10-05-2026, 07:38 PM
Día 24 de Primavera, Año 16
OST
Las calles de la zona norte de Sorbet siempre muestran consigo un ambiente distinto. Sofisticado, altanero, cargado de aquel lujo que sus gentes de tan alto porte ofrecen con su capacidad económica tan elevada. El olor a perfume extremadamente caro siempre inundaba las fosas nasales del Marine, quién años de sufrimiento después ha terminado por perder el sentido del olfato por completo, quedando inmune casi por completo a aquello que, con el tiempo, se le empezó a hacer extremadamente repulsivo.
No camina por las calles como uno de ellos, pero sí con la elegancia aparente para aparentarlo. Su uniforme de marine le delata, pero su capacidad para caminar, sus pasos rectos, su firmeza, y el orgullo de sus formas le llevan a no ser juzgado por ninguno de los presentes. Allí, su belleza es su protección, pues las damas observan al caballero cómo un bello monumento, mientras los hombres juzgan ese gran don que posee con envidia, más le oculta su posición como soldado raso.
Se encuentra allí por ser su tierra natal, pero también por la facilidad que posee para mimetizarse con esa clase de ambiente. Donde muchos soldados se ven abrumados, él se siente como en casa, uno más entre aquellos que avanzan con normalidad viendo al resto por encima del hombro. En aquel lugar, la gente no predomina a caminar, y cuanto más uno se acerca al sur, comienza a observar como el nivel de población fuera de sus hogares aumenta, donde muchos se alejan para trabajar lejos de sus familias, y buscan servir a alguien más, o cómo mucho, acudir a su negocio que con tanto esfuerzo buscan hacer prosperar.
Él caballero de oscura cabellera camina con intención de patrulla, cargando consigo una serie de documentos a los que presta mediana atención mientras se asegura de avanzar recto, haciéndolo ignorante de aquellos que se sientan alrededor en alguna terraza o banco, por simple intención de quedarse mirando lo que aquel apuesto joven hace. Está absurdamente acostumbrado a esa clase de privilegio donde algunos desesperan por llegar, y donde muchos ven una bendición.
Para él, es solo parte de su día a día al que ha de quedar acostumbrado si quiere prosperar.
Su sargento se le acerca, observándolo con cara de pocos amigos al comprobar que unas damas de buen ver no le prestan ninguna clase de atención a él, sino a su subordinado de rizos azabaches.
—Kael.—Dijo su nombre directo, buscando mostrar su posición por encima del muchacho.—Necesito que revises estas solicitudes de ingreso a la Marina. Estoy seguro de que más de una familia no está dispuesta a dejar que su hijo se aliste en el cuerpo y pagaría un buen tributo para que...bueno, "negásemos" su solicitud, así que quiero que revises cada uno de los nombres que hay en esta lista, y te quedes con todos los apellidos que puedas para ver si podemos hacer algo.
No podía negarse; su función era asentir y obedecer, pero nunca había tenido aprecio por labores tan poco ortodoxas. El repudio era un lujo que no tenía el gusto de permitirse, y dejó que aquello sucediese en mitad de la calle sin más, obviando toda muestra de sentimiento hasta que las hojas se sumaron a la pequeña lista de tareas que cargaba entre sus manos, sin llegar a quedar desordenadas.
Cuando su sargento quedó alejado lo suficiente, comenzó a revisar los nombres uno por uno. Su sargento se había equivocado, o tal vez se ha hecho demasiadas ilusiones con una idea de cobrar demasiado generosa y positiva, pues ninguno de los nombres presentes quedó reflejado como el de una familia de lujos exagerados, y gran parte eran personas provenientes del sur.
...Hasta que cayó en un nombre que no encajaba con la foto, no de aquella persona a la que pudo reconocer. No es un informe de ingreso verdadero, ni tampoco muestra ningún tipo de dato real, aunque su información fuese extremadamente precisa. Nadie habría dudado de la legitimidad de este documento si no conociera el rostro de aquella mujer, y eso es algo que alerta cada uno de sus sentidos internos.
"La vista de candidatos es dentro de una hora. Si la descubren...pobre chica."
Se está metiendo en un lío que desconoce por completo. Conoce a su padre, un hombre de la Marina, y por la falsificación de este documento, reconoce a la perfección que el hombre no está enterado de esa información. Si tan solo supiera lo que su hija está a punto de cometer...¿Qué le pasaría a esa mujer?
Quizás...eso no sea algo que deba incumbirle en lo más mínimo.
