27-02-2026, 01:09 AM
(Última modificación: 27-02-2026, 01:35 PM por Kael Omuyaga.)
Kael, cuando consideró que durante una corta temporada iba a poder librarse de su compañero de faena, aquel que a todas luces parece un torbellino blanco y dorado que no puede sino explotar allá por donde va…recibió la inesperada aparición estelar de una compañera que, de alguna forma, es una identidad caótica muy similar:
—¿Mushi Mushi?—Aquel nombre, para el de cabello azabache, genera una sensación de familiaridad hacia su amigo, el único de su actual tripulación que no está entre ellos.—Bueno, no es habitual ponerles nombre, pero supongo que no tiene importancia si los llamas de manera especial.
Si tan feliz le hace tener ese animal de comunicación, seguramente no le importaría mantenerlos alimentados mientras estuviesen en el barco. Si algo le gusta tener a ese tipo de caracol telepático es comida, y un sitio seguro donde poder no hacer nada la mayor parte del tiempo.
Por supuesto, el estampado obligatorio de la Marina con el símbolo de la división en la concha, un requisito obligatorio para nuestros nuevos acompañantes en el navío, es algo que a Kael no se le había pasado por alto a la hora de adquirirlos.
Lo que no ha tenido en cuenta, es que no parece el único dedicado a las actividades divertidas en esa tripulación. St. George parece interesado en provocar alguna reacción en aquel que lleva la carga. ¿Debe mantener la compostura, o quizás pueda relajarse ligeramente tal y como hacen ellos?
—El único corazón que conquistaré será de la mujer que se lo merezca.—Camina hacia la pequeña bodega, no sin antes marcharse con una ligera mirada ladeada a aquel que dejaba atrás.—Aunque quizás puedas preguntarle a Nyra qué fue lo que pasó en Samba..
No tardaría mucho más en ir a descansar, llevando consigo uno de los espetos que Nyra tan amable y eufóricamente le había ofrecido. Por desgracia para él…
—Me lo imaginaba…—Como siempre, Kael es incapaz de disfrutar de la comida en absoluto.
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En el silencio del mar, Kael escucha a sus compañeras de división charlar, sin capaz de reconocer palabras entre aquellas que parecen mantener una conversación no tan alegre como esta suele acostumbrar manejar. Él no debe meterse, tan solo asegurarse en la distancia que ambas se encuentran bien, que la conversación fuese tranquila, y que nada más ocurre hasta su llegada al puerto de Briss.
Iría en búsqueda de su compañero al timón, quién por la forma en que navega, consigue que el navío llegue hasta tierra con cierta dificultad.
—¿Va todo bien, Dimitri? ¿Cómo llevas el mando al timón? ¿Necesitas alguna cosa?
Nunca pensó que el barco sufriría tanto en tan solo su primer viaje.
—¿Mushi Mushi?—Aquel nombre, para el de cabello azabache, genera una sensación de familiaridad hacia su amigo, el único de su actual tripulación que no está entre ellos.—Bueno, no es habitual ponerles nombre, pero supongo que no tiene importancia si los llamas de manera especial.
Si tan feliz le hace tener ese animal de comunicación, seguramente no le importaría mantenerlos alimentados mientras estuviesen en el barco. Si algo le gusta tener a ese tipo de caracol telepático es comida, y un sitio seguro donde poder no hacer nada la mayor parte del tiempo.
Por supuesto, el estampado obligatorio de la Marina con el símbolo de la división en la concha, un requisito obligatorio para nuestros nuevos acompañantes en el navío, es algo que a Kael no se le había pasado por alto a la hora de adquirirlos.
Lo que no ha tenido en cuenta, es que no parece el único dedicado a las actividades divertidas en esa tripulación. St. George parece interesado en provocar alguna reacción en aquel que lleva la carga. ¿Debe mantener la compostura, o quizás pueda relajarse ligeramente tal y como hacen ellos?
—El único corazón que conquistaré será de la mujer que se lo merezca.—Camina hacia la pequeña bodega, no sin antes marcharse con una ligera mirada ladeada a aquel que dejaba atrás.—Aunque quizás puedas preguntarle a Nyra qué fue lo que pasó en Samba..
No tardaría mucho más en ir a descansar, llevando consigo uno de los espetos que Nyra tan amable y eufóricamente le había ofrecido. Por desgracia para él…
—Me lo imaginaba…—Como siempre, Kael es incapaz de disfrutar de la comida en absoluto.
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En el silencio del mar, Kael escucha a sus compañeras de división charlar, sin capaz de reconocer palabras entre aquellas que parecen mantener una conversación no tan alegre como esta suele acostumbrar manejar. Él no debe meterse, tan solo asegurarse en la distancia que ambas se encuentran bien, que la conversación fuese tranquila, y que nada más ocurre hasta su llegada al puerto de Briss.
Iría en búsqueda de su compañero al timón, quién por la forma en que navega, consigue que el navío llegue hasta tierra con cierta dificultad.
—¿Va todo bien, Dimitri? ¿Cómo llevas el mando al timón? ¿Necesitas alguna cosa?
Nunca pensó que el barco sufriría tanto en tan solo su primer viaje.
desembarco
