28-05-2026, 05:43 PM
24 de primavera, Año 16 ❥ Sorbet Norte
I'm your rock'n'roll Joan of Arc, i'm here to save the world, but...who will save supergirl?
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Las botas de Nyx resonaron en los adoquines cuando avanzó hacia el inicio de la fila, quería terminar lo más pronto posible con esa situación. Necesitaba avanzar, sentir que estaba un paso más cerca de Aelira, aunque para ello tuviese que arrancarse el apellido y convertirse en alguien más.
Observó a su competencia, mientras el lino gris rozaba los muslos de sus piernas con cada paso, buscando, sin conseguirlo, delinear en líneas simples las formas de su cuerpo; al avanzar, repasaba la historia de Nyssa Vale, esa mentira que sería su vida de ahora en adelante. Esa mentira que detallaba como Nyssa había sido criada por su abuela en un pueblito perdido entre las islas del South Blue, sin conocer a sus padres, sin hermanos, solo eran ella y su abuela. Aprendió a leer y escribir porque su abuela le enseño, y, cuando tuvo la fuerza necesaria comenzó a trabajar para tener más comida en la mesa. Ayudando con la limpieza en las casas y cuidando a niños de los que tenían más que ellas y que, eventualmente, se fueron de ese lugar. Lavando ropa, platos, haciendo mandados para conseguir las monedas extras que las ayudaran a no sentir hambre y a cubrirse mejor del clima.
En el camino descubrió que era un poco más ágil que otros, que era un poco más fuerte que otros y comenzó a visualizar el camino de los Marine como opción, no por fe ciega al sistema actual o porque creyese en su ideología, sino, como una salida segura para llevar más comida a la mesa, para cambiar las tejas rotas de la casa, para mantener a su abuela sin que esta siguiera trabajando a pesar de sus dolencias. Pero el corazón de la abuela no resistió…por suerte la afección al corazón fue rápida e indolora.
Y Nyssa, finalmente, decidió unirse a la marina cuando ya no quedaba nada que la atara a ningún lado.
Por eso estaba ahí. Esa era su historia ahora.
Fue con esa mentira, a la que trataba de aferrarse por pura convicción, que el apareció en su campo de visión. La mirada de Nyx se clavó en el rostro del hombre frente a ella, a pesar de que el tonó de voz había sido el mismo de principio a fin, había una firmeza en sus palabras que no daba espacio para rechazar la orden. Fue solo una fracción de momento en que el estómago se le tensó apenas un instante, breve, instintivo. Lo suficiente para recordarle que no existía paso atrás.
Ahora sería Nyssa Vale.
Y bajo el nombre de Nyssa…llevaría a Aelira a casa.
Después de un asentimiento de cabeza caminó detrás de él, creyendo que la acercaría a la punta de la fila, la Archeron estaba lista para poner por el frente la mentira. Sin embargo, cuando el camino se desvió hacia un callejón todas las alertas de Nyx saltaron.
Observó la espalda del hombre mientras avanzaba delante de ella ¿tendría algún tipo de ventaja si se daba cuenta de la mentira y se enfrentaba físicamente a él? No… seguramente no la tendría. No porque dudase de sus capacidades sino porque sabía que en la marina entrenaban a sus reclutas, y ella, el único entrenamiento que llevaba en ese momento en el cuerpo, era básico: defenderse y huir. De esas clases que su padre se había dado el tiempo y la paciencia de hacer con ella y sus hermanas mientras su madre parecía reír por una anécdota personal entre ambos.
Además, atacarlo en medio de un lugar lleno de marines no era una de sus ideas más brillantes. Ni más lógicas.
¿Qué querría de ella?
Cuando él se detuvo, Nyx guardo distancia un paso por delante del inicio del callejón, lo suficientemente cerca para correr de regreso a la multitud si era necesario. El lugar se extendía entre paredes altas y descuidadas, demasiado estrecho, con esa escases de luz que apenas entraba desde el ángulo superior y los bañaba en la penumbra. La humedad se acumulaba entre los adoquines y el olor salino del puerto parecía quedarse allí, suspendido entre las sombras que ahora los rodeaban. Algunos barriles viejos y botes de basura descansaban sobre la pared izquierda y las ventanas hacia la derecha permanecían cerradas, como si nadie quisiera mirar lo que ocurría abajo.
Por manía heredada, analizó su entorno en búsquedas de salidas: las ventanas en el callejón, escaleras, botes de basura…Pero la salida más rápida era a su espalda, si se veía forzada a ingresar al interior… tendría que correr más de un par de metros para alcanzar los botes de basura que estaban apostados hacia la izquierda contra la muralla, para lograr saltarla hacia el otro lado, si es que llegaba con bastante impulso para hacerlo…
"No”
La mejor opción estaba a su espalda.
La mejor opción estaba a su espalda.
Sostuvo su mirada con desafío orgulloso, ese que se revelaba en la barbilla ligeramente alzada y en la línea elegante de su cuello, mientras el mar de sus ojos, siempre demasiado cerca de convertirse en tormenta, lo recorrían con rapidez. El rostro de ese hombre, en el contraste de luz y sombra de aquel callejón, parecía extrañamente neutro, difícil de descifrar bajo aquella calma incomoda que sostenían, pero sus ojos…
"Oscuros."
Demasiado oscuros.
Como tinta derramada en mar profundo, imposibles de leer incluso entre los atisbos de luz que luchaban por llegar hacia ellos. Su complexión era atlética incluso bajo aquella ropa diseñada para uniformar formas y carácter, y la Archeron estaba segura de que, si no llevase sus botas, se vería obligada a alzar todavía más el rostro para sostenerla la mirada. Algo que no estaba dispuesta a conceder, ni a él, ni a ningún otro.
Pero Nyx, a diferencia de sus hermanas, nunca había sido tan simple para decidir si alguien le parecía atractivo por un rostro agradable o un cuerpo trabajado. Hacía falta algo más.
"Mucho más."
Y en ese instante, en esos precisos segundos, lo realmente relevante no era su apariencia. Lo realmente importante estaba en sus manos, en aquellos papeles que llevaba consigo, esos papeles que la ponían a ella en primer lugar de todos los otros y en el impacto de la verdad: Ese desconocido sabía que ella no era Nyssa Vale.
Y eso, solo volvía al desconocido en un problema.
La mirada de Nyx cambio a penas, un gesto sutil, un descenso leve de sus parpados bajo el marco oscuro de sus pestañas. Lo suficiente para que aquella calma orgullosa que mantenía adquiriera un filo distinto, era esa manera silenciosa que tenía de volverse tormenta antes de arrasar con todo – ¿Y tú acostumbras a llevar mujeres solas a callejones durante reclutamientos oficiales? – Esa pregunta era para ganar tiempo ¿Cómo se había dado cuenta quien era ella? Estaba segura de que su cara no la había visto nunca en ningún tipo de evento organizado por su familia o sus tías. Estaba segura de que sus hermanas no habían bailado ni compartido anteriormente con él, ya que él era el tipo de hombre que su hermana menor, Seren, suspiraría solo por su apariencia, hablando de él hasta hartarlas. Y, estaba segura, de que ella no lo había conocido en otra situación…
¿Conocía a su padre?
Eso volvía al desconocido en un gran problema.
Tenía que tomar una decisión y rápido. No podía permitirse arrastrar a su padre en el proceso ni tampoco podía permitirse decirle la verdad a su padre sin sacrificar a Aelira y a su madre… Su cuerpo reveló la tensión que sentía, solo un micro gesto, algo que incluso podría pasar desapercibido, pero sus labios de carmesí se abrieron con suavidad, buscando inspirar un poco más de aire, como si la angustia de la situación en la que se encontraba, tomase su aliento y ella… ella luchara frenéticamente por volver a respirar.
– No es de tu incumbencia el “porqué” de mi acción – Puso el límite de inmediato. Aunque esa afirmación respondiera en si misma que, efectivamente ella, no tenía que estar ahí. Con esa simple frase, ya había tomado su decisión sobre él; no lo conocía, no sabía porque ese hombre había sido capaz de reconocerla, aun así … – Así que tenemos dos opciones: entregarme…– sus palabras quedaron suspendidas entre ambos solo por un instante, mientras su pulso golpeaba con demasiada fuerza bajo la piel de su cuello, y sus dedos se tensaban apenas contra el lino gris, como si esa ancla fuera necesaria para empujarse a continuar – o explicarme porque te estas tomando tantas molestias y estamos teniendo esta conversación en este callejón –
Léeme
