrgica de quien examina un error, había pagado una cantidad considerable por esos papeles y confiaba completamente en el criterio de su madre cuando le había dicho a quien recurrir antes de huir de casa. El problema no estaba en el documento, el problema era ese hombre que se creía con el derecho para arrinconarla en ese lugar y subestimarla de paso.

Él había dicho que fue el tinte de su cabello lo que la había delatado, no que en el documento hubiese un error, así que la situación se reducía a su habilidad y su capacidad para conocer a otros que no fueran sus superiores directos.

Esperaba que sus superiores no fueran tan suspicaces.

– Tus superiores son notablemente negligentes si te permiten perder el tiempo de trabajo de esta forma – aclaró devolviendo el papel con su nombre a la pila que el sostenía, mientras avanzaba un paso firme en su dirección sin vacilar. Ignorando completamente la proximidad física que el mismo había impuesto, Nyx simplemente ocupo el espacio como si le perteneciera – Para ser una institución que jura proteger las órdenes del gobierno mundial, sería un escándalo vergonzoso descubrir que su último eslabón pasa la tarde arrinconando mujeres desarmadas en callejones oscuros – El mar de sus ojos sostuvo la mirada directa sobre esos pozos oscuros – No necesito explicarte como te verías tú en esa ecuación, chico de los mandados – alzo la barbilla sin un rastro de sumisión en su gesto – Porque sí, el documento es falso. Negarlo ante alguien que lleva la lista de reclutas sería un insulto a mi propia inteligencia – No hubo un cambio en su postura, como si acabase de declarar algo que era demasiado obvio para todos. Como si buscase recordarle que ella sostenía el aire que había entre ambos – No soy la primera en hacerlo, ni seré la última. Ambos lo sabemos – Avanzo otro paso en su dirección, medido. No había prisa, solo decisión – También, ambos sabemos perfectamente como termina este asunto con la cantidad correcta de oro – No iba a permitirle seguir con esa mentira por delante, la corrupción y la disconformidad se comía a las instituciones.

Todos lo sabían.

Si no, no existirían los revolucionarios.
Ni los piratas.

– Pero no soy yo la que viste el uniforme en este momento, ni quien debería llevar esta documentación para comenzar el reclutamiento – Su mano izquierda hizo un movimiento enfático hacia el fajo de papeles que cargaba consigo – Dudo mucho que tus superiores se hayan aprendido el nombre de cada recluta que cargas en los brazos – Ya había medido y decidido que espacio utilizaba ese hombre en el tablero. Y él, estaba descubriendo porque ella siempre jugaba de reina – Especialmente si te permiten desperdiciar tu tiempo de esta forma –

Avanzó hasta reducir ese espacio a dos pasos de distancia, una última barrera entre el fajo de papeles con las caras de los reclutas y ambos cuerpos – ¿Crees que por alejarme del grupo y decirme que mi cabello me ha delatado voy a caer a tus pies a agradecer tu supuesta generosidad? – La claridad llegó sola, como el rayo de luz que se abre en medio del clima nuboso: el no la conocía, ni a sus hermanas, ni a su madre. La única conexión se reducía a la capacidad de ese marine para mirar mas allá de sus propias narices.

Una cualidad que, si la situación hubiese sido otra, Nyx hubiese aceptado y concedido.

– Si vamos a seguir jugando a que me vas a entregar, adelante, puedo sostener este juego el tiempo que quieras, no soy yo a quien el sargento espera con un montón de papeleo en los brazos – su mano se posó sobre los documentos, ejerciendo esa presión justa que lo obligaba a sostener la distancia de dos pasos – Así que ahorrarnos el número a los dos, se obediente y dime porque te estas tomando tantas molestias y que es lo que quieres, porque tu acto de buen samaritano no me lo trago  –  Su voz se transformó en ese susurro de seda capaz de cortar como el mismo acero – Y presta atención, porque no volveré a repetirlo: no es de tu incumbencia el “porqué” de mi acción –


Léeme
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Mensajes en este tema
Pressure in the future. [pasado] - por Kael Omuyaga - 10-05-2026, 07:38 PM
RE: Pressure in the future. [pasado] - por Nyxara Archeron - 20-06-2026, 06:34 PM

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