[EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 3 (GRUPO 7)
#24

—¡Reh...! Huf... Huf...

Landon respiró con pesadez metálica, el aire que salía y entraba de su boca filtrado con un sonido chirriante y estremecedor, que, sin embargo, nadie pudo oír. Sujetaba a Cill por la cabeza, su cara, hinchada y amoratada tras el monstruoso golpe que le acababa de propinar, no le producía más que asco. El hijo de puta, aquel hombrecillo con ínfulas, se había atrevido a castigar su glorioso cuerpo, a atentar contra aquella máquina, aquel monumento a mayor gloria de la ciencia médica y el entrenamiento físico hasta el límite. Aquellos hilos, aquella mierda de fruta, no eran ninguna broma, desde luego. ¿Había subestimado al humano de los hilos, con lo corto que parecía? Se arrancó la máscara de la cara, destrozándola y dejando caer los pedazos al suelo. El tubo conectado a la misma cayó hacia su espalda, chorreando aquel líquido verde y burbujeante como una manguera. Su cara era... decepcionante y ordinariamente humana. Rapado, afeitado, enrojecido, de ojos hundidos en sus cuencias y venas marcadas, sin un solo rasgo distintivo.

Su cuerpo sangraba, su respiración borboteaba con dificultad, y las venas de todo su cuerpo se encontraban hinchadas hasta el extremo, como si estuviese a punto de explotar. Su corazón, ya de por sí con el tamaño suficiente como para sustentar el colosal cuerpo de un Buccaneer, y antinaturalmente desarrollado por su gusto por los químicos de dudosa legalidad, empezaba a tener dificultades para seguir el ritmo. Arritmia. No podía ser. Se dijo a sí mismo que no era la primera vez, y no sería la última. Decidió que había sido suficiente, que había tenido suficiente de aquel mierdecilla. Sosteniendo a Cill frente a sí, lo acercó a su inmensa boca, abriéndola. Con un poco de suerte, lo último que sentiría aquel humano sería el horror de ser consumido para placer y beneficio de una criatura más grande, más fuerte, superior. Entre sus dientes colgaban hilillos de saliva, densa y pegajosa, que cayeron sobre la yugular de Cill justo antes de que la mordiese.

Sin embargo, la ratita había decidido volver a jugar. Recibiendo dos veloces e inesperados golpes en su pierna, Landon estuvo a punto de perder el equilibrio. Soltó a Cill, que cayó con pesadez sobre el suelo de hormigón. Fue a perseguir a la ratita Kuja, pero era rápida, muy rápida. En su lugar, vio algo mucho mejor. En cuestión de un instante, Landon se plantó delante de la gran Lunarian, sin que esta pudiera reaccionar. Sabía que aquel día derramaría mucha sangre, humana y no humana, y era el momento de probar aquella en particular. Tras un movimiento rápido de torso, golpeó la cara de la Lunarian con una fuerza monstruosa, amplificada por el estado de alarma en que se encontraba su propio cuerpo y, sin detenerse, se dispuso a dar un segundo, en que pisó el suelo con fuerza con el pie derecho y cargó toda la inercia de su cuerpo en un fuerte puñetazo sobre el pecho de la Lunarian, sintiendo cómo sus costillas cedían bajo sus nudillos. La Lunarian cayó al suelo y rodó metros atrás, hasta chocar fuertemente contra la pared de la esquina de la sala, dejando tras de sí un rastro de polvo sobre el suelo.

Landon supo que era el momento. El momento de derramar aquella preciada sangre Lunarian. Todos los allí presentes habían nacido para la esclavitud, pero a ella ni siquiera se le concedería ese lujo. No había pasado su filtro. Como un depredador, se abalanzó sobre Asherah con un veloz salto, con un temblor de tierra. En aquel instante, se produjeron miles de chasquidos metálicos simultáneos bajo el suelo de hormigón. En cuestión de un instante, este se separó en centenares de pequeñas placas, actuaron como piezas móviles pese a lo aparentemente sólido de aquel suelo de hormigón. El trabajo de ingeniería había sido tan profesional que uno jamás hubiera podido ver una sola línea separando las piezas. Al unísono, miles de pinchos metálicos emergieron del suelo de toda la habitación, clavándose con fuerza en todos los que estaban en contacto con el suelo y derramando sangre carmesí por todo el lugar, sangre que se filtró hacia lo que fuera el mecanismo que subyacía bajo aquella sala.

—¡Agh! —rugió con furia Landon, aunque nadie lo oyó, los pinchos clavándose en las suelas de sus pies y derramando su preciada sangre Buccaneer— ¡Basta, Control! ¡Es suficiente!

Agachándose sobre Asherah, la agarró del cuello con una única mano, como si apenas pesase nada, y la levantó frente a sí, girándose hacia el centro de la habitación para que todos viesen lo que se disponía a hacer con ella, apretando las vías respiratorias bajo sus dedos con saña.

—Se acabó.



Resumen

Información
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 2157 - 1899 = 258
Energia: 2038 - 475 = 1563
Espiritu: 505 + 0 = 505


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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 3 (GRUPO 7) - por Landon Coates - 08-04-2026, 12:22 AM

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