Parece ser que mis palabras cautivaron un poquito el corazón de Sasha. Puede que fuera todavía alguien muy joven, pero entendía muy bien algunos aspectos muy duros de la vida. Acercando su vaso al mío, hizo una especia de mini brindis, recordando a mi padre adoptivo, dándole las gracias porque si él, este encuentro nunca hubiera surgido. Me dieron ganas de llorar por sus palabras, realmente me emocionó la inocencia que tenía dentro. Así que solamente decidí dedicarle una sonrisa como agradecimiento por sus palabras.
Tras esto y mi pregunta, a Sasha le entraron las prisas, aclarando que sus amigos estarían muy preocupados por ella. Era todavía plena mañana, pero ya tenía que irse. Realmente, me iba a quedar con las ganas de saber si esta Sasha es la misma que vi en los Cabos gemelos y la del Wanted. Pero, y si por lo que sea lo hubiera sabido, ¿Que hubiera pasado? ¿Por qué esta niña tiene una recompensa? ¿Realmente era una pirata malvada? Desde luego, a mí, no me daba esa sensación, pero algo dentro de mí necesitaba saberlo, y me iba a quedar con las ganas. La niña salió rápidamente de la mesa donde estábamos, agradeciendo por el entrenamiento que hicimos - No hay de que, Sasha. Espero verte en un futuro y que me enseñes que tal has mejorado con tus dotes de pelea - le dije mientras se marchaba - ¡Cuídate! -
Contemplé como Sasha abandonaba aquel lugar, pero de repente, una cara muy conocida apareció tras la puerta. Ese sombrero me era muy familiar. Y su rostro todavía más. Era Tobías Murray. Aquel hombre de la plataforma de los cabos gemelos. Para mi sorpresa, fue directamente a hablar con Sasha, la cual llamó sobrina - ¿¡Cómo!? ¿Sobrina? - Pensé. Y para mi suerte, parece ser que él también me reconoció, incluso mencionó mi nombre. No recuerdo haberle dicho tal cosa, pero supongo que el periódico tendrá la culpa. Vi que se acercaba hacia donde estaba yo, así que mi primer movimiento fue levantarme de la silla, esta vez, tendría que estar atento. Este hombre tiene un cartel de Wanted. Cuando estaba delante de mí, me ofreció la mano para estrecharla, y para mi sorpresa, tenía un tenedor clavado en la mano derecha, el cual cuando se percató de ello, se lo quitó como si nada con la izquierda. Procedí a darle la mano en señal de saludo, cautelosamente.
- Buenos días, Tobías. Ha pasado tiempo - le dije seriamente mientras nuestras manos se estrechaban. Acto seguido, me ofreció un cigarro de su cajetilla. Acepté y cogí uno, pero no me lo llevé a la boca para fumarlo. Contó que llevaba un día un poco de perros - Ya veo... ya. - Miré a la mano derecha lentamente - Tanto como para que alguien te clave un tenedor en la mano, ¿Quizás no es demasiado? Eso será porque algo habrás hecho - Dije cruzándome de brazos - Sí, Sasha es una gran persona, tiene muy buen corazón - Con el dedo índice de mi mano izquierda, comencé a moverlo y dar golpecitos sobre mi brazo - Lástima que tenga vergüenza de mostrarme su rostro, ¡Incluso tras haberla invitado a un batido de chocolate! - Dije mirando a la grandullona.
Tras esto, volví a mirar a Tobías, y fui muy directo con él - Dime, ¿No te da palo plantarte delante de mí sabiendo que piden un dinero por tu cabeza? -
Tras esto y mi pregunta, a Sasha le entraron las prisas, aclarando que sus amigos estarían muy preocupados por ella. Era todavía plena mañana, pero ya tenía que irse. Realmente, me iba a quedar con las ganas de saber si esta Sasha es la misma que vi en los Cabos gemelos y la del Wanted. Pero, y si por lo que sea lo hubiera sabido, ¿Que hubiera pasado? ¿Por qué esta niña tiene una recompensa? ¿Realmente era una pirata malvada? Desde luego, a mí, no me daba esa sensación, pero algo dentro de mí necesitaba saberlo, y me iba a quedar con las ganas. La niña salió rápidamente de la mesa donde estábamos, agradeciendo por el entrenamiento que hicimos - No hay de que, Sasha. Espero verte en un futuro y que me enseñes que tal has mejorado con tus dotes de pelea - le dije mientras se marchaba - ¡Cuídate! -
Contemplé como Sasha abandonaba aquel lugar, pero de repente, una cara muy conocida apareció tras la puerta. Ese sombrero me era muy familiar. Y su rostro todavía más. Era Tobías Murray. Aquel hombre de la plataforma de los cabos gemelos. Para mi sorpresa, fue directamente a hablar con Sasha, la cual llamó sobrina - ¿¡Cómo!? ¿Sobrina? - Pensé. Y para mi suerte, parece ser que él también me reconoció, incluso mencionó mi nombre. No recuerdo haberle dicho tal cosa, pero supongo que el periódico tendrá la culpa. Vi que se acercaba hacia donde estaba yo, así que mi primer movimiento fue levantarme de la silla, esta vez, tendría que estar atento. Este hombre tiene un cartel de Wanted. Cuando estaba delante de mí, me ofreció la mano para estrecharla, y para mi sorpresa, tenía un tenedor clavado en la mano derecha, el cual cuando se percató de ello, se lo quitó como si nada con la izquierda. Procedí a darle la mano en señal de saludo, cautelosamente.
- Buenos días, Tobías. Ha pasado tiempo - le dije seriamente mientras nuestras manos se estrechaban. Acto seguido, me ofreció un cigarro de su cajetilla. Acepté y cogí uno, pero no me lo llevé a la boca para fumarlo. Contó que llevaba un día un poco de perros - Ya veo... ya. - Miré a la mano derecha lentamente - Tanto como para que alguien te clave un tenedor en la mano, ¿Quizás no es demasiado? Eso será porque algo habrás hecho - Dije cruzándome de brazos - Sí, Sasha es una gran persona, tiene muy buen corazón - Con el dedo índice de mi mano izquierda, comencé a moverlo y dar golpecitos sobre mi brazo - Lástima que tenga vergüenza de mostrarme su rostro, ¡Incluso tras haberla invitado a un batido de chocolate! - Dije mirando a la grandullona.
Tras esto, volví a mirar a Tobías, y fui muy directo con él - Dime, ¿No te da palo plantarte delante de mí sabiendo que piden un dinero por tu cabeza? -
Karmas
