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[Presente Absoluto]Abriendo Toriles tras el Chupinazo - Kisuke Kageyama - 13-06-2026 Puerto de la Armada Revolucionaria, Báltigo
31 de invierno del año 17 El día había llegado. Tras unos días de incesante trabajo, conversaciones y planificaciones, el momento de la partida había llegado. Aquella vez había sido una semana, o algo menos, pero había sido más fructífera que los largos meses que se pasaron allí en la anterior ocasión que habían pisado las áridas y blanquecinas tierras de Báltigo. La mañana, como era habitual en aquel lugar, había amanecido con un viento suave pero constante, y el frío del invierno se acentuaba penetrando cualquier ropa de abrigo. No obstante, el cielo estaba límpido y azul, con el pálido sol invernal tratando de elevar un poco la sensación térmica. Era un buen clima para su partida.
"Bueno, es hora de volver..." Tras empacar su equipaje en su petate, se lo colgó al hombro y ajustó sus katanas al cinto, Sode no shirayuki y Onikiba en la cadera derecha y Yamigiri en su cadera izquierda. Sacó un cigarrillo de su bolsillo y se lo prendió dando una profunda calada, mientras cerraba la puerta y se despedía de la gente que se iba encontrando de camino hacia el puerto. Alhen no iba a regresar con ellos a Mogaro, y Panda y el antiguo pescador habían llegado a Báltigo en el Yoru´s Paradox, por lo que le habían asignado un barco de la revolución a los Toros Negros y, con las habilidades de Kisuke podrían llegar de vuelta sin problema a Mogaro. Mediante mensajeros, había avisado a todos los miembros de su escuadrón del lugar y el barco, aunque no tenía muy claro si sabrían encontrar el lugar puesto que parecían un poco atolondrados. Sonrió al recordar la reunión en la que les dieron la bienvenida a sus cuatro nuevos compañeros. "Esto va a ser un caos, pero divertido sin dudas... kuhahaha Se encaminó por los muelles saludando a todos los camaradas con los que se iba encontrando, y, aunque estaba encantado de que hubiese tantos buenos revolucionarios, echaba un poco de menos cuando podía pasar desapercibido. Ahora eso era prácticamente imposible, puesto que, con un periódico que le había pasado su inestimable amigo peludo, había visto que su recompensa había vuelto a aumentar, superando ya los 900 millones. Con una recompensa así, se le acabó definitivamente, si no lo había hecho ya antes, la posibilidad de no llamar la atención. Era inevitable dada su posición así que tendría que lidiar con ello. -Así que este es el barco que nos llevará de vuelta... No es el Grand Prix, pero parece un buen barco, no habrá ningún problema. Les habían asignado un barco de similar calado y eslora que el galeón de los Toros Negros, por lo que podría manejarlo sin ningún tipo de contratiempo, más allá de las dificultades intrínsecas de navegar por el Grand Line, tanto en el Paraíso como en el Nuevo Mundo. Dejó el petate en el suelo y sacó otro cigarrillo mientras esperaba que sus compañeros llegasen. Ajustó su manto del escuadrón, comprobó su log pose, más como un hábito que como una necesidad puesto que les habían proporcionado lo necesario para volver de regreso y pidió a unos operarios del puerto que tuviesen lista la pasarela para abordar y se mantuviesen atentos para soltar las amarras. "Esperaré a que estemos todos para abordar... Creo que es algo que debemos hacer juntos..."
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RE: [Presente Absoluto]Abriendo Toriles tras el Chupinazo - Max D. Bambú - 13-06-2026 Finalmente abandonarían Báltigo para regresar a lo que ahora era su hogar. El panda lo necesitaba, porque las emociones que había experimentado en la isla sumado al hecho de que había una cantidad inconmensurable de personas en un mismo sitio podrían pasarle factura a la larga. Necesitaba una buena cama donde dormir a pierna suelta hasta que su cuerpo recargase las pilas. Le vendría bien un poco del aire salino del Grand Line para despejarse después de todo. Aquella mañana se preparó, como había hecho Kisuke antes, su petate con todo lo necesario. No llevaba muchas cosas, pero metidas en un saco de cualquier manera parecía que el panda se llevaba toda su casa con él. Paradójicamente nunca se le dio bien organizarse el equipaje.
En esta ocasión, Alhen no les acompañaría de regreso al Nuevo Mundo. Esto le pareció normal, porque la Mano del Ejército tendría cosas más importantes que hacer que servirles de transporte privado a los Toros Negros. En casa les esperaba el Grand Prix, majestuoso como era, y en ese barco se sentirían como en casa. El viaje de regreso lo harían en una embarcación proporcionada por el Ejército al efecto. Con las habilidades de Kisuke como navegante y las capacidades de carpintería del panda por si hubiera cualquier inconveniente no tendrían problema en llegar al Nuevo Mundo como fuese. Salió de la Base entre saludos y despedidas, pues al parecer todo el mundo estaba al tanto de que los Toros ya se iban. Se despidió de más personas allí de las que había llegado a conocer en su vida y se encaminó hacia el puerto, donde les esperaba la embarcación. En la distancia, cargado con su petate personal y sus espadas, estaba Kisuke. El samurái gruñón estaba hablando con unos operarios del puerto. —Como madruga comandante, honhonhon. Esperemos que los chavales no se mareen en el camino a casa. —Como su camarada, el panda dejó su desorganizado equipaje en el suelo y sacó un cigarrillo para matar el rato mientras esperaban. La embarcación que les habían asignado estaba bien, aunque no se sentirían como en casa navegando con ella. ¿Cuánto tardarían en volver a Mogaro? ¿Y cuánto tiempo tendría que esperar el panda para que le dieran instrucciones sobre la misión personal que le esperaba? Incógnitas irresolubles. Por lo pronto, sólo podían vivir en el presente y disfrutar del camino.
Datos
RE: [Presente Absoluto]Abriendo Toriles tras el Chupinazo - Berry - 13-06-2026 Según le habían dicho debía irse ese día de Báltigo, los días en la base habían sido divertidos y por lo que le comentaron le habían asignado un barco personal o al menos con mucho prestigio porque en este navegarían los toros negros. Supuso que era normal juntar animales del mismo color y por eso ella estaba en la lista de ese barco, sin embargo, Coco no era negro a lo mejor debería pintarlo antes de abordar. Su montura le llevaba por la isla, le había encontrado con los demás animales al resguardo y cuando lo sacaba a pasear era imposible no voltear a ver al enorme cocodrilo siendo manejado por una mink todavía más asombrosa. — ¡Espereeeen! ¿Llego tarde? ¿Muy temprano? ¡Soy Berry! — gritó al ver que ya había dos personas esperando frente al barco, el cocodrilo aceleró hasta detenerse a centímetros de ambos hombres, la mink llevaba algunas mochilas y otras cosas, provisiones o recuerdos de la isla, la verdad recordaba bastante poco de lo que había hecho pero eso no importaba porque lo que la zorra siempre había hecho era mirar hacia delante en lugar de preocuparse por lo que dejaba detrás. Saltó desde el enorme animal para cruzarse de brazos, haciendo gala de su hermoso cuerpo y su envidiable agilidad como mink. — ¡Bwahahaha! Al fin veo a otro miembro de mi raza, será divertido viajar juntos. ¿Pero él por qué está? Oh, ya lo entiendo, no agrupan por raza ¡Es por el pelo negro! — preguntó señalando a Kisuke intrigada de que le permitiesen viajar con toros negros, siendo que el panda tenía betas negras, ella tenía pelo negro y el humano pelo negro entonces todo tenía sentido para ella. Se sentó como si fuese un cachorro en cuatro patas a esperar que le permitiesen embarcar, deseosa de conocer nuevas cosas, ya había pasado mucho tiempo viajando sola y esperaba no olvidarse de nada. Llevó su mano a la bota donde solía guardar el papelito con la información, mirando que además tenía tres rostros dibujados junto con un nombre. — Bambú... — señaló al mink — Caga llamas — señaló al humano. — ¿Es así no? — preguntó dudando mientras se rascaba una oreja con su pata, si tenía aquello anotado era importante y le serviría para algo. ¿Para qué? No lo sabía, tampoco entendía que estaban esperando, a lo mejor que le diesen las llaves del barco. ¿Acaso ella navegaría? ¿Los barcos tenían llaves en ese lugar? Muchas preguntas que mejor era callarse de momento. Seguramente vendría más gente, no veía esos toros que tanto mencionaba su papel, a lo mejor se estaba olvidando algo pero confiaba en esa gente que estaba frente a ella, en ese lugar todos parecían ser sus amigos y por lo que recordaba le asignarían un buen grupo para finalmente dejar de viajar en solitario.
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karmas
RE: [Presente Absoluto]Abriendo Toriles tras el Chupinazo - Dean - 13-06-2026 Su estancia en Baltigo fue algo que recordará durante toda vida, pero lamentablemente todo lo bueno tiene su final. Ya le habían dado la orden de que tenía que abandonar la isla junto a los Toros Negros, hace un par de días pensaba que tendría que volver al South Blue, ahora sabía que se quedaría en el mar más peligroso de todos, donde están quienes rigen las reglas del mundo. Aquello lo tenía un tanto inquieto, pero de a poco comenzaba a confiar en que la armada y su nueva agrupación se encargaría de que todos pudieran ser un real aporte para la causa. Antes de partir tomó uno de los periódicos que estaban repartiendo en toda la isla, pues al parecer la asamblea liderada por Elizabeth no pasó inadvertida para el mundo. No había muchos detalles al respecto, cosa que le dejó un poco más tranquilo, pero al terminar de leerlo llegó a la sección de los wanteds y su mandibula casi se desencajó cuando se vio ahí y con una recompensa de 70 millones de berries, algo que para el albino era más que una fortuna. No es una cantidad destacable comparándola con el de sus compañeros, quienes llegaban a tener más de diez veces su valor, pero para él verse en un cartel en el que le ponían valor a su vida fue cuanto menos impactante. Con el papel en la mano continuó su camino hacia el puerto para reunirse con sus nuevos camaradas. Su paso era mucho más lento, pues aun seguía ensimismado viendo su cartel, pues no esperaba ser alguien buscado tan pronto. Sabía que no tenía que darle mucha importancia, pero al menos en ese momento era imposible no pensar en eso. Una vez llegado al puerto fue que ya pudo cerrar el periódico y empezar a buscar a sus compañeros y pudo divisar el pelaje negro de Berry, que sobresalía un poco por su altura. Aún no había rastro de Kelvin, pues con él habría sido mucho más fácil encontrar al equipo. A su espalda traía una pequeña mochila donde estaban todas las cosas necesarias para emprender el viaje, tanto materiales de aseo, ropa y sus recientemente comprados den den mushi, ya que necesitaba estar comunicado. Aceleró un poco el paso para reunirse con todo el grupo, una vez los tuvo a la vista alzó uno de sus brazos en señal de saludo. - Buen día compañeros, ya estoy listo y dispuesto para que vayamos a.... - Se detuvo un par de segundos - ¿A donde vamos? - Le habían dicho cuál era la isla donde Kisuke y Don Panda Mariscal residían, pero la verdad es que no tenía idea a cuanta distancia estaba y mucho menos cómo llegar a ella, pues sus dotes de navegante son peores que su sentido rítmico... qué es pésimo. Luego de eso rápidamente abrió el periódico para que todos los presentes pudieran ver los carteles de "Se Busca" de cada uno de ellos. - ¿Vieron esto? es la primera vez que tengo un cartel, al menos salgo guapo... - Mientras mostraba el cartel esperaba que los demás llegasen, pues ya se estaba poniendo ansioso por su primer viaje oficial como miembro de los Toros Negros.
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Karmas
RE: [Presente Absoluto]Abriendo Toriles tras el Chupinazo - Shirohime Hild - 14-06-2026 La estancia en esa isla terminó tan pronto como empezó. Fugaz. Si tiene que recapitular o hacer mención de las cosas que le impactaron más después de pensar un poco mejor las cosas serían: La muerte de ese hombre que aún ronda por su cabeza y le recalca noche a noche, sueño tras sueño que esto no es un juego. No estaban jugando a la guerrilla ni a ser los más bonitos del lugar: Hoy mismo, ahora mismo, estaba partiendo dentro de la tripulación bajo la cabeza y mando de uno de los hombres más buscados en el mundo y con ello pensó que debería tomarse el viaje un poco más serio. Por supuesto que al llegar a casa hablaría, reiría y cantaría, pero las despedidas no eran tan simples como ir: Dar un beso y largarse sin más. Reconoce que pensar en ese niño la tiene tensa y que haberse unido a los Toros Negros es una sensación ligeramente agridulce, aunque no recuerde bien su cara u otros detalles, no es ciega como para no pensar que esta decisión la llevaría a un punto muy alejado de la presencia de ese pequeño mocoso de pocas palabras. Es por eso que apenas salió de su cuarto prefirió darse un gustito y centrarse solamente en ella por dos horas antes de partir, ya que madrugó. No podía dormir bien. Aunque quería pegar ojo no pudo hacerlo como debería. Aún así, la noche anterior se fue a dormir temprano y aunque descansó y reposó lo necesario, no abrió los ojos hasta en unas horas que se le hicieron eternas. Siete horas y media. Las dos horas antes de partir las tomó e hizo una rutina de limpieza facial con gel, luego una crema humectante y con tranquilidad se masajeaba las zonas del rostro, se tomó su tiempo con el proceso y después de acabar se vistió con un conjunto enteramente negro arriba y abajo. Llevaba unas sandalias blancas y para complementar, una pequeña capa que caía y cubría su espalda, la cual también tenía capucha: De color marrón. Cuando salió y caminó para partir lo hizo lento y con fuerza. Pisaba fuerte. El intenso olor que desprendía su cuerpo después de haberse perfumado impregnaba el ambiente que dejaba al pasar y su amiga, Carmen, a la cual inicialmente le pareció buena idea dejar con el niño. Prefirió quedarse con ella: Por desgracia, su amiga reptil no estaba preparada para dejar partir a una amiga con la cual compartió tanto. Shirohime estaba callada y arrastraba una maleta con ruedas llena de las cosas que usaba y dinero: Su maleta era oscura y su mirada azulada, contrastaba con la forma animada y brillante que tuvo de mirar y presentarse ese día que cambiaría su vida y le brindaría un antes y después. Era algo que no iba a poder evitar. Shirohime se quería tomar esto con seriedad. No era un juego. No estaba jugando. No estaba ansiosa. Estaba nerviosa. Tenía los pelos de punta y su forma de pisar era más fuerte de lo que debería: El eco resonaba. Los tambores del destino bailaban. Estaba lista para asumir las consecuencias de sus actos y el riesgo de haberse enlistado a este movimiento en primer lugar: No quiso ver el periódico. No estaba atenta a eso. Siquiera mostró interés real con la idea de tener un cártel de "Se busca" tras su cabeza, más bien: Lejos de causarle emoción... la pondría más tensa. Vivo o muerto. Esas dos palabras marcaban el destino de alguien e hilaban las pisadas del futuro hacia un final lejos de la cama de hospital: Claro que estaba lista y que eventualmente eso sucedería. Sin embargo: No puede evitar pensar en la fragilidad del ser humano y cómo de tan rápido puede ser un final. Como con un par de movimientos una vida puede desaparecer y que, eventualmente, si no se cuidaba: Acabaría así. Se repetía una y otra vez que no iba a jugar. Pensó que este era el momento de empezar a valerse por sí misma. No se arrepentía de su decisión pero buscaría hacerse más fuerte de todos y cada uno de sus actos. Aprender de lo que vea. Mejorar. Progresar. Cuando pasó al lado de Dean lo miró con frialdad. No le expresó nada más allá de unos pocos segundos en los que se paró para ver lo que mostraba con tanto orgullo. Su cara fue seria y sus ojos, pasaban por la respectiva información por un pequeño rato y cuando acabó: Se dio la vuelta y marchó. Caminó hacia su destino sin decir una sola palabra pero ofreciendo por un momento, algo de seriedad al asunto y hacer ver a sus nuevos compañeros que no iban a un viaje de campo a pasear entre flores y perseguir a los insectos. Iban al Nuevo Mundo. Y quizás... podrían no volver.
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Karmas
RE: [Presente Absoluto]Abriendo Toriles tras el Chupinazo - Kelvin Einstein Nagumo - 17-06-2026 Había sido presentado a los demás miembros de la división en la cual había entrado tras la reunión de la armada, pero realmente no recordaba el nombre de ninguno, sabía quiénes eran, su fisionomía y que por alguna razón estaban juntos, pero no sabía mucho más. En el interior de sus ropas se esconde un pequeño fenek, Mdofarak, un animal que encontró de pequeño y desde que lo curó y cuidó, empezó a acompañarlo como si fuera su hermano, su familia, y para el gigante, lo era, pese a la gran diferencia de tamaños que se fue marcando con el tiempo. El joven había sido informado de donde tenía que acudir para partir a su siguiente destino, que no está en las aguas que ya conoció, tampoco en las que están en una corriente similar, pero diferente a las que conoce, está en una zona mucho más alejada, y por ello, más peligrosa para quienes, como él, no tienen la fuerza para sobreponerse a los peligros que allí se esconden y esperan. Sus pasos lo llevaron completamente al lado opuesto al que tenía que ir inicialmente, su capacidad de orientación era curiosa y bastante complicada de explicar, milagrosamente podía manejar barcos sin hundirlos, se ve que la navegación sí que la controlaba, pero, seguir indicaciones era completamente diferente. Debido a ello fue el último en llegar a la zona de embarque, encontrándose con todos esperando, seguramente por alguna razón el comandante había permanecido a la espera de todos a la hora de embarcar.
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RE: [Presente Absoluto]Abriendo Toriles tras el Chupinazo - Kisuke Kageyama - 17-06-2026 Como no podía ser de otra manera, y como Kisuke esperaba, el primero en aparecer fue Panda, exactamente, cinco minutos antes de la hora acordada (u ordenada por Kisuke, vaya). Llego haciendo referencia a la facilidad de Kisuke para madrugar, a lo que el antiguo pescador respondió con una sonora carcajada llevándose la mano derecha al vientre. El mink sabía muy bien de las costumbres de su Comandante, ya eran muchos años juntos.
-KUHAHAHAHA... Bien sabes tú que si no hago mi suelta de lastre mañanera, no soy persona... KUHAHAHAHA... No habría pasado ni un minuto desde que llegó el Panda, cuando apareció la excéntrica de Berry a lomos de un animal de lo más extraño: un enorme Cocodrilo con la punta de la nariz y de su cola con forma de plátano. Sin lugar a dudas, Berry sabía hacer las cosas a lo grande. Llegó como un torbellino, hablando atropelladamente. Se presentó, como si no la conociesen de nada, o pudiesen olvidar a alguien tan extravagante como ella, y se alegró, mucho de ver a Panda, al ser un mink también. Les llamó Bambú y "Caga llamas", lo cual no dejaba de ser irónico y gracioso visto lo que había comentado al mink y a que su habilidad era la logia del hollín. -KUHAHAHA... Llamas no, pero negro si-dijo convirtiendo su mano en una nube de hollín-Y no, no vamos juntos por tener el pelo negro, mira sino a quien viene por allí...-y señaló con el índice de su mano a la entrada al muelle en el que estaban. Ahí estaba Dean, caminando tranquilo con el periódico enrollado en una mano. Seguramente se había estado informando en el camino, o quizá durante el desayuno. Saludó a todos genéricamente y preguntó a dónde iban. Kisuke tenía claro que aquel muchacho era el más "normal" de los cuatro nuevos miembros de los Toros Negros. Después sacó los carteles de recompensa de todos ellos y los mostro, haciendo especial énfasis en el suyo propio. -Si, ya los habíamos visto, Dean... Puede parecer emocionante y entiendo eso, pero piensa en las consecuencias que tiene que la gente común te pueda reconocer... Será más difícil pasar desapercibido y, a veces, nos veremos envueltos en peleas que podrían haberse evitado de no ser tan "famosos"... No obstante, es inevitable para "criminales" como nosotros, así que bienvenido al Club... kuhahahaha... Se rio porque no quería sonar como una regañina ni nada por el estilo. Hizo una pausa en lo que llegaba Shirohime que justo estaba entrando en el muelle. Aunque aún estaba algo lejos, no necesitaba el haki para darse cuenta de ello, gracias a su aguda vista, que la chiquilla estaba muy nerviosa, seria y quizá algo preocupada. Cuando llegó a donde estaban ellos, Kisuke puso su mano en la cabeza de la muchacha, para tranquilizarla. -No te preocupes Shirohime, vais a ver en el viaje un montón de sitios muy chulos, aunque sea solo de paso, y nosotros estamos aquí. No permitiremos que os pase nada, menos aún ahora que acabáis de llegar y necesitáis entrenamiento aún, pero no es solo por eso, es porque somos ahora somos amigos...-paró un instante antes de añadir:--En cuanto a Kasui, que se que era de vuestro grupo, no os preocupéis, tuve una charlita con él y va a formar su propio escuadrón en el South Blue. No va a quedarse solo... Dijo esto con una sonrisa mientras al fondo del muelle se dibujó la enorme silueta de Kelvin, que se hacía más grande según se iba acercando. Kisuke sonrió tristemente porque le recordó a Beto, aunque se parecían lo que un huevo a una castaña, pero como era gigante también, el antiguo pescador lo asoció al enorme invidente casi al instante. Cuando el joven gigante llegó por fin donde estaba ellos, Kisuke subió de tres zancadas la pasarela y les habló desde la baranda de estribor, aunque apenas estaba un poco más alto que la cabeza de Kelvin, se dirigió con potente voz a sus compañeros. -Ahora que ya ha llegado Kelvin, podemos partir. Partimos hacia la isla de Mogaro, en el Nuevo Mundo, donde tras liberar a su población nos quedamos allí para establecer una base y ayudar a los ciudadanos en el proceso de transición. Hizo una pausa antes de continuar, en la que sacó un cigarro y lo prendió dando una profunda calada. -Esto significa que cruzaremos la Red Line para llegar a ese mar. Estoy seguro de que será un viaje enriquecedor para vosotros así que disfrutadlo en la medida de lo posible. Es una travesía un tanto peligrosa pero no tenéis que temer, no es la primera vez que navego esas aguas, al igual que Panda, así que estaremos bien. Pausó una vez más su discurso para dar otra calada más, y les miró con una torva sonrisa. -Una vez allí comenzaremos vuestro adiestramiento. No seremos suaves, ni blandos porque vuestra supervivencia a futuro puede depender de ello, así que ponedle todas vuestras ganas. La voluntad es muy poderosa y no solo para la causa, también para vosotros mismos... Así que todos a bordo, que partimos... Y se dio la vuelta para preparar la partida lo antes posible, dio sus primeras indicaciones, mientras sujetaba el timón. -Panda ya sabes que hacer con el ancla... Berry, suelta el amarre cuando Panda leve el ancla... Kelvin encárgate de desplegar la vela mayor... Dean, tu hazte cargo de la mesana... Shirohime, sube al carajo y observa desde ahí que no haya obstáculos... ¡VAMOS TOROS NEGROS... ZARPAMOS! Y el barco, salió de puerto, rumbo a la Red Line, y, posteriormente, a Mogaro, en el Nuevo Mundo.
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RE: [Presente Absoluto]Abriendo Toriles tras el Chupinazo - Max D. Bambú - 17-06-2026 Se echó a reír con Kisuke cuando éste se agarró el vientre e hizo alusión a su costumbre de ir al baño todas las mañanas como un reloj. Iba a hacer algún comentario jocoso al respecto, pero entonces hizo acto de presencia Berry, la atractiva mink que se acababa de unir a los Toros Negros. Iba a lomos ni más ni menos que de un F-Wani, una especie autóctona de Arabasta. —Oh, fantástico espécimen. —No sabía mucho más de ellos a parte de su nombre y su aspecto general, ya que no se especializaba en esa rama del saber. Un explorador como Dean quizás tuviera más idea al respecto. Se agachó ligeramente para mirar al dócil animal a los ojos mientras Berry se presentaba de nuevo como si nunca hubiera visto al dúo revolucionario que la había reclutado. —¿De qué habla capitana? —Arqueó una ceja cuando la mink supuso que los habían agrupado por tener todos el pelo negro. La chica se sentó en el suelo y sacó de su bota un papelito que debía de servirle como recordatorio. Llamó a Kisuke "Caga Llamas", lo cual provocó que éste empezara a descojonarse. Verdaderamente habían reclutado gente muy peculiar para el grupo. Para contestar la teoría de Berry de que los habían agrupado por el color del pelaje, Kisuke señaló a Dean, un humano de pelo blanco y miembro de pleno derecho de los Toros Negros que se estaba acercando en la distancia. Cuando llegó a ellos saludó de forma general a todos, preguntó a donde se dirigían y le enseñó los carteles de Se Busca al grupo. Bambú agarró el suyo y lo miró de nuevo, satisfecho con la cifra que había bajo su nombre. —Honhonhon, no te acostumbres a ese número tan pequeño Dean, en cuanto te vean con nosotros se va a disparar. Nos dirigimos al Nuevo Mundo, a Mogaro. —Le devolvió el cartel sin mayor ceremonia.
Shirohime parecía tensa ante la idea del viaje. Kisuke, naturalmente, trató de quitarle hierro al asunto haciéndole entender que ellos no permitirían que les sucediese nada. También mencionó a Kasui, al cual había conocido también hacía un par de días. —Oh, ¿el chavalín ese? Me encontré con él hace unos días, honhonhon. Se codea con las altas esferas ya y no debe ni tener 15 años. —Estaba de buen humor al ver a tantos camaradas en un mismo lugar. Seguro que Kisuke se sentía igual, ya que su escuadrón siempre había estado parco en números y ningún compañero duraba demasiado. Kelvin fue el último en llegar. No dijo nada, al igual que Shirohime, pero se presentó allí donde se le requería y eso era más que suficiente. Asintió ante el pequeño discurso del comandante Kageyama y miró a sus futuros pupilos con expectación. Finalmente llegó el momento de embarcar y empezar con los preparativos para zarpar. Bambú no tardó en dejar sus cosas apoyadas en una esquina del barco y llevar sus manos al ancla para comenzar. En cuanto la orden fue dada, retiró el enorme trozo de metal que sujetaba el barco al fondo marino sin aparente esfuerzo y observó a sus compañeros llevar a cabo las tareas encomendadas, cerciorándose de que todo el mundo cumplía con su parte. La aventura comenzaba.
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RE: [Presente Absoluto]Abriendo Toriles tras el Chupinazo - Dean - 18-06-2026 Seguía enseñando los carteles cuando vio llegar al resto de sus compañeros. Le sorprendió que Shirohime no llegara haciendo su típico espectáculo, de hecho fue todo lo contrario, llegó con un semblante serio y sin hablar con nadie. - ¿A esta qué mosca le picó? - Dijo para si mismo, pues nunca la había visto tan seria. Estuvo muy tentado a preguntarle si estaba en sus días, pero sabía lo mal que podía salir eso, por lo que simplemente la dejó seguir su rumbo sin molestarla. Su nuevo capitán le advirtió de que aquel cartel no era algo de lo que sentirse muy orgulloso, tampoco es que se sintiese bien tener un precio sobre su cabeza, pero al menos era una prueba de que estaba avanzando. Sabía las consecuencias que eso conllevaba, aunque ahora que iba a formar parte de los toros negros, tenía serías dudas de si volvería a poder pasar desapercibido. - Bueno, tienes razón, era genial cuando para la marina era como una persona común, supongo que ahora actuarán con solo verme, pero supongo que con gajes del oficio. Me adaptaré... Creo. - Cómo era el primer cartel del peliblanco, realmente no dimensionaba las consecuencias que aquello podría traer, por suerte ahora estaba en un grupo y no tendría que arreglárselas por su cuenta, aquello era más que un alivio. Se sorprendió un poco cuando el Panda le mencionó que el número era pequeño, comparado con Kisuke y el Mink, claramente era inferior, pero para él, era una fortuna. Aunque le cueste, tendrá que acostumbrarse a los estándares que se manejan por estos mares. - Si el número crece es porque algo estamos haciendo bien, así que espero que cambie pronto. - Tras decir eso enrolló el papel con los carteles y se lo puso bajo el brazo, pues ya no tenía nada más que leer de ese periódico. Dean miró nuevamente a su capitán cuando mencionó a Kasui, ya que no se esperaba que ese chiquillo interactuara con tanta gente en tan poco tiempo, más sabiendo lo mal que se le da socializar. Al menos dio la tranquilidad de que no se iba a quedar solo, lo cual era bueno, aunque el albino ya estaba tranquilo con ese tema tras la conversación que tuvo hace un par de noches con él. Iba a estar bien y quizá lo mejor para él sea continuar en el South Blue, a lo mejor en el futuro volverán a cruzar caminos. Pasó poco rato hasta que Kisuke reveló que nos dirigíamos hasta la isla Mogaro, del Nuevo Mundo. Ahora es cuando realmente empezaba su aventura, por lo que cierta emoción le recorrió el cuerpo, aunque intentó esconderla lo más que pudo, ya que se avecinaba un largo, pero largo viaje. Suspiró cuando comentó el tema del adoctrinamiento, ya que era muy consiente del intenso entrenamiento al que los iban a someter. Él quería hacerse fuerte, era una de las cosas que más ansiaba en ese momento, pero también sabía del esfuerzo que aquello le iba a conllevar, por lo que tenía que prepararse tanto física como psicológicamente para lo que viene. Su primer objetivo era poder sacar el máximo partido a la habilidad de su fruta del diablo, además de poder mejorar como espadachín, para eso su capitán será fundamental. Subió al barco rápidamente cuando le dieron la orden de encargarse de la mesana, para cumplir su labor. Por primera vez, formará parte de una grupo, esperaba estar a la altura y sobre todo que no le pidieran nada relacionado a la navegación, pues era un completo ignorante en la materia. Por suerte, recuerda que en la presentación Kelvin mencionó saber cómo manejar un barco, así que podía dejarle esa tarea a él. Por un motivo que desconoce, se le vino a la mente un pensamiento sobre que este grupo podía parecer una tripulación pirata, aquello le disgustó, pues su animadversión por esos delincuentes sigue estando presente, aunque conoce a algunas excepciones, sigue pensando mal de la mayoría de ellos. Ese pensamiento no perduró mucho, pues él tenía claro que esto era muy diferente, pues todos ellos compartían un objetivo mucho más ambicioso que cualquier pirata, todos ellos buscaban acabar con el Gobierno y no descansarán hasta lograrlo, de a poco ya empieza a confiar en la convicción de cada uno de los Toros Negros.
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RE: [Presente Absoluto]Abriendo Toriles tras el Chupinazo - Shirohime Hild - 18-06-2026 La mano del hombre ajeno sobre su cabeza la hizo pensar y analizar un poco más sobre el asunto, abrirse de ideas y verlo de otro modo: Pero no era sencillo, desde luego que no. A diferencia de lo que pudiera parecer a simple vista: Había cosas que la hacían pensar y ponerle los nervios de punta más que a cualquiera, como por ejemplo la traición y ver de primera mano la misma muerte. Al meditarlo, se ponía un gran peso sobre su cabeza lleno de deberes y responsabilidades que lejos de hacerle ver esto un simple paseo, la hacían pensar que tenía que volverse tan fuerte como nadie si deseaba proteger a la gente que tanto amaba. Un lazo era un lazo, a veces se precipitaba, unas veces se lanzaba al río sin pensar demasiado pero no podía olvidar que aquello que conoció y guardó siempre estuvo allí. Aunque no recuerde caras ni nombres exactos, algo en su corazón le hacía pensar en las personas que tanto atesoraba. — ... Gracias... capitán. Son muchas cosas que debo pensar, es todo. Haré lo posible para no ser un lastre ni una carga para el equipo, después de todo, un único error me puede costar la vida. No me puedo permitir perderla ahora. —, se expresó con honestidad, para ella, para Shirohime: Esto no era un simple juego, se trataba de un antes y un después y aunque ahora pareciese que todo iba a ir bien... no se sabía. No estaba arrepentida pero tampoco muy confiada al respecto. Sabe que no tiene el nivel y debe hacerse fuerte para no caer, — Esa es una buena noticia, gracias. —, no estaba demasiado informada al respecto. No se encarga de entrometerse demasiado en las vidas de los demás pero en el fondo de su corazón se alivia de pensar que ese niño silencioso no estaba del todo desamparado al respecto. — Sí. Somos amigos. En eso estoy de acuerdo, y si en algo puedo ayudarlos haré lo posible por dar lo mejor de mí. Me quiero esforzar por ser parte de este nuevo equipo, aún me falta mucho... pero pondré todo mi empeño por cada uno de ustedes. —, la idea de ser amigos era... reconfortante. No creyó ser considerada una amiga tan pronto y eso en verdad le daba gusto. La hacía sentir un poco más como en una casa. Quería creerse que esto se trataba de, una casa. Un hogar en el que compartir momentos con todos y cada uno de sus compañeros ahora. Esto era el comienzo de algo nuevo, — Me emocionará conocer esos lugares. Sin duda. —, como a toda persona: La idea de conocer y aprender le era grata. Se le escapó una pequeña risa hacia adentro, sin llegar a reír... pero estuvo cerca, — Gracias, mariscal. Su risa es contagiosa, es un honor compartir con usted. —, después de responderle como correspondía tuvo que seguir su camino pero antes de eso se detuvo para escuchar con atención todas y cada una de las palabras del hombre capitaneando este grupo. — Sí, capitán. Tendremos que entrenar todos muy duro y dar lo mejor de nosotros. En lo personal, quiero aprender de todos ustedes. No solamente mi vida depende de ello: Creo yo que el lazo entre todos se fortalecerá de esa forma. —, opinó. Muy preparada para lo que se venía esta vez aprovecharía la oportunidad para subir y ver los obstáculos que pudiesen surjir en el trayecto y de paso: Entrenar aún más su vista. Independientemente de lo demás, sigue y seguirá siendo una tiradora. Por lo que este tipo de ejercicios son los mejores para alguien como lo es ella, sin lugar a dudas, — Entendido. —, no dijo más que eso y partió hacia su correspondiente lugar. Era hora de cumplir su parte.
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Karmas
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