11-05-2026, 05:48 AM
(Última modificación: 11-05-2026, 05:49 AM por Shirohime Hild.)
⌈ Día 23 del año 16
Primavera
con Kagura ⌋
Un trance en el que su cabeza se encontraba, invadido por una fantasía de memorias que por alguna razón desconoce el motivo del porque llegaron tan de pronto a sus ideas.
Mientras el tiempo pasa y la brisa del viento acompaña el paisaje; una figura femenina entra en su área de visión, una mujer de cuerpo definido con ojos intensos y brillantes como el mar, una mirada encantadora y para destacar; una hermosa cabellera anaranjada que se mezclaba a la perfección con el hermoso atardecer del sol al caer. Su forma de acercarse fue poco invasiva y gentil, como la de una dama acostumbrada a acercarse con cautela hacia los demás... y mientras escuchaba, mientras se dejaba arrastrar por las imaginarias sensaciones abandona poco a poco su trance y va abriendo sus ojos. El color negro va desapareciendo, aquella penumbra es lentamente reemplazada con una imagen borrosa de una delicada mano extendida hacia su dirección. La dama de cabello rubio y sentidos que lentamente iban tomando fuerza pudo verla mejor y por inercia o quizá capricho decidió extender uno de sus brazos hacia la dirección en la que esa mano apuntaba, lo acercaba con calma y su mano se abría en respuesta para atrapar y entrelazar sus dedos con los ajenos que le parecían tan suaves y delicados; la mano de Shiro, cálida, pudo dar calidez e inundar de una agradable sensación a la ajena mientras los ojos de la chica se abrían más y más en respuesta para ver mejor a su salvadora, analizarla mejor y conocerla, ver de quién se trataba esa amable alma humanitaria que se vio arrastrada por el capricho del destino a tenderle una mano amiga a una desconocida que seguramente conoció hoy por alguna razón, ya sea por destino o por casualidad, por capricho o necesidad; algo las juntó hoy. Sus ojos vieron bien la imagen con una fuerza clara para apreciar bien las facciones ajenas y la forma en que tanto nariz, ojos, labios y su rostro se complementaban, su corazón en respuesta se aceleró y sintió una necesidad urgente de abrazarla, de agradecerle por haberla encontrado y en respuesta a esa sensación; sus mejillas, cálidas por la emoción del momento se dieron a conocer con un dulce tono carmín mientras la mujer, ignorante de todo lo que pudiera conllevar la interacción que iba a provocar en ese mismo momento ejerció fuerza para levantarse gracias al pilar que le estaba ofreciendo la otra, sujetó la mano con firmeza para no caerse y poco a poco se fue levantando. Su cuerpo, firme y decidido, se iba alejando de la superficie y le permitía acortar la distancia entre ambas, mientras más se intentaba levantar, más presión y fuerza ejercía hasta que no tardó mucho más en ponerse adecuadamente de pie frente a la mujercita de cabello intenso como el mismo sol, ese pelo lasio y tan bien cuidado que desde su perspectiva, no podía pertenecer a otra clase de persona que a una enviada del destino para servir a su humilde causa.
Sin decir aún nada; Carmen, la serpiente blanca ubicada a una prudente distancia de ambas decidió hacer su movimiento y arrastrarse por la superficie para dirigirse a uno de los pies de su amiga tan fiable, su objetivo, no era más que comenzar a arrastrarse y ascender por el cuerpo ajeno, tomándose el tiempo para recorrer y subir con calma hasta tomar posición en la zona de su cuello para funcionar como una especie de exótico collar. El reptil albino, clavaba su mirada en la otra con la sola idea de analizarla mientras su serpentina y afilada lengua salía de su boca, sin decir una sola palabra, su escamosa amiga hacía un tipo de prueba para determinar la personalidad de la otra fémina, para ver si era alguien de fiar o no, si se trataba de alguien que aparecía ante sus vidas con un interés nulo o si sus pasos fueron arrastrados hasta su ahora insignificante existencia ante los ojos del gobierno, para obtener algo a cambio. Pero dado que aún Shirohime no hizo eco en el mundo y no se trataba más que de una persona caminando entre los demás, las sospechas de que la otra fue hacia su ubicación con el objetivo de obtener algo quedaron en un saco muerto, a menos que, la otra persona lo demuestre.
La mirada de la rubia, ahora inundada por un brillo y una alegría inocente como la de un infante que esperaba un caramelo después de haber hecho algo a la espera de obtener su tan ansiado dulce, se dirige hacia la otra mientras sus labios se abrieron en respuesta con la cara de una persona que recibía después de tanto tiempo a una persona que llegaba a su puerta en un tan ansiado reencuentro. Aún con su mano unida a la otra, sus dedos transmiten calidez a la otra mano y ella, aún sin decir nada, asombrada por lo que veía; daba la imagen de una dulce mujer enamorada. Preparada para decir una sola palabra que se convertiría en varias... sintió un calor innegable en el pecho y una gran emoción, preparada para agradecerle a la otra por el inmenso esfuerzo que aunque fuese lo normal, para ella era un gesto noble y hospitalario, digno de una persona que necesitaría en sus filas luchando por un mañana mejor.
— ¡Ru-haa! —, emocionada, ansiosa por decirle hola, no puede contener las ganas de expresarse.
Su cara, después de haber arrojado su característica muletilla cambió hasta una sonrisa con los labios cerrados y los pómulos hacia arriba por la correspondiente gesticulación, sus ojos, ahora decididos y confiados, se mostraron sin ninguna pizca de miedo o de inseguridad hasta la otra mirada. Alzó su mentón y la mirada, independientemente de la diferencia de alturas que pudiera haber, y arrojó la primera piedra, — Primero que nada, salvadora de mi destino; debo agradecerte por haberte tomado el tiempo para presentarte ante mí, Shirohime, con el fin de tenderme una mano. He de decirte que soy una persona magnánima y que tarde o temprano recompensaré tu valiosa osadía, guerrera del alba, y que ahora nuestro destino es uno solo. Ya sea para bien o para mal, el mundo ha decidido conectar nuestras vidas. Que agradable suena, ¿no crees? —, la forma en que su voz salió fue ligeramente más grave de lo normal, como si se tratase de un discurso dedicado a esa y solamente para aquella persona. Carmen finalizó la interacción sacando y guardando su lengua.
Sin soltar su mano y con los dedos firmes en esa posición, su pequeño discurso no acabaría, — Te doy la oportunidad de que me digas con quién estoy interactuando, ¿quién o qué es la presencia de aquella que me salvó de la ruina y la desesperanza, ru-ha? ¿Eres acaso una enviada del destino, una enviada del dulce ocaso? Si te he de ser franca, debo alegar que estoy impresionada con tu imponente presencia. Tu fuerza y tu espíritu son palpables, ru-ha, son una fuerza que yo, Shirohime, puedo ver con mis preciosos y admirables ojos. —, y aquí y solamente aquí fue que soltó su mano, se alejó unos pocos metros, dio un pequeño giro y su brazo fue extendido en dirección a la desconocida en una dramática posición mientras su mano se abría, — ¡Es hora! ¿¡Cuál es tu glorioso nombre, mi bella salvadora!? —
Primavera
con Kagura ⌋
Un trance en el que su cabeza se encontraba, invadido por una fantasía de memorias que por alguna razón desconoce el motivo del porque llegaron tan de pronto a sus ideas.
Mientras el tiempo pasa y la brisa del viento acompaña el paisaje; una figura femenina entra en su área de visión, una mujer de cuerpo definido con ojos intensos y brillantes como el mar, una mirada encantadora y para destacar; una hermosa cabellera anaranjada que se mezclaba a la perfección con el hermoso atardecer del sol al caer. Su forma de acercarse fue poco invasiva y gentil, como la de una dama acostumbrada a acercarse con cautela hacia los demás... y mientras escuchaba, mientras se dejaba arrastrar por las imaginarias sensaciones abandona poco a poco su trance y va abriendo sus ojos. El color negro va desapareciendo, aquella penumbra es lentamente reemplazada con una imagen borrosa de una delicada mano extendida hacia su dirección. La dama de cabello rubio y sentidos que lentamente iban tomando fuerza pudo verla mejor y por inercia o quizá capricho decidió extender uno de sus brazos hacia la dirección en la que esa mano apuntaba, lo acercaba con calma y su mano se abría en respuesta para atrapar y entrelazar sus dedos con los ajenos que le parecían tan suaves y delicados; la mano de Shiro, cálida, pudo dar calidez e inundar de una agradable sensación a la ajena mientras los ojos de la chica se abrían más y más en respuesta para ver mejor a su salvadora, analizarla mejor y conocerla, ver de quién se trataba esa amable alma humanitaria que se vio arrastrada por el capricho del destino a tenderle una mano amiga a una desconocida que seguramente conoció hoy por alguna razón, ya sea por destino o por casualidad, por capricho o necesidad; algo las juntó hoy. Sus ojos vieron bien la imagen con una fuerza clara para apreciar bien las facciones ajenas y la forma en que tanto nariz, ojos, labios y su rostro se complementaban, su corazón en respuesta se aceleró y sintió una necesidad urgente de abrazarla, de agradecerle por haberla encontrado y en respuesta a esa sensación; sus mejillas, cálidas por la emoción del momento se dieron a conocer con un dulce tono carmín mientras la mujer, ignorante de todo lo que pudiera conllevar la interacción que iba a provocar en ese mismo momento ejerció fuerza para levantarse gracias al pilar que le estaba ofreciendo la otra, sujetó la mano con firmeza para no caerse y poco a poco se fue levantando. Su cuerpo, firme y decidido, se iba alejando de la superficie y le permitía acortar la distancia entre ambas, mientras más se intentaba levantar, más presión y fuerza ejercía hasta que no tardó mucho más en ponerse adecuadamente de pie frente a la mujercita de cabello intenso como el mismo sol, ese pelo lasio y tan bien cuidado que desde su perspectiva, no podía pertenecer a otra clase de persona que a una enviada del destino para servir a su humilde causa.
Sin decir aún nada; Carmen, la serpiente blanca ubicada a una prudente distancia de ambas decidió hacer su movimiento y arrastrarse por la superficie para dirigirse a uno de los pies de su amiga tan fiable, su objetivo, no era más que comenzar a arrastrarse y ascender por el cuerpo ajeno, tomándose el tiempo para recorrer y subir con calma hasta tomar posición en la zona de su cuello para funcionar como una especie de exótico collar. El reptil albino, clavaba su mirada en la otra con la sola idea de analizarla mientras su serpentina y afilada lengua salía de su boca, sin decir una sola palabra, su escamosa amiga hacía un tipo de prueba para determinar la personalidad de la otra fémina, para ver si era alguien de fiar o no, si se trataba de alguien que aparecía ante sus vidas con un interés nulo o si sus pasos fueron arrastrados hasta su ahora insignificante existencia ante los ojos del gobierno, para obtener algo a cambio. Pero dado que aún Shirohime no hizo eco en el mundo y no se trataba más que de una persona caminando entre los demás, las sospechas de que la otra fue hacia su ubicación con el objetivo de obtener algo quedaron en un saco muerto, a menos que, la otra persona lo demuestre.
La mirada de la rubia, ahora inundada por un brillo y una alegría inocente como la de un infante que esperaba un caramelo después de haber hecho algo a la espera de obtener su tan ansiado dulce, se dirige hacia la otra mientras sus labios se abrieron en respuesta con la cara de una persona que recibía después de tanto tiempo a una persona que llegaba a su puerta en un tan ansiado reencuentro. Aún con su mano unida a la otra, sus dedos transmiten calidez a la otra mano y ella, aún sin decir nada, asombrada por lo que veía; daba la imagen de una dulce mujer enamorada. Preparada para decir una sola palabra que se convertiría en varias... sintió un calor innegable en el pecho y una gran emoción, preparada para agradecerle a la otra por el inmenso esfuerzo que aunque fuese lo normal, para ella era un gesto noble y hospitalario, digno de una persona que necesitaría en sus filas luchando por un mañana mejor.
— ¡Ru-haa! —, emocionada, ansiosa por decirle hola, no puede contener las ganas de expresarse.
Su cara, después de haber arrojado su característica muletilla cambió hasta una sonrisa con los labios cerrados y los pómulos hacia arriba por la correspondiente gesticulación, sus ojos, ahora decididos y confiados, se mostraron sin ninguna pizca de miedo o de inseguridad hasta la otra mirada. Alzó su mentón y la mirada, independientemente de la diferencia de alturas que pudiera haber, y arrojó la primera piedra, — Primero que nada, salvadora de mi destino; debo agradecerte por haberte tomado el tiempo para presentarte ante mí, Shirohime, con el fin de tenderme una mano. He de decirte que soy una persona magnánima y que tarde o temprano recompensaré tu valiosa osadía, guerrera del alba, y que ahora nuestro destino es uno solo. Ya sea para bien o para mal, el mundo ha decidido conectar nuestras vidas. Que agradable suena, ¿no crees? —, la forma en que su voz salió fue ligeramente más grave de lo normal, como si se tratase de un discurso dedicado a esa y solamente para aquella persona. Carmen finalizó la interacción sacando y guardando su lengua.
Sin soltar su mano y con los dedos firmes en esa posición, su pequeño discurso no acabaría, — Te doy la oportunidad de que me digas con quién estoy interactuando, ¿quién o qué es la presencia de aquella que me salvó de la ruina y la desesperanza, ru-ha? ¿Eres acaso una enviada del destino, una enviada del dulce ocaso? Si te he de ser franca, debo alegar que estoy impresionada con tu imponente presencia. Tu fuerza y tu espíritu son palpables, ru-ha, son una fuerza que yo, Shirohime, puedo ver con mis preciosos y admirables ojos. —, y aquí y solamente aquí fue que soltó su mano, se alejó unos pocos metros, dio un pequeño giro y su brazo fue extendido en dirección a la desconocida en una dramática posición mientras su mano se abría, — ¡Es hora! ¿¡Cuál es tu glorioso nombre, mi bella salvadora!? —
⌈ — Diálogo — ☪ “ Pensamiento ” ☪ Narración ⌋
Baúl de los recuerdos
