28-04-2026, 05:37 AM
No puede ignorarlo, la presencia contraria desborda un magnetismo particular, es el tipo de persona que atrae miradas sin esfuerzo, y acompaña la estética fina con su actitud autoritaria y frontal, sin amedrentarse por sus tonterías o payasadas. Le cae bien, es un esquema mucho más divertido de desmontar porque lo obligaba a ser creativo con los métodos de tortura social en su amplio arsenal disponible, y para nada es el motivo por el cual sonríe cuando la observa rendirse a ser mordida antes que dejarse sorprender.
Hasegawa lo detecta casi de inmediato, el impulso termina siendo mucho más fuerte que él y niega con la cabeza a pesar de que sí, podría haber igualado la situación en ese preciso instante. —¡No, no! Las cosas no se harán a tu forma. —resalta, moviendo su dedo índice de lado a lado a modo de ejemplificar su negativa. —Yo no esperaba que me mordieras, lo mínimo que merezco es gozar del mismo privilegio. —coloca ambos brazos en jarra, como si fuese una especie de super héroe, sacando pecho ante semejante declaración (en su cabeza) de victoria psicológica.
Se encogió de hombros tras la acusación de si quería presumir sus poderes. No era una cuestión que le molestase pero tampoco sintió la necesidad, generalmente usaba esa extraña luz dorada que convertía partes de su cuerpo en el propio elemento para escaparse de sus responsabilidades más inmediatas, o fardar un poco en situaciones puntuales, y por ahora, Viatrix lo estaba entreteniendo desde otros ángulos.
Hasta que claro, dijo aquella frase tan hiriente.
Shin se llevó ambas manos al pecho, simulando que impactó directo en su corazón —Me han llamado muchas cosas en la vida, pero nunca una mala experiencia... —gradualmente volvió a una postura más normal, dejando de teatralizar sus actitudes y retomando la sonrisa soberbia que siempre permanecía en su rostro. —Sabes pegar bajo, Viat. Te lo concedo. —y le gustaba, definitivamente. Iba a seguir los progresos de la mujer encantado, tenía curiosidad de hasta donde llegaría con semejante personalidad.
Y volvería a verla de primera mano cuando también se metió en el juego del falso coqueteo.
Era de las que no retrocedían ante la cercanía, la invasión a su espacio personal. Casi que pudo sentir el aroma fresco de su respiración, escuchando cada palabra con un gusto que rozaba lo pecaminoso, siendo tan atractiva era muy difícil evitar sentirse así de imantado a sus actitudes y sorpresivas respuestas, más aún considerando lo caótico que era él mismo habitualmente. Ella parecía poder lidiar con eso sin intimidarse, confrontarlo, y encontrar su propia diversión, ¿dónde estarían sus límites?
—Estoy a tiempo de quedarme callado un buen rato. —se volteó al verla pasar a su lado, observando su figura sin esconder la acción, y poniéndose a la par que Viatrix nuevamente. —No juegues con fuego, ViatViat. —repitió el apodo que le adjudicó, cerrando los ojos con una calma absoluta y empezando a percibir el extraño movimiento en los alrededores. El faro hizo señales con la luz, pequeños códigos que sólo ellos entendían, confirmando la presencia de un navío atracado sin identificar, con una bandera pirata mal escondida, por ende sólo les quedaba dejar el juego para después y sumergirse ambos de lleno a la acción.
—¿Tú crees que será justo para ti? —ladeó la cabeza, manteniendo su sonrisa y activando su fruta del diablo. Partículas doradas empezaron a abandonar su cuerpo, adornando la silueta del albino y enmarcando lo llamativo que era cuando utilizaba su poder con bastante facilidad. Era un potencial lumínico que se equiparaba al del faro, inclusive superándolo, pues encarnaba lo que representaba la luz, el concepto mismo. —No te lo dije, pero no necesitaba ningún tipo de refuerzo para esta misión. Creí que iba a ser otra noche sin acción y agradecía la compañía. —resumió lo que era un hecho incuestionable.
—¿Lo bueno? Entenderás que no te mentí. —y de un instante a otro, ante los ojos incapaces de seguir su movimiento, Hasegawa simplemente desapareció. Bajo la perspectiva de Hrókr, su silueta tan deslumbrante se había movido de lugar a una velocidad imperceptible, dejando una estela que trazó su trayectoria y esfumándose en menos de lo que dura un parpadeo, perdiéndose el registro de sus movimientos antes de que pueda distinguir hacia donde se había ido exactamente.
Shin recortó las distancias con los piratas desembarcando, tomándolos tan desprevenidos que no llegaron a reaccionar ni aunque el albino se detuvo en seco, dejándose ver. —¡Yō! ¿Se les ha perdido algo en Baterilla? —los saludó con la palma en dirección a ellos, aunque casi de inmediato la extendió hacia el grupo y desde la misma empezó a expandirse una bola de energía que no paraba de crecer. —¡Entonces dejen que les ilumine el camino! —expresó, con un tono tan juguetón que lo ponía a la altura de un infante emocionado por regalos nuevos. Es lo que en parte, lo volvía aterrador.
Su poder era elevado en la media común del nivel que poseía en ese momento.
La esfera creció hasta los dos metros y recortó las distancias contra los piratas, explotando en un radio de cinco metros y dañando hasta al barco en el proceso. Tras la ráfaga extrema de luz, un destello visible para Viatrix, Shin se sacudió las manos, reflejando la facilidad con la cual cumplió el trabajo, en tiempo récord prácticamente, más que dispuesto a volver a donde se encontraba la rubia, si es que ella no lo había seguido.
Hasegawa lo detecta casi de inmediato, el impulso termina siendo mucho más fuerte que él y niega con la cabeza a pesar de que sí, podría haber igualado la situación en ese preciso instante. —¡No, no! Las cosas no se harán a tu forma. —resalta, moviendo su dedo índice de lado a lado a modo de ejemplificar su negativa. —Yo no esperaba que me mordieras, lo mínimo que merezco es gozar del mismo privilegio. —coloca ambos brazos en jarra, como si fuese una especie de super héroe, sacando pecho ante semejante declaración (en su cabeza) de victoria psicológica.
Se encogió de hombros tras la acusación de si quería presumir sus poderes. No era una cuestión que le molestase pero tampoco sintió la necesidad, generalmente usaba esa extraña luz dorada que convertía partes de su cuerpo en el propio elemento para escaparse de sus responsabilidades más inmediatas, o fardar un poco en situaciones puntuales, y por ahora, Viatrix lo estaba entreteniendo desde otros ángulos.
Hasta que claro, dijo aquella frase tan hiriente.
Shin se llevó ambas manos al pecho, simulando que impactó directo en su corazón —Me han llamado muchas cosas en la vida, pero nunca una mala experiencia... —gradualmente volvió a una postura más normal, dejando de teatralizar sus actitudes y retomando la sonrisa soberbia que siempre permanecía en su rostro. —Sabes pegar bajo, Viat. Te lo concedo. —y le gustaba, definitivamente. Iba a seguir los progresos de la mujer encantado, tenía curiosidad de hasta donde llegaría con semejante personalidad.
Y volvería a verla de primera mano cuando también se metió en el juego del falso coqueteo.
Era de las que no retrocedían ante la cercanía, la invasión a su espacio personal. Casi que pudo sentir el aroma fresco de su respiración, escuchando cada palabra con un gusto que rozaba lo pecaminoso, siendo tan atractiva era muy difícil evitar sentirse así de imantado a sus actitudes y sorpresivas respuestas, más aún considerando lo caótico que era él mismo habitualmente. Ella parecía poder lidiar con eso sin intimidarse, confrontarlo, y encontrar su propia diversión, ¿dónde estarían sus límites?
—Estoy a tiempo de quedarme callado un buen rato. —se volteó al verla pasar a su lado, observando su figura sin esconder la acción, y poniéndose a la par que Viatrix nuevamente. —No juegues con fuego, ViatViat. —repitió el apodo que le adjudicó, cerrando los ojos con una calma absoluta y empezando a percibir el extraño movimiento en los alrededores. El faro hizo señales con la luz, pequeños códigos que sólo ellos entendían, confirmando la presencia de un navío atracado sin identificar, con una bandera pirata mal escondida, por ende sólo les quedaba dejar el juego para después y sumergirse ambos de lleno a la acción.
—¿Tú crees que será justo para ti? —ladeó la cabeza, manteniendo su sonrisa y activando su fruta del diablo. Partículas doradas empezaron a abandonar su cuerpo, adornando la silueta del albino y enmarcando lo llamativo que era cuando utilizaba su poder con bastante facilidad. Era un potencial lumínico que se equiparaba al del faro, inclusive superándolo, pues encarnaba lo que representaba la luz, el concepto mismo. —No te lo dije, pero no necesitaba ningún tipo de refuerzo para esta misión. Creí que iba a ser otra noche sin acción y agradecía la compañía. —resumió lo que era un hecho incuestionable.
—¿Lo bueno? Entenderás que no te mentí. —y de un instante a otro, ante los ojos incapaces de seguir su movimiento, Hasegawa simplemente desapareció. Bajo la perspectiva de Hrókr, su silueta tan deslumbrante se había movido de lugar a una velocidad imperceptible, dejando una estela que trazó su trayectoria y esfumándose en menos de lo que dura un parpadeo, perdiéndose el registro de sus movimientos antes de que pueda distinguir hacia donde se había ido exactamente.
Shin recortó las distancias con los piratas desembarcando, tomándolos tan desprevenidos que no llegaron a reaccionar ni aunque el albino se detuvo en seco, dejándose ver. —¡Yō! ¿Se les ha perdido algo en Baterilla? —los saludó con la palma en dirección a ellos, aunque casi de inmediato la extendió hacia el grupo y desde la misma empezó a expandirse una bola de energía que no paraba de crecer. —¡Entonces dejen que les ilumine el camino! —expresó, con un tono tan juguetón que lo ponía a la altura de un infante emocionado por regalos nuevos. Es lo que en parte, lo volvía aterrador.
Su poder era elevado en la media común del nivel que poseía en ese momento.
La esfera creció hasta los dos metros y recortó las distancias contra los piratas, explotando en un radio de cinco metros y dañando hasta al barco en el proceso. Tras la ráfaga extrema de luz, un destello visible para Viatrix, Shin se sacudió las manos, reflejando la facilidad con la cual cumplió el trabajo, en tiempo récord prácticamente, más que dispuesto a volver a donde se encontraba la rubia, si es que ella no lo había seguido.
Let there be light
![[Imagen: vEBNZb3.png]](https://i.imgur.com/vEBNZb3.png)
