20-05-2026, 01:52 AM
Jamás hablaré de los efectos de este encuentro en público, no pretendo reconocer que el sujeto que me acompaña tiene un efecto atractivo que te hace creer que es posible que los ángeles existen o lo han creado unos por lo menos. Admito que el rostro es prácticamente una poseía a la belleza, pero sus ojos y los labios son la distracción perfecta, es como una jodida broma a mi maldita memoria que no sacará jamás esa imagen,
Mi mirada se desliza delicadamente sobre la caricaturesca pose de Shin, deteniéndose apenas unos segundos en sus labios y bajando rápidamente en sus brazos en jarra. Intento no poner una sonrisa en mi rostro que evidencie que disfruto del momento jocoso que se ha creado alrededor.
¿Privilegio?
Repetí la palabra con ligereza que casi roce el desdén, ajustandome uno de mis guantes negros, como si lo estuviese despreciando o algo parecido. Acorté la distancia entre ambos, entrando en su espacio personal nuevamente, es como un pin pon de invasión. Mis ojos lavanda se clavan en los de él.
Tu problema, Hasegawa, es que crees que tienes derecho a reclamar algo como si fuese tu derecho.
Murmuré usando una voz suave pero con algo de seriedad, estoy disfrutando un tanto el picarle aunque estoy en claro que el chico no es de aquellos que caen en esos juegos pero hay que tantear los límites.
Para todo en la vida, siempre hay una primera vez.
No pienso en ningún momento que es realmente una sorpresa grata su presencia, eso haría que su ego creciera aún más en mi presencia y no estoy segura de cuánto de eso podría soportar. Pero gracias a todos los Dioses del rol y la creatividad, la situación cambió, y aceptó el planteamiento de mi idea de una competencia para no aburrirnos en una misión de vigilancia o es lo que se supone me pidieron hacer.
¿Te preocupas por mis sentimientos?
Bajo mi punto de vista mi petición no es más que nada una estrategia de diversión, que él libere energía y sobre todo pueda confirmar los rumores que hay en torno a este albino curioso. En ese momento comenzó a brillar como si su belleza necesitara más brillo aún, si lo tengo que comparar con algo Campanita es lo que mas se me viene a la mente en ese momento, con la personalidad de Peter Pan eso si. Le iba a responder a sus declaraciones que cree son las más fuertes de la noche por la tonalidad ocupada.
Demasiado rápido, observé la estela lumínica que Shin ha dejado tras de sí, entrecerre mis ojos apenas un instante, no por sorpresa, sino por puro análisis de sus movimientos intentando entender cual es el secreto en su enorme velocidad y despliegue. Me quedé quieta unos segundos más, memorizando la trayectoria que ha empleado y buscando una ruta corta para llegar, claro que no ganaría pero no quiero quedarme atrás.
Demasiado luminoso.
Para mi la eficiencia es menos llamativa, pero su rapidez lo hace tener un elemento sorpresa que lo hace dificil de ver venir pese a su brillo. Me desplazo con la mayor rapidez posible, no por teletransportación o velocidad inimaginable, pero si por un movimiento más bien calculado que usé para recortar las distancias mediante lo coloquialmente conocido como atajo, llevaba lo suficiente en la isla como para empezar a conocer formas de reducir el tiempo de desplazamiento.
Mientras los piratas aún no se recuperan del efecto cegador y sorpresa de Shin, mientras intentan comprender cómo es que fueron descubiertos tan rápido. Aprovecho de seguir avanzando por las sombras laterales del muelle hasta llegar a donde ellos, claro que me tarde unos minutos pero lo suficiente como para llegar a tiempo y disfrutar el espectáculo que brinda su compañero de noche.
Me senté en la borda de uno de los barcos que estaban en el muelle al momento en que termina de iluminarles el camino, una metáfora bastante pretenciosa para alguien que disfruta de causar caos. Centro mis ojos en el rostro de Shin buscando cual es la mejor emoción que posee en ese momento, intento determinar si es alguien en el que puedes confiar.
Por cierto, no vine aqui, ni te seguí por necesidad de que requirieras refuerzos, fue la curiosidad.
Puede que le este mintiendo para proteger mi orgullo y dignidad o puede que no y realmente la curiosidad me haya llevado a aceptar la misión. Lo que si es que no me involucraría en nada. Tengo la costumbre de no entrometerme en el trabajo de alguien más y ese era su labor, solo sería una espectadora de su único movimiento para derrotar a los intrusos. Cuando termina con los piratas simplemente le dedico unos aplausos muy bien merecidos.
La próxima vez, intenta ser menos llamativo y no hagas trampas en las competencia. Ahora ya sé que eres un marine tramposo.
Mi mirada se desliza delicadamente sobre la caricaturesca pose de Shin, deteniéndose apenas unos segundos en sus labios y bajando rápidamente en sus brazos en jarra. Intento no poner una sonrisa en mi rostro que evidencie que disfruto del momento jocoso que se ha creado alrededor.
¿Privilegio?
Repetí la palabra con ligereza que casi roce el desdén, ajustandome uno de mis guantes negros, como si lo estuviese despreciando o algo parecido. Acorté la distancia entre ambos, entrando en su espacio personal nuevamente, es como un pin pon de invasión. Mis ojos lavanda se clavan en los de él.
Tu problema, Hasegawa, es que crees que tienes derecho a reclamar algo como si fuese tu derecho.
Murmuré usando una voz suave pero con algo de seriedad, estoy disfrutando un tanto el picarle aunque estoy en claro que el chico no es de aquellos que caen en esos juegos pero hay que tantear los límites.
Para todo en la vida, siempre hay una primera vez.
No pienso en ningún momento que es realmente una sorpresa grata su presencia, eso haría que su ego creciera aún más en mi presencia y no estoy segura de cuánto de eso podría soportar. Pero gracias a todos los Dioses del rol y la creatividad, la situación cambió, y aceptó el planteamiento de mi idea de una competencia para no aburrirnos en una misión de vigilancia o es lo que se supone me pidieron hacer.
¿Te preocupas por mis sentimientos?
Bajo mi punto de vista mi petición no es más que nada una estrategia de diversión, que él libere energía y sobre todo pueda confirmar los rumores que hay en torno a este albino curioso. En ese momento comenzó a brillar como si su belleza necesitara más brillo aún, si lo tengo que comparar con algo Campanita es lo que mas se me viene a la mente en ese momento, con la personalidad de Peter Pan eso si. Le iba a responder a sus declaraciones que cree son las más fuertes de la noche por la tonalidad ocupada.
Demasiado rápido, observé la estela lumínica que Shin ha dejado tras de sí, entrecerre mis ojos apenas un instante, no por sorpresa, sino por puro análisis de sus movimientos intentando entender cual es el secreto en su enorme velocidad y despliegue. Me quedé quieta unos segundos más, memorizando la trayectoria que ha empleado y buscando una ruta corta para llegar, claro que no ganaría pero no quiero quedarme atrás.
Demasiado luminoso.
Para mi la eficiencia es menos llamativa, pero su rapidez lo hace tener un elemento sorpresa que lo hace dificil de ver venir pese a su brillo. Me desplazo con la mayor rapidez posible, no por teletransportación o velocidad inimaginable, pero si por un movimiento más bien calculado que usé para recortar las distancias mediante lo coloquialmente conocido como atajo, llevaba lo suficiente en la isla como para empezar a conocer formas de reducir el tiempo de desplazamiento.
Mientras los piratas aún no se recuperan del efecto cegador y sorpresa de Shin, mientras intentan comprender cómo es que fueron descubiertos tan rápido. Aprovecho de seguir avanzando por las sombras laterales del muelle hasta llegar a donde ellos, claro que me tarde unos minutos pero lo suficiente como para llegar a tiempo y disfrutar el espectáculo que brinda su compañero de noche.
Me senté en la borda de uno de los barcos que estaban en el muelle al momento en que termina de iluminarles el camino, una metáfora bastante pretenciosa para alguien que disfruta de causar caos. Centro mis ojos en el rostro de Shin buscando cual es la mejor emoción que posee en ese momento, intento determinar si es alguien en el que puedes confiar.
Por cierto, no vine aqui, ni te seguí por necesidad de que requirieras refuerzos, fue la curiosidad.
Puede que le este mintiendo para proteger mi orgullo y dignidad o puede que no y realmente la curiosidad me haya llevado a aceptar la misión. Lo que si es que no me involucraría en nada. Tengo la costumbre de no entrometerme en el trabajo de alguien más y ese era su labor, solo sería una espectadora de su único movimiento para derrotar a los intrusos. Cuando termina con los piratas simplemente le dedico unos aplausos muy bien merecidos.
La próxima vez, intenta ser menos llamativo y no hagas trampas en las competencia. Ahora ya sé que eres un marine tramposo.
