[EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 3 (GRUPO 7)
#21
[personajeinvalido=3367]

Desde el aire vi al rubio atravesar el espacio con una violencia contenida que finalmente encontró respuesta cuando el impacto se produjo de lleno, proyectando a la mole contra la pared con una contundencia que incluso desde mi posición se sintió innegable, como si por un instante la desproporción entre ambos hubiese dejado de importar.

Landon no se resistió a ese primer golpe, no como esperaba, y lo que sí hizo —y eso lo registré con una claridad incómoda— fue soltar a la mujer, dejando que su cuerpo cayera sin cuidado al suelo, como si en ese intercambio ella hubiese dejado de ser relevante, como si todo su interés se hubiese concentrado únicamente en quien lo había obligado a moverse, y ese descenso quedó suspendido en algún lugar de mi atención, aunque no fui hacia ella todavía, porque el rubio ya estaba encadenando su siguiente acción sin conceder espacio entre una y otra... pero algo en esa secuencia no terminó de cerrar, no de forma visible al principio puesto que por su velocidad mis ojos no alcanzaban a distinguirlo, sino como una sensación que llegó antes que la comprensión, como si el ritmo se hubiese alterado apenas lo suficiente para que lo que debía ocurrir no lo hiciera del todo.

Y fue en ese desajuste donde percibí que algo más había cambiado, no en ellos, sino en el entorno mismo, porque además de que confirmaba fehacientemente que el aire volvía a ser respirable, los movimientos comenzaron a desprenderse del sonido que les correspondía, como si existiera un desfase leve entre lo que veía y lo que debería estar oyendo, y aunque no podía afirmar que el silencio fuese absoluto, sí había algo extraño en la forma en que el mundo empezaba a comportarse, como si los golpes, las pisadas e incluso el aire desplazado llegaran tarde… o no llegaran en absoluto.

No entendí qué era, pero supe que algo no encajaba, y mientras esa sensación se instalaba vi a Landon moverse otra vez en dirección a Cill, que ahora fumaba un cigarrillo, entrando en un rango donde la brutalidad dejaba de ser posibilidad para convertirse en certeza, mientras me fijaba que el rubio yacía tendido con la sangre brotando y más lejos, demasiado lejos, dentro de ese mismo núcleo donde todo se resolvía a una velocidad que ya no me permitía intervenir sin romperlo.

Entonces volví a ella, en el suelo, fuera de ese eje inmediato pero no a salvo, y la decisión no fue heroica sino necesaria, porque mis alas respondieron antes que cualquier duda aunque el nudo en el estómago no se deshacía, desplegándose en un batir firme que me impulsó en una trayectoria limpia hacia su posición, descendiendo con la precisión suficiente para no perder de vista lo que seguía ocurriendo más allá, ya que aunque mi cuerpo se dirigía hacia ella, mi atención no abandonaba el centro donde Landon avanzaba.

La tomé con cuidado, pero sin titubeos, asegurando su cuerpo mientras en el mismo movimiento mis alas retomaban el ritmo para elevarnos, empujando el aire en dirección contraria al conflicto y alejándonos de ese punto donde todo colapsaba, no en plan de huida sino como una reubicación consciente, donde cada batida nos apartaba lo suficiente para darle un margen que antes no tenía; mientras yo mantenía la mirada fija hacia atrás, siguiendo las trayectorias e intentando leer lo que ocurría incluso dentro de ese extraño desfase donde el sonido ya no acompañaba.

No podía oírlo, no realmente, pero podía verlo, y por ahora eso tenía que bastar.

El impulso no se detuvo hasta que consideré que la distancia era suficiente, no absoluta —porque en un espacio como ese nada lo era— pero sí lo bastante amplia como para sacarla del centro inmediato de la violencia, y entonces descendí con un control más cuidadoso, reduciendo la velocidad hasta que mis pies tocaron el suelo con una suavidad que contrastaba con todo lo anterior, acomodándola con delicadeza, no como una carga sino como a alguien que todavía podía sentir.

Mis manos se deslizaron lo justo para sostenerla al dejarla recostada, evitando movimientos bruscos mientras mis ojos recorrían su cuerpo en busca de señales claras, de daño evidente, de cualquier indicio que me dijera en qué estado se encontraba, porque desde la distancia todo había sido fragmento, pero de cerca los detalles se imponían sin filtro, y fue ahí donde algo me rozó, no como una certeza sino como una sensación tenue, la impresión de haberla visto antes, de haber coincidido en otro contexto donde el peligro no lo ocupaba todo, un eco impreciso que no lograba tomar forma pero que tampoco desaparecía.

No insistí en eso ahora.

— Eh… ¿podés escucharme…? — pregunté en voz baja, inclinándome lo suficiente de rodillas para buscar una reacción, sin saber si el problema era suyo o del entorno, si ese silencio extraño también la alcanzaba a ella o si era yo quien estaba perdiendo referencias — Estoy con vos… ya no estás en medio de eso.

Mis alas se desplegaron entonces con otra intención, elevándose levemente hacia adelante hasta formar una barrera orgánica entre nosotras y el núcleo del enfrentamiento, un reflejo más que una estrategia, porque aunque la distancia existía no confiaba en ella...

Y no dejé de mirar, ni a ella ni a ellos, sosteniendo su estado inmediato mientras seguía leyendo el ritmo del combate a la distancia, intentando anticipar lo que aún no ocurría con mi cuerpo en un estado de virtual reposo y real alerta.


Cositas
[Imagen: CwHBiqT.png]


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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 2 (GRUPO 7) - por Asherah Bel-Nadin - 05-04-2026, 08:49 AM

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