14-06-2026, 07:57 AM
La estancia en esa isla terminó tan pronto como empezó. Fugaz. Si tiene que recapitular o hacer mención de las cosas que le impactaron más después de pensar un poco mejor las cosas serían: La muerte de ese hombre que aún ronda por su cabeza y le recalca noche a noche, sueño tras sueño que esto no es un juego. No estaban jugando a la guerrilla ni a ser los más bonitos del lugar: Hoy mismo, ahora mismo, estaba partiendo dentro de la tripulación bajo la cabeza y mando de uno de los hombres más buscados en el mundo y con ello pensó que debería tomarse el viaje un poco más serio. Por supuesto que al llegar a casa hablaría, reiría y cantaría, pero las despedidas no eran tan simples como ir: Dar un beso y largarse sin más. Reconoce que pensar en ese niño la tiene tensa y que haberse unido a los Toros Negros es una sensación ligeramente agridulce, aunque no recuerde bien su cara u otros detalles, no es ciega como para no pensar que esta decisión la llevaría a un punto muy alejado de la presencia de ese pequeño mocoso de pocas palabras.
Es por eso que apenas salió de su cuarto prefirió darse un gustito y centrarse solamente en ella por dos horas antes de partir, ya que madrugó. No podía dormir bien. Aunque quería pegar ojo no pudo hacerlo como debería. Aún así, la noche anterior se fue a dormir temprano y aunque descansó y reposó lo necesario, no abrió los ojos hasta en unas horas que se le hicieron eternas. Siete horas y media. Las dos horas antes de partir las tomó e hizo una rutina de limpieza facial con gel, luego una crema humectante y con tranquilidad se masajeaba las zonas del rostro, se tomó su tiempo con el proceso y después de acabar se vistió con un conjunto enteramente negro arriba y abajo. Llevaba unas sandalias blancas y para complementar, una pequeña capa que caía y cubría su espalda, la cual también tenía capucha: De color marrón.
Cuando salió y caminó para partir lo hizo lento y con fuerza. Pisaba fuerte. El intenso olor que desprendía su cuerpo después de haberse perfumado impregnaba el ambiente que dejaba al pasar y su amiga, Carmen, a la cual inicialmente le pareció buena idea dejar con el niño. Prefirió quedarse con ella: Por desgracia, su amiga reptil no estaba preparada para dejar partir a una amiga con la cual compartió tanto. Shirohime estaba callada y arrastraba una maleta con ruedas llena de las cosas que usaba y dinero: Su maleta era oscura y su mirada azulada, contrastaba con la forma animada y brillante que tuvo de mirar y presentarse ese día que cambiaría su vida y le brindaría un antes y después. Era algo que no iba a poder evitar.
Shirohime se quería tomar esto con seriedad.
No era un juego. No estaba jugando.
No estaba ansiosa. Estaba nerviosa. Tenía los pelos de punta y su forma de pisar era más fuerte de lo que debería: El eco resonaba. Los tambores del destino bailaban. Estaba lista para asumir las consecuencias de sus actos y el riesgo de haberse enlistado a este movimiento en primer lugar: No quiso ver el periódico. No estaba atenta a eso. Siquiera mostró interés real con la idea de tener un cártel de "Se busca" tras su cabeza, más bien: Lejos de causarle emoción... la pondría más tensa.
Vivo o muerto. Esas dos palabras marcaban el destino de alguien e hilaban las pisadas del futuro hacia un final lejos de la cama de hospital: Claro que estaba lista y que eventualmente eso sucedería. Sin embargo: No puede evitar pensar en la fragilidad del ser humano y cómo de tan rápido puede ser un final. Como con un par de movimientos una vida puede desaparecer y que, eventualmente, si no se cuidaba: Acabaría así.
Se repetía una y otra vez que no iba a jugar. Pensó que este era el momento de empezar a valerse por sí misma. No se arrepentía de su decisión pero buscaría hacerse más fuerte de todos y cada uno de sus actos. Aprender de lo que vea. Mejorar. Progresar.
Cuando pasó al lado de Dean lo miró con frialdad. No le expresó nada más allá de unos pocos segundos en los que se paró para ver lo que mostraba con tanto orgullo. Su cara fue seria y sus ojos, pasaban por la respectiva información por un pequeño rato y cuando acabó: Se dio la vuelta y marchó. Caminó hacia su destino sin decir una sola palabra pero ofreciendo por un momento, algo de seriedad al asunto y hacer ver a sus nuevos compañeros que no iban a un viaje de campo a pasear entre flores y perseguir a los insectos.
Iban al Nuevo Mundo.
Y quizás... podrían no volver.
Es por eso que apenas salió de su cuarto prefirió darse un gustito y centrarse solamente en ella por dos horas antes de partir, ya que madrugó. No podía dormir bien. Aunque quería pegar ojo no pudo hacerlo como debería. Aún así, la noche anterior se fue a dormir temprano y aunque descansó y reposó lo necesario, no abrió los ojos hasta en unas horas que se le hicieron eternas. Siete horas y media. Las dos horas antes de partir las tomó e hizo una rutina de limpieza facial con gel, luego una crema humectante y con tranquilidad se masajeaba las zonas del rostro, se tomó su tiempo con el proceso y después de acabar se vistió con un conjunto enteramente negro arriba y abajo. Llevaba unas sandalias blancas y para complementar, una pequeña capa que caía y cubría su espalda, la cual también tenía capucha: De color marrón.
Cuando salió y caminó para partir lo hizo lento y con fuerza. Pisaba fuerte. El intenso olor que desprendía su cuerpo después de haberse perfumado impregnaba el ambiente que dejaba al pasar y su amiga, Carmen, a la cual inicialmente le pareció buena idea dejar con el niño. Prefirió quedarse con ella: Por desgracia, su amiga reptil no estaba preparada para dejar partir a una amiga con la cual compartió tanto. Shirohime estaba callada y arrastraba una maleta con ruedas llena de las cosas que usaba y dinero: Su maleta era oscura y su mirada azulada, contrastaba con la forma animada y brillante que tuvo de mirar y presentarse ese día que cambiaría su vida y le brindaría un antes y después. Era algo que no iba a poder evitar.
Shirohime se quería tomar esto con seriedad.
No era un juego. No estaba jugando.
No estaba ansiosa. Estaba nerviosa. Tenía los pelos de punta y su forma de pisar era más fuerte de lo que debería: El eco resonaba. Los tambores del destino bailaban. Estaba lista para asumir las consecuencias de sus actos y el riesgo de haberse enlistado a este movimiento en primer lugar: No quiso ver el periódico. No estaba atenta a eso. Siquiera mostró interés real con la idea de tener un cártel de "Se busca" tras su cabeza, más bien: Lejos de causarle emoción... la pondría más tensa.
Vivo o muerto. Esas dos palabras marcaban el destino de alguien e hilaban las pisadas del futuro hacia un final lejos de la cama de hospital: Claro que estaba lista y que eventualmente eso sucedería. Sin embargo: No puede evitar pensar en la fragilidad del ser humano y cómo de tan rápido puede ser un final. Como con un par de movimientos una vida puede desaparecer y que, eventualmente, si no se cuidaba: Acabaría así.
Se repetía una y otra vez que no iba a jugar. Pensó que este era el momento de empezar a valerse por sí misma. No se arrepentía de su decisión pero buscaría hacerse más fuerte de todos y cada uno de sus actos. Aprender de lo que vea. Mejorar. Progresar.
Cuando pasó al lado de Dean lo miró con frialdad. No le expresó nada más allá de unos pocos segundos en los que se paró para ver lo que mostraba con tanto orgullo. Su cara fue seria y sus ojos, pasaban por la respectiva información por un pequeño rato y cuando acabó: Se dio la vuelta y marchó. Caminó hacia su destino sin decir una sola palabra pero ofreciendo por un momento, algo de seriedad al asunto y hacer ver a sus nuevos compañeros que no iban a un viaje de campo a pasear entre flores y perseguir a los insectos.
Iban al Nuevo Mundo.
Y quizás... podrían no volver.
Resumen
Karmas
⌈ — Diálogo — ☪ “ Pensamiento ” ☪ Narración ⌋
Baúl de los recuerdos
